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vendredi, octobre 31, 2008

El mar, la travesía

La vida es también como el mar, la crueldad infinita del mar, terrible: cruel angustiante. Por eso siempre me ha gustado mirar el mar. Los hombres y mujeres se revelan como ella, generosos, indolentes, luminosos, oscuros. Egoístas, duros, indulgentes. Es algo así lo que dijo alguien esta mañana. Y hay que hacer esa travesía aunque nos cansamos de que siempre haya que ser una marinera sin experiencia, sin conocer las zonas oscuras, las tempestades... El mar y la vida. Alivio de oír estas frases. Sonrisa.

La dictadura del miedo

Esta mañana me he levantado con una sensación fuerte de desasosiego, de hostilidad. Convicción de estar hablando sola, temor del Balbuceo. Consciencia de la recepción de un discurso y al mismo tiempo extrañeza, qué sucede, qué no logramos hacer comprender?. No me siento parte de nada, hoy ando como una pieza suelta. Leo uno de mis textos, y ahí está, esa prescripción. Creo que lo más afecta es esa desautorización implícita de ciertos gestos, el desapego y la desconfianza que nos pueden mostrar algunas personas, cuando hemos decidido hablar venciendo nuestros miedos. Esa inutilidad de la perfomance del lenguaje, que no alcance, que no toque, es lo que más afecta. Y necesidad de apartarse por una aguda conciencia del ridículo. Esas dictaduras del miedo, de la desconfianza que siempre pujan por imponerse y que hacen de nosotroas seres tambié desconfiados, poco generosoas... Yo sé que hay que luchar contra eso, pero, a veces, también soy excéptica, me impregno de esos negaciones que son puertas cerradas por las cuales toda frase, auténtica, intensa o leve, resbala.

jeudi, octobre 30, 2008

Herralde

Hoy me levanto con ganas de seguir leyendo, buscando estar conmigo, con mis lecturas, puliendo ideas, y de pronto, recibo un mensaje de mi amiga Fietta, desde El país, quien me cuenta de que estaba en la lista de fialistas del Premio Herralde de novela. A ver, quiero se honesta. Lo primero fue una gran sonrisa, lo siguiente es pasar fila a todas las cosas que un reconocimiento literario sucita cuál es su relación con todas las dificultades de cientos de escritores que escriben al borde del precipicio, sin estímulo y en un medio de la pobreza, del miedo, y de la nseguridad. Pero sobre todo, de los que no tienen derecho a hablar. Lo digo sin pensarlo mucho, ese derecho de palabra me parece importantísimo. Yo me siento parte de ellos, de los pobres, de los marginales, no de los de los que siguen el brillo fatuo de lo que resplandece al exterior. Pensaba en que lo más importante es nunca, nunca, falsear ese proceso de escribir, olvidarse de los fhashes y de la ambición venal, esas cosas me dan pánico. Si estuve feliz con el premio Nobel de Le Clézio, fue porque en medio de lo que una cree un páramo (siempre confiaré en la capacidad de producir saber de todoas), surgía este oasis, este espacio vital de una persona que miraba el mundo con una mirada limpia, no descreída ni cínica, confiada, llena de sueños, de capacidad de soñar. Pero también, y es importante que lo diga, siempre pienso que existe una búsqueda empecinada en algunas personas que escriben: la de confiar en que nuestros recursos racionales, creativos e intuitivos puedan dar cuenta y explorar las preguntas más importantes de la vida, darle incluso sentido en el mismo trabajo de escritura. El por qué estamos aquí, si es posible trascendernos, y sobre todos nuestros valores más importantes, que son, serán siempre, las grandes interrogantes. Si dejamos de preguntarnos sobre esas cosas, esto lo decía Monique Canto-Sperber en una entrevista en France Culture: una sociedad pierde su valor más absoluto, el más humano.

Y una última cosa importante, yo que confío tanto en la capacidad de comunicar del lenguaje, saber que se "oye" una forma escrita, puede ser alentador. Es poder confiar en el poder de las palabras y en su capacidad de persuasión. Lo que importa no es ganar o perder, sino que hayan, que siempre existan Lectoreas... Y eso sería todo.

Y ahora, a caminar y a mirar árboles!!

mercredi, octobre 29, 2008

Ya que

Ya que he hablado últimamente de Simone de Beauvoir, cuelgo un pequeño texto que sale en la revista La tempestad.

La fuerza de la vida en Simone de Beauvoir


Lo quiero todo de la vida, ser una mujer y también un hombre, tener muchos amigos y también la soledad, trabajar enormemente, ecribir buenos libros y también viajar. Divertirme, ser egoísta y también generosa...
Este es uno de los fragmentos que nos pueden llevar a entender quién fue Simone de Beauvoir. Es esa pregunta inicial sobre quién era la que moverá el hilo de la creación en toda su obra, en toda su vida con una necesidad de totalización y una pasión absolutas. Es en esa confianza que ella pone en lo que piensa, con una disciplina invertebrada para pensar, que ella se reconoce como alguien con un valor fuera de lo común: Tengo la apariencia de una joven que hace tal o tal cosa, pero paseo un Dios dentro de mí. Primera revolución copérnica de Simone de Beauvoir: utilizar la primera persona para legitimarla ante la mirada de los demás, para empezar, la de los hombres. Es esta visión antropológica de lo que significa ser mujer en plena época de a post-guerra la que hace que ella invente esa frase revolucionaria: Una mujer no nace mujer, lo deviene. Todo en Beauvoir es invención, pero racional, organizada, sistemática. Segunda revolución: comprendió que había que pensar el género femenino, y todos sus componenentes, con nuevos instrumentos, o sea, pensarlos bajo la luz de la modernidad, resistiendo a los maniqueísmos y los chichés heredados: Coraje, sé tu misma y vive para ti.
Tercera revolución: toda experiencia nos lleva enfrentarnos al problema de la libertad y al de su contingencia. Pero justamente allí radica su novedad, en saber afirmar la vida en todas sus etapas, en todos sus estados, los de bienestar tanto como los de vulnerabilidad y sufrimiento. Nadie más consciente que Simone de Beauvoir de que el dolor tiene un valor filosófico intrínseco: Es tan cobarde detenerse por miedo de sufrir si avanzamos demasiado en la vida: sufriré, he ahí todo lo que debo hacer, tendré la fuerza.

