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lundi, novembre 17, 2014

En Barcelona el 27 de setiembre, allí estaré-

Las tardes del Gatopardo: Patricia de Souza en conversación con Jordi Corominas

El Laboratorio de Escritura en su espacio “Las tardes del Gatopardo” presenta a la escritora peruana Patricia de Souza, autora de Vergüenza, en conversación con Jordi Corominas.
Fecha: jueves 27 de noviembre de 2014
Hora: 19h30
Lugar: Laboratorio de Escritura
Patricia de Souza conversará sobre el proceso de escritura de su libro. Al final se abrirá un diálogo con el público.
Se ha dicho sobre Vergüenza:
“Una voz con personalidad propia en la literatura latinoamericana del presente”, Julián Rodríguez.
“Las palabras se salvan de su ordinaria misión de mostrar para trascenderse en su más alta connotación de nombrar”, J.E Ayala Dip, El País.
Recomendamos que los asistentes hayan leído la novela de la autora, publicada por la Editorial Casa de Cartón. 
foto ale ipincePatricia de Souza (Perú, 1964) ha realizado estudios de ciencias políticas, periodismo, filosofía, y una tesis doctoral en literatura francesa y comparada sobre Flora Tristán y Lautréamont en la Sorbonne Paris 3, Francia. Desde su primera novela, Cuando llegue la noche (Lima, 1994), mostró una madurez que se ha ido afinando con el tiempo sobre los temas que la distinguen como autora: violencia, desarraigo, olvido y soledad. Sin embargo, la autora afirma que su trabajo tiene que ver también con la resistencia al discurso que domina la identidad de las mujeres. Su resistencia a los géneros le ha ocasionado malos entendidos que ella analiza en algunos de sus artículos y textos ensayísticos. Más que “contar la historia como debe ser”, a ella le interesa “decir las cosas de otra manera, crear nuevos modelos femeninos”, salir de la dominación simbólica. Esto hace que en algunos de sus libros se lea un meta-dicurso que tiene que ver con la recepción de su obra, de la cual las novelas más representativas son Electra en la ciudad y El último cuerpo de Úrsula. 
La mentira de un fauno, su segunda novela, fue publicada en España y en el Perú. El último cuerpo de Úrsula salió en la mítica editorial Seix Barral, Barcelona, el año 2000; reeditada por la editorial alternativa Sic, Lima, 2000, Excodra 2013, Barcelona, traducida al alemán (Laniamérikaverlag, Solothurn) y pronto publicada en francés y en inglés (Orbis tertius éd. Excodra Barcelona). La revista literaria francesa NRF (Gallimard) publicó su texto corto Désert en el 2005.
Después de publicar tres nuevas novelas: Ellos dos (Ed. San Marcos, Lima, 2007), Erótika, escenas de la vida sexual (Jus, México 2008; Barataria, Barcelona, 2009) y Tristán (finalista del Premio Herralde 2009, Altazor 2010, Kiputeca, 2014, Perú), publicó su primer ensayo, “Eva no tiene paraíso” (Altazor, Lima, 2011). El 2014 su nueva novela, Vergüenza, ha sido editada por el sello venezolano El perro y la rana y por la editorial Casa de Cartón (Madrid). Escribe para el diario El país (España), La república (Lima), la revista La tempestad, México, y otros medios el Perú.

Las tardes del Gatopardo

Conversar con los narradores sobre sus cuentos y novelas. Recuperar la tertulia como un acercamiento a la escritura. Leer prosa en voz alta. Queremos recordar las tardes en las que el escritor italiano Tomasi di Lampedusa, el autor de El Gatopardo, se reunía en una terraza de Palermo con un pequeño grupo de lectores para conversar sobre literatura. Hemos creado este espacio de encuentro en el Laboratorio de Escritura para dialogar con los autores sobre el proceso creativo de sus libros.

