Descubro cosas nuevas mientras sigo con la lectura de la novela de Elena Garro. Si es cierto que siento que no avanzo en el tiempo interior de la novela, hay un manejo de la tensión que es bastante eficaz, y la novela se mantiene en bloque...
Lo que me sorprende es la vida de esta escritora. Su relación con Octavio Paz y todo lo que se ha construido en torno al personaje, completamente ficcionalizable.
Pego un texto muy interesante que me ha pasado Elba esta mañana sobre la autora:
René Avilés Fabila
julio 09, 2007
¿Quién mató a Elena Garro?
René Avilés FabilaEl asesinato de Elena Garro de Patricia Rosas Lopátegui podría ser situado como el trabajo más polémico de ambas. Se trata de la recopilación del periodismo que hizo Elena Garro, allí están los materiales que hicieron de Elena una mujer odiada y temida. México es un país que no resiste la claridad y ella escribía un tipo de periodismo combativo, muy directo, lejos del lenguaje críptico que ha encumbrado a muchos, donde el pan es el pan y el vino, por desgracia, no es otra cosa que vino. La obra está dividida en dos partes. En la primera, Patricia Rosas Lopátegui lleva a cabo un interesante análisis biográfico de la autora. Como dice Elena Poniatowska en el prólogo, es el trabajo de una persona enamorada de su personaje. En la segunda está el inquietante periodismo de Elena Garro, el que hizo con dura agudeza y como maldición a sí misma: de allí nacen los odios, las aversiones y las incomprensiones, porque supo mostrarse con entereza y valor, en un caso poco frecuente en las letras nacionales, donde los intelectuales lo han usado para ser zalameros con el poder y no arriesgar nunca.Elena Garro comenzó por la danza y nada en ella parecía mostrar a la polémica mujer en que se convertiría poco después merced a un periodismo que la reflejaba con precisión, decidida a no ceder, a cambiar el mundo, a devolverle a los indios el paraíso perdido, a enfrentar a los intelectuales, sus pares, sin importar el costo. Pero Elena no estaba preparada para el ambiente rudo de la política, se había educado para el arte, para escribir soberbias obras de teatro, cuentos de una asombrosa belleza y novelas de rotunda inteligencia. Paz, independientemente de su talento y capacidad poética, era un hombre enamorado del poder, lo vemos desde sus primeros pasos, lo combate para tenerlo, mientras que Elena lo detesta, ve en el Estado la fuente de muchos males. Su concepción de la política es elemental y razonable, cree en lo bueno y en lo justo sin tener una idea exacta de cómo se llega a estos valores supremos. Cae en su propia trampa: un periodismo honesto, crítico y sincero en un país no acostumbrado a él.El libro tiene todo aquello que Elena Garro destinó a páginas de diarios y revistas. Me llama la atención que su principal crítica y antítesis de lo que afirma con tanta vehemencia Patricia Rosas, sea refutado puntualmente por Elena Poniatowska en el prólogo. En esta introducción hay una crítica sutil y maligna de una Elena a otra, están de nueva cuenta dos Elenas: la que no supo enfrentar al sistema político mexicano y la que lo ha cautivado al grado de recibir cuanto premio y reconocimiento es posible obtener. Es un trabajo curioso pues al tratar de hacer una crítica en apariencia bien fundada, Poniatowska incurre en omisión. Por ejemplo, ironiza la devoción de Garro por Carlos Madrazo y deja de lado la suya por López Obrador. Hay que recordar una idea de Marx: la historia se repite, primero es tragedia, luego farsa. Lo que en Madrazo fue desgracia, infortunio (hombre que enfrentó al sistema con valentía, en aquellos tiempos que no era fácil romper con el poder del PRI, hoy hasta valioso resulta), en el otro, Andrés Manuel López Obrador, es ridícula parodia. Se trata de un demagogo elemental convertido en caudillo merced a golpes baratos de audacia. Ambos son tabasqueños. Madrazo termina sus días en un sospechoso accidente aéreo, fuera del PRI y trabajando en un nuevo partido político para democratizar al país. El otro, hace el ridículo de presentarse como “presidente legítimo” y trabaja para confundir más a una “izquierda” integrada por ex priístas del peor estilo. Cada una tiene, pues, el político que se merece y Paniatowska lleva las cosas al grado ridículo de calificarse como “pejeviejita” y escribir fanáticamente un libro para confirmar la patraña de que AMLO es el “presidente legítimo”.Por último, Elena Garro es para Elena Poniatowska, tal como esta misma dice en el título de la entrevista que le hiciera, un “recuerdo imborrable”, podríamos decir que incluso es obsesivo. Ambas educadas para ser princesas, una sola lo consiguió, la primera tuvo que abdicar e irse a un largo y doloroso destierro para morir como pordiosera. Elena Poniatowska olvida la autocrítica y acumula el poder que a la otra le negaron.El libro de Patricia Rosas Lopátegui de nueva cuenta enfrenta a Elena Garro, o más bien a su fantasma, con la realidad mexicana. El país parece mantener una idea distinta de la que Elena vio. Hemos convertido en héroes a simples mortales que con el paso del tiempo se derrumbaron. No es lo mismo ser revolucionario un día que toda la vida. De aquellos que participaron en el 68, sólo José Revueltas, Marcelino Perelló y Roberto Escudero supieron vivir con dignidad y al margen del Estado, pensando en una revolución transformadora. Los demás fueron encontrando acomodo dentro del poder sin importar las siglas que lo representaran.Mitificado el 68, donde supongo que yo he colaborado con mi novela El gran solitario de Palacio, escrita poco después de la matanza de Tlatelolco, Elena Garro no cabía dentro del panteón oficial. Ella discrepó, no vio a los intelectuales mexicanos como dioses sino como oportunistas. De este modo puso distancia con ellos y jamás la perdonaron. Fueron pocos los que como Emilio Carballido, José María Fernández Unsaín o María Luisa Mendoza siguieron fieles a una amistad que ya tenía espinas. A su vez, ella jamás modificó sus criterios. Elena pudo intuir que acabarían en un avión de redilas rumbo a Buenos Aires apoyando a Luis Echeverría y diciendo a coro con Carlos Fuentes y Fernando Benítez, “Echeverría o el fascismo”. O recibiendo dádivas de personajes funestos o aceptando cargos diplomáticos, becas y premios. ¿Hay que precisar esto último?En un momento del diálogo entre las dos Elenas, Poniatowska hace una pregunta a la Garro que hubiera merecido más digna formulación: “¿Y tú por qué le tiras tanto a los intelectuales? La respuesta es fulminante: No tienen conciencia de su papel… está mal que renuncien a su papel de conciencia de su país y de su gobierno.Es posible que sus críticos tengan razón: el periodismo de Elena Garro no es fundamental, dentro de una prosa narrativa deslumbrante y una dramaturgia memorable. Pero su periodismo es combativo y sólo preocupado por sus blancos y objetivos. Elena Garro, en principio, escribe en un momento en que claramente no existe la libertad de expresión, cuando el valor, el coraje, se probaba con la palabra escrita y publicada. Fue un arma que tuvo aciertos notables como sus apasionadas defensas de líderes campesinos de la talla de Rubén Jaramillo o del intelectual guerrillero que trató de ser Regis Debray. Elena Garro ingresó con el diarismo a una realidad brutal y salvaje que pocos intelectuales han conocido y padecido. No estaba preparada y se asustó del cofre que había abierto. Su única salida fue huir con su hija Helena Paz. Sin esa etapa, hoy nadie le objetaría la corona que en rigor le corresponde de ser la mayor escritora de México luego de Sor Juana Inés de la Cruz. En apariencia manchó su vida, y para algunos, seguimos discutiendo su biografía y no sus obras dramáticas y novelas prodigiosas, al margen de toda indicación inteligente, como la estética lo indica y el sentido común de la literatura lo exige.La idea de que a Elena Garró la mató el sistema no es descabellada, la acosó, la persiguió, se aprovechó de su ingenuidad política. En esta tarea demencial y demoledora (que pude presenciar desde que la vi por vez primera alrededor de 1966 en la embajada cubana en México, más adelante en París y por último de nuevo en México) los intelectuales tuvieron parte de responsabilidad: para que el sistema detonara la granada, alguien tenía que adquirirla. Pero también la propia Elena colaboró, su ingenuidad transformada en paranoia fue decisiva. Ya no importó cuando su reacción la llevó a enfrentar al criminal Díaz Ordaz en España, en donde airada le reclamó el inicio de la persecución, su destino estaba sellado, moriría casi sola, en la pobreza, en un departamento sórdido y miserable, en medio de una ruidosa polémica y sofocada por el dolor gubernamental que produjo el fallecimiento del que era el poeta oficial del régimen: Octavio Paz.Antes de concluir me hago una pregunta: ¿qué le falta al libro para ser rotundo, perfecto? Un epílogo de la propia Elena Garro.
posted by René Avilés Fabila at 4:59 PM
mardi, août 07, 2007
dimanche, août 05, 2007
Lima

Llegada a Lima. Primera impresión: sentir que las cosas están desnudas, expuestas, sin máscara. Algo se nos revela en ese estado, porque casi nada retiene la vista: ni la vegetación, ni la multiplicación de esapacios. Aquí, por ahora, cada espacio cumple su función, existen para lo que que están destinados. De golpe, se tiene la sensación de autenticidad. El cielo está gris, la luminosidad disminuye con el día. Hace poco frío, pero la impresión de humedad aumenta con el día... La manera como los limeños asimilan el frío tiene que ver con la indulgencia a la que están acostumbrados. Comimos en un restaurante de pescados con mi madre y mi sobrino Patricio (el mismo que ha abiero en México), excelente cocina con vista al mar. El lugar rebozaba de gente y de amigos, Lima parece pequeña pero no lo es... Espera un largo viaje hacia la sierra del Perú donde no he puesto los pies desde hace mucho tiempo. Curiosidad, apremio, ansiedad.
Foto: el morro de Chorrillos y la bahía de Lima en imagen nocturna.
vendredi, août 03, 2007
Mañana, Lima

A punto de partir a Lima, ganas de fluidez en los vínculos y de caminar por las aceras de Lima, porque,en México, !no existen! Es cierto, para una caminante, es difícil desplazrse en una ciudad sin veredas, quiero decir que es le reino del automóvil: los carros se estacionan sobre las aceras y, a veces, las rampas para dejar entra los autos son tan altas que hay que bifurcar para poder avanzar o ir por la pista. Muy poca gente camina por la ciudad, es una lástima porque se pierden el mejor placer...
Leyendo la novela de Elena Garro, Los testimonios de Mariana (comprada ayer en la librería Rosario Castellanos del FCE), me entero de su vida con Octavio Paz en París y su relación, como amntes, con Adolfo Bioy Casares, que duró varios años. Me da pena esa relación porque abortó, según la novela. De golpe, ganas de saber algo más de la biografía de Garrro y Bioy Casares... Puede ser que Paz haya sido tan pérfido como lo pinta en esta novela? Personaje enigmático Paz, pero cuando pienso en su libro La doble llama, que justamente habla del amor y de la nobleza del amor, me entran dudas. Y ahora, siento curiosidad por la vida de ambos...
En Lima es invierno, imagino cómo me recibirá ese mar de estación, aunque no haga mucho frío, y me pueda fugar a Chaclacayo, donde siempre hay sol, me intriga el invierno porque hace años que no voy en esta época... Escucho Nila Dawns, rancheras tequileras, que van bien con esta tarde lluviosa en La condesa del D.F.
Leyendo la novela de Elena Garro, Los testimonios de Mariana (comprada ayer en la librería Rosario Castellanos del FCE), me entero de su vida con Octavio Paz en París y su relación, como amntes, con Adolfo Bioy Casares, que duró varios años. Me da pena esa relación porque abortó, según la novela. De golpe, ganas de saber algo más de la biografía de Garrro y Bioy Casares... Puede ser que Paz haya sido tan pérfido como lo pinta en esta novela? Personaje enigmático Paz, pero cuando pienso en su libro La doble llama, que justamente habla del amor y de la nobleza del amor, me entran dudas. Y ahora, siento curiosidad por la vida de ambos...
En Lima es invierno, imagino cómo me recibirá ese mar de estación, aunque no haga mucho frío, y me pueda fugar a Chaclacayo, donde siempre hay sol, me intriga el invierno porque hace años que no voy en esta época... Escucho Nila Dawns, rancheras tequileras, que van bien con esta tarde lluviosa en La condesa del D.F.
Foto: vista nocturna d ela colonia La condesa, donde vivo, barrio de arquitectura ecléctica, muchos jardines, agradable, y con veredas!!
jeudi, août 02, 2007
Mi propia música

