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lundi, février 08, 2016

una democracia sin democracia

La primera pregunta que podríamos hacernos los peruanos y peruanas es que nos ha dado la democracia y si es suficiente con "votar", es decir, delegar en una persona nuestra confianza para gobernar el país. Sobre todo, cómo es posible "gobernar". Primero, se podría empezar por no ver a un, o una gobernante, como empresarios o empresarias, como gerentes de una empresa o directores o dueños del patrimonio, y verse, a su turno, como mercancía, sino como ciudadanos y ciudadanas, personas enteras, no como "mercancías". En la entrevista de Frecuencia Latina a Verónika Mendoza, del Frente Amplio que representaría a la izquierda peruana (luego regreso sobre qué entendemos como izquierda) salen a luz varias cosas. Lo más notable es la discriminación hacia la invitada, para empezar, es mujer (una tía, como dicen ahora  los jóvenes en las metrópolis en el Perú) y encima "de izquierda". Recordemos que después de los años nefastos de Sendero Luminoso esta palabra estuvo proscrita, que nadie podía hablar de temas considerados "izquierdosos" amalganados con "terrorismo", es decir, hablar de igualdad, de no discriminación, de derechos de los trabajadores y trabajadoras, de obligaciones del Estado, etc... Es curioso que una delgadísima parte de la población peruana tome su situación (de clase media, que se identifica con valores de la economía de mercado, y que se ve a sí misma como mercancía) como "natural", que sea incapaz de pensar que si esta ahí, es por una ecuación causa-efecto, pero que igualmente de seguir como vamos, sin ninguna idea de qué deseamos hacer como país, como sociedad que se reconoce en ciertos valores fundamentales, podrán estar un día del otro lado de la playa soleada que parece que el neoliberalismo les ha hecho poblar con trajes de fiestas, casas lujosas, confort y todo ese "sueño falso" (que Bernie Sanders trata de desmontar en los Estados unidos) que promete la sociedad del capitalismo financiero.

El periodismo

lo que salta a la vista es que los periodistas son víctimas de un lavado de cerebro, que su lenguaje es una doctrina repetida hasta el embrutencimiento y no un método de análisis como pretende demostrar un panelista que parecía más un policía increpando a una acusada (de ser de izquierda, ojo) que un periodista haciendo trabajo de "mediador". ¿Por qué se personaliza tanto el debate, por qué se usa, "yo pienso, yo creo, yo digo"? Porque estos señores y señoras no están ahí porque estén en capacidad de conducir noblemente un debate, están ahí por su docilidad, por sus limitaciones para ser independientes, están ahí por su su servilismo. Hay mucha gente capaz de pensar con independencia que no son captados por estos medios de no-comunicación al servicio de los consorcios transnacionales, porque justamente lo que se valora es la fragilidad y la casi ausencia de solidez ideológica y argumentativa de los que se dicen "periodistas". Por eso una instancia que regule los medios, no sería mala idea. Existe en Francia, en Alemania, y el Reino unido, modelos de democracia que sí respetan, aunque desconozcan como funcionan (la broma de hablarle en francés porque es de madre francesa fue grotesca), sino no cometerían la torpeza de confundir socialismo con comunismo, ni izquierda con expropiación y recortes de la libertad de expresión como lo vienen haciendo, y se darían cuenta de que ellos, y ellas, no tienen libertad de expresión, están robotizados, sus frases son contabilizadas por la calculadora que les han instalado dentro, todo se monetariza, y nadie piensa en lo que dice sino en la imagen que están mostrando. Eso, no es periodismo y es una especie de encierro narcisista que no permite dialogar, admiro la paciencia de Verónika Mendoza.