Actividad gratuita

Fecha: jueves 27  de noviembre de 2014
Hora: 19h30
Lugar: Laboratorio de Escritura (c/Joan Blanques 12, 08012 Barcelona)
Cómo llegar: Metro joanic (L4)  / Metro Fontana (L3), autobús: 39, 55, 15, bicing: pl. joanic

vendredi, novembre 14, 2014

Los espacios en blanco del capitalismo

Es curioso, y yo misma me sorprendo, de cómo esta época nos obliga a pensar algunas cosas, los modos de vida, los paradigmas políticos y económicos, en suma, las elecciones son cada vez más complicadas y saber hacerlo no es tema fácil. Imagino a un o una joven ahora y me aterro, debe ser horrible.
Este mundo nos ha convertido en una especie de monstruos, pienso en mí, ayer deambulando con las compras de navidad en las Galéries Lafayette completamente neurotizada porque no sé si lo hago por placer o por obligación. Incluso me enredé en una discusión torpe con una chica de la venta, era morena, de origen árabe, había algo de reto en la mirada, de ofendida, y la comprendía (seguro mal pagada, seguro con una situación familiar catastrófica), aunque me sentía injustamente marcada por ser "extranjera y comprar". Yo también tengo problemas familiares declinados, yo también vivo en ese marasmo contemporáneo y trato de estar a flote intentando la frugalidad. Pero había algo más, era como si fuese un formato que está tan balizado y que hace imposible todo diálogo. Me sentí ruin, y luego pensé que cada persona ha sido convertida en una pequeña empresa canalla por este oscuro capitalismo de las finanzas. Los gestos de compra (ya la palabra es fea) son gestos desprovistos de generosidad, sin placer, ateos afectivamente. Y mezquinos. El placer de compartir tiene algo de eros, de energía que fluye. Ayer oía en la radio France Culture a un filósofo africano hablar de cómo el baile es importante para pensar, pero pensar no en la forma lógica de los filósofos europeos, sino pensar como se puede hacer en otras latitudes, lanzarse con todo, con pasión. Esa era la intuición de Nietzsche, Bizet, y la ligereza de su música, frente a la estridencia militar de Wagner. La educación francesa ha formado también a estos seres tan administrativos, matemáticos, pasivos, es demente. Leyendo una entrevista a Alain Badiou en L humanité leo, "hay que cambiar las relaciones de producción que se basan en el sometimiento a la misma tiranía". Suscribo, no podemos seguir aceptando que la finalidad en la vida es someternos a esa ideología del dinero, no. Es la muerte en vida...

luego he tenido sueños de agua clara y fiestas en Venezuela, supongo que eso me ponía en contacto con el otro extremo de la realidad que apuesta a la utopía de la generosidad. es lo que más cuesta en la vida.

transformado la novela en francés en ficción. era la única forma que sea verdad.

mardi, novembre 04, 2014

apagar los dispositivos adictivos, encender la vida

esta mañana decido apagar la radio, apagar el teléfono, apagar la computadora, ponerme a mirar las crestas blancas de los Pirineos. Ayer, durante la fisioterapia, miraba los techos de laja brillando bajo la lluvia, las nubes bajas, cargadas. Pau mantiene esa tradición francesa de chimeneas, torres de aguja y techos oscuros. Hay una austeridad en todo esto que de hecho tiene una belleza limpia y secreta al mismo tiempo.
¿Cuántas lineas podré escribir hoy y cuántas personas podrán leerlas? Cuando veo la cantidad de información que circula, no entiendo cómo hacemos para seguir viviendo en medio de ese marasmo que nos llega desde fuera, una guerra aquí, la crisis, el hambre, la indiferencia. ¿Cómo circular en medio de todo eso? Veo que mientras más cosas hay, más cuesta pensar, concentrarse en las sensaciones. Por eso, escribir como un recorrido interior, porque es interior está lleno de gritos, de voces, de rostros que nos llegan sin cesar, es cada vez más complicado, más delicado, es una orquídea en medio de una tempestad.