El que ama más traiciona primero, Poesías, Lautréamont.
Pienso, de nuevo, en esa impotencia que sentimos cuando no podemos transformar algo, alguien, cuando no logramos tocar ni entrar en una persona a través de la palabra y nos quedamos solas, con nuestra música, tocando sin público. Y tiene que ver con Bergman y tiene que ver con Antonioni.... Pienso, ahora que leía un texto de Clarice Lispector, en cúán violenta y dura puede ser esa lucha por levantar la cabeza y avanzar tocando tu propia música, también tiene que ver con el texto de Cristina y el mío, sin comentarios, solitarios. Leo lo de Lispector y sí, hay un diálogo, una reflexión acompañada, que se ensancha. La cito: Pero el hambre violenta, es exigente y orgullosa, y cuando se va con orgullo y exigencia el mundo se vuelve duro a los dientes y al alma (...)... Yo todavía no sé cómo controlar mi odio pero ya sé que mi odio es un amor irrealizado, mi odio es una vida nunca vivida aún. Porque lo he vivido todo menos la vida. Y es eso lo que no me perdono, y como no soporto no perdonarme, entonces no perdono a los otros. Hasta ese punto he llegado: como no he conseguido la vida quiero matarla. Mi cólera qué es sino reivindicación? Mi cólera, ya lo sé, tengo que saberlo que este raro momento de elección, mi cólera es el reverso de mi amor; si quisiera escoger finalmente entregarme sin orgullo a la dulzura del mundo, entonces llamaría a mi ira Amor.
He abierto este libro esta mañana, y caído en este fragmento, como señalado por un dedo, casualidad?... mnnn... No sé, se busca, y con irreverencia, hasta hallar el lugar donde podemos pararnos a mirar el mundo, , plantar nuestra espada y liberar nuestro grito de alegría o de ira, o de frustración... Pero para que ese grito no se convierta en desgarro, es necesario saber que podemos trasnformarlo en otra cosa, sin orgullo, sin lamento.
Foto: Clarice Lispector
mercredi, août 01, 2007
Bergman, Antonionni
A mi regreso de Acapulco, me encuentro con dos noticias: la muerte de Bergman y Antonioni casi el mismo día
. Aunque tuvieran casi la misma edad, me sorprendió la proximidad en su desaparición. La primera vez que yo vi una película de Bergman pensé que no estaba sola en el mundo y que si algún día desesperaba demasiado le escribiría una carta! Tal vez la pelicula fue Persona, no lo recuerdo, pero sí que nunca más me sentí realmente sola. A Antonioni lo descubrí a través de la mirada vital de Francois Weyergans, conversábamos en un café apasionadamente sobre la película La aventura y luego yo me puse a caminar como Monica Vitti... Weyergans lo conocía personalmene y tenía anécdotas sobre él, lo que hizo que nunca más viese una película suya sin relacionarlo con la imagen humana que me había formado de él.
Un día, pasaba por Londres y en el aeropuerto decía: destinación: Al faro... Y pensé: si voy a ver a Bergman y me presento así de frente?... Por supuesto, no lo hice. Y tampoco imaginé que al regreso de un lugar tan exuberante y dionisiaco como la costa Pacifico de México, yo me iba a encontrar huérfana de mis dos directores preferidos. Si Bergman ha hecho con sus películas un autoretrato espiritual de su vida de hombre, Antonioni, se ha ocupado de la incomunicación en la pareja, de las pruebas de fuego a las que sometemos a nuestro lenguaje día a día, hasta quedarnos, muchas veces sin nada qué decir... Pero ambos han trabajado la soledad de forma muy personal y a través de la imagen que es el lenguaje más eficaz.
En la playa Pie de la cuesta, es difícil no dejarse invadir por ese ambiente tórrido, , tan lejos de la playas de El faro, tan secas, tan soliarias. Bergman era un solitario un mundo interior que buscó su pequeño refugio sobre la tierra y allí plantó su espada, liberó su imaginación a través de lecturas y de sesiones, casi obsesivas, de cine. Una vida que se talló a sí misma, cntra toda lectura pesimista y catastrófica, porque Bergman (ni Antonioni, pienso) le temían a la soledad o a los momentos de desolación sin que hicieron de eso una forma de are y vida activa. Todo eso está en su autobiografía Laterna mágica...
Nota: En youtube he encontrado este fragmento de Persona, que hay que ver: http://www.youtube.com/watch?v=MeehCG9oF4c&eurl=http%3A%2F%2Fwww%2Elemonde%2Efr%2Fweb%2Farticle%2F0%2C1%2D0%402%2D3476%2C36%2D940261%4051%2D940254%2C0%2Ehtml
. Aunque tuvieran casi la misma edad, me sorprendió la proximidad en su desaparición. La primera vez que yo vi una película de Bergman pensé que no estaba sola en el mundo y que si algún día desesperaba demasiado le escribiría una carta! Tal vez la pelicula fue Persona, no lo recuerdo, pero sí que nunca más me sentí realmente sola. A Antonioni lo descubrí a través de la mirada vital de Francois Weyergans, conversábamos en un café apasionadamente sobre la película La aventura y luego yo me puse a caminar como Monica Vitti... Weyergans lo conocía personalmene y tenía anécdotas sobre él, lo que hizo que nunca más viese una película suya sin relacionarlo con la imagen humana que me había formado de él.Un día, pasaba por Londres y en el aeropuerto decía: destinación: Al faro... Y pensé: si voy a ver a Bergman y me presento así de frente?... Por supuesto, no lo hice. Y tampoco imaginé que al regreso de un lugar tan exuberante y dionisiaco como la costa Pacifico de México, yo me iba a encontrar huérfana de mis dos directores preferidos. Si Bergman ha hecho con sus películas un autoretrato espiritual de su vida de hombre, Antonioni, se ha ocupado de la incomunicación en la pareja, de las pruebas de fuego a las que sometemos a nuestro lenguaje día a día, hasta quedarnos, muchas veces sin nada qué decir... Pero ambos han trabajado la soledad de forma muy personal y a través de la imagen que es el lenguaje más eficaz.
En la playa Pie de la cuesta, es difícil no dejarse invadir por ese ambiente tórrido, , tan lejos de la playas de El faro, tan secas, tan soliarias. Bergman era un solitario un mundo interior que buscó su pequeño refugio sobre la tierra y allí plantó su espada, liberó su imaginación a través de lecturas y de sesiones, casi obsesivas, de cine. Una vida que se talló a sí misma, cntra toda lectura pesimista y catastrófica, porque Bergman (ni Antonioni, pienso) le temían a la soledad o a los momentos de desolación sin que hicieron de eso una forma de are y vida activa. Todo eso está en su autobiografía Laterna mágica...
Nota: En youtube he encontrado este fragmento de Persona, que hay que ver: http://www.youtube.com/watch?v=MeehCG9oF4c&eurl=http%3A%2F%2Fwww%2Elemonde%2Efr%2Fweb%2Farticle%2F0%2C1%2D0%402%2D3476%2C36%2D940261%4051%2D940254%2C0%2Ehtml
mardi, juillet 31, 2007
La marca de otro idioma
Hace unos días, conversando con la escritora mexicana, Cristina Rivera Garza, surgió el tema del hecho de estar en contacto con otro idioma y terminar escribiendo y en ese nuevo registro.
Cómo es que un idioma extranjero se va apropiando de nuestra identidad, cómo se une al pasado y cómo se manifiesta en el presente? De golpe, convenimos escribir sobre este tema y aquí está el resultado de este diálogo. Como yo, Cristina vive entre dos países, Estados Unidos (donde enseña literatura) y México, donde según sé, reside. Una residencia no tan fija, pero inmediata. Este nomadismo de la época, nos hace pensar en cómo se escribe fuera del territorio y los efectos que produce en cada una. Pongo el texto de Cristina y, enseguida, el mío. Ambos textos están publicados en nuestros blogs. El de Cristina: http://www.cristinariveragarza.blogspot.com/
LA SEGUNDA LENGUA
[para Sara Poot-Herrera, en verano]
I: El número dos
Siempre me ha parecido mejor, por considerarlo más cómodo, el segundo lugar. También tiendo a creer que lo más importante, tanto en los libros como en la vida, suele ocurrir con pasmosa frecuencia en el penúltimo párrafo, capítulo, escena, piso. Entre el rimbombante inicio inaugural y la parca conclusión definitiva está, para el bien de todos, el número dos: la puerta de entrada para la postergación o el alargamiento o la interrupción o la duda. Acaso por eso, en lugar de la primera, prefiero hablar de la segunda lengua. Hay un cierto aire de libertad a su alrededor. El olor a cosa abierta. Lo que subyuga.
II: Después
En sentido estricto, por supuesto, toda lengua es una segunda lengua. En sentido estricto, quiero decir, la lengua que nos acoge y nos arropa desde el seno materno es ya, de por sí, una lengua madrastra. Aún sabiéndolo, sin embargo, me gusta llamarla así: La Segunda Lengua. Hay un cierto sentido de extrañeza y otro de consecutiva falta de importancia que me hacen sentir bien respecto a ella. No es mi casa, ciertamente, ni otra casa. Se trata, en todo caso, de la intemperie. No es la encargada de mantener las apariencias (de lo original o lo primigenio o lo natural), sino la otra, la que nada más por el hecho de existir logra ponerlo todo (a lo original y lo primigenio y lo natural) en duda. La de la pregunta difícil y el acento raro. La que no se acopla y, por lo tanto, no domina. La que llegó después y, por haberlo hecho, anuncia que puede haber todavía más. No es la casa, decía, sino el camino que me acerca o me aleja, según suba o baje la loma, como ya lo anotaba Juan Preciado en su camino a Comala, a esa casa.
II: Malentender
Hay un eco dentro de la cabeza. Un ligero zumbido. Un estertor. A todo eso le llamé por años La Segunda Lengua. Ruido sucio. Un leve mareo que asemejaba una vital levitación. El nombre que le puse al velo que no me permitía ver las cosas claramente o que, bien mirado, me invitaba a ver las cosas de otra manera. Una distorsión, en efecto. Una alterada alteración. La inminencia de un malentendido que es el otro nombre de la invención.
III: La otra manera
Suele pasar así: todo mundo habla una lengua alrededor de una mesa y, sin planearlo, sin pensarlo siquiera, aparece La Segunda. A veces es sólo el guiño diminuto de la palabra súbitamente intraducible y, en otras, el silencio en el que ocurre el puntual proceso de traducción. En algunas ocasiones es sólo un ligero tartamudeo y, todavía en más, el acento que sella lo que viene de lejos. Está ahí, me digo entonces, para recordarme que en toda circunstancia, aún en las felices, es importante hablar de otra manera. Está ahí para confirmarme que siempre soy, al menos, dos.
IV: Que no es lo mismo pero es igual
Alguna vez creí que sabía cuál era cuál. Viví por muchos años en el país de la Segunda Lengua y allá, cual debe, rodeada de nostalgia y alcanfor y una sesuda necesidad por La Gran Narrativa, surgió el mito de La Primera. Allá (que en este momento es aquí, por cierto) llevaba mis asuntos terrestres en la Segunda y los divinos, que son los más íntimos, en la Primera. Cosa de simetría. Asunto de claridad. Y todo habría estado bien si no hubiera ocurrido la proverbial noche del proverbial día en que tuve el proverbial sueño en la Segunda Lengua. No recuerdo la anécdota onírica (aunque estoy casi segura de que había un tren en todo aquello) pero recuerdo, casi a la perfección, el súbito despertar. Entonces, me pregunté ¿La Segunda ya es La Primera? Hacía un sol terrible allá afuera. Y todo habría estado bien una vez más si no me hubiera mudado al país de la Primera donde la Segunda volvió, no sin reticencia, no sin ese relinchar que suele despertarme en las noches sin sueños, a su propio lugar. Excepto que, de acuerdo a las simetrías que tienen la desgracia o la virtud, según se les vea, de ser estructurales, empecé a llevar mis asuntos terrestres en la Primera, dejando, luego entonces, todo lo privado, que es, como ya lo dije, lo más cercano a un cierto concepto de lo sagrado, en manos de la Segunda. Cosa de divinidad. Desde entonces sólo hablo de amor en una lengua con la que no nací.
V: La Libertad de la Segunda Lengua
Con ella puedo maldecir a mis anchas, cortar oraciones donde se me da la gana, hacer declaraciones escandalosas, cambiar los puntos de lugar, prevaricar que es casi lo mismo que mentir, equivocarme con lujo de detalles, bajar la voz hasta llegar al grado cero de sí misma, decirme y desdecirme con la misma solitaria convicción, dar un pésame, prometer lo imposible que acaso sólo sea otra forma de besar. Como si a mí y a La Primera nos atacara un súbito pudor cuando estamos cerca, hay cosas que no puedo ni siquiera concebir en su presencia. Como si hubiéramos vivido demasiado cosas juntas. Como si todo nos doliera.
VI: Manifiesto popular
Independientemente del idioma en que aparezca, la escritura siempre se hace en La Segunda Lengua.
c.r.g
ESCRIBIR PARA SOBREVIVIR
Para hablar de mi relación con el idioma francés tengo que ir hacia atrás. Atrás. Primero es la llegada a la Gare de Austerlitz, la ausencia de signos reconocibles. El invierno, no comprender nada, no comunicar, estar silenciada durante meses, en medio de la confusión. Poco a poco empiezo a descifrar, como cuando era pequeña y una palabra se quedaba resonando hasta obtener un significado. Se trataba entonces de Significar, pero yo no sentía que significaba más que mi condición extranjera en París, a veces, hasta el punto de no reconocerme. Yo sé que deseo ser mirada, aceptada como parte de ese grupo humano. Poseer las palabras es la única forma en que puedo existir. Lo intuyo cuando voy de compras y pago la suma exacta para evitar preguntas. Es siempre invierno, es el Boulevard Saint Germain, llevo un abrigo rojo y un cinturón a la cadera, sobre una falda negra. Voy así cuando entro a una tienda y extiendo los billetes y me pierdo en el intercambio de palabras, todavía no sé descifrar... Poco a poco ese silencio se va llenando de experiencias, aunque siento que pedaleo en la oscuridad. Las experiencias afectivas, la huella que termina produciendo una frase, una sintaxis, un contenido y acomoda el exterior con el interior. La escritura como la huella sensible de la experiencia en el lenguaje escrito. Tenía que aprender a hablar y escribir así como aprender a estar en otro país. Era otro nacimiento, otro alumbramiento que pondría a prueba mi capacidad de comunicar. Si en mi idioma había cosas que no me sentía en condiciones de decir (o confesar), en el francés empezaban a cobrar otro sentido, hablaban. Y sin embargo, mi relación con el idioma nunca ha sido fácil, ha sido más bien violenta, como lo es la experiencia del desarraigo. Posee todas las dificultades y conflictos que tuve que afrontar para entrar en posesión de mí misma: gritos, explosiones, injurias, transpiraciones, padecimientos, y, finalmente, goces... El idioma francés ha sido una lucha por poseerme, como aprender a caminar de nuevo y sin la ayuda de nadie. Plantar un árbol sólido, verlo crecer. Una noche de luna, yo empecé a entender lo que oía, sentir su música, su libertad, y adivinar otra vida. De ser una analfabeta pasaba a comprender que esa escritura emergía a la superficie. Y podía tocar sus contornos, moverme dentro de ella con facilidad. Era aprender a respirar con un pulmón artificial que se iría integrando a mi cuerpo. Porque aprender otro idioma no se trata solamente de comprender una realidad, sino de hacerla significante. Un idioma de la adultez, de la autonomía: aprender a pedalear sola en la oscuridad. Así como el castellano era el idioma de la niñez, también lo era del abandono, del desarraigo. El idioma de la otra orilla, en la que con un dedo, yo quería escribir sobre la arena una frase que me hiciera evocar el sueño de un idioma adámico, aquel que pudiera expresa la totalidad de la experiencia. Sí, yo me veo sentada en una terraza tratando de encontrar el lenguaje con el cual voy a intentar inscribir lo que me está pasando, cómo voy a tratar esa realidad imcompleta y transformarla en signos. Para sobrevivir. Hasta que se aprende a aceptar que el idioma no lo puede todo, a lo sumo, dar movimiento, poner la máquina de ficción andar, entrar en contacto con Eros. Comprendí que un idioma puede tener nuevos sentidos si se le deja respirar su experiencia, si se le deja estar vivo a través de la presencia de los demás. Por eso, también creo que aprendí a mantener un poco (solo un poco, porque siempre se trata de ejercer una cierta violencia sobre el idioma para arrancarle algún secreto) de silencio en el francés, aprender a dejar espacios en blanco. Lo indecible. No me olvido de que es un idioma que ha vivido los traumas de la guerra y que ha pasado por silencios terapéuticos (la crisis de géneros, en especial, la novela y el Nouveau roman). Sí, tal vez la inocencia con el idioma la perdí un poco con el francés, pero no fue para abandonar mi propio idioma como un fósil, sino para sacudir mi castellano de la retórica dominante. Una declaración de guerra. De ahí la escritura fragmentada, la escritura que se resiste al molde clásico, masculino, en el que yo había aprendido a escribir. Un día conversaba con Alain-Robbe Grillet sobre Marguerite Duras y me dijo algo que me gustó: si algo que tenemos que reconocerle a Duras, es el silencio de sus textos. Cerré los ojos. Yo quería hacer otra cosa con el idioma, ¿pero, qué? Creo que resistir a borrarme dentro de él, a que me pusieran una máscara y no un rostro. Yo necesitaba existir a través de mis textos como un verdadero trabajo de escritura, necesitaba hacer que el texto transpire su pathos, sus huellas. Sé que no he elegido el francés como segundo idioma, ha sido lo que se dice mi fatum, he aprendido a vivir con él y a recorrer-me en sus códigos, salir al mundo, estar en él. Es esa simetría entre la experiencia y el lenguaje, entre la sensación, nueva, sidérant (asombrosa), de llegar a París en invierno con 18 años y sentir el frío mordiéndome los riñones, es esa sensación de analfabeta, de no poder comunicar esa vulnerabilidad, la que puede haberme empujado a escribir en francés. Por eso un nuevo texto en este idioma se titula La disparition (La desaparición).
No sé si alguna vez tenga que elegir en qué idioma escribiré. Eso simplemente sucederá, como cuando vemos un rostro, un gesto, y nos conmovemos, o decimos: ¡qué acontecimiento, me gustas!Ambos registros me transmiten una humanidad. Un mundo. Y si pedaleo en la oscuridad, a ne plus en finir!, ya no me asusta, me atrae, me fascina.
Cómo es que un idioma extranjero se va apropiando de nuestra identidad, cómo se une al pasado y cómo se manifiesta en el presente? De golpe, convenimos escribir sobre este tema y aquí está el resultado de este diálogo. Como yo, Cristina vive entre dos países, Estados Unidos (donde enseña literatura) y México, donde según sé, reside. Una residencia no tan fija, pero inmediata. Este nomadismo de la época, nos hace pensar en cómo se escribe fuera del territorio y los efectos que produce en cada una. Pongo el texto de Cristina y, enseguida, el mío. Ambos textos están publicados en nuestros blogs. El de Cristina: http://www.cristinariveragarza.blogspot.com/
LA SEGUNDA LENGUA
[para Sara Poot-Herrera, en verano]
I: El número dos
Siempre me ha parecido mejor, por considerarlo más cómodo, el segundo lugar. También tiendo a creer que lo más importante, tanto en los libros como en la vida, suele ocurrir con pasmosa frecuencia en el penúltimo párrafo, capítulo, escena, piso. Entre el rimbombante inicio inaugural y la parca conclusión definitiva está, para el bien de todos, el número dos: la puerta de entrada para la postergación o el alargamiento o la interrupción o la duda. Acaso por eso, en lugar de la primera, prefiero hablar de la segunda lengua. Hay un cierto aire de libertad a su alrededor. El olor a cosa abierta. Lo que subyuga.
II: Después
En sentido estricto, por supuesto, toda lengua es una segunda lengua. En sentido estricto, quiero decir, la lengua que nos acoge y nos arropa desde el seno materno es ya, de por sí, una lengua madrastra. Aún sabiéndolo, sin embargo, me gusta llamarla así: La Segunda Lengua. Hay un cierto sentido de extrañeza y otro de consecutiva falta de importancia que me hacen sentir bien respecto a ella. No es mi casa, ciertamente, ni otra casa. Se trata, en todo caso, de la intemperie. No es la encargada de mantener las apariencias (de lo original o lo primigenio o lo natural), sino la otra, la que nada más por el hecho de existir logra ponerlo todo (a lo original y lo primigenio y lo natural) en duda. La de la pregunta difícil y el acento raro. La que no se acopla y, por lo tanto, no domina. La que llegó después y, por haberlo hecho, anuncia que puede haber todavía más. No es la casa, decía, sino el camino que me acerca o me aleja, según suba o baje la loma, como ya lo anotaba Juan Preciado en su camino a Comala, a esa casa.
II: Malentender
Hay un eco dentro de la cabeza. Un ligero zumbido. Un estertor. A todo eso le llamé por años La Segunda Lengua. Ruido sucio. Un leve mareo que asemejaba una vital levitación. El nombre que le puse al velo que no me permitía ver las cosas claramente o que, bien mirado, me invitaba a ver las cosas de otra manera. Una distorsión, en efecto. Una alterada alteración. La inminencia de un malentendido que es el otro nombre de la invención.
III: La otra manera
Suele pasar así: todo mundo habla una lengua alrededor de una mesa y, sin planearlo, sin pensarlo siquiera, aparece La Segunda. A veces es sólo el guiño diminuto de la palabra súbitamente intraducible y, en otras, el silencio en el que ocurre el puntual proceso de traducción. En algunas ocasiones es sólo un ligero tartamudeo y, todavía en más, el acento que sella lo que viene de lejos. Está ahí, me digo entonces, para recordarme que en toda circunstancia, aún en las felices, es importante hablar de otra manera. Está ahí para confirmarme que siempre soy, al menos, dos.
IV: Que no es lo mismo pero es igual
Alguna vez creí que sabía cuál era cuál. Viví por muchos años en el país de la Segunda Lengua y allá, cual debe, rodeada de nostalgia y alcanfor y una sesuda necesidad por La Gran Narrativa, surgió el mito de La Primera. Allá (que en este momento es aquí, por cierto) llevaba mis asuntos terrestres en la Segunda y los divinos, que son los más íntimos, en la Primera. Cosa de simetría. Asunto de claridad. Y todo habría estado bien si no hubiera ocurrido la proverbial noche del proverbial día en que tuve el proverbial sueño en la Segunda Lengua. No recuerdo la anécdota onírica (aunque estoy casi segura de que había un tren en todo aquello) pero recuerdo, casi a la perfección, el súbito despertar. Entonces, me pregunté ¿La Segunda ya es La Primera? Hacía un sol terrible allá afuera. Y todo habría estado bien una vez más si no me hubiera mudado al país de la Primera donde la Segunda volvió, no sin reticencia, no sin ese relinchar que suele despertarme en las noches sin sueños, a su propio lugar. Excepto que, de acuerdo a las simetrías que tienen la desgracia o la virtud, según se les vea, de ser estructurales, empecé a llevar mis asuntos terrestres en la Primera, dejando, luego entonces, todo lo privado, que es, como ya lo dije, lo más cercano a un cierto concepto de lo sagrado, en manos de la Segunda. Cosa de divinidad. Desde entonces sólo hablo de amor en una lengua con la que no nací.
V: La Libertad de la Segunda Lengua
Con ella puedo maldecir a mis anchas, cortar oraciones donde se me da la gana, hacer declaraciones escandalosas, cambiar los puntos de lugar, prevaricar que es casi lo mismo que mentir, equivocarme con lujo de detalles, bajar la voz hasta llegar al grado cero de sí misma, decirme y desdecirme con la misma solitaria convicción, dar un pésame, prometer lo imposible que acaso sólo sea otra forma de besar. Como si a mí y a La Primera nos atacara un súbito pudor cuando estamos cerca, hay cosas que no puedo ni siquiera concebir en su presencia. Como si hubiéramos vivido demasiado cosas juntas. Como si todo nos doliera.
VI: Manifiesto popular
Independientemente del idioma en que aparezca, la escritura siempre se hace en La Segunda Lengua.
c.r.g
ESCRIBIR PARA SOBREVIVIR
Para hablar de mi relación con el idioma francés tengo que ir hacia atrás. Atrás. Primero es la llegada a la Gare de Austerlitz, la ausencia de signos reconocibles. El invierno, no comprender nada, no comunicar, estar silenciada durante meses, en medio de la confusión. Poco a poco empiezo a descifrar, como cuando era pequeña y una palabra se quedaba resonando hasta obtener un significado. Se trataba entonces de Significar, pero yo no sentía que significaba más que mi condición extranjera en París, a veces, hasta el punto de no reconocerme. Yo sé que deseo ser mirada, aceptada como parte de ese grupo humano. Poseer las palabras es la única forma en que puedo existir. Lo intuyo cuando voy de compras y pago la suma exacta para evitar preguntas. Es siempre invierno, es el Boulevard Saint Germain, llevo un abrigo rojo y un cinturón a la cadera, sobre una falda negra. Voy así cuando entro a una tienda y extiendo los billetes y me pierdo en el intercambio de palabras, todavía no sé descifrar... Poco a poco ese silencio se va llenando de experiencias, aunque siento que pedaleo en la oscuridad. Las experiencias afectivas, la huella que termina produciendo una frase, una sintaxis, un contenido y acomoda el exterior con el interior. La escritura como la huella sensible de la experiencia en el lenguaje escrito. Tenía que aprender a hablar y escribir así como aprender a estar en otro país. Era otro nacimiento, otro alumbramiento que pondría a prueba mi capacidad de comunicar. Si en mi idioma había cosas que no me sentía en condiciones de decir (o confesar), en el francés empezaban a cobrar otro sentido, hablaban. Y sin embargo, mi relación con el idioma nunca ha sido fácil, ha sido más bien violenta, como lo es la experiencia del desarraigo. Posee todas las dificultades y conflictos que tuve que afrontar para entrar en posesión de mí misma: gritos, explosiones, injurias, transpiraciones, padecimientos, y, finalmente, goces... El idioma francés ha sido una lucha por poseerme, como aprender a caminar de nuevo y sin la ayuda de nadie. Plantar un árbol sólido, verlo crecer. Una noche de luna, yo empecé a entender lo que oía, sentir su música, su libertad, y adivinar otra vida. De ser una analfabeta pasaba a comprender que esa escritura emergía a la superficie. Y podía tocar sus contornos, moverme dentro de ella con facilidad. Era aprender a respirar con un pulmón artificial que se iría integrando a mi cuerpo. Porque aprender otro idioma no se trata solamente de comprender una realidad, sino de hacerla significante. Un idioma de la adultez, de la autonomía: aprender a pedalear sola en la oscuridad. Así como el castellano era el idioma de la niñez, también lo era del abandono, del desarraigo. El idioma de la otra orilla, en la que con un dedo, yo quería escribir sobre la arena una frase que me hiciera evocar el sueño de un idioma adámico, aquel que pudiera expresa la totalidad de la experiencia. Sí, yo me veo sentada en una terraza tratando de encontrar el lenguaje con el cual voy a intentar inscribir lo que me está pasando, cómo voy a tratar esa realidad imcompleta y transformarla en signos. Para sobrevivir. Hasta que se aprende a aceptar que el idioma no lo puede todo, a lo sumo, dar movimiento, poner la máquina de ficción andar, entrar en contacto con Eros. Comprendí que un idioma puede tener nuevos sentidos si se le deja respirar su experiencia, si se le deja estar vivo a través de la presencia de los demás. Por eso, también creo que aprendí a mantener un poco (solo un poco, porque siempre se trata de ejercer una cierta violencia sobre el idioma para arrancarle algún secreto) de silencio en el francés, aprender a dejar espacios en blanco. Lo indecible. No me olvido de que es un idioma que ha vivido los traumas de la guerra y que ha pasado por silencios terapéuticos (la crisis de géneros, en especial, la novela y el Nouveau roman). Sí, tal vez la inocencia con el idioma la perdí un poco con el francés, pero no fue para abandonar mi propio idioma como un fósil, sino para sacudir mi castellano de la retórica dominante. Una declaración de guerra. De ahí la escritura fragmentada, la escritura que se resiste al molde clásico, masculino, en el que yo había aprendido a escribir. Un día conversaba con Alain-Robbe Grillet sobre Marguerite Duras y me dijo algo que me gustó: si algo que tenemos que reconocerle a Duras, es el silencio de sus textos. Cerré los ojos. Yo quería hacer otra cosa con el idioma, ¿pero, qué? Creo que resistir a borrarme dentro de él, a que me pusieran una máscara y no un rostro. Yo necesitaba existir a través de mis textos como un verdadero trabajo de escritura, necesitaba hacer que el texto transpire su pathos, sus huellas. Sé que no he elegido el francés como segundo idioma, ha sido lo que se dice mi fatum, he aprendido a vivir con él y a recorrer-me en sus códigos, salir al mundo, estar en él. Es esa simetría entre la experiencia y el lenguaje, entre la sensación, nueva, sidérant (asombrosa), de llegar a París en invierno con 18 años y sentir el frío mordiéndome los riñones, es esa sensación de analfabeta, de no poder comunicar esa vulnerabilidad, la que puede haberme empujado a escribir en francés. Por eso un nuevo texto en este idioma se titula La disparition (La desaparición).
No sé si alguna vez tenga que elegir en qué idioma escribiré. Eso simplemente sucederá, como cuando vemos un rostro, un gesto, y nos conmovemos, o decimos: ¡qué acontecimiento, me gustas!Ambos registros me transmiten una humanidad. Un mundo. Y si pedaleo en la oscuridad, a ne plus en finir!, ya no me asusta, me atrae, me fascina.
vendredi, juillet 27, 2007
carta
He traducido esta carta que envía Anais Nin a un poeta que se encuentra en prisión y que va a salir en libertad. Me parece muy hermosa y lúcida. Son apuestas, no ciegas, conscientes... Siempre es una cuestión de elección, en eso consiste el libre albedrío, la autodetrminación y la resistencia a la alienación para no terminar anestesiados, dormidos de pie, ausentes, fantasmas...
Hoy hace sol en el D.F, por fin! Me entero de que hace 20 grados bajo cero en Puno, qué terrible padecer frío, yo no sé hasta qué punto la población está preparada, pero sé que hay una movilización internacional...
Carta a un poeta en prisión:
... Mi única inquietud es tu furor que nunca ha cicatrizado, y tu pesimismo, lo que yo llamo, cuando me siento culpable, la hemofilia del alma, heridas que no se cierran, originadas por la crueldad de los otros. Pero esas penas hacen parte de la vida, y tu capacidad de escribir y crear, deben opononerse (como es el caso para muchos entre nosotros) a la autodestrucción. Eres demasiado inteligente como para no comprender que la destrucción es la autodestrucción.
Varda vino ayer. Tendría razones de más para estar amargado. Sus collages, tan bellos, tan jocosos, no se exponen nunca en San Francisco, lugar donde vive, ningún museo posee uno de ellos. Pero dijo ayer que a partir del instante en que un artista se vuelve un amargado, deja de poseer su propio universo y pasa al campo del enemigo, a los enemigos de su obra que tuvieron la intención de amargarlo, sabiendo que eso mata la creación. ¿Cuándo descubriste la crueldad del mundo por qué no te has puesto del lado de aquellos de los que se esfuerzan en alcanzar la belleza y la humanidad? Desde mi juventud me dediqué a neutralizar la fealdad. Porque existe otro aspecto del hombre que no es destructor. La destrucción se produce alrededor de nosotros pero también la creación. Podemos elegir de qué lado estaremos. Cuano estés libre, no regreses a la corriente del mundo como lo dijiste sino a tu teatro, a tu creación.
Esta carta es un último esfuerzo por apartar en ti el deseo de venganza a raíz de las heridas que tienes. No siento que hayan cicatrizado. Todos hemos sido humillados un momento u otro, traicionados, pero nuestra verdadera vida depende de la manera cómo reaccionemos a esas situaciones. La ola de violencia es muy fuerte. Yo la combato individualmente mientras pueda.
Hoy hace sol en el D.F, por fin! Me entero de que hace 20 grados bajo cero en Puno, qué terrible padecer frío, yo no sé hasta qué punto la población está preparada, pero sé que hay una movilización internacional...
Carta a un poeta en prisión:
... Mi única inquietud es tu furor que nunca ha cicatrizado, y tu pesimismo, lo que yo llamo, cuando me siento culpable, la hemofilia del alma, heridas que no se cierran, originadas por la crueldad de los otros. Pero esas penas hacen parte de la vida, y tu capacidad de escribir y crear, deben opononerse (como es el caso para muchos entre nosotros) a la autodestrucción. Eres demasiado inteligente como para no comprender que la destrucción es la autodestrucción.
Varda vino ayer. Tendría razones de más para estar amargado. Sus collages, tan bellos, tan jocosos, no se exponen nunca en San Francisco, lugar donde vive, ningún museo posee uno de ellos. Pero dijo ayer que a partir del instante en que un artista se vuelve un amargado, deja de poseer su propio universo y pasa al campo del enemigo, a los enemigos de su obra que tuvieron la intención de amargarlo, sabiendo que eso mata la creación. ¿Cuándo descubriste la crueldad del mundo por qué no te has puesto del lado de aquellos de los que se esfuerzan en alcanzar la belleza y la humanidad? Desde mi juventud me dediqué a neutralizar la fealdad. Porque existe otro aspecto del hombre que no es destructor. La destrucción se produce alrededor de nosotros pero también la creación. Podemos elegir de qué lado estaremos. Cuano estés libre, no regreses a la corriente del mundo como lo dijiste sino a tu teatro, a tu creación.
Esta carta es un último esfuerzo por apartar en ti el deseo de venganza a raíz de las heridas que tienes. No siento que hayan cicatrizado. Todos hemos sido humillados un momento u otro, traicionados, pero nuestra verdadera vida depende de la manera cómo reaccionemos a esas situaciones. La ola de violencia es muy fuerte. Yo la combato individualmente mientras pueda.
jeudi, juillet 26, 2007
Cumbres borrascosas
Paseando por la calle Obregón, encontré otra librería de libros viejos. No recuerdo el nombre. Lo que importa es que allí conseguí una edición mexicana de Cumbres borrascosas, de Emily Bronte, con un prólogo de Sergio Pitol. Creo que no está mal cuando imagina la pieza de Chejov, Las tres hermnas, inspirada en la vida de las tres hermanas, Bronte, de las cuales, dos, Emily y Charlotte fueron las más conocidas. La primera por esa novela alucinante que es Cumbres Borrascosas, y la segunda por Jane Eyre. Otra cosa que hace Pitol es reconocer el lado revolucionario de la novela de Emily. En plena época Victoriana, personajes como Catherine Earshaw, o Heattclif, son verdaderamente subversivos. Inlcuso Linton, desde su aparente lado burgués. No resumiré la novela que es arciconocida, sino que citaré a Pitol cuando habla de la relación entre Cathy y Heattclif: "Ambos más que personajes, son concentraciones de energía, son una encarnación de esa parte inaprensible de la conciencia en que lo demoníaco, el elemento creador, la parte instintiva del alma, se conjugan en una fuerza terriblemente destructiva contra todo lo institucionalizado..."
Yo diría que más que demoníaca (porque no es sobrenatural sino humana) es una fuerza creativa, sin límites la que hace que ambos se encuentren como en un callejón sin salida. Porque la sociedad impone sus reglas de juego y de intercambio y para que los dos hubiesen podido sobrevivir, hubiesen tenido que permanecer en estado salvaje, aislados. Esa es la utopía amorosa, que siempre se ve obligada a ser admitida en la tribu... Y ser vista y evaluada por los ojos de los demás, que son también los nuestros. A no ser, que se viva ignorando el exterior, pero ?quién tiene esa valentía y esa personalidad? No lo sé, pero recuerdo bien una frase de Ctaherine Mansfield, que decía que en la vida todo es cuestión de personalidad. Presencia, en otras palabras y nada de cinismo.
Yo diría que más que demoníaca (porque no es sobrenatural sino humana) es una fuerza creativa, sin límites la que hace que ambos se encuentren como en un callejón sin salida. Porque la sociedad impone sus reglas de juego y de intercambio y para que los dos hubiesen podido sobrevivir, hubiesen tenido que permanecer en estado salvaje, aislados. Esa es la utopía amorosa, que siempre se ve obligada a ser admitida en la tribu... Y ser vista y evaluada por los ojos de los demás, que son también los nuestros. A no ser, que se viva ignorando el exterior, pero ?quién tiene esa valentía y esa personalidad? No lo sé, pero recuerdo bien una frase de Ctaherine Mansfield, que decía que en la vida todo es cuestión de personalidad. Presencia, en otras palabras y nada de cinismo.
mardi, juillet 24, 2007
Instantes