Medio ambiente

ahí donde debería ser más incisiva Verónika Mendoza deja que sus mastines la asusten con sus ladridos, no dice que el problema ambiental es problema número uno en el mundo y sobre todo en los países del Sur, que la escasez del agua, las sequías, la minería extractiva, son consecuencia directa del recalentameinto climático. No se lo dice a la réplica de Sarah Palin, que, de seguir con ese plan alocado y depredador de la minería extrativista que se acaba de desplomar en el mercado, nos quedaremos con medio país contaminado, y literalmente sin "lugar donde vivir". Tal vez algunos podrán irse del país, pero ¿el resto, qué? Un gobierno no es para el 1% de la población, es de Toda la población, así no puedan integrar el  ship de que los ciudadanos y ciudadanas son iguales ante la ley y tienen los mismos derechos y obligaciones, así tenga una casa y un carro o viaje en jet privado. Tendrán que cambiar de disco duro, si es que están a tiempo, acabar con ese estribillo de "peruano y peruana igual a emprendedor (a)". ¿Se puede emprender en la pobreza y creer que poseer un bien es suficiente, olvidándose de todo lo que significa, es decir, una migaja que no se convertirá más que en polvo con el tiempo? Pueden los pobres, como dice con el más absoluto cinismo Hernando de Soto, pasar a ser todos dueños y dueñas de sus barriadas sin luz ni agua, sin escuelas ni mercados, de tal forma que se les explotará mejor y con mayor impunidad. Parece que nadie se entera de que 1% del planeta posee la mitad de la riqueza global.. Ah, es que se ven como esos héroes del capitalismo liberal, han llegado ahí por "sus propies esfuerzos" y claro, se "lo merecen" (sic)...

El problema ambiental coloca a las poblaciones en el mismo plano de igualdad, al más pobre y al más rico, es como la canción de Calle 13, tú no puedes comprar la luna/ tú no puedes comprar el sol...

Los debates por venir

esperemos que a Verónika Mendoza no se le termine la paciencia, es difícil comunicar en medios tan comprometidos con los intereses de los grandes capitales, no es fácil comunicar con toda esa población auto-controlada por su prejuicios y fobias, la falta de lenguaje, la sociedad policial y perseguidora que ha conseguido responsabilizar a una mayoría de su pobreza (ahí está integrado el mensaje, el cholo, el indio, es bruto, ocioso y aprovechador, hay toda una literatura que acompaña eso, y la televisión solo les repite: deben parecerse a nosotroas, esconder cualquier rasgo mestizo, blanquearse, aculturarse como sea), haciendo que se exonere a la sociedad y quienes la construyen, las institiciones, los partidos políticos, que han hecho olvidar lo esencial: ¿qué es una democracia y de qué modelo hablamos, para qué vivimos juntos y el por qué somos peruanos y peruanas, por un  pasaporte, por haber nacido en el país, por qué? Las universidades tienen una gran responsabilidad con todas estas generaciones que salen adoctrinadas con el mismo disco rayado y la misma grilla de lectura de hace cinuenta años (se suponen globalizados pero no saben qué sucede en el resro de America y menos en Europa), emprendedores de la nada, sin sueldo, sin derechos, penitentes y solitarios.... ya es tiempo de que se libere la palabra. Creo que nos merecemos una prensa que esté a la altura de los tiempos que vivimos y la sociedad diversa que somos. Suena moralista, y lo es, porque aunque se insista con desapego que es monopolio de la izquierda, estos temas nos comprometen a todos y todas. Ganemos las alturas.

vendredi, janvier 01, 2016

Inicios de año

Cada vez más alejada de esa "ritualización" del inicio de año tan naturalizada por el poder del comercio. La histeria general me deja impasible, mis tiempos son solo internos, nunca impuestos desde fuera. Esta mañana me levanto temprano con sensación de saturación, necesitaba escribir, ir procesando los días, desgranándolos, es curiosa esta vocación de botanista (sic). Es la única que tengo de oponerme, de existir en medio de esa aplanadora que es el consumo, que nos robotiza y nos ignora. Estamos en Santander, en Cantabria, en un balneario que se llama el Sardinero y que nunca hubiese conocido si no viviese en Pau. Esta parte de España es muy verde, muy generosa, llena de campiñas regadas de vacas y casas de piedra y tejas, hermosas. Están todos los elementos, mar, montaña, y la gente vive bien, come bien, vive un poco a su ritmo. No he notado estrés, de hecho, la calidad de vida de los españoles en ciertas provincias mantiene una calidad en el trato, amistad, risas sueltas, miradas luminosas. En Francia, la velocidad de la información y el miedo homogenizan todo.

Anoche pensaba en qué difícil es decidir sobre su vida, tal vez por eso escribo tanto, lo único que me pertenece, qué difícil mantenerse cerca de sus referentes, mantener una continuidad histórica, dar trama a todo este desorden. Sobre todo este año de guerras, de clima loco, de refugiados y precariedad globalizada, esto es como un bosque lleno de incendios.