Para poder escribir con serenidad, tengo que tener las cosas un poco en orden, o más que eso, en armonía. No se puede escribir si estamos acosadas por miles de preguntas y con el miedo acechándonos, pero, ¿miedo de qué se preguntarán? Miedo de la indiferencia, de no poder hablar con gente, de no seguir su movimiento, apartarse de la vida.

Lo más importante es mantenerse en contacto con los demás, cueste lo que cuesto, incluso cuando el encuentro es frustrante, falta de diálogo monotonía.

voy a dejar este blog en tes momento. Sucede que tengo pocas ganas de analizar la realidad hoy, es demasiado pesada, demasiado alienada quizás, y no sé por dónde empezar a desmontarla.

ayer, cedí a la tentación de las compras, y luego me lamenté. En una sociedad donde eres flanco de cientos de mensajes que te incitan a consumir, no es fácil renunciar porque esa renuncia es también apartarse del grupo humano, firmar su exclusión, y de vez en cuando, sí, quiero estar cerca de los demás. Luego pensaba que ciertas prendas son imprescindibles para afrontar el afuera, el frío que empieza a llegar es un ejemplo. Hay una sensación que es horrible, sentir el cuerpo todo el tiempo y no poder pensar. Yo creo que el mejor clima es el que nos hace olvidar el cuerpo aunque el frío pueda tener su encanto, refugiarse en un café y contemplar...

tengo una vista espectacular y eso hay que agradecerlo.

jeudi, octobre 23, 2014

El nacimiento del día

Hoy me levanté decidida a escribir. No mirar correo, no abrir el Ipad, ver cómo se levanta el día en los Pirineos. El espectáculo es grandioso. Colores de fuego, rojos y amarillos iluminando la montaña. Antes de nacer al día, necesito nacer contemplar esa luz, salir lentamente para no agotarme tratando de recuperar tiempo para lo que me importa. Anoche me sentía inquieta, hay demasiadas cosas, demasiados objetos. No hay cuenta regresiva en esto, es decir, que no hay manera de hacer que esta realidad sea más austera y más salvaje. Ya está configurada, sistematizada, pasada por alcohol. Hay que buscar pliegues, momentos en los cuales estemos más cerca de nuestras sensaciones, arrancárselas a los juegos artificiales que dan la falsa impresión de poseerse. No nos poseemos en el alboroto, nos ocupan.

La ocupación es el sinfín de mensajes que recibo cada mañana para ser de una forma de otra, para ser una imitación de mí misma, existir a través de los objetos y de lo poco que poseo. Hay que atreverse a hacer ese recorrido solitario hacia sí misma. Esta luz ayuda y la agradezco por tener este espacio privilegiado en este lugar. tengo todavía sueño, pero tenía que adelantarme a los demás, a su prisa, a su movimiento.

mardi, octobre 21, 2014

El paréntesis Gutemberg, el fin de la novela

Hace días que vengo buscando las palabras para describir un malestar que me persigue: la sensación de estar haciendo una trabajo inútil, o peor, de estar hablando sola. No es que se trate solamente de falta de lectores, es que lo que haces, escribir, imaginar, lo reconoce cada vez menos gente, parece una tara, un problema de adaptación al mundo. Y lo es. He venido constatando, desde mi llegada a Francia que la economía cultural, como la llaman algunos optimistas del mercado significa venderse por poco, convertirse en mercancía y aprender los gajes y el cinismo de una época que pone precio a todo, incluso al alma o a la vida interior. Entiendo perfectamente a  Patrick Modiano cuando decía que "no entendía por qué le daban el Nobel", porque los premios no tienen nada que ver con el trabajo solitario, sobreviviente y absoluto que es escribir. Ahora, la contradicción surge y es normal que la gente piense: si es solitario e intransitivo, entonces por qué se quejan de lectores? Es intransitivo en el sentido de que nadie lo puede hacer en tu lugar, en que solo tú puedes encontrar el hilo conductor de ese laberinto del lenguaje, que solo una persona obsesiva puede pasarse horas escribiendo, tratando de dar sentido y porque escribir, es darle un sentido nuevo a las cosas. Lo que es esencial, se escribe para los demás, es casi un don, aunque suene absurdo. Pero, en una sociedad homogénea, con los mismos dogmas y paradigmas, qué puede significar trabajar justamente con eso: con las representaciones más chatas y aburridas de nuestra prole humana.