Todo es tan efímero en nuestras vidas, tan veloz, que, constantemente buscamos una sensación de unidad y de continuidad. A veces la encontramos en la mirada de algunas personas, aquellas que tienen la capacidad de estar presentes ante lo que viven, sin eso, vivimos und esgaste constante. Sucede que a vecs ignoramos esas miradas, las maltratamos o las ignoramos, por torpeza, o por miedo. Siempre tememos a la proximidad. Y es curioso, porque deberíamos buscarla.
Ganas de esa sensación de armonía que a veces logro a fuerza de coherencia (no engañarme con fuegos fatuos, al final todos sabemos qué necesitamos), que es como mirar un paisaje y que su belleza nos toque. Me gusta imaginarme parada en un lugar muy alto en el Perú (Cora-cora?), un cielo alto y limpio, la mirada lavada por ese cielo, y la sensación de paz, de austeridad, de no necesitar más que estar allí. Creo que parte de mi imaginación se la debo a ese silencio, porque acabo de hablar de ese tema reflexionando sobre lo que significa escribir, y, sin querer, he sido torpe con mi amiga Elba, al no querer aceptar sus observaciones... Y ese tema, me ha llevado a este, a querer, desear un poco de esa sensación de estar en simetría con el mundo, mi pequeño mundo uniéndose al exterior, y seguir pensando que no en vano hemos alimentado una amistad, un afecto; que podemos trascender nuestros límites al hablar, que podemos al final, borrar, olvidar, esos desfases y recuperar lo mejor.
samedi, juillet 21, 2007
Ruido
Leyendo a Karen Blixen, autora de La granja africana, me doy cuenta que solo en ciertas circunstancias, soledad, concentración, austeridad, logramos estar presentes ante nosotroas mismoas, porque el ruido que nos acompaña es enorme. Pocas veces logramos conectar con lo que realmene sentimos porque es un ejercicio que exige cierto rigor y rapidez. Tengo la impresion de estar constantemente puertas para que alguien abra y diga: !estoy aquí! Eso sucede pocas veces, y cuando es así, todo tiene un sentido y una justificación. Escucho música africana leyendo a Karen Blixen. He descubierto un canal de cable, world beat, que pasa esta música y es realmente un placer. Ayer vimos "Paris je t'aime", ganas de volvera París y disfrutar de esa serenidad que solo esta ciudad ofrece. Me gustó el corto de Isabel Coixet y otro muy poético sobre una mujer que ahorra casi toda su vida para ir a pasar seis días a París. En un momento se da cuenta de que está sola, comiendo sobre una banca su sánguche, pero, cuando observa a los demás, y empieza a detenerse en esto, sucede lo que se llama alteriad, empatía, siente la vida de los demás en ella, y viceversa. Está viva. Por eso nunca estamos soloas mientras estamos presentes ante nuestra propia persona, si amamos, si deseamos, si soñamos.
Por la noche, visita a la Bodeguita del medio, en la calle Cozumel. El lugar muy lindo, aunque me pareció frío y un poco impersonal. Esta mañana salí a caminar por las calles, temprano, las casas estaban abiertas, expuestas, y era como robarles un poco de intimidad a los habitantes del D.F.... Ahora, almuerzo en casa de unos amigos en Las lomas, que es un lugar lleno de parques y de casas con jardín. Muero de sueño, no sé si es por la altura, pero aquí, me despierto siempre temprano. Ayer pensaba en mis mañanas saorgianas, por decirlo de alguna manera, la luz en la montaña del valle de la Roya, recoger uvas frescas del jardín, caminar por el vivero, mirar la montaña, ir al pueblo de compras, pensaba en ese bienestar an diferente y que me ayuda revalorizar lo que vivo. Lo repito: constanemente hay que hacer esfuerzos para estar en nuesro presente. Ecce fémina!!!
Por la noche, visita a la Bodeguita del medio, en la calle Cozumel. El lugar muy lindo, aunque me pareció frío y un poco impersonal. Esta mañana salí a caminar por las calles, temprano, las casas estaban abiertas, expuestas, y era como robarles un poco de intimidad a los habitantes del D.F.... Ahora, almuerzo en casa de unos amigos en Las lomas, que es un lugar lleno de parques y de casas con jardín. Muero de sueño, no sé si es por la altura, pero aquí, me despierto siempre temprano. Ayer pensaba en mis mañanas saorgianas, por decirlo de alguna manera, la luz en la montaña del valle de la Roya, recoger uvas frescas del jardín, caminar por el vivero, mirar la montaña, ir al pueblo de compras, pensaba en ese bienestar an diferente y que me ayuda revalorizar lo que vivo. Lo repito: constanemente hay que hacer esfuerzos para estar en nuesro presente. Ecce fémina!!!
vendredi, juillet 20, 2007
Héroes