Hoy empezamos nuestro regreso a Francia... Lento, espero poder ir recuperando mis huellas en la carretera.

Visto una película sobre las respuestas de muchas personas al reto mundial de cómo podremos sobrevivir a esta catástrofe. He pensando varias veces que hay como una especie de constante tensión en mí, la de estar recibiendo mensajes que otras personas no pueden ver. No es que crea en ser visionaria, sino que sí hay como un constante estar interpretando las marcas. Ya lo he dicho en otros posts, ir descifrando. traduciendo.


cuando estuvimos en las Cavernas de Altamira, además de que el lugar es poderoso, montaña, mar, largas filas de muros de piedras, chimeneas, vacas y ovejas además de aves rapaces, varias palabras vinieron a  mi mente. La de era glacial, que permitó la vida en la tierra, venía acompñañada de la del "recalentamiento climático", pero pensé, hey, no puedes er tan tremebunda, tan exagerada. Imagina : ¿cómo se les puede decir a tanta gente que nos hemos equivocado de ruta, que hay que apagar el plantea entero y dejar de moverse en motores a combustión? Yo recuerdo haber escrito alguna vez: me gusta todo lo que se mueve, todo lo que fulmina. Recuerdo mi fascinación por el auto, que aun la tengo, y el road movie y la novela del desplazamiento, los aviones, etc... ahora, todo eso, tiene que detenerse o bajar la velocidad? No sé cómo se puede integrar una idea semejante, a no ser que se reemplace a corto placo el petróleo por otras sustancias no tóxicas. No lo sé. Aqunue también me parecía casi imposible que se incluyera el pronombre femenino en la forma de hablar, y es algo que se hace ahora en muchos lugares, en Venezuela, en España (Podemos), en Bolivia, etc... Era cuestión de voluntad. Creo que tengo que aclarar mi empecinamiento que se incorpore en pronombre femenino en el hablar, es una primera transformación para salir de la dominación simbólica, para dejar de ser las prótesis del masculino. Yo creo que el género debería desaparecer, pero temo una guerra civil, así como si se les dice a la mitad del planeta que no llegaremos a ese estado de bienestar occidental que ha fallado en su diseño dependiente de elementos fósiles, que el nuestro, más frugal, más arcaico para algunos, es el ideal. Una vida sin tanto motor, sin industria, sobre todo la horrible industria agroalimentaria.
Una cosa que me sorprendió en mi visita a Cantabria, es que estando en la playa hubiese gente con Ipads, es decir, no era un lugar urbano, pero la ciudad mordía la playa y se la comía. Es lo mismo en Santander, para sentir el mar hay que caminar (por el malecón de la Pereda), dejarse llevar por los senderos que se han construido para llegar hasta él, aunque cuando ya estamos frente al mar, parece más una tarjeta postal, queremos añadirlo a una serie de secuencias automáticas que ya hemos percibido antes, y dejamos que sea una imagen y no un espacio, un sitio vivo.
Visitamos la casa de una amiga escritora, María Tena, una casa como me gustaría tener a mí en Ayacucho, rural, cómoda, discreta. Había vigas en los techos, espacios abiertos a la campiña húmeda, pulmones de hierba fresca, barro, piedra, casas abandonadas, todo lo que alimenta la ficción. Comimos delicioso en un restaurante del puerto, San Vicente, y luego, dimos un paseo por la playa, conocimeos a la familia, y sentí que estaba en Lima con la mía, que esa fluidez, ese tumulto de voces de una familia numerosa, esa facilidad para organizar, conversar, atravesar la vida, no la tenía en Francia. Y, claro, me pesó el corazón porque me pierdo demasiadas experiencias, demasiadas cosas en esta sociedad francesa frígida, vanidosa y autocentrada. Una pena, porque cuando releo a Simone de Beauvoir sé que han habido épocas más generosas, pero yo estoy aquí, en el ahora trémulo y limitado, con mis libros, mi biblioteca, mi soledad monacal, esperando la llegada de Olivier para dejar de escribir, la ida a Lima o un salto a Barcelona para ver más gente. París me queda lejos en el afecto, he perdido los contactos y la veo paralizada como ciudad. Las últimas veecs ha sido pesado estar allá, aunque no me faltan las ganas de ir, de ver a alguns amigos y detenerme en las esquinas a contemplar gente, perderme en los museos, sentarme en el parque de Luxemburgo sobre sus frías sillas y balancear las piernas mientras las nubes se aprietan en el cielo cargado.  Todo eso lo haré, solo que no sé cuándo.