Beauvoir ha seguido paso a paso los movimientos de su consciencia y los de sus sentimientos sin temor a mostrarse en toda su obra autobiográfica que, es la más importante. Hacia su primo Jacques, primera etapa de desmoronamiento de algunos mitos culturales (Cuadernos de juventud): matrimonio, pareja, casa; hacia Sartre, el que será el compañero ideal, y el del amor contingente y apasionado: Nelson Algreem, por quien ella nunca dejará París, convencida de que su vida como escritora se terminaba si abandonada su ciudad para seguirlo a él. Una disciplina de hierro, casi de ficción, ¿o es que ella solo sabía vivir en la ficción? Esta obra, ahora sé que seré capaz de terminarla, ¡aunque la inutilidad de este esfuerzo!... Nada me importa más que eso, solo ese deseo, más fuerte que la vida.
En La fuerza
de la edad aparecen algunas ideas filosóficas sobre lo que significa el compromiso con las personas involucradas en la creación, responsabilidad, deuda... Y en La fuerza de las cosas, la convicción de una contingencia constante en nuestras vidas, y aún más en la elección, que podría cerrarse con La ceremonia del adiós, como una forma de aceptar la propia muerte. Simone de Beauvoir no nos ha dejado ningún espacio vacío donde no haya puesto una huella, la suya, veloz, valiente, brillante y sincera: Tendría que vivir varias vidas antes de elegir. Ella eligió la suya, y lo hizo con vehemencia. Nadie queda intacto después de haberla leído. Tardamos en reconocerlo.

mardi, octobre 28, 2008

Cartas a un desconocido

Estoy en la parte en que Simone de Beauvoir se entera que su primo Jacques, el gran amor de su vida juvenil, se va a casar. Durante tres años SdeB escribe en este cuaderno cartas a un desconocido silencioso, en el que ella lee dudas metafísicas, exploraciones interiores que descubre solo como iquietudes pasajeras, superficiales, gusto por amores fáciles. Tres años de amistad y amor soñadas que terminan dejándola con sus cartas en la mano, sola. Pero más fuerte pese a todo, y ese es el aprendizaje, que cualquier relación, por más engañosa e inventada que sea, nos deja algo, nos devuelve siempre algo. Jacques se casa con una mujer mediocre, más joven que Simone y vive una relación infeliz que termina conviertíendolo en casi un vagabundo, alcohólico y solitario. Muere en un accidente a los cincuenta años, creo, y ella sigue escribiendo, conoce a Sartre y a Nelson Algreem. Si no hubiese habido Jacques no conoceríamos estas páginas llenas de amor y ganas de conocer al otro, al hombre que amaba y que nunca comprendió ese amor. Jacques me recuerda a Benjamin Constant, conocido por la única novela que escribió en homenaje a Madame de Stael, hastiado de su matrimonio con una prima suya por interés. Es que toda relación falsa acaba con sus protagonistas? No lo sé, solo sí que esconderse de sí mismoas, no tener el privilegio de reconocer quién y qué son importantes en nuestras vidas, la ceguera, puede llevaros como Edipo a la perdición.

lundi, octobre 27, 2008

me fascina

Me fascina, sentarme en un café de La Condesa (calle Nuevo León, librería El péndulo), con mi labtop y mi música a soñar, justo delante de una ventana, observar a una persona que espera, imaginarla llegar a su casa, los abrazos que recibe, todo, todo... Recibo un mensaje de Olivier Rolin, escritor y editor que estuvo hace poco en Lima, tiene libros buenísimos, es también un caso aparte, para mi libro en francés (viaja a Canadá, pero me promete leerlo, encantador Olivier...) que me ilusiona mucho, mucho, porque el francés también es un idioma en el sentido que es otra forma, afectiva, apasionada, de comunicar con el mundo exterior. Y eso, me lleva a Francia, a imaginarme en su calles, a recuperar mi huella, mi rastro, no sé cómo explicarlo, pero siento que encontraré mi molde, mi espacio. Y me gusta hablar con Rubén, en BCN, sus mensajes llenos de afecto y de atención. Y mis voces limeñas, y si a veces me quejo es porque creo que la vida, la amo tanto, me gusta tanto estar entre las personas, sus pieles, su movimientos, que me da mucha indignación, tener que morir un día y abandonar, creo que de ahí viene la queja: esto no puede ser tan bueno, debe haber trampa.....

Casi

Casi termino los Cuadernos de juventud de Simone de Beauvoir, pena de llegar al final, quién me acompañará después, qué, quién me hará sentir menos desamparada... sola? Leo un fragmento que me parece revelador en esta mañana de invierno en México:

(habla de Goethe) ...me resulta espléndidamente extranjero, por qué? Temperamento demasiado carnal, o acaso, tendría que ser trágicamente carnal, pero este lugar hecho tan tranquilamente a la vida, sin desgarro, sin inquietud, me choca. El más intenso desorden, si es aquel de un André Gide buscando alimentar su alma, como una estrategia, una provocación, me conmueve. Los amores de Goethe me dejan fría: ni contrarios a las inclinaciones de su alma, ni demasiado anclados en su alma, tan solo en acuerdo con ella, sí (siempre se elogia el acuerdo goetheano entre cuerpo y alma, pero en acuerdo porque son son extranejeros el uno con el otro!!)... Oh, desacuerdos que nacen de una amistad muy profunda!!! G es demasiado económico incluso si se cree generoso, es poco arriesgado... Si sufre es de sequía de amor y no de un desborde. Ha conocido el vacío por cansancio, pero no por ese vacío puro que está en todo. Y luego, esa gracia de la fantasía, esa ironía, ese grano de locura necesario para mí, cómo le hacen falta!! Pascal, no, pero tampoco Goethe, por qué no:
elegirme a mí misma??

No es genial? Y sobre su primo Jacques, ah, primos Jacques, yo sé que tengo alguno!!