Buscar un personaje es también buscar una compañía, una mirada que nos ilumine. Durante mucho tiempo, buscamos esa luz. La luz de una frase cualquiera y a la cual nos aferramos. Sobre todo, yo he buscado los anti-héroes, lo más alejados del modelo clásico, aquellos que saben perder, que se dejan atraer por el vacío, o que se enfrentan a situaciones de riesgo. Por supuesto Prometeo era un referente, nunca le ha tenido miedo al fuego, pero también Atena, la diosa, o Antígona, mis heroínas favoritas. Y por qué ese tipo de personajes? No lo sé muy bien, creo que porque nunca creí en los valores dominantes: éxito, notoriedad, dinero. Porque un héroe o una heroína son simplemente aquellos y, ella, sobre todo, que sabe trasnformar la adversidad en produccción, la carencia en deseo. Cuando el gran Gatsby se ama a través los ojos de Daisy, o Heathcliff a través la pasión de Catalina, lo que los condena es su aspiración a una aceptación social de ese amor que, esencialmente es antisocial , puesto que eso los separa del mundo y es casi una forma de autarquía. Toda experiencia amorosa es tambén metafísica. Solo que hay que traspasar las apariencias. Entonces, la figura del héroe clásico como un fuerte, siempre me ha parecido manida, porque el héroe para mí solo puede ser fiel a sí mismo, corriendo el riesgo de qudarse fuera de la sociedad, en ese juego de tauromaquia que puede llegar a ser su vida, y que no desea ganar nada, simplemente está. Es su dasein, su estar ahí respirando, con todo su drama y su pathos: por qué tendría que ser malo?
Ah, las categorías, !no podemos vivir sin ellas!
Descubro que los mayas tenían un juego de pelota que se jugaba en una gran terreno con un muro en que había enquistado un gran aro. Los jugadores teían que lograr hacer pasar la pelota a través de él. Y el ganador recibía como premio la muerte. Interesante manera de premiar al ganador!
Ni ganadores, ni perdedores, personas vivas, ni héroes ni villanos, simplemente cuerpos en movimiento.
jeudi, juillet 19, 2007
Intensidad
No es muy común que me encuentre con un texto y que no lo abandone hasta terminarlo. Pero me ha sucedido esta tarde: andar buscando espacios donde terminar una novela de Cristina Rivera Garza, La cresta de Ilión, Tusquets. El texto es tenso, plástico, ditirámbico, excelente. No resumo el contenido, porque hay que leerlo, hay que estar con él y entrar en ese mundo personal de la autora que maneja su aparato de ficción con pericia de relojera. Estaba en un café y un hombre se puso a tocar una trompeta, una canción triste, que se absorbió en las calles concurridas de la ciudad de México. De pronto, todo me pareció cargado de significado, creo que solo en este lugar se puede escribir así, con esa simetría entre el lenguaje y los sentidos, como si esto alterase nuestra percepción y la hiciera más intensa, más verdadera. Le agradezco a Cristina haberme recomendado esta novela suya porque la he disfrutado muchísimo y ahor aveo México con otra mirada. Pienso seguir leyendo otras más. De regreso, descubrimiento de un restaurante catalán, sentidos agudizados por la lectura, presencia, ganas de eros y la memoria activa, como una perfecta máquina de ficción. Obligatoriamente iré a este lugar a pedir una "fideuá"...
mercredi, juillet 18, 2007
verano
Es verano en el D.F, pero como es sierra, llueve. Ahora mismo me ha despertado un relámpago impresionante. Es un día extraño, muy gris. Estuve en el museo de arte contemporáneo Rufino Tamayo, y me gustó mucho la arquitectura, además de algunos cuadros del propio Tamayo (atmbién vi algunos Tapies y Chillidas y pensé en Barcelona, casi la extrañé!). Pensé que vería algo de José Tola porque había oído algo sobre eso, pero no, no había nada. Luego regresé a casa y la lluvia se desató. La persona que trabaja limpiando, me contó un drama familiar bastante duro y no supe cómo reaccionar. Creo que no me comprometí y me mantuve distante con una sensación de pesar. Esa sensación de soledad que se tiene a veces, esa incapacidad de alteridad, creo que tiene que ver con el hecho de no abrirnos a los demás, con nuestros límites para sentir lo que no nos sucede. Y constantemente hay que hacer el esfuerzo para reducir esa distancia. Porque sentirse encerrada, egoísta, es insoportable. Lo peor, es verse en ese estado, es como si nos pusieran frente a nuestro autoretrato y nos pareciera feo. Vanitas vanitatis... ad infinitum....
Pienso en Noemí, esta señora, luchadora, fuerte, que ha criado a sus hijos sola, caminando bajo la lluvia, y me da mucha tristeza no haber estado a la altura, no haberle dado un abrazo... un poco de sosiego...
Pienso en Noemí, esta señora, luchadora, fuerte, que ha criado a sus hijos sola, caminando bajo la lluvia, y me da mucha tristeza no haber estado a la altura, no haberle dado un abrazo... un poco de sosiego...
lundi, juillet 16, 2007
Marx
Esaba leyendo la vida de Karl Marx; sobre sus múltiples exilios, cómo empieza a escribir El capital (muy tarde), su matrimonio con Jenny von Wetsphalen, que me hizo pensar en Emilio Wesphalen, uno de mis poeta peruanos preferidos. Y porque además de sentir ganas de leer E capital (en un grupo de gente, sería interesante), recordé las visitas que hacía con mi amiga Tatiana a la clínica Maison de Santé a E. Westphalen, la sensación de bienestar en su presencia, la curiosidad por sus palabras y sus gestos... Toda una una vida no es sino en parte la búsqueda de esas personas que nos ayudan a comprender y aceptar ciertas cosas, las personas cuya relación es siempre un desafío, ganas de saber, de moverse, de vivir. Pocas veces conocemos a personas que nos van a orientar en esa dirección. También recuerdo que una vez Ribeyro me dijo: Si una persona encuentra a la persona adecuada, en el instante adecuado, todo es posible... queriendo decir que hay azares felices. Yo creo algo más: tiene que haber ganas de provocar esos encuentros, en las amistades, en toda relación afectiva. Escribo esto porque con el tiempo somos más exigentes en nuestras relaciones y la necesidad de otro tipo de alimentos diferentes de la diversión y la evasión. Buscamos contenidos, calidad en el diálogo, pero esto... es cada vez más difícil... quien diga que no, que tire la primera piedra. Si son hombres, tengo la impresión que por razones históricas y sociológicas, hay una fenómeno cada vez más visible: el de Peter Pan, los hombres grandes, que pasan la treintena la cuarentena, son como unos adolescentes incapaces de aceptar su edad, sus responsabilidades frente al mundo y frente a los demás . Son padres e hijos, son amantes y son, también hijos engreídos, qué sucede? Creo que la época nos obliga a tener una responsabilidad y una injerencia sobre los otros y el mundo exterior mucho más importante que antes, y que, no es que las mujeres posean un ship que les permita adaptarse mejor, es que como están predispuestas a ser madres, adoptan siempre una actitud conciliadora, tienden a ser más maduras. Porque, creo que puede ser un síntoma de sociedades más jòvenes, ellas afrontan el lado más pesado de este cambio del mundo en que vivimos. No se pueden permitir ser hijas, son siempre madres. La falta de interlocutores que encontramos ahora, la ausencia de diálogo sino forzamos, sino estamos reclamando, tiene que ver con una pobreza en los contenidos, con falta de ganas en querer saber un poco más sobre nuestra condición en el mundo, con una actitud avestruz... Entonces, peter panes y evas desorientadas, soledad y aislamiento.
samedi, juillet 14, 2007
Astrid Hadad

Ayer por la noche he visto un esptáculo fuera de lo común, más que interesante, casi de ficción (quiero decir que desde el instante que estamos allí tenemos la impresión de asistir a la proyección de una película). Una artista realmente original, llena de vitalidad, con un humor fuera de lo común y un discurso, político, crítico, verdaderamete singular. Primero es un escenario en el barrio de la Condesa, en el Bataclán. Luego es una sala estilo italiano y, de pronto, en medio de vasos de tequila, esta cantautora que se presenta con un vestuario relampaguenate, barroco, irónico, y como en un sueño infantil: Astrid Hadad (elemetos de la estética popular recuperados en su valor simbólico y emocional). Recordaba que una amiga me había hablado de ella, pero no me esperaba esa sorpresa. Se trataba de un auto-homenaje que más que una verdadera celebración de su propia historia es una revisión crítica de lo que ha sido la historia de México, empezando por la llegada de Cortés, hasta la historia individual de la cantante que es una práctica insobornable del auto-análisis. Ha sido realmente un hallazgo oír a una artista que es capaz de arrojar una mirada tan lúcida sobre su propio país y sobre su condición de mujer. Si tengo estos zapatos (20 cm de plataforma) es porque están a la altura de mis complejos personales, dice Astris antes de empezar a cantar envuelta en un traje dorado, tocado de media luna... Síntesis de Ima Súmac, Olga Guillot y parodia de Isabel Pantoja y Nina Hagen reunidas. Realmente un espectáculo.
jeudi, juillet 12, 2007
Huir