Foto, con la escritora española María Tena caminando felices por la playa de Cantabria.

jeudi, décembre 03, 2015

La vida periférica

Acabo de terminar el libro La vida periférica, de Roxana Villareal, autora mexicana que se estrena con este conjunto de relatos cortos, arrancados al tiempo tirano de la vida doméstica. Una mirada que se detiene en el propio cuerpo, las uñas, en algún instante, o en el exterior, en viajes, vagabundeos. Es un texto de fragmentos bajo la luz portentosa del tiempo moderno, acelerado y sin afecto. Roxana llena ese tiempo de los hechos cotidianos simples y los convierte en hechos fundamentales. Me hubiese gustado que algunos relatos fuesen más extensos, pero, en su brevedad, logran otro efecto, inmediato, fugaz, como una estanpa, o una nota rápida dirigida a quien los va a leer.

La escritora Elvira Navarro estaba al ranto de la selección de los autores de la editorial Caballo de Troya, y creo que ha tenido excelente ojo, porque Roxana tiene nervio, tiene un ojo que mira y mira hasta desnudarnos la realidad.  Por otro lado, el uso de expresiones mexicanas dan un tono, una presencia. Hay muchas cosas más en este libro que he leído en medio de un resfriado colosal por el clima que cambia según el recalentamiento global, nuestra pesadilla de ahora. Dando vuelta en torno a los  temas que se desgranan como collares de perlas que contiene este libro. Es un poco lo que sucede con la vida Periférica, vagabundear por los rincones, husmear. Como no esperar nada de la vida, salvo fragmentos, islas. Y con eso basta.

mardi, novembre 24, 2015

Una realidad todopoderosa

La intención era ponerse a escribir no bien llegada de los Estados unidos, describir espacios, situaciones, hacer escenas. Sucede que la realidad ha sido muy fuerte, que esos días los acontecimientos han sido pesados y han desplazado lo personal a lo colectivo. Mi interior ha estado rodeado de eventos violentos, una estridencia que no lograba que alcance espacios más íntimos, más frugales, aquellas tierras humildes de mi imaginación donde me gusta descansar. Tal vez la crisis de la civilización sea también la crisis de sus objetos de culto, entre ellos, el libro. Y, en medio de tanta imagen, el lenguaje se calla, se asfixia. En medio de una época en que la pobreza crece el libro, y el aburguesamiento de quienes aspiran a escribir, me parece una impostura, un gesto casi esquizofrénico. No sé si en un momento de tanto mercadeo escribir no sea servil, en todo caso, he sentido que mi música no es la música de mucha gente y que me cuesta encontrar acompañantes. No era así cuando Simone de Beauvoir escriba en los años cincuenta o Marguerite Duras en los ochenta, había cosas todavía intactas. La confianza en el lenguaje, el esfuerzo por mantener una independencia, todas esas necesidades primeras han sido devoradas por la megalomanía de este tiempo, por al apetito voraz del capitalismo y sus servidores y servidoras... Voy a arrancar la hierba mala para ver mejor. Fotos, con los adorables alumnos de la universidad pública de Madison-Wisconsin y con Glen Close, profesor de panoramas hispanoamericano, una persona adorable ídem.