Aburrimiento, un cuatro convertido en tres, qué es? Cosas que podrían tener sabor si tú las probaras. Pero ni siquiera sé si existes. Cómo transformar ese mito en hombre, cómo esperar ese milagro? Mientras más me acerco, más me alejo. El pasado ya no es ayer, y el futuro está perdido...
(Mi traducción)

Entrevista

Creo que esta entrevista que me hizo Eve Gil (debe salir en una revista aquí, en México), puede interesar por su contenido y porque me da la impresión que, algunas cosas, están más claras. Con tantas cosas que tengo que organizar a fines de este año, me cuesta concentrarme en una sola cosa y hay dispersión, pero esta entrevista no lo es. Se las dejo:

NINGUNA ESCRITURA SE COMPLETA SIN LA MIRADA DEL OTRO: PATRICIA DE SOUZA
ENTREVISTA DE EVE GIL

"Cuando escribes, de algún modo buscas completarte a través de un lector- explica la escritora peruana Patricia de Souza, a propósito de la reciente publicación de su libro Erótika, escenas de la vida sexual, por la editorial mexicana Jus-. Por eso no creo en esa cosa elitista de la literatura como algo de sabios. La literatura es una relación con el otro y ninguna escritura se completa sin la mirada del otro. Que esta sea autorizada o no, poco importa. Es simplemente la mirada del otro, por más infantil, ingenua o preparada que sea. El lenguaje es un instrumento social, que pasa por el otro.Por eso no creo en los canones ni en las estructuras aisladas."
Erótika, escenas de la vida sexual, es un libro muy especial para Patricia de Souza por varios motivos, entre otros, que es su primer libro mexicano y también su incursión en el relato, tras haber publicado exclusivamente novelas, entre otras, la extraordinaria El último cuerpo de Úrsula (Seix Barral, 2000). Patricia, no obstante, no los denomina "relatos" -aunque varios cumplen a cabalidad el formato del género -sino escenas. Un total de dieciocho escenas. Nacida en Perú en 1964, ha hecho de México una de sus "bases de operación", junto con su natal Lima, Barcelona y, sobre todo, París, donde recién se ha doctorado en literatura comparada, en La Sorbona. La entrevista se lleva a cabo en su departamento de la colonia Condesa, acompañadas de tequila y café expreso -rara combinación - y rodeadas de libros que obsesionan a Patricia en ese instante: los de la feminista peruano-francesa Flora Tristán (sujeto de su tesis de doctorado), Simone de Beauvoir y la muy criticada escritora francesa Christine Angot.
¿Cómo surge la idea de escribir estas "escenas", algo tan distinto a lo que has escrito hasta hoy?
-Surge de una petición de la propia editorial y decido hacerla. Lo que me interesa es hacer escenas de mujeres en el contexto de Hispanoamérica, el que me es más familiar. Empiezo entonces a imaginar situaciones con mujeres que podrían ser yo pero no soy yo... o soy yo en una proyección exterior. Empiezo a fabular... y me encantó la idea.
Me llama la atención que siendo latinoamericanas tus protagonistas (peruanas, mexicanas, colombianas), sean tan deshinibidas para expresar tu deseo, ¿se debe esto a tu compenetración con la literatura y la cultura francesas?
-Un ejemplo muy concreto, muy local y muy ligado a mi experiencia personal es la de las mujeres de los Andes, que tienen una deshinibición total con su deseo, eligen al compañero que les interesa sin prejuicio y sin tabúes, cosa que no ocurre en la sociedad postcolonial, tan marcada con la religión judeocristiana. Reivindico la libertad de la mujer como una adquisición occidental de sus derechos pero que tiene que ver con situaciones que datan de otra época, como la cuestión precolombina en Perú. Una de las cosas que más admiró a Flora Tristán de estas mujeres, en pleno siglo XIX, fue que salían a la calle con un ojo tapado para seducir a los hombres, manteniendo el anonimato. Finalmente, es mucho menos concreto a nivel histórico la adquisición de derechos de la mujer... no significa que no haya que luchar por ellos, pero hay espacios que se nos escapan. He manifestado en esto mi relación con ese pasado, pero al mismo tiempo estoy de acuerdo en que existe una cosa social, más o menos oficial, en la cual la deshinibición es mucho más espontánea y existe un desfase entre lo privado y lo público que yo muestro en ese libro. Socialmente no ha sido aceptada esta independencia de las mujeres latinoamericanas por ese mismo desfase.
Se lee en el primer relato o escena, titulada "Ella no está": "Recuerdo que antes de que aceptase ir a un hotel (piensa ella de él), había dudado con una cautela de género, sorprendido por su nuevo rol de género", o "En la escalera de Jacob", la narradora declara: "Siempre me han conmovido los hombres frágiles", y los denomina "pessonianos" ¿Por qué a tus personajes varones se les siente tan sensibles y vulnerables, tan pessonianos?
-Soy más una escritora libertaria, a favor de la libertad individual, sea de hombres o de mujeres. Lo que no soporto es la opresión. Por eso los hombres me parecen un poco condenados, igual que las mujeres, a un rol fijo y estereotipado. Cualquier tipo de cliché, de maniqueísmo, a nivel de lenguaje, me enardece y violenta. Quiero erosionar ese tipo de modelos que no me interesan... esos modelos anclados en la aceptación social, me gustaría removerlos. Si las mujeres nos sentimos vulnerables de pronto, ¿por qué un hombre no puede sentirse así también? La vulnerabilidad es una sensación intrínseca a la especie humana, no tiene nada que ver con una cuestión de género. Lo que me interesa es ir hacia el ser humano, hacia lo esencial de cada persona, más allá de lo genital y lo genérico... ir un poco contra una visión neo-darwinista de lo que condiciona a un hombre o a una mujer. Tanto unos como otras son personas en construcción. Somos un proyecto de trascendencia. Lo sexual tiene que ver con una cuestión sensorial, de aceptación social y de reconocimiento, pero también con un esfuerzo por trascender, de reconocimiento del otro, de ir contra la muerte... eso es muy importante. A lo mejor mis textos son muy concretos, pero lo concreto, considero, apunta hacia lo esencial. Más allá de cuerpos somos también historia espiritual y eso es lo que más me importa.
Más allá de la deshinibición sexual de tus protagonistas, tiene lugar la culpa... ¿por qué?
-Considero que la culpabilidad tiene algo que ver con la cuestión de la incompletitud. Estas mujeres y estos hombres son algo neuróticos en su relación con el cuerpo y finalmente no se llega a completar nada, mucho menos se llega al absoluto. Digamos que es como rozar con algo que parece una estrella brillante a la que nunca alcanzas a tocar. La cosa de la culpa tiene que ver con un como espacio en blanco, de vacío, de no saber. Yo veo a "el otro" como el infinito. El cuerpo del otro es el infinito. Sabemos que ese cuerpo es algo concreto, pero no solamente eso. De ahí surge el sentimiento de culpa de alguna manera. Entonces, tiene que ver con esa incompletitud que se resuelve en el instante en que llevamos una especie de misticismo en la relación con el otro para o sucumbir a esa sensación de falta. La culpa nace, pues, de la sensación de no haber completado algo, de no estar a la altura... ¿por qué, entonces, no estropearlo? Eso es un poco lo que les ocurre a las personajes de estos relatos: como saben que no van a llegar a completar nada, que no van a ser reconocidas plenamente, deciden estropearlo todo desde el principio. Hay una especie de perversión, de distancia con respecto a lo que están ejecutando, que es el acto sexual, como si dijeran: sé quien soy, sé cual es mi rol, pero quiero salir de esto. Me he dado cuenta leyéndolos a posteriori de que hay una distancia, una especie de acto sacrificial, de inmolación a través del acoplamiento con el otro. Como ser la víctima y morir. Pero en la vida misma nada se completa, todo se pierde, todo termina en algún momento.
¿Qué tan simbólico es el hecho de que todos los relatos están narrados por una voz femenina, excepto el que va justo a la mitad del libro?
-Porque finalmente la idea era una voz encarnada en mujer, una mujer concreta en una situación concreta. Pero sí siento esa alteridad con el sexo opuesto, con los hombres, es decir, en qué momento yo puedo ser el otro... y si puedes ser el otro. Puedes serlo durante momentos de conexión muy intensa, en la cual se renuncia a una misma... sin saber, claro, si con ello logras transmitir esa misma sensación al hombre con el que estás. Quise saber qué sentía un hombre porque también es interesante la alteridad. Aquí el hombre es abandonado por una mujer a la que no puede (nunca) alcanzar. Lo he hecho ya en otros textos, como en la novela La mentira de un fauno, cuyo narrador es varón. No significa nada en realidad, solo una posición más concreta, pero no que sea discursiva. He llegado a pensar que ante el desamor el hombre reacciona como la mujer: con indefensión, con desamparo. Ahí no hay género.
Hay un par de libros que se mencionan varias veces: Historia de O y La vida sexual de Catherine M. ¿Qué representan para ti estas lecturas?
-La cosa de Catherine Millet es importantísima, tiene que ver con todo un proceso en la escritura hecha por mujeres en la cual la mujer habla, desde el siglo XXI, de una manera desenfadada, concreta, socialmente muy anclada y decide usar la primera persona no obstante lo que se propone decir. Me parece, además, una estupenda escritora a pesar de que ella no se considera como tal. Luego la cuestión de Historia de O de Pauline Reage, tiene que ver con la cuestión sensorial. Antes de leerla, no podía imaginarme que las palabras tuvieran tal efecto sobre las personas. Las escenas de sexo más importantes, que son sexo pero también amor, ternura y trascendencia, tienen que ver con la frase "Yo te amo". Justo en ese momento es todo el mundo en que está envuelto en esta frase. Te das cuenta de hasta qué punto el lenguaje tiene qué ver en el sexo. Son los textos lo que cuentan, no únicamente lo visual: el oído, lo sensorial... también lo simbólico de esa frase, que hace un llamado a algo infinito que es el amor, la trascendencia y lo incondicional. Esa frase hace que en la novela de Pauline Reage eyaculen. "Yo te amo" no es una frase obscena, sino poética. Esa justamente la que los hace sentir placer. Hay que sacar al sexo de esa especie de trampa asceptizada, cuando en realidad tiene que ver con algo más complejo. Reivindicar esos textos signific reivindicar toda una tradición de libertad de pensamiento, de acción y de sentir y que da al sexo otro estatus. Es lo que quise hacer con estos textos: colocar al sexo en un plano más digno, sin separar lo espiritural de lo sensorial. Aquí el sexo es una especie de Cura.
¿Qué escribes actualmente?
-Varias cosas simultáneamente... una cosa sobre la posesión, otra más sobre la relación con la madre... una especie de homenaje a la madre, no por una cuestión matriarcal, sino una relación concreta, social, latinoamericana de relación con las madres, como una deuda también. Luego la relación con la posesión: hasta que punto alguien ama y posee al otro, hasta qué punto se puede amar sin posesión... hasta qué punto el amor puede ser un dogma. Es más una indagación espiritual. Mi libro en francés, por otro lado, es una relación de amor con el idioma francés y de desamparo con el castellano y más de amor con el francés, curiosamente. Con el francés hay una relación de posesión, de presencia, de voluntad. Nacer en otro idioma al mismo tiempo que eres parte del otro, ¿cómo estar en dos espacios lingüisticos diferentes y contruirte a partir de esos dos espacios?