Por instantes pienso que muchas veces es necesario huir. Irse, no demisionar, mantener silencio, huir del mundanal ruido. Cuando el diálogo se hace imposible, cuando, en posición crítica, nos convertimos en inquisidoras. Porque no soy animal doméstico, no. Lo siento. Cada vez entiendo más la actitud de un Blanchot o de un Claude Simon (desconocido para mucha gente aunque nóbel, supongo que eso le importaba poco). Recuerdo muy bien una entrevista con una periodista que trataba de ser simpática y que pasaba por aduladora para Simon. Ella le preguntaba cómo podía resumir su extraordinaria novela (sic), lo que todo el mundo pregunta: y de qué escribes, qué tipo de novela, y qué historia -inútil tratar de explicarse otros códigos- Simon contestó exasperado: Si pudiese rsumirla en dos frases no hubiese escrito 200 páginas! La periodista dio un salto y luego no supo qué decir. No era cruel su respuesta, era solitaria, indignada por esa falta de atención hacia lo que es el otro y a la incapacidad que todos tenemos de incluir, en nuestro lenguaje, en su gramática, al otro, como OTRO.
Por eso, a veces la actitud ermitaña tiene sentido. Para qué gastar tanta energía si es un diálogo de sordos? En esta época en que muy pocos nos interrogamos por los contenidos de lo que decimos, por la alienación de nuestros discursos y gestos, en esta época de afirmación del sujeto, pero como sujeto que duda (diablos!), para evitar la esquizofrenia y la despersonalización, aislamiento, austeridad, pueden ser una opción vital sana. Sino queremos entrar al circo, sino queremos ser una caricatura, pues, por qué no, huir? El y la que escribe, escribe, escribe, si es un acto de supervivencia, siempre será la única epifanía y la única forma de comunicar con los demás, los lectores, desde el silencio de un texto, una imagen.
Hay un texto de Jean Philippe Toussaint que se titula Fuir, huir, un texto intenso, sensible, vivo. Pienso en este texto en el instante de escribir esto...
Foto: una de las pocas imágenes de Murice Blanchot que siempre huyó del mundo exterior, refugiado en su casa de la banlieu parisina. Escribía mirando a un muro, con poquísimos objetos. Lo sé por Millet que visitó su casa y ha publicado un libro sobre él en Gallimard: Blanchot.
mercredi, juillet 11, 2007
El estoicismo
Tal vez siempre hemos interpretado el estoicismo como una vocación por el sufrimiento, casi como una volutad masoquista, pero me digo, no será que simplemente es una vocación por la vida y una interpretación en la que la vida se afirma incluso desde el el sufrimiento? Nadie está más vivo que aquel que sufre porque permite ver ciertas cosas que no vemos dentro de la estabilidad y la bienaventura. No es justificar el sufrimiento, hay algunos innobles y que no deberían existir, sobre todo cuando son impuestos por otra persona. Me refiero a las guerras, el hambre, todos los males que hemos creado, nosotroas, las personas. Pero también a los síntomas de nuestra época, a la sledad y la vulnerabilidad, al no saber compartir y saber dar una caricia, una frase de afecto, sin más...
Hay un fragmento del texto de San Mateo en el Nuevo testamento, muy bonito, que viene bien citar: Y lo digo de verdad, si tienes fe (yo traduzco como confianza), gruesa, como un grano de mostaza, le dirás a esa montaña: muévete de aquí a allí, y se moverá, y nada será imposible. Mateo, XII, 17.
Siempre he tenido como divisa esta frase del diario de André Gide: Existe la obligación de ser felices con la humildad de un San Francisco de Asís o la rebelión de un Nietszche...
Porque la vida es también cosntrucción, construcción incluso en el duelo (que implica esa humildad hacia lo que no hemos podido evitar), es ese obrar con la palabra, con la escritura y el gesto. Hay cosas que nos afligen, la desaparición de un ser querido, la pérdida, pero podemos hacer que eso no sea un hecho dramático, aunque lo sea. Podemos llegar a comprender ciertas cosas, a sentirnos en recogimiento y vivir nuestro duelo. Anoche soñé que mordía vidrios y fue una sensación muy desagradable, pero no me atemorizaba sino que, en el sueño, pensaba que debía ser así. Hoy me entero de una noticia triste, que concierne a una amiga muy querida y entendí que ese hecho, hay que digerirlo y hay que ayudar a digerirlo, poco a poco, y aunque duela.
Hay un fragmento del texto de San Mateo en el Nuevo testamento, muy bonito, que viene bien citar: Y lo digo de verdad, si tienes fe (yo traduzco como confianza), gruesa, como un grano de mostaza, le dirás a esa montaña: muévete de aquí a allí, y se moverá, y nada será imposible. Mateo, XII, 17.
Siempre he tenido como divisa esta frase del diario de André Gide: Existe la obligación de ser felices con la humildad de un San Francisco de Asís o la rebelión de un Nietszche...
Porque la vida es también cosntrucción, construcción incluso en el duelo (que implica esa humildad hacia lo que no hemos podido evitar), es ese obrar con la palabra, con la escritura y el gesto. Hay cosas que nos afligen, la desaparición de un ser querido, la pérdida, pero podemos hacer que eso no sea un hecho dramático, aunque lo sea. Podemos llegar a comprender ciertas cosas, a sentirnos en recogimiento y vivir nuestro duelo. Anoche soñé que mordía vidrios y fue una sensación muy desagradable, pero no me atemorizaba sino que, en el sueño, pensaba que debía ser así. Hoy me entero de una noticia triste, que concierne a una amiga muy querida y entendí que ese hecho, hay que digerirlo y hay que ayudar a digerirlo, poco a poco, y aunque duela.
lundi, juillet 09, 2007
Khalo, centenario

Todos y todas conocemos algo sobre Frida Khalo. Y hemos visto su rostro en algún lugar...
México celebra ahora, con muchas ganas, el centenario de su nacimiento. Frida Khalo y Diego Rivera resolvieron ese conflicto pasado-presente, identitario, dándole un contenido, una presencia estética, política, concreta. Tal vez ahora se hubieran encontrado con otros problemas (un pueblo que ha sufrido, como Perú, pero con otro historial, el maltrato de la historia y ha luchado por su dignidad), porque Frida Khalo era una mujer que sabía lo que hacía, que supo, creo que desde muy joven (cuando posa para el lente de la cámara de su padre) lo que quería: ser un icono popular, orgullosa de sus raíces, de su población y sus costumbres... Esas personalidades que se sienten identificadas inmediatamente con lo que viven, y que lo defienden y de las cuales yo no creo formar parte, porque siempre me sitúo en ese espacio de vacío, como si siempre hubiese que empezar todo de nuevo, desmontar todo, quedarse sin nada, y desde allí, construir. Pero reconozco que hizo un trabajo fenomenal, incluso con la idea clásica de la mujer, jugando con la hibridación del género, como un hombre, pero también como una mujer, sin simplificar su identidad. J.M.Le Clezio, ha escrito algunas cosas muy lúcidas: Diego y Frida dedicaron su vida a un ideal del mundo indígena en América, mundo en el que fundan su fe revolucionaria y que hace brillar, en medio de un país destrozado por la guerra civil, el brillo único del pasado, como una luz que atrae las miradas de toda América y simboliza la promesa de un nuevo esplendor.
Me gustaron sus cartas a su doctor (ne mdi d euna gran exposición en el Palacio de Bellas artes), donde se muestra con una fuerte personalidad, alguien que dice lo que piensa sin miramientos ni concesiones: (...)" y me late que lo más importante para todo el mundo en Gringolandia es tener "ambición", llegar a ser sobre todo "somebody", y yo no tengo ni la más mínima ambición de ser nadie, me vienen guango los "humos" y no me interesa en ningún sentido ser la "gran caca".
Coyoacán 15 de abril de 1941.
No está nada mal, no?
Breton decía de ella que era como una "cinta de terciopelo atada alrededor de una bomba", ese Breton que vio el rostro de varias mujeres de carácter, entre ellas Flora Tristán...
Hay una cosa que me hace mucha gracia en México, poder comprar cigarrillos en las farmacias...
Ayer fue la incursión en el barrio de Santa Fé, uno de los lugares más caros del D.F. Aglomeración de edificios altísimos en una especie de zanja, alrededor de shopings centenrs como todos los de América, ambiente aseptisado, dimensiones que no tienen nada que ver con la escala humana, una frialdad aplastante, casi diría, morosa. En medio de ese lugar, el restaurante (peruano) de moda: La mar. Una especie de lunar raro en ese lugar tan frío. Comparado con la belleza de Las lomas, o las colonias La condesa y Roma, ese lugar es simplemente siniestro... No entiendo cómo los mexicanos pueden irse a vivir allí pensando que lo moderno debe ser siempre, a priori, bonito.
Y antes, una cosa alucinante: ver bailar a parejas de todo tipo, sobre todo mayores, el danzón. Esto sucede en La citadella, en las plazas que revientan de orquestas y de gente. Las escenas son casi surrealistas porque las personas están vestidas muy elegantes y bailan muy bien (también se dan cursos). México, puede tener, en la calle, escenas de película, exuberantes, exageradas, de qué sacar material para el cine... Pienso en Buñuel. Son imágenes duras, no son difíciles de digerir porque hay algo de dramático, de desesperante en ellas... si lo racionalizo tendría que decir que hay algo que rechaza el mundo de ahora y sus reglas, que le da la espalda, y se refugia en sí mismo, pero, eso puede durar mucho?, no lo sé. Esa sensación de pétreo, de congelado la he sentido de nuevo, esta mañana, en un café. Se toma desayuno de 9am hasta las pasado el mediodía y se cena de 3pm hasta las 7pm, en horario continuo, lo que da la sensación de que se vive comiendo... Y ese hedonismo del paladar tiene que ver con algo muy básico en cada persona, con una relación con la tierra, con la familia, con los olores, los sabores... Que no se roto ni quebrado.
dicho sea de paso, me da ganas de comer una tortilla y no he almorzado!
vendredi, juillet 06, 2007
producir conocimiento
Gracias por ese poema tan bonito. Qué increíble que siempre busquemos significar, que alguien nos entienda, nos acoja, más allá de sus límites y sus necesidades. En eso consiste el lenguaje en significar algo para los demás, más allá de las formalidades y de toda ortodoxia. Pensaba también en cómo todos nos guiamos por ideas pre-concebidas del saber y el conocer, en realidad, en deuda con las influencias clásicas. Y lo poco críticoas que somos con ellas....
Yo siempre pienso, confío, que se produce saber y conocer en todos los niveles. Que, cualquier persona, sin educación, simplemente por intuición, por influencias externas, logra componer en su cabeza complejísmas interpretaciones. La educación es importante, de hecho, proque brinda la oportunidad a todos a acceder al saber, pero la parte personal, autodidacta, aquella que decide "ser esto y no otro", es la más interesante, la más humana, la más cerca de lo que a mí me gusta, más allá de todos los libros que haya leído, más llá de todos los estudios. Porque la cultura es integrar lo que vivimos de forma sabia y no es una erudicción o un conocimiento en frío, es, en resumen, sabiduría. Por eso, yo nunca desconfío de la palabra de nadie, siempre pienso que puede haber una sorpresa, y, felizmente, siempre las ha habido. Por supuesto, hay un radar, para la tonterá que siempre está encendido. Lo que quiero decir es que se produce conocimiento (ver Jacques Ranciere, que piensa como yo), saber, en todas las esferas, porque hay, existe una voluntad de supervivencia. No todo el mundo sobrevive, muchos, simplemente, viven. He ahí la diferencia.
Yo siempre pienso, confío, que se produce saber y conocer en todos los niveles. Que, cualquier persona, sin educación, simplemente por intuición, por influencias externas, logra componer en su cabeza complejísmas interpretaciones. La educación es importante, de hecho, proque brinda la oportunidad a todos a acceder al saber, pero la parte personal, autodidacta, aquella que decide "ser esto y no otro", es la más interesante, la más humana, la más cerca de lo que a mí me gusta, más allá de todos los libros que haya leído, más llá de todos los estudios. Porque la cultura es integrar lo que vivimos de forma sabia y no es una erudicción o un conocimiento en frío, es, en resumen, sabiduría. Por eso, yo nunca desconfío de la palabra de nadie, siempre pienso que puede haber una sorpresa, y, felizmente, siempre las ha habido. Por supuesto, hay un radar, para la tonterá que siempre está encendido. Lo que quiero decir es que se produce conocimiento (ver Jacques Ranciere, que piensa como yo), saber, en todas las esferas, porque hay, existe una voluntad de supervivencia. No todo el mundo sobrevive, muchos, simplemente, viven. He ahí la diferencia.
mercredi, juillet 04, 2007
Escribir, dice ella
Vuelvo al tema de que siempre me sorprendo cuando alguien se refiere a escribir como una profesión o un oficio. Y sobre todo, cuando se habla de dinero. Es posible que eso se deba a que para mí escribir ha sido siempre una salvación, una forma de no desesperar del todo. Y no puedo calcular ni medir nada. Si he escrito, he escrito para arrojarme a los cuernos del toro, y me ha dolido, pero no tenía escapatoria. Por eso, no entiendo la plusvalía, los cálculos con los libros, en general, no entiendo nada que no sea afectivo, que no sea encontrar a alguien que escuche y que se entregue o que sienta un mínimo lo que le estoy diciendo. Si escribir es un riesgo, una cura, un trabajo espiritual, no puede haber forma que lo contenga ni que lo abarque, y esa es la razón por la cual no m siento concernida por el debate sobre los géneros (siemplemente no creo en ellos). Si la escritura emerge como una cicatriz, como una huella (palimpsesto), ella muestra el camino, la forma se va dando en la elaboración. Siempre hablo de textos. Hablar de la novela en canónicas es una manera de tratar de sistematizar lo que es siempre un trabajo de búsqueda, de recontrucción del Yo en la que no hay receta ni fórmula que funcione (el otro día vi aquí un anuncio que me sorpendió: curso de narrativa, área: novela) SIC. Se puede enseñar escribir, se puede enseñar a construir un mundo espiritual... se puede enseñar la sensibilidad? No sé, me sorprende la sed de sistematizar un trabajo con el lenguaje que es un terreno de afectos y de pasiones. Ego affectus est... ahí donde entra el ego, está el afecto. Imposible, para mí, utililizar o recomendar fórmulas. La escritura es como trazar una línea que una mi experiencia individual a aquella el mundo, es un trabajo que nunca termina y que siempre me deja insatisfecha. Pero a veces, siento que hablo sola, que pocas personas entienden que cuando digo, No a la narración, digo no a toda idea pre-concebida de construcción de un texto, a toda linearidad en el texto que no esté en armonía con le ritmo de lo que siento, de mi cuerpo y de mi mente. Es tan complicado entenderlo? Entonces es como si el mundo se dividiese en dos: aquellos que silban en la oscuridad y avanzan con o sin miedo, y aquellos que encienden la luz y, seguros de no caerám, construyen sus ficciones. O algo así.
Y como me atrae la noche, la luna, a veces, aparece.
Media luna las armas de su frente
y el sol todos los rayos de su pelo...
(Góngora)
Y como me atrae la noche, la luna, a veces, aparece.
Media luna las armas de su frente
y el sol todos los rayos de su pelo...
(Góngora)
lundi, juillet 02, 2007
El mar
Lo que más extraño de Lima, en cada ciudad a donde voy, es el mar... Ese espacio vasto por donde siempre soñaba escaparme a algún lugar (al frente está el Jaón)... Hace un momento fui a caminar por la avenida Obreggón, que es larga y llena de árboles y piletas con esculturas de la escuela mexicana del siglo XIX... Venus y el amor, Paolo y Francesca... Hay una plaza Cibeles, a unos 100 metros de la avenida Asnstrdan, que tiene la misma escultura de la de Madrid, tal vez ha sido una donación. Mientras caminaba por Obregón (y después de visitar la casa de Wilfredo Lam, de quien Michel Leiris ha escrito un ensayo), que tiene muchas construcciones "a la francesa", de la época de Porfirio Díaz, buscaba por donde fugar la mirada. Y pensaba en el mar... Encontré una libería muy buena, "El ático", llena de libros antiguos y compré "Itinerario", de Paz, para refrescar las ideas de lo que dijo sobre el México que descubro de nuevo. La primera parte, me gusta. Su mirada de desarraigo, la siento parecida a la mía. Siempre me siento una extranjera, en todas partes y en todas las comunidades. Luego me detuve en un salón de té que tenía sillones largos y lánguidos cojines, y donde algunas parejas se entregaban con fervor a sus caricias. Lo que me impresiona es que los mexicanos viven su presente con toda entrega, no miran a su alrededor, no tienen esa curiosidad picante de los limeños y los parisinos que se sientan a mirar pasar la gente en las terrazas. Luego, salió un sol muy fuerte, y luego regreso a leer a Paz, previa compra del diario la reforma en un 7 eleven... La verdad que siento que la ciudad me desborda, no sé cómo afrontarla... no por ahora... Ah, dos cosas, la primera, una frase que encontré en la exposición de un artista en la casa Lam, es del Tao... No escuches con los oídos sino con el espíritu, no sientas con la cabeza sino con el aliento, o algo así... Si la he inventado, mejor...
La segunda, es que he encontrado una traducción del libro de Georges Bataille, Mi madre, en edición de Los brazos de lucas, que perteneció a Fernando Tola. Recuerdo perfectamente mi visita a su casa, camino a Puebla. La comida exquisita que hizo y la enorme biblioteca que cuidaba con mucho cariño. También que para llegar, la pasé muy mal. Tomé un bus que me dejó en medio de una carretera, luego caminé horas hasta el pueblo donde pregunté por la Imprenta (bajo indicaciones de FT) y nadie supo decirme nada. Había muchos hombres con sombrero y botas tejanas. Yo tenía la impresión de ver una película. Mi madre, fue el último libro que Julia Kristeva analizó en el curso al que asitstí en París y que leí inemdiatamente después en su versión original. Es de un erotismo soberbio, limpio, estupendo, y la traducción es muy buena. Sé también que Tola publicó una de las mejores versiones de Los cantos de Maldoror (luego se haría una en Barcelona, en la ediorial Astrolabio), y también a una autora estupenda y desconocida en el mundo hispano, Violette Leduc (amiga de Jean Genet y de Simone de Beauvoir que la llamaba "La mujer fea")... Uno de sus libros más interesantes es La bastarda... De paso, ayer leí la entrevista a John Updike en el suplemento de El país. Citó (por fin alguien despierto!) a Nathalie Sarraute que tiene un ensayo muy bueno sobre la novela contemporánea: La edad de la sospecha. No sé si traducido, supongo que sí... bueno, después del Nouveau roman, no podemos ser tan inocentes, podemos sospechar que el lenguaje es más que un juego formal, es tracendencia, es reto, es pelea.
La segunda, es que he encontrado una traducción del libro de Georges Bataille, Mi madre, en edición de Los brazos de lucas, que perteneció a Fernando Tola. Recuerdo perfectamente mi visita a su casa, camino a Puebla. La comida exquisita que hizo y la enorme biblioteca que cuidaba con mucho cariño. También que para llegar, la pasé muy mal. Tomé un bus que me dejó en medio de una carretera, luego caminé horas hasta el pueblo donde pregunté por la Imprenta (bajo indicaciones de FT) y nadie supo decirme nada. Había muchos hombres con sombrero y botas tejanas. Yo tenía la impresión de ver una película. Mi madre, fue el último libro que Julia Kristeva analizó en el curso al que asitstí en París y que leí inemdiatamente después en su versión original. Es de un erotismo soberbio, limpio, estupendo, y la traducción es muy buena. Sé también que Tola publicó una de las mejores versiones de Los cantos de Maldoror (luego se haría una en Barcelona, en la ediorial Astrolabio), y también a una autora estupenda y desconocida en el mundo hispano, Violette Leduc (amiga de Jean Genet y de Simone de Beauvoir que la llamaba "La mujer fea")... Uno de sus libros más interesantes es La bastarda... De paso, ayer leí la entrevista a John Updike en el suplemento de El país. Citó (por fin alguien despierto!) a Nathalie Sarraute que tiene un ensayo muy bueno sobre la novela contemporánea: La edad de la sospecha. No sé si traducido, supongo que sí... bueno, después del Nouveau roman, no podemos ser tan inocentes, podemos sospechar que el lenguaje es más que un juego formal, es tracendencia, es reto, es pelea.
dimanche, juillet 01, 2007
Los domingos