Nueva York

espacios abiertos, a veces unos cielos azules, rojos que me golpeaban el rostro como una cachetada. El movimiento es continuo, hay silencio pese a tanta gente, tanta oferta, tanta vitrina, tantas ganas de consumir. Y tanto plástico. Me impresionó la cantidad de envases de plástico que se desechan en una cultura del fast-foood y self-service (recuerdo haber esperado en vano que alguien viniese a tomarme el pedido!), sin la mayor preocupación ecológica. Los caños gotean, las ventanas pueden cerrar mal, la basura se acumula en bolsas de plástico en las calles, me recuerda al D.F, aunque en los mercados de México ya no se den bolsas de plástico, en NY, te obligan a llevarlas! . Entre clase media y clase media baja, hay una cosa en común, lograr sobrevivir en una ciudad tan cara. Frente a esa realidad, las comunidades latinas son las más solidarias, era todo un regalo recorrer en el metro una buena parte de la ciudad y ver subir y bajar a familias dominicanas, portorriqueñas o mexicanas tomadas por las manos, sonrientes, o hablando con distintos acentos, diminutivos, frases de cariño, besos, gestos que me son familiares. En general, su inglés es impecable y se mezcla con el castellano de cada país. Me dio la impresión que la comunidad  peruana es la más diseminada, la más desclasada y la que mantiene las mismas divisiones de clase que en el Perú. Hay cosas que son imposibles de pensar si no se está allá, la falta de nexo afectivo que genera este estado de consumo constante, que es casi una sicosis. Si no compras no existes.  Eso no me ha dejado la cabeza tranquila pese a que he disfrutado de ciertas caminatas por el Central Park, la West Broadway o incluso el Soho con sus tiendas pedantes y su público snob. De pronto puede emerger un café, en calla Macdougal, por ejemplo,  donde a pesar de que el público es de clase media alta hay un poco de mezcla, la mínima para ser tolerante. Es que Nueva York es en el fondo una ciudad muy popular, en su barrio chino, en su barrios latinos del Bronx y del Queens, muy negra también, y asiática, el barrio chino es una delicia, aunque no solo sea el de Manhattan, hay barrio chino en Jackson Hills, feudo latinoamericano, el enclave más hispano en la ciudad junto con Nueva Jersey que me gustó con sus casitas bajas, sus calles arboladas y sus restaurantes con música de olores intensos. Me sedujo esa mezcla, esas tiendas atiborradas de productos de cada país, los quioscos de fruta enquistados en las esquinas y los vendedores ambulantes de tortillas y burritos. Se lo dije a mi amigo Fernando que, con el corazón noble que tiene, adivinó mis ganas de conocer ese lado de la ciudad. Todo una fiesta, las cosas son un poco más baratas, frente al escándalo de los precios de Manhattan o el Queens, la verdad que nunca, salvo en estos restaurantes latinoamericanos, o en los cafés de New Jersey, he consumido algo a precio razonable. Todo tiene un precio excesivo.  Fotos: Nueva York vista desde Nueva Jersey, caminante sobre le puente de Brooklyn.




