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samedi, juin 02, 2007

Ravel, Echenoz


Ayer tuve una conversación larga con Jean Echenoz que saldrá publicada en el diario La razón (si he grabado bien!)... No recordaba su barrio en Belleville, ese lado pequeño barrio popular, con niños jugando fútbol en la calle, casas irregulares. El departamento de JE, sí ha cambiado, está mucho más grande porque se ha ampliado, pero siempre esa calma casi de monje, esa austeridad... muy JE...
Una de las cosas interesantes que me dijo (solo puedo decir muy pocas) es que cuando fue a Iquitos, sintió que se prestaba a la ficción. Sí, hay temas, lugares, personas, novelizables, nos invaden y dan ganas de crear algo con ellas. Pero también hay aquellas que no tienen movimiento y, justamente porque no lo tienen, dan ganas de convertirlas en ficción. La ficción completa la vida, sí. Tener una cabeza "novelera" es tener una cabeza llena de ficciones, y... sensaciones... cada sonido, cada textura, una voz, una imagen, hace que esa máquina se ponga en movimiento...
La última novela de JE es sobre la vida de Ravel, el compositor francés de origen Vasco que se hizo célebre por una composición muy mala que se llama "Bolero", la ubican??
Hoy ha salido un sol radiante, por fin! Y parís es otra ciudad....
Mañana desplazamiento a Barcelona con mis ideas, sensaciones, desplazamiento, es curiroso emplear esat palabra...

2 commentaires:

Alejandro a dit…

excelente blog... lo que uno descubre, no?

caborca a dit…

Lástima que deba uno suscribirse para leerte en La razón.es (http://larazon.mynewsonline.com/cgi-bin/srvnews.exe?method=printIndex). Lo mismo pasa con la Revista Lateral en la que Echenoz fue entrevistado por Mathias Enard: "Me interesa el pánico escénico", dice. Este autor parece interesante y en la Web se menciona que su mundo es una red de signos que se leen antes de vivirse y que hay que escribir, rescribir, desplazar, reorganizar, para descifrarlos mejor. El crítico francés Pierre Lepape, en Le Monde, se refiere a su capacidad para componer una novela realista sobre nuestra pérdida del sentido de la realidad. Una de las pocas novelas – Me voy- imprescindibles que, evocando a Perec, también podría haberse titulado: El próximo milenio: instrucciones de uso…