Los domingos en el D.F., se suele ir a Cuernavaca o Tepoztlán, dos lugares de clima templado en un valle que se extiende entre una cadena de montañas cubiertas de espesa vegetación. Cuernavaca es ahora una ciudad de 400.00 habitantes, lo que puede dar una idea de su dimensión. Y sin embargo, mantiene el ritmo de un pequeño pueblo, las plazas revientan de gente y de vendedores ambulantes y las iglesias están repletas, hay matrimonios, y lo más curioso, niñas festejando su fiesta de quince años que es una ceremonia religiosa! Se visten de vestido de gala y los casi-niños de terno. Es una forma de ofrecer a la niña a sus futuros pretendientes. Esto sí que me impresionó. Al parecer ls hombres, en México ejercen un poder absoluto sobre las mujeres, sobre todo en los sectores más populares. Me comentan que para referirse a las mujeres utilizan la palabra "vieja", que es el equivalente de "tía" en España, y "una huevona" en el Perú.... Encantador! Así podríamos hacer un diccionario de los términos machistas en los países donde se habla castellano...
Luego, Tepoztlán, esas "eles" con "tes" son na pesadilla, es un lugar muy hermoso, siempre al ritmo lento de México. Pero también hay muchos matrimonios, y gente en las iglesias, lo que me hizo pensar que si en Francia, Italia, etc, yo visito las iglesias como monumentos, aquí hay que visitarlas como entidades vivas, porque todavía están activas. Como opio, deben funcionar... para que asista tanta gente. De paso, no sé si en México (tampoco en el Perú, porque no se votó la ley) la laicidad del Estado sea un hecho.
Hay una pirámide en Tepoztlán que se ve desde el pueblo, regado de pequeñas iglesias y restaurantes de campo. Emerge en medio de la suntuosidad de la vegetación (también se le puede ver desde el mirador del monasterio dominicano: es impactante). Es la primera que veo una pirámide azteca...Quetzacoalt, el dios de los aztecas se creó aquí en este valle sagrado....
Termino el libro de Le Clezio, y comprendo ese sentimient de pertenecer a otro un lugar que no es el de origen, en este caso, a Nigeria. Cito en mi propia traducción: Si leo las novelas coloniales, escritas por los ingleses de esta época, o de aquella que precedió nuestra llegada a Nigeria -Joyce Cary, por ejemplo, el autor de Missié Johnson, no reconozco nada. Si leo a William Boyd, que también ha pasado una parte de su infancia en el oeste africano, no reconozco nada tampoco. No siento nada de lo que describe, esa pesadez colonial, las ridiculeces de las sociedades blancas en exilio sobre la costa, todas las mezquindades a las cuales los niños están especialmene atentos, el desdén hacia los indígenas, de los que no conocen más que la fracción de empleados domésticos que deben inclinarse delante de sus caprichos, y sobre todo, esa especie de cofradía en la que los niños de la misma familia están reunidos y a la vez divididos, y en la que perciben un reflejo irónico de sus defectos y sus mascaradas, y que forma de alguna manera la escuela de la consciencia racial que suplanta para ellos el aprendizaje de la conciencia humana, puedo decir que, felizmente, todo eso me ha sido completamente extranjero.
...Pero a lo mejor escribiendo lo hago demasiado literario, demasiado simbólica ese furor que nimaba nuestros brazos cuando golpeábamos lo lugare donde se alojaban las termitas...
J.M.G: Le Clezio, El africano, Le Mercure, 2004.
Por qué he citado estos dos fragmentos? Porque me parecen importantes, porque me decía ayer que un escriotrao es un mundo que se despliega ante nuestros ojos, pero un mundo vasto y nunca homgéneo, porque, digo, un escritora es una conciencia despierta, alerta, consciente de su trabajo con el lado simbólico del lenguaje, y lo digo, porque pocas veces veo eso en las personas que escriben soñando con una "carrera" literaria, o todos los cretinismos que se justifican bajo la máscara de "escritor". Si no tenemos nada que ofrecer, creo que mejor no hacerlo. Es un imperativo moral. Pero tenemos esa sabiduría? No lo sé. Lo que más me asusta es que la vida no nos de esa oportunidad, de mirar el pasado con lucidez, con sensibilidad y con talento. Estas fragmentaciones de pasado-presente que entre los que escriben se transforma muchas veces un símtoma de melancolía, son la tela donde el que actúa de forma creativa traza su marca, deja su huella. Pero esas huellas, frescas, que podemos seguir, siempre serán pocas.
Foto: pirámide de Tepoztlán
jeudi, juin 28, 2007
textos, México
Justo cuando termino de leer las cartas de Arthur Rimbaud, caigo sobre un libro de J.M. Le Clezio autor de muchísimas novelas, peor que había dejaod de interesarme. En este libro Le Clezio recupera sus primeros bríos (el del Proceso verabl) pero incluso va más allá explorando en la primera infancia. Es un libro que enseguida te conecta con su sensualidad. Sucede en el África del oeste, en Nigeria... es una joyita.
Y como JML me ha dado ganas de seguir escribiendo, proque se trata del riesgo de escribir sabiendo que no siempre nos oyen, de intentar tender el puente, y aunque no pase nadie, esperar.
Me hace pensar en algunos fragmentos de Clarice Lispector, publicados en Siruela, que habla de esas respuestas que siempre desconoceremos, y las que no nos dan nunca los demás...
Ayer, paseo por el centro de la ciudad, El Zócalo. Antes, lectura de un poco de historia sobre México. No sabia Napoleón trcero les impuso un soberano austriaco (Maximiliano de Hamburgo) que gobernó durante varios años(1864-1867) hasta la entrada en el poder del liberal Benito Juarez... Es impresionante... Subí a la terraza del hotel Majestic, que fue todo un espectáculo, pero esta vez fijo, como un león al que han anestesiado y está allí, tendido. Hay una mirada hacia el pasado en México que hace que se sienta una cosa insular, cerrada. Son las identidades nacionales que se han tejido durante años (supongo que aquí después de la revolución) , que se agudizan con la época pero que espero tenderán a desaparecer. Hay un orgullo entonces, casi conmovedor, pero que como no sabe burlarse de sí mismo, resulta pesante: los juegos de lenguaje, las bromas, no son, creo (me lo confirma Olivier) su lado más interesante. Se come a todas las horas y todo el tiempo (me siento Flora Tristán hablando del Perú en sus Peregrinaciones!), en restaurantes y quioscos apostados en las esquinas. Las frutas, se pueden comer con chile o con miel. Pero los tacos, los crocantes o los blandos siempre son con chile de todos los colores y siempre con frejoles (aquí le dicen frijol).
Las mujeres se maquillan mientras esperan que cambie el semáforo, tienen las uñas largas como en norteamérica y van muy arregladas y con los cabellos muy flotantes y lisos (al menos en este barrio). La verdad que tienen bonito cabello, frentes anchas aunque cuellos cortos. La verdad que no he visto un solo tipo, sino varios, como en toda Latinoamérica, pero es una primera impresión que ahora, en esa segunda visita, me llama más la atención.
Espero que mi mirada de etnóloga no toque la suceptibilidad de mis amigos mexicanos porque no es esa mi intención. Me sorprende que nunca pregunten nada sobre el Perú, pese a que está en el mismo continente. Pienso que quizás sea pudor, ya me lo explicará alguien...
Nota: el libro de Flora Trsitán que cito es Peregrinacions de una paria, publicado inicialmente en el idioma de su autora por entregas en la Review de deux Mondes (1845). Flora Trsitán fue la fundadora de la Unión obrera, inspirada en la teoría utopista de Charles Fourier y toda un fenómeno para su época, especialmente por sus reivindicaciones sociales para las mujeres y los niños. Poco conocida en su país, cuando yo era chica, me la presentaban como una autora peruana prque siempre legitimó el hecho de ser hija de Mariano Tristán y Moscoso, familia arequipeña...
Su hija, Aline, será la madre del pintor Paul Gauguin.
Y como JML me ha dado ganas de seguir escribiendo, proque se trata del riesgo de escribir sabiendo que no siempre nos oyen, de intentar tender el puente, y aunque no pase nadie, esperar.
Me hace pensar en algunos fragmentos de Clarice Lispector, publicados en Siruela, que habla de esas respuestas que siempre desconoceremos, y las que no nos dan nunca los demás...
Ayer, paseo por el centro de la ciudad, El Zócalo. Antes, lectura de un poco de historia sobre México. No sabia Napoleón trcero les impuso un soberano austriaco (Maximiliano de Hamburgo) que gobernó durante varios años(1864-1867) hasta la entrada en el poder del liberal Benito Juarez... Es impresionante... Subí a la terraza del hotel Majestic, que fue todo un espectáculo, pero esta vez fijo, como un león al que han anestesiado y está allí, tendido. Hay una mirada hacia el pasado en México que hace que se sienta una cosa insular, cerrada. Son las identidades nacionales que se han tejido durante años (supongo que aquí después de la revolución) , que se agudizan con la época pero que espero tenderán a desaparecer. Hay un orgullo entonces, casi conmovedor, pero que como no sabe burlarse de sí mismo, resulta pesante: los juegos de lenguaje, las bromas, no son, creo (me lo confirma Olivier) su lado más interesante. Se come a todas las horas y todo el tiempo (me siento Flora Tristán hablando del Perú en sus Peregrinaciones!), en restaurantes y quioscos apostados en las esquinas. Las frutas, se pueden comer con chile o con miel. Pero los tacos, los crocantes o los blandos siempre son con chile de todos los colores y siempre con frejoles (aquí le dicen frijol).
Las mujeres se maquillan mientras esperan que cambie el semáforo, tienen las uñas largas como en norteamérica y van muy arregladas y con los cabellos muy flotantes y lisos (al menos en este barrio). La verdad que tienen bonito cabello, frentes anchas aunque cuellos cortos. La verdad que no he visto un solo tipo, sino varios, como en toda Latinoamérica, pero es una primera impresión que ahora, en esa segunda visita, me llama más la atención.
Espero que mi mirada de etnóloga no toque la suceptibilidad de mis amigos mexicanos porque no es esa mi intención. Me sorprende que nunca pregunten nada sobre el Perú, pese a que está en el mismo continente. Pienso que quizás sea pudor, ya me lo explicará alguien...
Nota: el libro de Flora Trsitán que cito es Peregrinacions de una paria, publicado inicialmente en el idioma de su autora por entregas en la Review de deux Mondes (1845). Flora Trsitán fue la fundadora de la Unión obrera, inspirada en la teoría utopista de Charles Fourier y toda un fenómeno para su época, especialmente por sus reivindicaciones sociales para las mujeres y los niños. Poco conocida en su país, cuando yo era chica, me la presentaban como una autora peruana prque siempre legitimó el hecho de ser hija de Mariano Tristán y Moscoso, familia arequipeña...
Su hija, Aline, será la madre del pintor Paul Gauguin.
mardi, juin 26, 2007
Tempestad