El paréntesis Gutemberg


Un día un amigo me anunció alegremente que alguien tenía una teoría de que lo del libro impreso, y lo de la lectura, había sido un paréntesis en la historia de la humanidad. Y puede que tenga sentido, primero, los libros nos viene a nosotroas, del continenete americano, de Occidente y de la cultura judeocristiana de la que somos herederoas. Nuestras culturas han sido orales ¿por qué tendría que dominar siempre la cultura escrita y leída? Lo otro es que la forma de aprender, conocer, está cambiando. La gente no dispone de tiempo y su manera de leer (y de pensar) es fragmentada. Además si somos honestas la literatura se ha ido alejando de los problemas sociales que aquejan a la mayoría de la gente, lo mismo que la política se convirtió en una tecnocracia ay que ahora se reclama "del pueblo" y para el pueblo, una democracia en suma. Sobre la literatura nunca dejó de ser una actividad de burgueses y dirigida a burgueses (Barthes dixit) pero  que sin embargo es un arma importante, es un arma porque puede erosionar las formas de pensar e imaginar, que es ahí donde está el problema, el problema de cómo nos representamos, imaginamos a los demás en la cabeza y qué posibilidades tenemos todavía loAs marginales de la historia (mujeres, pobres, poblaciones desplazadas) de representarnos el mundo de otra manera. Y es política porque en el instante mismo en que decidimos un lenguaje (que no se identifique con  ninguna clase social, en mi caso es todavía más delicado porque me rehuso a la dominación de los nombres masculinos) es una forma de asumir una posición en el mundo. Ahora, cada vez me digo que por qué tendría que interesar lo que yo pienso más que lo que piensa cualquier persona del planeta. ¿De dónde se saca tanta vanidad para atreverse a pensar que somos importantes? Esa idea me acosa, la única respuesta es la que le di en algún momento: porque si no escribo, me muero. Aunque no me muera, pero moriría de no escribir. Y por que el silencio me suena a mordaza. Sin embargo siento la mordaza, siento que la vida te obliga a hacer concesiones, a integrar este sistema, y siento el gusto amargo de la falta de libertad. Tengo que trabajar en otra cosa porque aunque las personas deseen no pueden leer. La otra tarde hablaba con mi fisioterapeuta, le dije que al final de la reeducación de la rodilla le regalaría un libro, me contestó: no tengo tiempo para leer, eso es para intelectuales. Es decir, me decía, usted pertenece a una casta. Y no soy parte de ella. Creo que tuve un black out y una gran desazón. La literatura es un fenómeno casi anacrónico en nuestros días si no una diversión, no una inmersión en el yo de nadie.

La desorientación que hay en Francia "La república de las letras", es la misma que se vive en otras partes del mundo, el paradigma moderno, romántico de la literatura como parte integral del mundo (esa idea hegeliana de la realización en la razón), como su épica, está quedando rezagada, la épica son los juegos de video, las películas de acción, los dispositivos de internet y toda la parafernalia de instrumentos de comunicación. El lenguaje es solo comunicación  y ya no expresión... ojo, que hablo para mí misma. Esta revolución epistemológica, de que conocemos partes de todo, aunque no sea en profundidad, quizás sea un nuevo acomodamiento de la razón razonada a las perlas negras del capitalismo que hace de todo un objeto, y en el cual, el libro es el más frágil, el más ignorado. Es la Cossette de la historia, merde, Los miserables. Pues, como Co
ssette jalo mi trasto, me siento ante la computadora y escribo. Es lo único que me libera de este malestar.