vendredi, octobre 24, 2008

Mimetismo

Me gustaría empezar el día con esta frase de Simone de Beauvoir: Nada nos limitaba, nada nos definía y nada nos colmaba. Nuestros vínculos con el mundo, los creábamos nosotros. La libertad era nuestra sustancia.


Siguiendo con la lectura de René Girard: Los orígenes de la cultura, encuentro algo que me interesa mucho y que está en el texto sobre la falsificación, la mímesis, la idea del "chivo expiatorio", de la necesidad de hacer que el Otro se convierta en una forma de llegar a nosotros mismos pero después de la mímesis, sobre todo el sacrifcio. René Girard dice algo importante: el trabajo simbólico tiene que ver con el rito, es cuando se celebra el rito que lo simbólico aquiere sus sentido más absoluto, casi divino. Comparados con los animales, los simios, por ejemplo, nuestra diferencia radica ahí. Cito: El cerebro de los simios no está tan desarrollado para llegar a alcanzar el plano simbólico. Para alcanzar este nivel, ya lo dije, no es suficiente con tener un cerebro del tamaño adecuado, es necesario un centro de significación y la víctima designada como chivo expiatorio procura este centro. La emergencia de la esfera simbólica debe explicarse en un plano etológico. Es el resultado de una combinación de instintos en la cual podemos podemos incluir la proto-consciencia del asesinato de un miembor d ela misma especie.