Leo las cartas que Arthur Rimbaud escribió a su madre y a su hermana desde Harar, en el África. Es una edición de Les mille et une nuit que compré por 2 euros, antes de tomar el avión para México D.F. Las había leído antes, hace años, en una edición francesa d ela obra completa de Rimbaud, creo que era en Arléa. Es impresionante como Rimbaud fue cavando en la tierra para trazar su destino, con la vocación de un entierra cadáveres . El hecho de abandonar París y Charleville, el pueblo de su infancia, su encuentro con Verlaine, su sed de conocer que se encontró con un continente rudo, austero, casi hostil, marcaron su perdición. Pero sobre todo la soledad y el aburrimiento del que se quejaba siempre en sus cartas: Me aburro como siempre. Creo que no he conocido a nadie que se aburra tanto como yo. (Carta a su familia del 4 de agosto de 1888)...
O: Tendría que encontrar a alguien que me siga en mis peregrinaciones (10 de noviembre de 1890)...
Cuando Rimbaud decide regresar se a Francia, tiene la pierna derecha hinchada como una calabaza: Estoy muy mal, por lo pronto engo en la pierna erecha varices que me hacen sufrir demasiado... (Harar, 20 de febrero de 1891).
Una vida es una apuesta que tiene que saber interpretar el infortunio como un desafío. Sin eso, sin ese saberle dar vuelta a esos fatums, puede ser un largo padecimiento. Padecer la vida y no vivirla es lo peor que puede sucedernos. Pero se puede llegar a se extremo? Quizás ciertos estados, los más neuróticos nos aislen como si estuviésemos dentro de una campana de cristal (está el libro de Silvia Plath sobre ese tema terrible).
Hace unos instantes estaba en el parque México, tomando un té, en una de las terrazas. Disfrutaba mirando a las personas que pasaban, su manera de caminar o de hablar. Y sí, había ligereza en ellos, poca ambición, en el sentido de que se puede vivir con muy pocas cosas, la riqueza simpre es interior... Por qué entonces... Rimbaud? Porque tal vez cortó todos sus vínculos afectivos, salvo el que tuvo siempre con su madre (y su hrmana, además los dos, muy neuróticos) y eso empobreció su vida hasta hacerla insoportable. Por eso las amistades siempre me han parecido valiosas y me gusta que duren y que sean sólidas. Es, en parte, todo lo que tenemos.
Hace un calor bochornoso, y, mientras caminaba por la calle Ansterdan, los truenos y relámpagos estremecían el cielo y me hacían temblar! Estamos en la época de lluvias, vaya, vaya...
Foto: Arthur Rimbaud en Adén, uno de sus lugares detestados, empieza la amargura...
lundi, juin 25, 2007
El fin de semana

Este fin de semana estuve en el mercadillo de San Ángel, en la ciudad de México. Se me hace casi imposible separar esa parte de la ciudad (sentada en la plazuela central no hacía más que soñar), sus plazas, sus jardines, y calles empedradas, de la mitología que yo me he formado de este lugar a través de las películas. Pr ejemplo, Bajo el volcán, de John Houston, película imposible encontrarla en venta.
La noche anterior habíamos asistido a un espectáculo impresionante, desde el punto de vista sociológico, la lucha libre. De chica, recuerdo haber viso folletines (chistes) sobre el Santo (todo es ese mundo siempre me pareció enigmático, yo prefería a Fantomas!). La verdad que no pensé que fuese un show, pero todo es fingido y el candor, la ingenuidad con que las familias y los niños mexicanos contemplan ese espectáculo, me impresionó!! Es realmente conmovedor, como creer en Papá noel!
Sigo con el Jet lag, pero también un jet lag existencial, que no se acostumbra a los constantes cambios, que desea paz, serenidad y ama la vida, pero también que carece de agallas para sostenerla de frente y mirarla... pasacdo el Jet lag (los dos) , espero ponerme a trabajar, previa incursión a Acapulco... Me dicen que ha cambiado, pero, igual, me dan ganas de verlo...
vendredi, juin 22, 2007
México, Sophie Calle

En el avión de Air France, leía un reportaje de la exposición de la artista contemporánea, Sophie Calle. La exposición se llama: Prenez soin de vous, que en castellano significa, cuídese. La idea de Calle, que ha hecho de camarera para contemplar la intimidad de los huéspedes o de detective, para ver qué se siente al seguir a una persona, era hacer analizar por distintas personas, desde una actriz como Jean Moreau, hasta desconocidas, esta carta de ruptura que terminaba con esta esa frase: "cuídese"(sic) Como Calle sabía que no deseaba quedarse con esa frase, ella sola, decidió que los otros se hicieran cargo de la "betise", de la frase... La exposición está en la Bienal de Venecia, en el pabellón francés, suerte para Sophie Calle.
Es curioso, mi continuum, en cada lugar que piso, que podrían terminar siendo escenarios (siempre digo las ciudades sson cada vez más los escenarios), es la escritura, escribir me hace presente ante mísma y me devuelve a mí. Ahora que llego a México, siento que es realmente un lugar exuberante, creo que los peruanos somos más austeros, más contenidos. Aquí todo desborda constantemente. Hoy caminaba rumbo al mercado, por la calle Amsterdan, en la colonia La condesa. Es una calle larga, en forma oval que antes fue un hipódromo. Está llena de árboles y eso da una atmósfera especial, permite pensar. La gente es muy amable, casi cariñosa. Hay una voluptuosidad en la manera de tocar... Por ejemplo, fui a lavarme el pelo, porque por enésima vez he perdido mis maletas, y me encantó cómo me tocaban la cabeza, con confianza, con decisión, sin miedo. Luego tomé un jugo de naranja que venían de Veracruz, delicioooso!!, y me pasé una hora viendo las frutas en el mercado... Me encanta esa manera lenta de vivir, como si el resto del mundo no existiese. Si en París hay silencio, aquí hay lentitud, como en Lima ligereza, volatilidad. Siempre veo a Lima, debe ser el océano, como una ciudad aérea, su signo (para mí) es el aire. Son impresiones...
En esta aldea global, comeré sudado peruano, con vino francés y productos mejicanos... Pero, el pozo, el interior, es siempre le mismo.
Cuelgo ua canción que me parece estupenda, por el acorde de la trompeta. la escuché una madrugada en la casa de Chateaubriand y así me enteré que el cantante Stephan Eicher, decidió poner esa trompeta "mariachi" porque quería algo suntuoso, como México.
Ah, y un fragmento del diario de Anais Nin, que casi termino.
Comprendo la soledad mejor que nadie, es por eso que contestto a todas las cartas que me mandan. Y cuando se habla de una indigencia de las relaciones humanas, me acuerdo de los lugares y las épocas que no procuraban vida: Hay que permanecer en estos lugares? Deberíamos tener la valentía de abandonar los lugares vacíos o desérticos. La vida es demasiado preciosa. Cuando miro hacia atrás me doy cuenta hasta qué punto creamos nuestro destino, y cómo suscitamos con nuestra pasividad los aspectos negativos. Nunca deberíamos aceptar la pobreza en la vida. Sé que es difícil hacer frente a lo desconocido, de crear una nueva forma de vida. Pero si depende de ustedes, no acepten el vacío.
http://www.youtube.com/watch?v=8vhsu--GoNw
Es curioso, mi continuum, en cada lugar que piso, que podrían terminar siendo escenarios (siempre digo las ciudades sson cada vez más los escenarios), es la escritura, escribir me hace presente ante mísma y me devuelve a mí. Ahora que llego a México, siento que es realmente un lugar exuberante, creo que los peruanos somos más austeros, más contenidos. Aquí todo desborda constantemente. Hoy caminaba rumbo al mercado, por la calle Amsterdan, en la colonia La condesa. Es una calle larga, en forma oval que antes fue un hipódromo. Está llena de árboles y eso da una atmósfera especial, permite pensar. La gente es muy amable, casi cariñosa. Hay una voluptuosidad en la manera de tocar... Por ejemplo, fui a lavarme el pelo, porque por enésima vez he perdido mis maletas, y me encantó cómo me tocaban la cabeza, con confianza, con decisión, sin miedo. Luego tomé un jugo de naranja que venían de Veracruz, delicioooso!!, y me pasé una hora viendo las frutas en el mercado... Me encanta esa manera lenta de vivir, como si el resto del mundo no existiese. Si en París hay silencio, aquí hay lentitud, como en Lima ligereza, volatilidad. Siempre veo a Lima, debe ser el océano, como una ciudad aérea, su signo (para mí) es el aire. Son impresiones...
En esta aldea global, comeré sudado peruano, con vino francés y productos mejicanos... Pero, el pozo, el interior, es siempre le mismo.
Cuelgo ua canción que me parece estupenda, por el acorde de la trompeta. la escuché una madrugada en la casa de Chateaubriand y así me enteré que el cantante Stephan Eicher, decidió poner esa trompeta "mariachi" porque quería algo suntuoso, como México.
Ah, y un fragmento del diario de Anais Nin, que casi termino.
Comprendo la soledad mejor que nadie, es por eso que contestto a todas las cartas que me mandan. Y cuando se habla de una indigencia de las relaciones humanas, me acuerdo de los lugares y las épocas que no procuraban vida: Hay que permanecer en estos lugares? Deberíamos tener la valentía de abandonar los lugares vacíos o desérticos. La vida es demasiado preciosa. Cuando miro hacia atrás me doy cuenta hasta qué punto creamos nuestro destino, y cómo suscitamos con nuestra pasividad los aspectos negativos. Nunca deberíamos aceptar la pobreza en la vida. Sé que es difícil hacer frente a lo desconocido, de crear una nueva forma de vida. Pero si depende de ustedes, no acepten el vacío.
http://www.youtube.com/watch?v=8vhsu--GoNw
mardi, juin 19, 2007
Velleda
Esta noche, hay una ópera en en jardín de la casa de Chateaubriand, en el Valle de los lobos: Velleda. Obra trágica que el compositor Neveau hizo inspirándose en Los mártires de Chateaubriand. Y entonces una tempestad, furiosa, se ha desatado, truenos y relámpagos. No sé por qué presiento que a C. no le satisface que profanen el texto que quemó a la muerte de su madre... se me ocurre. En todo caso, lo entiendo. Hoy dejé el mansucrito de mi tesis en La sorbona, estaba contenta (me gustó poner, "el valle de los lobos" al final), o mejor dicho, satisfecha. Pasado mañana parto a México, y pienso en esta casa y en cómo ha sido un nido, un espacio donde he podido trabajar con ciertas serenidad, pese a las tempestades que Chateaubriand y algunas personas más conocen. El cielo sigue gimiendo. Al final de la obra Velleda se suicida, quelle joie!! No sé si llegue al final de la ópera si el tiempo sigue así. Acabo de subir y me dan pena los cantantes que vuelven a retomar, el público que vuelve a sentarse esperando que el cielo se calme....
La relaciones humanas son como las tempestades, escribió Chateaubriand...
La relaciones humanas son como las tempestades, escribió Chateaubriand...
dimanche, juin 17, 2007
Estar presentes

Justamente, vviendo la tema de las sociedades donde se crean y se forman individuos, he pensado cómo en cada esfuerzo por comunicar existe un gesto (la palabra) que busca poseer un deeterminado significado. Por ejemplo, cuando Anais Nin habla de personas que están presentes antes sí mismos (refiriéndose a los franceses), sucede que a veces nos encontramos con el reverso de esto. Pienso por ejemplo en la auforia española, en lo que se llamó antes "la movida" y que ahora persiste bajo otro modelo, pero siempre es esa necesidad devasión, esa especie de estar "desposeídos" o ausentes de sí mismos para no asumir ciertas cosas. En cada relación de afecto, hay una exigencia de presencia, estar presentes y dar respuestas cuando nos las piden, incluso sin estar seguros de lo que decimos. Es el riesgo de toda vida humana. Reconocerse en esos límites, en esos abismos de nuestro propio lenguaje que no abarca todo, es también construir; Pienso en que los desfases encierran o someten (ayer tuve una conversación sobre Pierre Bourdieu sobre la violencia simbólica con una persona muy mayor que fue más una confrontación de ideas que conversación) y pienso en mis constantes desfases con Manuel, que es español, por ejemplo. Presiento que entre personas que escriben, se crean vínculos de lealtad inmediatos por eso de sentir que la otra persona también asume la vida como un riesgo, o como una trascendencia, o como algo a lo que nunca nos adaptamos, y por eso se escribe, para llenar ese vacío. Pero sucede que a veces también esas relaciones son complejas, porque en algún momento de nuestra vida se nos exige estar presentes ya no a través de la ficción sino de las palabras que tienen que mantienen una relación directa con nuestra experiencia, es decir con ese deseo innato de comunicar. Y entonces, cuando se produce la relación de persona a persona, cambia la situación. Toda relación con "otroa" pone a prueba las capacidades de comunicación de nuestro lenguaje. Millet diría que la comunicación es imposible, y quizás también Lacan, pero yo sí creo que las palabras cambian el sentido y viceversa. No todo se resuelve por una operación lógica tipo Descartes: yo pienso por lo tanto soy. Es más una operación de deseo, de afecto como lo entendía Lévinas. Es decir que nuestro deseo de trascender, sino lo hemos anestesiado de alguna forma, hace que deseemos ver el rostro del otro, ese rostro que emerge también en el lenguaje, en el diálogo. No es complicado, en la vida, todo es cuestión de apuestas, como lo decía también Pascal, y escribir lo es. Es una pauesta ciega. Pero es una apuesa por el otro, por la comunicación. Sin eso, es como si la cadena se rompiera y eso es terrible. Es también un don. Au contrario no construiremos nunca nada. Y se trata de obrar, somos seres de obrar, de hacer, de construir siempre, en cualquier circunstancia.
Foto: cubierta de la novela de Manuel, publicada en Anagrama, Lo importante es perder. Yo apuesto por esa voz sugerente, que espero siga estando presente, contra viento y marea, ch.
samedi, juin 16, 2007
Compartir
Pensaba esta mañana, en qué significan todos estos lugares que yo disfruto y que no los puedo compartir. Es cierto, está el cielo, y esos árboles tan altos, y el cielo, y esta atmósfera sosegada, pero no haberla compartido con mi madre, con mis hermanos, en suma, con las personas que quiero, me dejaba una especie de parálisis en el pecho. Alguna vez les podré devolver todo lo que me han dado, esa infancia, ese mundo tan intenso? No lo sé... Son lo fatums de la exiliada, de la ausente que cuesta aceptar. Francia de alguna manera me ha permitido escribir. Y madurar.Ver las cosas comos son, y apreciarlas en su justa valor. Me ha obligado a ver las cosas de frente, sin florituras, una forma de madurez, pero el perú es mi infancia y mi Arcadia, siempre. estoy rodeada de objetos y de retratos de personas que admiro, pero eso no me separa de mi pasado, au contrario, lo hace más intenso. He ahí la intensidad del exilio.
jeudi, juin 14, 2007
Tachid Taha, Nin