jeudi, octobre 09, 2014

la literatura y las redes conservadoras, las mujeres-florero

analizando esta mañana los congresos, los festivales, los premios, me doy cuenta de que todo, todo, obedece a una preservación del sistema establecido:  el sistema político y económico neoliberal,  el orden cultural que distribuye lugares, espacios, del cual las mujeres están excluidas. Hay una "casta" (para usar un término de la agrupación española Podemos), que se identifica con la dominación occidental, que es ilustrada, conservadora, interesada en el poder, y está siempre alienada con él: no critica ni pone en duda nunca estos valores. Son una legión de hombres que actúan desde diversos fueros, político, económico, y el más importante (porque preserva esos valores de dominación y colonización mental) el Cultural. Estos militantes del neoliberalismo y del machismo disimulado bajo buenas intenciones, preserva siempre los intereses de los dominantes. Se convierten en oprimidoAs alienadoAs con el poder, son servidores y deudores morales porque reciben cosas de ellos, privilegios, anuencias. Veamos. Cada vez que hay alguno de estos festivales, parece que se celebrase la literatura, la independencia, pero solo hay expertos y expertas en "gestión personal", las misma caras de siempre que han convertido a la literatura en un mandarinato disociado de la realidad. Son raros y raras los escritoreAs que opinan en favor de las minorías, son raras y raros los que tienen una visión de su época, de su momento histórico, y sin embargo dicen siempre (piensen inmediatamente en cuantos y cuántas han dicho que les gusta contar historias, sic) que lo suyo es la Historia, es decir, la realidad concreta, social;  luego no tocan ni se comprometen con ningún tema que tenga relación con la realidad (sis.sic). Es decir, la torre de marfil convertida en torre de vigía, de guardián(a) de un orden planetario. La dimisión completa de una conciencia crítica. Cuando el mundo creía que el capitalismo, o la social democracia, eran la clave del desarrollo de la humanidad, bien, podríamos pensar que esto era una actitud de confianza. Estábamos de lleno en ese momento, pero, ahora que el mundo está en una crisis que se origina sobre todo en la ambición de unos pocoAs y en la incapacidad de una mayoría en generar y poder dar respuestas, ¿es esto ingenuo, anodino? No lo sé,  cuando tienes que poner el dedo en la llaga se toma un tono moralista, porque tal vez sea  más una cuestión de falta de arrojo en la forma de pensar, y en la falta de ideas, en la chatura de esas ideas (y todo es humano, tan humano)... A saber que, en todos los congresos que se celebran las mujeres tienen una "ruta trazada", castrada y de hojalata, con algunas excepciones en las que podrán ser tratadas como personas enteras. Esas excepciones, se entiende, están reservadas a mujeres sobre todo occidentales, blancas, de preferencia  de clase burguesa (nadie se mete con una mujer que tiene poder económico o de familia pudiente), las parias son todo el resto de la humanidad, mestizas, extranjeras, proletarias, entre las que se cuentan las amas de casa, y un gran etc... las letradas, si no son dóciles con esa casta, si no se esconden detrás de frases y proyectos fatuos, camuflados y repletos de lugares comunes sobre su propia situación en el mundo, son expelidas por esa casta.