Qué quiere decir Girard?, no que todos tengamos que asesinar a nadie para pasar al plano simbólico, no!, sino que esta marca en la memoria colectiva, que ya fue ritualizada y divinizada, la más importante, la más simbólica sería la muerte de Jesús (él muere por todos nosotroas) se reanima en el lenguaje y se manifiesta en ciertos fenómenos de masa (yo pensaba en los ajusticiamientos populares que todavía tienen lugar en ciertos lugares de los Andes y que no han encontrado su signo, su texto). O el sacrificio simbólico que yo veo en ciertos trabajos de los escritores o artistas, pro ejemplo en el libro de Antonin Artaud, Van Gogh o el sucidado de la sociedad...
Y pensaba, solo hace unos instantes, antes de seguir con la lectura de René Girard, lo que desconcierta en México, es que el idioma, que es el mismo, no produzca mímesis!! Es como si circuláramos todos sin tocarnos, tengo poco contacto con la población, como si hubiese algo que nos separase (qué, supongo que una manera de arraigo a la tierra, a la identidad nacional, que se traduce en: el resto del mundo no cuenta) ese es el exilio, que alguien no reconozca las inflexiones de voz, o las expresiones porque la desconoce, pero, además, no le interesan porque produce el mismo efecto de su lado... se produce un lapsus afectivo. Corte...

mercredi, octobre 22, 2008

Finit


Terminada la corrección de La traversée infinie (la Travesía infinita), en francés. Estoy con esa sensación de que termino algo, empieza otra cosa. Qué extraño esto de escribir en otro idioma, como si un texto se hubiese tatuado solo en mi interior. Ahora a volver al castellano y a navegar en aguas conocidas.

mardi, octobre 21, 2008

Los espacios en blanco

Por estos días ando concentrada en correccions, una de las cosas que he escrito, estaba destinada a la revista literaria Trans, en Francia. Cuelgo este texto que puede interesar porque planteo uno de los problemas esenciales que retomo constantemente: la crisis de la narración, que ahora lo leo en un contexto distinto del de Francia.
Ahí va:

Los sobrevivientes, sobre la falsificación en la literatura.


Quisiera hablar del trabajo de falsificación de la escritura como autora pero también como parte de una comunidad que mantiene una relación particular con la historia: una lejanía, una extrañeza, casi una expulsión. Yo nací en el Perú, en una ciudad de la sierra peruana de la que tengo algunos recuerdos. Pocos en realidad. En toda evocación se produce a mi modo de ver una falsificación de la realidad, porque se hace imposible no modificar el objeto una vez representado en palabras, en signos escritos. En una tesis sustentada en La sorbonna Paris III: Flora Tristan ou l’invention de soi, entre deux langues et deux continents, hablé de la necesidad de ciertas culturas de dejar una Trace (huella, marca), como una estrategia para no sucumbir al olvido, es decir como una forma de Aparecer ante los otros con un rostro, con una presencia concreta. Tal vez las persona sque escribimos somos aquellas que llevamos los anales de esa historia coleciva en nuestra marca individual. Pero, incluso si deseamos mostrar esos rostros (y mostrarnos) en toda su vulnerabilidad, rara vez llegamos a ser completamente objetivos en ese trabajo y hacer que sean completamente visibles. Esa es la paradoja de escribir: la despersonalización de la escritura, esa pérdida y ese abandono de la propia identidad, la ejecución de un sacrificio para convertirnos en el chivo expiatorio que permitirá que la mayoría se lea y se identifique con nosotros[1].

Pero hay una idea central en los últimos libros que he escrito, el hecho de que sea imposible una narración lineal, sin huecos ni espacios en blanco cuando la experiencia ha sido traumática. Me refiero a que ciertas experiencias no nos autorizan a hablar ni en primera persona ni dentro de la continuidad de un discurso. La marca afectiva produce como un corto circuito, un balbuceo que tarda en recuperar el hilo conductor del relato. Esto es lo que yo llamo la Trace y que está en simetría con la realidad y la historia en términos de reconocimiento individual y como parte de una comunidad y un país. Yo creo que el caso más concreto es el de ciertas escritoras que han padecido para encontrar la causalidad en sus textos, como son los casos de Clarice Lispector (Bra), Virginia Woolf (UK), Alejandra Pizarnik (Arg), Pierre Guyotat (Fra)[2], o mi propio caso. Por más voluntad o pacto de verdad comprometido con este proceso de reescritura de la realidad, la falsificamos para poder digerirla. De este modo se entiende la exigencia de los lectores de novelas, textos en general realistas que tengan como punto de partida describir y representar la realidad como una verdadera representación de lo real, sin importar el trabajo de producción, o sea, la parte añadida de la experiencia y los sentimientos, ánimos, humores, del autor. Los casos abundan, el más duro es el del escritor peruano José María Arguedas, una obra sacrificial que culmina con su suicidio. Al tratar de encontrar un lenguaje que fusione su experiencia personal con aquella del mundo, JMA encuentra problemas concretos, falta de resonancia, incomprensión y en consecuencia, despersonalización, pérdida de identidad y melancolía. De alguna forma esto mantiene una analogía con la explosión demográfica de las ciudades en América Latina que obliga a mucha gente a abandonar el campo por la urbe para repartirse en espacios mal distribuidos, sin lugares de esparcimiento ni áreas verdes (parques, jardines públicos). El desarraigo del habitante del Ande peruano tiene que ver también con la brutalidad de ese encuentro y con la pérdida de una armonía anterior que pasa a ser estigmatizada como el mundo del Otro, del desconocido, del marginado, del pobre o del indígena.
Durante mi proceso de formación como escritora, yo creo haber asistido a ese cambio violento: cuando empezamos a escribir los que pertenecemos a mi generación (nacidos en los años sesenta), la crisis había afectado a la mayoría de la población y la disolución familiar, la movilidad de los espacios de reunión familiar se habían erosionado. Las ciudades no son aquellas que conocían nuestros mayores como Mario Vargas Llosa o Carlos Fuentes o Gabriel García Márquez, sino lugares de pérdida y confrontación social, lugares de intercambio de roles sociales a veces muy violento. Dependiendo de su tipo de piel y de su apellido, el burgués era estigmatizado entonces como un colono, es lo que yo llamo sociedad post-colonial. Pero esto no llevó a hacer un análisis de lo que significaba ser distinguido (yo diría condenado) con ese rol sino a imponerlo como una forma de dominación natural que se ha ido integrando a la cultura a través de los años.
Las ciudades que conocemos nosotros no representan entonces una unidad urbanística, son un laberinto, una Torre de Babel donde se hablan también otros idiomas como el quechua. El quechua pasa a ser entonces el idioma del extranjero, d el distancia afectiva, de la despersonalización. Yo quiero remarcar que es en estos periodos, a partir de los años setenta que la división social se marca de una manera rotunda y violenta produciendo un corte, una marca afectiva que se transforma en el texto en una incapacidad de elegir una realidad en la cual reconocerse y en un rechazo al modelo occidental de escritura. Es mi caso y el de algunos otros escritores, pero son islas, pequeños brotes, como Arguedas, que han sido aislados e ignorados por las clases más dominantes.
Al sentirme expulsada de mi comunidad, yo decidí migrar a Francia donde he podido reflexionar sobre estos temas sin la presión de la elección del idioma y la forma. Quiero decir que es en Francia donde encuentro, como muchos otros escritores latinoamericanos, pienso en César Vallejo y Octavio Paz o César Moro, el lugar donde recorrer mi idioma sin el peso moral y afectivo de la mirada del Otro que me obligaba en cierta forma a elegir bajo presión. Concretamente, hablo de la autoridad masculina pero también de esas divisiones sociales que no sabía cómo afrontar en mi escritura.
La literatura me parecía la única forma de encontrarme dentro del mundo y no fuera de él. Para muchos, creo que es una forma de no separarse de su comunidad lingüística y cultural, de ensancharla sin perder del todo un cierto rostro, una cierta fisonomía. Es por eso que deseo comparar a la literatura con la antropología, con una arqueología o etnología que, sin proponérselo, otorga el mismo valor a cualquier persona sin separarla en bloques étnicos o culturales. Creo que desde hace mucho tiempo venimos tratando de comprender la historia violenta de nuestro país y qué sucedió después de que la llegada de los españoles, qué sucede ahora que nos hemos convertido en repúblicas modernas que aspiran a tener una presencia cultural y un destino digno. El reconocimiento en el lenguaje, la identidad con las palabras que no produzca un trauma, abandono del idioma materno, el quechua, o contenidos alienantes y castradores como en el caso de las mujeres que escriben, es uno de los grandes retos. Para mí el problema principal se dio con el castellano, el quechua era el idioma de mis antepasados pero yo estaba segura de que ya estábamos muy lejos de él en la historia y en el tiempo y debía haber un silencio, tal vez un corte, doloroso, que podría ser la página en blanco o la renuncia a la causalidad y a la objetividad. Solo así, conociendo los límites, me sentía autorizada a hablar, a trabajar con algunas huellas que seguro llegaban hasta mí a través de una oralidad todavía muy presente en forma de relato o mito: la de que nuestros antepasados tenían horror al vació o el que decía mentiras, perdería la lengua.