Ayer fui a la presentación del último disco de Rachid Taha, cantante nacido en Orán (la misma ciudad que Camus). Disco que contiene clásicos de la música popular árabe en versiones modernas (recmiendo buscarlo en Itunes, o cualquier otro lugar donde oírlo, es excelente). Sempre me ha gusad Taha por esa actitud libre que siempre ha mantenido. Tengo que decir que además tiene un encanto fuera de lo común (además de ser muy guapo). Lo presentaba un erudito kabil que conocía de maravilla la cultura árabe, vastísima y compleja. La verdad que yo no conozco mucho sino son algunos clásicos. Luego fuimo a comer a un restaurante kabi, en la Butte aux Cailles, en el barrio 13. Despu´s de días de inapetencia por el trabajo, comer un verdadero cous-cous, fue todo un acontecimiento.
Termino el último tomo del diario de Anais Nin y caigo en na parte donde habla de su relación con Rango y Zara (cuando regresa de visita a París luego de varios años en los Esados Unidos), ambos peruanos, creo que del cusco, a quienes Anais Nin ayudó durante un tiempo. Primero porque tuvo una relación (tempestuosa) con el tal Rango y luego, porque su situación social y económica, la comprometía... Creo que pocas autoraes, sino es André Gide o Michel Leiris, se han observado con una mirada tan lúcida. Nin siempre ha sabido recnocer su rostro,s ea cual sea, trascenderse, no amargarse, inlcuso cuando a más de 50 años tiene que editar y distribuir sus libros ella misma. Es una lección de vida porque en la amargura y en la incpacidad de no poder trascender la frustración hay mucha mediocridad, mucha rabia, y poca capacidad de creación. La carencia no es bondadosa, pero hay que trascenderla sea como sea. Transcribo unos fragmentos sobre su regreso a París:
En medio de su decorado antiguo, París siempre es joven porque su vida es interior y siempre se renueva (...) Sufría por la ausencia de aquellos que había amado en el pasado. Pero cuando una vida es vivida por su sentido, para la creación de una esencia poética y filosófica, entonces lo que queda del pasado es poesía, no angustia, muerte o pérdida.
(...)
ese brillo de París no solo proviene de mi pasado, es un componente de gracia e inteligencia, de amor, placer y sensualidad.
(..) Inteligencia de los periódicos, de los rostros, de todas las conversaciones (pienso en la conversación de ayer entre una estrella pop, Taha y el erudito árabe!). Nada de frases prefabricadas. Identidad. Carácter. Estamos muy lejos del caos, de la confusión y de los robots que piensan y dicen cosas previsibles. Es que América ha perdido su sabor? Estos son descendientes de Proust, de Satie, de George Sand.
(...) Había escapado del egoísmo de cieras personas, de la autodestrucción de los otros, del mundo oscuro de Rango y Zara. (...) Me sentía ligera, saltando como los niños de piedra en piedra...
De alguna forma Anais Nin sabía que todo lo que veá sería convertido en literatura y que alguien, yo, tú, la leeríamos. Es esa generosidad de escribir en los mejores y peores momentos de su vida que podemos agradecer. Esa belleza que nos entrega y que nos llega ahora, en el presente.
Termino el último tomo del diario de Anais Nin y caigo en na parte donde habla de su relación con Rango y Zara (cuando regresa de visita a París luego de varios años en los Esados Unidos), ambos peruanos, creo que del cusco, a quienes Anais Nin ayudó durante un tiempo. Primero porque tuvo una relación (tempestuosa) con el tal Rango y luego, porque su situación social y económica, la comprometía... Creo que pocas autoraes, sino es André Gide o Michel Leiris, se han observado con una mirada tan lúcida. Nin siempre ha sabido recnocer su rostro,s ea cual sea, trascenderse, no amargarse, inlcuso cuando a más de 50 años tiene que editar y distribuir sus libros ella misma. Es una lección de vida porque en la amargura y en la incpacidad de no poder trascender la frustración hay mucha mediocridad, mucha rabia, y poca capacidad de creación. La carencia no es bondadosa, pero hay que trascenderla sea como sea. Transcribo unos fragmentos sobre su regreso a París:
En medio de su decorado antiguo, París siempre es joven porque su vida es interior y siempre se renueva (...) Sufría por la ausencia de aquellos que había amado en el pasado. Pero cuando una vida es vivida por su sentido, para la creación de una esencia poética y filosófica, entonces lo que queda del pasado es poesía, no angustia, muerte o pérdida.
(...)
ese brillo de París no solo proviene de mi pasado, es un componente de gracia e inteligencia, de amor, placer y sensualidad.
(..) Inteligencia de los periódicos, de los rostros, de todas las conversaciones (pienso en la conversación de ayer entre una estrella pop, Taha y el erudito árabe!). Nada de frases prefabricadas. Identidad. Carácter. Estamos muy lejos del caos, de la confusión y de los robots que piensan y dicen cosas previsibles. Es que América ha perdido su sabor? Estos son descendientes de Proust, de Satie, de George Sand.
(...) Había escapado del egoísmo de cieras personas, de la autodestrucción de los otros, del mundo oscuro de Rango y Zara. (...) Me sentía ligera, saltando como los niños de piedra en piedra...
De alguna forma Anais Nin sabía que todo lo que veá sería convertido en literatura y que alguien, yo, tú, la leeríamos. Es esa generosidad de escribir en los mejores y peores momentos de su vida que podemos agradecer. Esa belleza que nos entrega y que nos llega ahora, en el presente.
Foto: portada del último disco de Rachid Taha.
mardi, juin 12, 2007
Sí, París
Sí, ahora también caminaba por París con Millet, otro escritor, otra mirada sobre ese Pont neuf (a las 6 de la tarde lleno de gente) y sobre Le pont des arts, de Rayuela. A Millet no le gusta y m dio pena, porque no entendía por qué me gusta a mí. La rue Vivienne ha cambiado, ya no debe ser la misma que vio Cortázar, pero está ahí y evocarla a través de su mirada es bonito, hace a esta ciudad humana.
Yo nunca había soñado con París. La primera vez que vine, no entendía mucho una ciudad con tanta historia y además, estaba muy gris y encima, me pareció muy vieja (mi noción de belleza eran los espacios geometricos y sobre todo con luz, la luz de Lima). Recuerdo que me quise ir y culpé a Cortázar, a Bryce Echenique y a Mario Vargas Llosa de haber hablado tan bien de una ciudad tan gris. Me veo: estaba totalmente desubicada y solo quería regresarme a Lima. Por supuesto, cada ciudad es un espacio afectivo, tan íntimo, tan ligado a experiencias personales, que es imposible ser objetiva. La mirada se acostumbra a todo y termina por ignorar un poco la belleza. Tal vez la sensación de belleza sea un estado, un estado de gracia, de conjunción entre nosotroas y el exterior. Instantes efímeros en que nuestra mirada produce una epifanía.
Visto la película de Catherine Breillart, con Asia Argento, una decepción, aburridísima.
Hay una película hermosísima de Leo Caraz sobre París: Los amantes de Pont Neuf, alguna vez la he mencionado.
Yo nunca había soñado con París. La primera vez que vine, no entendía mucho una ciudad con tanta historia y además, estaba muy gris y encima, me pareció muy vieja (mi noción de belleza eran los espacios geometricos y sobre todo con luz, la luz de Lima). Recuerdo que me quise ir y culpé a Cortázar, a Bryce Echenique y a Mario Vargas Llosa de haber hablado tan bien de una ciudad tan gris. Me veo: estaba totalmente desubicada y solo quería regresarme a Lima. Por supuesto, cada ciudad es un espacio afectivo, tan íntimo, tan ligado a experiencias personales, que es imposible ser objetiva. La mirada se acostumbra a todo y termina por ignorar un poco la belleza. Tal vez la sensación de belleza sea un estado, un estado de gracia, de conjunción entre nosotroas y el exterior. Instantes efímeros en que nuestra mirada produce una epifanía.
Visto la película de Catherine Breillart, con Asia Argento, una decepción, aburridísima.
Hay una película hermosísima de Leo Caraz sobre París: Los amantes de Pont Neuf, alguna vez la he mencionado.
samedi, juin 09, 2007
Caminar en París

Lei un cuento de Cortázar (en general no me gusta decir "cuento" sino texto corto, alguna vez explicaré el por qué) El otro cielo, en Todos los fuegos el fuego, donde habla de un paseo por las calles de Paris, especialmente por el barrio de La bolsa, donde está el pasaje de la rue Vivienne, uno e los sitios donde vivió Lautréamont. De pronto, sentí ganas de ir a pasear por París, por mimética o porque pensé en Ribeyro y en sus deambulaciones por el parque Monceau, o el Puente Saint Michel. Bajé justo en el puente Saint Michel y, desde ahí, me puse a mirar Notre Dame de París, mientras el Sena pasaba seren bajo mis pies. Había mucha gente, pero yo estaba conmigo, y con París. Esos paseos son para la ficción, imaginar qué pudo haver pasado ahí hace varios siglos, caminar simplemente por caminar con la ciudad como escenario, es fascinante. Y entiendo a Cortázar, que caminaba de noche o a Ribeyro que también se perdía por las calles de París.
Nota: casi exijo que se mire el video de youtube de Juliette Greco, cantando Sous le ciel de Paris... se ve, Le pont des arts, de Rayuela, y Notre dame de Paris, toda una proeza para ese tiempo! http://www.youtube.com/watch?v=epp17inT1gw
vendredi, juin 08, 2007
Seres necesitantes, Lacan

Hablaba con Eric, luego con Millet de las relaciones afectivas. Segun Eric, un Lacaniano convencido, me decía que eran los "seres necesitantes" (êtres manquants) los que se ponen en contacto con sus necesidades y las viven, los otros renuncian a esa relación a todo precio, y, a veces significa una forma de ausencia completa. O los "seres deseantes" de los que habla siempre Lacan. Escribir es siempre conectar con esos estados, por eso, y esto lo conversaba con Millet, no se puede separar la experiencia de la escritura y viceversa. Eso hace también que muchas cosas aparezcan bajo la luz de nuestra fantasía y no veamos realmente al objeto que lo inspira. Es decir, basta que nos alejemos para que se proyecte nuestra fantasía en él, o nuestro deseo. Creo que hay rastros, huellas, que dejan una marca casi eléctrica. En Barcelona vi el ultiimo libro de Mario Bellatín (El gran vidrio, Anagrama) en el cual habla de la relación con su madre y en primera persona. Me entuasiasma la idea porque creo que será una etapa importante en el trabajo de Mario, que Olivier me dice vera en Oaxaca este fin de semana! Y pienso ahora en Millet, ese trabajo sin complacencia, muy en la línea del Michel Leiris de la Edad de hombre (Laetoli, España), un libro que todo aquel que desee escribir en primera persona debería leer, pienso, decia, en que Millet ha hecho de su trabajo una forma de destruir la vanidad, pero al mismo tiempo reforzarla por tener el valor de hacerlo. O tal vez no, en Millet, como en otros escritores, escribir es una manera de sobrevivir, incluso perdiéndose, incluso desapareciendo detras de un texto. Entonces, no puede haber ni carrera, ni éxito, ni reconocimiento que lo compense, sino es una sonrisa, un gesto de agredecimiento de un lector o de alguien a quien "deseamos" o queremos. Y eso es todo.
Foto: Michel Leiris.
jeudi, juin 07, 2007
Segolene Royal
Una cosa que me ha impactado a mi llegada a París, además de las luces de la noche, son las coberturas de las revistas semanales. Una revisa pone e primer plano el rostro de Sgolene y titula: crisis familar, la verdad sobre las traiciones (de los dirigentes del PS), y una serie de títulos intrigantes. Me parece cruel. Creo que cuando ella se mostró vulnerable y dijo, "de todas formas soy una mujer de pie", lo que se intenta mostrar es que no se va a mantener de pie y que pagará el precio de su osadía: pretender a la presidencia, porque una mujer no puede aspirar al lugar del rey!
No hace más que "me révolter", indignarme. Sí, podría ser como cuando Segolene respondió a Sarkozy a propósito de los minusválidos. Porque una mujer no debe ser agresiva, y debe siempre mostrarse correcta? Au diable!
No hace más que "me révolter", indignarme. Sí, podría ser como cuando Segolene respondió a Sarkozy a propósito de los minusválidos. Porque una mujer no debe ser agresiva, y debe siempre mostrarse correcta? Au diable!
Barcelona

Ahora que he acabo de llegar de Barcelona, vengo con una serie de textos sobre la obra de Lautréamont presentados durante un coloquio sobre su obra: Lautréamont y su relación con el castellano, Lautréamont y su resistencia a obdecer. Uno de los más interesantes es un texto de un autor catalán, Josephe Palau i Fabre: Lautréamont es como Rimbaud, una larga experienca humana obtenida con un tiempo exterior insignificante. Este método, parentemente contradictorio, consiste en reconocer a las personas por introspección de dos maneras: primero rechazo de todas las verdades falaciosas que la vida nos propone. Enseguida, búsqueda obstinada de todos los obstáculos. Ya que obstáculo es verdad (obstáculos en la vida y búsqueda de verdad) se identifican. He aquí por qué: puesto que la sociedad nos pone a prueba, y que sin hacer trampa (pero sobre todo sin hacer trampa consigo mismo, que es la forma más fácil) es absolutamente imposible avanzar e integrarse a la sociedad. Sucede que a medida que las dificultades aumentan, a raíz de nuestro pudor, nos aproximamos de nuestra verdad. En medida en que la búsqueda sea más íntegra, menos será posible que sea asimilada por la vida.
Interesante... no es cierto?
samedi, juin 02, 2007
Ravel, Echenoz

Ayer tuve una conversación larga con Jean Echenoz que saldrá publicada en el diario La razón (si he grabado bien!)... No recordaba su barrio en Belleville, ese lado pequeño barrio popular, con niños jugando fútbol en la calle, casas irregulares. El departamento de JE, sí ha cambiado, está mucho más grande porque se ha ampliado, pero siempre esa calma casi de monje, esa austeridad... muy JE...
Una de las cosas interesantes que me dijo (solo puedo decir muy pocas) es que cuando fue a Iquitos, sintió que se prestaba a la ficción. Sí, hay temas, lugares, personas, novelizables, nos invaden y dan ganas de crear algo con ellas. Pero también hay aquellas que no tienen movimiento y, justamente porque no lo tienen, dan ganas de convertirlas en ficción. La ficción completa la vida, sí. Tener una cabeza "novelera" es tener una cabeza llena de ficciones, y... sensaciones... cada sonido, cada textura, una voz, una imagen, hace que esa máquina se ponga en movimiento...
La última novela de JE es sobre la vida de Ravel, el compositor francés de origen Vasco que se hizo célebre por una composición muy mala que se llama "Bolero", la ubican??
Hoy ha salido un sol radiante, por fin! Y parís es otra ciudad....
Mañana desplazamiento a Barcelona con mis ideas, sensaciones, desplazamiento, es curiroso emplear esat palabra...
Una de las cosas interesantes que me dijo (solo puedo decir muy pocas) es que cuando fue a Iquitos, sintió que se prestaba a la ficción. Sí, hay temas, lugares, personas, novelizables, nos invaden y dan ganas de crear algo con ellas. Pero también hay aquellas que no tienen movimiento y, justamente porque no lo tienen, dan ganas de convertirlas en ficción. La ficción completa la vida, sí. Tener una cabeza "novelera" es tener una cabeza llena de ficciones, y... sensaciones... cada sonido, cada textura, una voz, una imagen, hace que esa máquina se ponga en movimiento...
La última novela de JE es sobre la vida de Ravel, el compositor francés de origen Vasco que se hizo célebre por una composición muy mala que se llama "Bolero", la ubican??
Hoy ha salido un sol radiante, por fin! Y parís es otra ciudad....
Mañana desplazamiento a Barcelona con mis ideas, sensaciones, desplazamiento, es curiroso emplear esat palabra...
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