Las novelas de nuestros autores "machos" en América latina (y en gran parte del mundo) están llenos de mujeres dóciles, mujeres-floreros, llenas de perlas, de encajes y de atavíos que las petrifican y las convierten en un remedo de personas. Esas novelas son las que leen y celebran las propias mujeres, las que transmiten a sus hijos e hijas, es decir, la preservación de la especie a través de la tiranía de la representación.

hace siglos que vivimos representándonos a las mujeres de la misma manera, pero, nadie, nadie, dice nada. Y los medios de representación más populares (que sí son populistas en el sentido de que hacen propaganda barata) reproducen los mismos estereotipos, la televisión, el cine. Y las novelas.

assez!! Basta, Manan, merde! ¿Hasta cuándo las mujeres se van dejar maltratar por obtener un miserable premio y posar con la pierna de lado en la foto que la va a inmortalizar? ¿Hasta cuándo debemos hablar correctamente elogiando primero las calidades de cualquier garabato humano que detenta el poder? Cada vez que he ido a un congreso, a un festival, salvo algunas excepciones mínimas, ha sido ese el escenario; las mujeres-florero a un lado y las verdaderas personas al podium!
Los zares, caciques, señores feudales de nuestras sociedades ultraliberales y semifeudales en los derechos ciudadanoAs, estaban ejerciendo su ciudadanía plena de espaldas a la exclusión de las mujeres. Entonces, si no hay una tribuna desde donde hablar en voz alta, solo podemos recurrir a estos medios para decir las cosas sin escondernos, sin petrificarnos, el lenguaje es vida, y la vida no es vida en extinción, sino vida en Movimiento.

mercredi, septembre 24, 2014

del otro lado del muro

se ha construido un muro de ideas, de lugares comunes que la mayoría de gente ha integrado como "naturales", la noción de bienestar acuñado con paradigmas de la Modernidad, la economía, los modos de producción (que legitiman la explotación), etc. Nadie piensa, de forma ingenua que se le miente y se le manipula. Es decir, las ficciones con las que vivimos el día a día no son nuestras, y solo ahora, que el mundo esta en plena crisis (económica por el acaparamiento de unos pocos, y climática, por la ambición) que se empieza a hablar. Es frustrante ver que solo ciertos sectores acceden a esta información, incluso yo, siempre he pensado que debía ser lo "correcto, lo adecuado, lo mejor, confiando en lo que iba leyendo. Pero, siempre he intuido que algo no encaja en todo esto. La idea de progreso ilimitado me pareció siempre absurda, desmedida, sobre todo porque en las sociedades post-industriales, no significa bienestar sino empobrecimiento de la experiencia humana, fijación e inercia. En el plano individual, encierro, chatura, o sea todo lo que va en contra de una imaginación inquieta y curiosa. Estamos dominadaos por una vulgata que no nos pertenece, que viene desde hace siglos implantándose como la única. Todo esto me interesa porque tiene que ver con nuestros modos de representación que nos han sido impuestos y en los que hemos puesto muy poco... hasta ahora...

tal vez es el momento de preguntarnos qué tipo de modelos estamos copiando y si responden a nuestras necesidades. Sucede lo mismo con las mujeres: la forma de representarnos está agotada y nos tiene prisioneras!

sigo con mis lecturas. tengo correcciones y no me da el tiempo, cuando quiero salir, ya es tarde, entonces me amargo porque la vida está afuera, aunque sea teatral y distante, esperando... Y necesito recorrerla. Este es un momento crucial en mi vida, mi modo de ver el mundo ya no es el mismo y mis necesidades son otras...

regresaré, de hecho... no puedo quedarme con tanta cosa dentro y lo poco que entiendo y veo desde Francia es necesario compartirlo... hay que luchar contra la tiranía de la dispersión.

visto la cumbre sobre el cambio climático en Nueva York, la intervención de Maduro y de Evo Morales, brillantes, audaces, importantes. Hay una confianza en que están comunicando con una buena parte del planeta, y creo que sí. Verlos o verlas (también por Dilma Roussef que me cae bien) es vital. Es vital porque es la promesa de otra manera de vida, y tal vez escribir no sea otra cosa que buscar sin cesar otras formas de representarse el mundo, formas más generosas, más poéticas...

viva la poesía y abajo la sociedad de consumo que nos embrutece!!