http://es.wikipedia.org/wiki/Patricia_De_Souza
Patricia De Souza
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Patricia de Souza nació en Cora-Cora, departamento de Ayacucho, Perú, 1964). Ha realizado estudios de ciencias políticas, periodismo y filosofía y una tesis doctoral en literatura francesa y comparada sobre Flora Tristán y Lautréamont. Su primera novela, Cuando llegue la noche (Lima, 1994), suscitó el interés del público por su madurez y por los temas que abordaba: violencia, desarraigo, soledad... Sin embargo, la autora afirma que su trabajo tiene que ver también con un análisis del discurso en la novela ejercido por mujeres. Su resistencia a los géneros, le ha ocasionado malos entendidos que ella analiza en algunos de sus artículos y textos ensayísicos. Más que "contar la historia como debe ser", a ella le interesa, "decir". Esto la ha llevado a elaborar, un meta-dicurso que tiene que ver con la recepeción de su obra, de la cual las novelas más representativas son "Elecra en la ciudad" y ·El último cuerpo de Úrsula". Ha traducido poesía de Michel Leiris y narrativa de Jean Echenoz. También ha colaborado en la obra colectiva Líneas aéreas (Lengua de Trapo 1999). Actualmente reside en Francia. La mentira de un fauno, su segunda novela, fue publicada en España y el Perú. "El último cuerpo de Úrsula"(Seix Barral) ha sido traducido al alemán y la revista literaria francesa de l'NRF (Gallimard), publicó su texto corto Désert. Recientemente ha publicado dos libros: "Ellos dos", (Ed. San Marcos, Lima, 2007 y "Erótika, escenas de la vida sexual", (Jus, México 2008). Escribe para diferentes periódicos en Madrid y el Perú.

Novelas publicadas [editar]
Cuando llegue la noche (Lima, Jaime Campodónico, 1995);
La mentira de un fauno (Madrid, Lengua de Trapo, 1999);
El último cuerpo de Úrsula (Barcelona, Seix Barral, 2000);
Stabat Mater (Madrid, Debate, 2001);
Electra en la ciudad (Madrid, Alfaguara, 2006);
Aquella imagen que transpira (Lima, Sarita Cartonera, 2006).
Ellos dos (Lima, editorial San Marcos), 2007.
Erótika, escenas de la vida sexual (México, editorial Jus), 2008

[1] Ver, René Girard y sus trabajos sobre la mímesis y el chivo expiatorio.
[2] Je cite ici un fragment de son dernier roman que je trouve pertinent : … « Ce n’est pas l’énonciation publique qui me bégayer, parce que ans le privé le plus intime j reste aussi difficultueux, c’est qu’il faille commencer une phrase à l’extérieur de moi, la faire surgir de mon discours intérieur permanent vers l’extérieur, quels que soient les protagonistes du dialogue ». Formation, Gallimard 2008, p. 52.

dimanche, octobre 19, 2008

Texturas


A mí me gustan los días domingo, su lado abandonado, solitario. Su lado neutro, punto muerto. Me gusta sentarme en un café a mirar las pocas personas que pasan, sentir la ciudad vacía y adueñarme de ella. Me gusta caminar y ver cómo caen las hojas de los árboles o cómo atraviesa un carro por la esquina. Hay un lado "fiesta abandonada". O terminada, en los domingos, algo que se culmina y que anuncia un comienzo, una nueva semana. Estaba oyendo a Amalia Rodríguez, supongo que los fados son un poco mi temperamento, un estado melancólico, inquieto, pero no triste. Cuando era chica me gustaba vivir en Chaclacayo porque había muchas fiestas populares y era fácil cruzarse con algún hombre o mujer ebria saliendo de una fiesta en un canchón, alguien que arrastraba algún juguete sucio, de papel, polvoriento o que pateaba simplemente una piedrita para verla rodar. Y yo amaba observar y soñar con ellos, con sus pieles, con sus respiraciones y sus voces... Creo que yo oía una canción como esta: O meu primero amor, comprendiendo lo que es el pasado, el tiempo, consciente, oh, sí creo que he sido consciente. El domingo tiene algo de celebración y algo de duelo.