Madison

El viaje a Madison me dio ese espacio que me faltaba en Nueva York, salvo los dos primeros días de hotel, luego no tenía internet y no podía seguir lo que pasaba en Francia, necesitaba leer para comprender, enterarme de lo que se estaba diciendo, no estar en la nebulosa. Nadie me cree que no podía tener internet, pero, la casa donde me alojaba desconocía el código, así que salvo en los Starbucks, donde me podía quedar algún tiempo sentada cómodamente, no tenía conexión. Así que la habitación amplia de Madison con vista al lago fue ideal. Las intervenciones fueron cálidas, arropada por mi amigo peruano Jaru (Jaime para mí) y su manera  tan familiar de hablar, alguien que conoce mi trabajo y con quien no me cuesta ser como soy, independiente. Por fin, después del acordonamiento de NY,  donde todo me parecía más actuado, más pensado y más snob, liberaba las amarras para ponerme a hablar con los estudiantes. Pienso en mi desconcierto cuando la persona que me había invitado a la NYU me comentó que mi intervención había encañonado a mi compatriota Daniel Alarcón, quien escribe en inglés y maneja varios registros, uno de audiovisual, bastante interesante. Me dijo que había desconcertado al público (sic) cuando yo creí haber logrado expresar ideas claras que podrían interpelar al público presente. Fue raro porque las exposiciones fueron claras y tenaces, pero para que ellas fluyan el público tiene que estar interesado o dejarse llevar, y ese auditorio estaba quizás más acostumbrado a cosas más ligeras, más condescendientes. Yo no puedo renunciar a lo que soy, no me puedo usar en ninguno de los casos. Por ahora me interesa hablar de otras cosas. Madison decía fue un descanso, la comunicación fue fácil con los alumnos y alumnas, con los y las profesores, todos y todas muy interesados en lo que iba diciendo. Su atención logró fijarme sobre mi eje, hablar claro, hacerme preguntas, pensar acompañada. Y eso se agradece, logré sentirme en mis aguas y nadar a brazo abierto, arraigarme en mi desarraigo. Suena contradictorio pero es así. Solo lo que sucedía en Francia me empañaba el espejo. Ya llegada las ideas contradictorias abundan, me siento responsable y debo pensar, entender para poder dedicarme a "lo mío", es algo espontáneo. Yo no escribo para encerrarme sino para abrirme al exterior, pero, para que esto suceda, tiene que haber un mínimo de confianza en el a-venir, y ahora siento que esa desconfianza decae, que no sé si entiendo todo, el amor por  la muerte de algunos jóvenes, su sacrificio disfrazado de temeridad... son cosas demasiado pesadas. Veo dos países en Francia, dos velocidades, dos discursos, dos visiones del mundo. Una realidad bipolar que no se logra unir. La única idea clara es rechazar la violencia, es decir, seguir valorando la vida por encima de todo, la pregunta sin respuesta es: ¿qué hace que mucha gente no tenga ganas de vivir, en qué punto nos hemos alienado como para no ver que la vida no tiene el mismo valor, cómo podemos ignorar algo tan duro, tan terrible y qué significa para aquella gente que se entrega a esa disolución del sujeto, en suma, qué es el sujeto en algunos casos, y si de veras existe? Es una larga pregunta. Yo sé que estoy marcada por una cultura más occidental que tiene resabios del pasado, y ese paso era violento, las guerras eran sanguinarias, como lo fueron en México donde los sacrificios humanos también existieron, todo eso, ahora, tanto en el Perú como en México, se ha borrado, de pronto, esta guerra del ISIS nos está diciendo que para ellos recién comienza, que quieren iniciar su historia ahora, que necesitan su espacio en la humanidad. Y empezamos a preguntarnos por todos los términos, como escritora, esto me crea grandes  conflictos. Nunca he podido ser una alienada, siempre tengo que integrar o ponerme en el lugar de los demás, es una ley moral, Eso me impide ser tajante en mis juicios, me hace voluble, aunque sea determinada en el hecho de querer comprender.  Creo que esta "globalización" hace que la mecha se encienda rápido, el miedo, la duda, la xenofobia, todas las patologías del miedo. Una noticia llega inmediatamente a todos los rincones del mundo y llega con el poder inmediato de la imagen, con su carga simbólica y sin lenguaje, lo que escribamos llegará siempre tarde, aunque estemos continuamente tratando de alcanzar esa tiranía de la imagen. Esa es mi sensación, que no puedo alcanzarlas, que me dejan rezagada. Y sin embargo, tengo que intentarlo, dejar que el texto se inscriba. Fotos: Una transversal de la quinta avenida. Presentación con Daniel Alarcón.



mercredi, novembre 18, 2015

América un día y otro día

Entre lo que sucede en Francia, imágenes de guerra, respuestas de guerra, confusión y miedo exacerbado de un atentado se produzca en cualquier lugar y en cualquier momento. Ayer una pregunta de entrevista en la radio me hizo pensar: y si ya no encuentras al mismo país? Esa pregunta me golpeó un poco la conciencia como una bofetada inesperada. Mi viaje a Estados Unidos ha sido vitalizante, he estado rodeada de gente cálida, Jaime, entre ellos, que es un amigo de años, con quien la complicidad fluye y, aunque a veces haya tensión en el debate, la amistad es sólida. La gente del lado nortemericano, junto con los numerosos latinoamericanos y latinoamericanas que viven aquí, han sido de contacto fácil, interesados honestamente en lo que están viviendo. América del norte es un mundo de espacios amplios, de casas grandes, un mundo del poder del dinero, contra el cual mucha gente pelea sin resultados aparentes. El campus de la universidad Madison-Wisconsin es enorme, es una ciudad entera, con tiendas, supermercados, restaurantes, estadios, salas de cine, etc... toda la ciudad está en torno a un lago muy grande, que se pierde a cielo abierto. El agua curiosamente, lo mismo en Nueva York, es un tanto pegajosa, cuesta sentir que hemos quitado todo el jabón de encima, las duchas tienen el trompo y nunca la extensión que hay en Francia. Resulta ridículo cómo perdemos tiempo adaptándonos a estas nimiedades.
Escucho la radio y solo se habla de guerra, tengo miedo de hacer frente a esa realidad, una mujer kamikaze en Saint-Denis, cuántos más suicidad, que desprecian su vida?

ayer, Glen Close, profesor de literatura hispanoamericana me comentaba que luego de mi intervención, una joven le había confiado que iba a escribir. Es decir, este es un espacio de Vida que alimento y hago circular, del otro lado está el otro, tanático, ciego, doloroso.

Pero yo me instalo del lado de la vida. Hoy regreso a NY después de haber hecho una ´última entrevista en una radio local llena de acentos cálidos de distintos puntos de América Latina.

jeudi, novembre 12, 2015

en Manhathan

es la tercera vez que vengo a NY, y ando por Manhathan, es la tercera vez y no he hablado mucho, siempre me lo prometo, luego no lo hago evitando tocar la sensibilidad de personas que importan. De hecho no es fácil poner en tela de juicio un modelo de vida, un proyecto de vida. Para quine lo vive es el único con sentido, una forma de elección. Casi todos los servicios, cafeterías, bares, restaurantes de fast food, que son los que abundan, quienes sirven son latinos, o afroamericanos, pocas veces son blancos. Su situación me oprime, no me siento en condiciones de "order", que es ordenar, dar un mandato, y empiezo a intentar muchas veces molestando en español, buscando la complicidad. Tontamente pongo en peligro su "integración", sentirse parte de, estar en un proyecto. Casi siempre son mexicanos y mexicanas que bajan el tono de voz para hablarme en nuestro idioma. El exilio es absoluto. Miro la arquitectura, estos palacios de cementos, estas calles saturadas de comida y de tiendas, ese movimiento perpetuo indiferente a todos los dramas humanos que se viven en el planeta, y me pregunto cómo funciona, cómo puede ser que se viva tan en otro mundo. No lo sé, es la regla de la vida. La gente es amable, le gusta sentirse útil, orientar, al americano promedio le gusta hacer de buen samaritano, a los afroamericanos, hacer las cosas de manera clara, dejando entender que no son esclavos, y a los hispanos, como se les llama aquí, fundirse en la masa humana diversa que es esta ciudad de los Estados unidos. No tengo mentalidad higiénica, pero los lugares son oscuros, no se puede leer, y siempre hay música. termino en un café francés de la calle MacDougal (sic) porque hay luz para leer y no hay música. Esa es mi medida de la calidad de un lugar, el silencio, la luz... Esos lujos que nos han obligado a olvidar...

regreso más tarde, me duele el cuello de haber dormido, poco, y torcida....

lundi, novembre 09, 2015

el viaje

es la tercera vez que voy a la ciudad de Nueva York, cada vez que he ido ha sido un poco apurada, no he pisado de veras esa ciudad. Ha sido ausencia, como si otra persona lo hubiese hecho en mi lugar. No he estado en realidad ahí. Solo he sido una mirada alejada, sin afecto. Pues esta vez quiero ocupar mi lugar. Quiero Estar... Claro, no basta con desearlo. Y alguien tan afectiva como yo, bloquea las puertas y se queda dentro, en su casa. Debo salir y mirar, aunque me parezca difícil, debo salir. Ganas de diálogo, de detenerse a mirar, de entrar a esa ciudad. Leído, América día a día de Simone de Beauvoir. Quiero describir ese viaje, recorrerlo.
Pienso, es esa necesidad de unidad interior lo que hace que nada penetre, que descarte lo que me parece aleatorio, prescindible. Hay una necesidad de austeridad, y las ciudades como Nueva York o París, son tumultuosas, están llenas de rostros, son, también, de alguna forma, frívolas, cosa que me pone fuera de mí. La frivolidad es la cosa que más maltrata mi sensibilidad social, es como si me pusieran frente a un abismo. No puedo con eso. Por supuesto la frivolidad no tiene nada que ver con la elegancia o el buje gusto, el lujo, tal como yo lo entiendo, es un estado de gracia, una manera de vestir y de andar, no tiene que ver con el dinero ni la economía. Lo vulgar está en la economía, el lujo está en la manera de interpretar y de llevar prendas, objetos... no sé si soy clara, yo sé que quiero decir. Tal vez los Estados unidos (como país) se haya rendido del todo al dinero y eso es para mí el sumum de la vulgaridad, es la dimisión. Aunque nada es homogéneo y se puede esperar que crezcan girasoles en las tierras más hostiles.

Me pongo a terminar maletas...