jeudi, octobre 16, 2008

El cinismo

Justo cuando trato de encontrar un estado interior que me permita seguir escribiendo, es una especie de remanso, de estado de gracia, caigo sobre unos fragmentos sobre el intercambio de correspondencia, vía email, entre dos escritores franceses, el primero filósofo, el segundo, novelista de éxito: Bernard Henri Lévy, y Michel Houellebecq, ambos animales de escena, mediáticos, ambiciosos. Negar la vanidad sería una necedad pero asimilarla a Eros más que Narciso, podría ser una salida para no despreciarla. Yo no creo en la Maldad, tampoco en los juicios severos por más que los haga en un exceso de vigilancia y porque, porque no se puede renunciar a la necesidad de comprender, no lo sé. Yo creo que todos somos perseguidos por un gran sentimiento de culpabilidad que dio inicio al mito bíblico de la manzana, la manzana es la conciencia. Porque somos conscientes de que somos nada, de que podemos ser pequeños, terriblemete egoístas (o uno monstruos, rompemos el vidrio, arrañamos la nada), y que nuestro lenguaje nunca comprenderá ciertas cosas, es que podemos caer en el cinismo. El cínico está desesperado, su desesperación no se consuela con nada, no hay caricia que lo alivie, aunque la desee y la necesite. A diferencia de la belleza espiritual de un Le Clézio o la bondad de un Lévi-Strauss (también judío como BHL), M Houllebecq y BHL no encuentran nada en que remojar los paños de lágrimas que no sea la queja amarga. Algunas muestras:

Cher Bernard Henri Lévi

Todo nos separa, a excepción de un punto fundamental: los dos somos igualmente despreciables.
(...) Nihilista, reaccionario, cínico, racista, misógino vergonzozo: lo que sería un honor llegar a ponerne en las filas de los anrquistas de derecha. Autor chato, sin estilo, no he accedido a la notoriedad sino por una incompresible falta de gusto hace unos años de parte de una crítica desencantada. No soy al final de cuentas más que un pobre tipo. Mi provocaciones incisivas, han finalmente cansado a todo el mundo (...)

BHL: Tres pistas posibles, mi querido Houellebecq. Todo está ahí. Su mediocridad, mi nulidad. Esa nada sonora que nos siver de pensamiento. Pista número dos. Usted, de acuerdo. Pero por qué entraré yo en este ejercicio de autodesprecio, y por qué seguirlo en ese gusto que manifiesta por la autodestrucción fulminante, maldita y mortífera? No me gusta el nihilismo....

MH: (...) la fuerza que en mí podría hacer el rol de socialiación es muy diferente: mi deseo de no gustar esconde un enorme deseo de gustar. Pero yo deseo gustar por mí mismo, sin seducir, sin disimular lo que pueda poseer de verngonzozo. Es cierto que me he librado a la provocación y lo lamento, porque esa no es mi naturaleza. (...) Al contrario existe en mí una forma de sinceridad perversa: busco con enzañamiento lo que puede haber de malo en mí, lo peor, para ponerlo frente al público, exactamente como un perro coloca al pie de su amo la pantufla. Y no lo hago para acceder a ninguna redención, cuya noción me es extranjera. No deseo ser amado a pesar de lo que tengo de malo, sino justamente por eso, quiero que se me prefiera por esas razones.

MH.

Amor incondicional, amor que sí, aunque MH diga que no, recupere, libere, limpie y cure la herida de esa incapacidad de trascendencia, de esa mirada desencantada, cruda, sin maquillajes ni decorados. Yo sé que se desea señalar en sí mismoa todos esos defectos para que nadie crea que somos tan buenoas... Yo sé ese de ese sentimiento de frustración, de darse de golpes... Y lo veo, a MH, yo lo conocía por Nicolas Bourriaud, y caminaba por la Place Capitole y lo vi, lo alcancé y fui a dar con él a una sala de la librería Ombres Blanches de Toulouse, donde hablamos más de una hora. Me daba pena él, yo, por cmprenderlo y no irritarme, por no poseer esa capacidad de indignación o de inquisidora que a veces sí poseo, para darme con los límites del otro y conocer los míos. Había algo que me hacía sentir compasión, no sé si vanidad.. Pero yo sí creo en la vida espiritual, cuando escucho música, cuando camino por el desierto de Lima, cuando veo un rostro y me conmueve, o cuando, simplemente sueño con ser otra...

Elipsis

Hoy es solo la elipsis la que concentra estado de ánimo. Falta de concentración, pocas ganas de leer, busco movimiento en el exterior: evasión. Uno, dos, tres, Nada. Rien. Niente. Manan. Entonces a ver qué se me ocurre a mí. Converso con Le Clézio, con Freud, con Hannah Arendt y conmigo misma... Lectura, escribir. Miro los árboles... a ver, el cielo está gris, encapotado y bajo. La ciudad nos ha hecho casi incapaces de mirar la naturaleza. Acción. Caminata. Ducha. No sé qué hacer cuando me aburro, o sí, oír música, cantar... Trabajo. Allez, zángana, nada de quejarse de su suerte. Aprender a olvidarse de una misma y a no tomarse muy en serio. Como colgué el texto de Eve Gil ( a mi lado, junto a Antonio Ramos, editor de Jus), que fue demasiado generoso, pongo un fragmento de la presentación de Andrés de Luna, escritor que conoce muy bien el género y que fue también muy generoso. No estoy contrariada sino preocupada por el compromiso que creamos en los otros con lo que escribimos. Es toda una responsabilidad. Y existir, otra que exige también talento. Olivier, como el árbol generoso, filmó y editó entonces esta parte que dedico a mis personas queridas... y a moverse!!

video

mercredi, octobre 15, 2008

El tiempo

Sucede que siempre ando corriendo, no sé por qué, siempre tengo algo pendiente y, a veces, como ayer, me dije: ya, hay que vivir también. Me fui a comer con una amiga y abandoné mi computadora que parece una prótesis. Fui a comer una Sopa de lima (así se llama, no miento), con palta (aguacate), tortilla y pollo, y unos tacos de cochinita pibil al mercado de Medellín. En el D.F., llueve hasta una temporada, pero ahora hay sol todos los días y es agradable escribir al sol, aunque por la altura, golpea. Me saldrán novelas solares? Bueno, era una broma, pero este post surge a raíz de que recibo muchos mensajes de personas que desean que comente una revista, una publicación y no suelo hacerlo proque no tengo el tiempo para leer todo lo que me mandan y sobre todo porque me reservo para escribir sobre lo que leo yo, y para reflexionar más que para hacer difusión. No es que no me interesa, me interesa todo, solo que no lo puedo comentar en todas las ocasiones... Y me da pena (aquí quiere decir veruguenza, pero yo lo digo como pena de verdad) no hacerlo, me da culpa... Y me veo obligada a elegir y siempre gana otra cosa que es el estar conmigo y con la compañía silenciosa de mis lectores, en una especie de estado contenido, ajuste con la realidad, que es siempre menos seguir los movimientos exteriores... O algo así... capito? Sourire!!
ón

mardi, octobre 14, 2008

Mala sangre

Ayer oía una emisión, siempre en France culture, sobre las neurosis. Uno de los especialistas decía que una de las razones eran los amores reprimidos, contenidos o abortados. La mejor definición del amor yo al encuentro, por una proeza del lenguaje, es la de Emmanuel Lévinas: el amor es la presencia del infinito en mí (ya Simone de Beauvoir lo había intuido y lo escribió en sus Cuadernos!!), por eso es que es inasible y puede limitar nuestra capacidad de comprender. De ahí también la melancolía. Freud decía que no se podía estar enamorado para comprender algo sobre el amor porque el transtorno afectivo a veces bloquea la razón. La pasión comprendida como fuego, como combustión, es también una forma de limitación en la comprensión, yo creo que es aforística, tajante, cortante. Pero siempre creo en la fuerza creativa del amor, en el amor como motor de conocimiento, casi como experiencia metafísica. El problema es cómo nosotros recibimos ese amor y si estamos preparadoas para ello. Hay suspensión de saber cuando el amor se vuelve una batalla por imponerse, como lo interpretaba Sartre, una forma de someter al otro (o en un amor no correspondido, trágico). Pero si lo interpretamos como una gama de posibilidades infinitas, para conocernos, sería genial. Lo que sucede es que tal vez el infinito nos da miedo porque nuestra comprensión es limitada y solo es posible a través del languaje, lo que no reconocemos, no lo asumimos. En fin, que para amar hay que abandonar también nuestro principio de soberanidad individual, y quizás esa sea la razón por la cual las personas muy orgullosas (con una autoestima frágil) o las vanidosas (idem) no se enamoran... Bienaventurados? No lo sé, si entendemos el amor como un instrumento de conocimiento, tal vez estas personas se queden solo en la superficie. El amor nos lleva también a abrirnos hacia los demás. Cuando nos sentimos queridoas, amadoas, somos más capaces de dar, de escuchar. Nada nos hace más presentes ante nosotroas mismoas...

Siguiendo con Le Clézio (no se le podría clonar digo yo! porque si el planeta estuviera con hombres así, no nos sentiríamos menos soloas?) Yo tengo que confesar que cuando tenía 21 años yo había leído el Proceso Verbal, que se ha traducido en castellano por El alegato, y luego, un día en Gallimard, descubrí su foto. Me impresionó su belleza (no solo física, es esa mirada que brilla la que más me impactó) y pensé que me encantaría conocerlo, pero nunca sucedió aunque yo haya visitado y visite muchas veces Le temple (http://www.gallimard.com/), como se llama a esta editorial. Y con el tiempo, solo he seguido sus libros, que me han acompañado y me han hecho soñar... así que dos personajes que quiero mucho y que me han acompañado siempre: Le Clézio y mi Lévi-Strauss, ambos son una especie rara, sabios, hermosos en dos edades diferentes. Tan vivos, tan presentes... Este video que publicaron en el blog de Zoe Valdés les va encantar...

http://zoevaldes.wordpress.com/2008/10/09/claude-levy-strauss-jmg-le-clezio-tom-wolfe-en-apostrophe/

Anoche fuimos a ver el concierto de Calamaro en el Auditorio Nacional de México. 6000 personas. Show impresionante, aclamación. Qué más... noto el sentimiento de los argentinos, su vulnerabilidad... Me gusta ese local, es cómo decir, épico, enorme, de una construcción moderna y lineal y con una vista espectacular de la avenida Reforma. El cielo estaba límpido, la gente, la muchedumbre estaba enardecida e iluminaba el escenario con sus celulares que parecían luciérnagas...

vendredi, octobre 10, 2008

Lugares de memoria, México, Perú

La jornada, diario local, que acabo de comprar en el quiosco de la esquina de mi calle, le decica la primera plana a Jean-Marie Le Clézio, y se entiende: él ha sido quien, junto con Lévis Strauss (hay que que releer el Pensamiento salvaje para comprenderlo) revalorizan las culturas precolombinas, las comunidades indígenas y su cosmovisión, sus valores, su cultura... Es toda una revolución copérnica. Por eso, La jornada publica un fragmento del ensayo publicado por el FCE de JMLC: El sueño del conquistador, y esta pequeña introducción. Léanla:

CUANDO HACE MUCHOS AÑOS YA, EMPECÉ GRACIAS AL FONDO DE CULTURA ECONÓMICA UNA INVESTIGACION SOBRE LOS MITOS Y LOS SUEÑOS DEL MÉXICO INDÍGENA Y CONTEMPORÁNEO, Y DESPUÉS CUANDO, CON LA AYUDA DEL COLEGIO DE MICHOACÁN Y DE ESOS VERDADEROS HUMANISTAS QUE SON LUIS GONZÁLEZ Y FRANCISCO MIRANDA, ME ACERQUÉ MÁS A MICHOACÁN Y SU CULTURA, PUDE DESCUBRIR AL QUE CONSIDERO UNO DE LOS LIBROS MÁS BELLOS Y CONMOVEDORES DE LA LITERATURA UNIVERSAL, DIGNO DE SER COMPARADO CON LA ILIADA, EL POEMA DE GILGAMÉS O LA GESTE D ARTHUR, ESTE LIBRO ES LA RELACIÓN DE MICHOACÁN.
ESCRITO POR UN RELIGIOSO ANÓNIMO (SE SUPONE QUE FUE LE FRANCISCANO GERÓNIMO DE ALCALÁ) POCO TIEMPO DEPUÉS DEL ASESINAtO DEL último REY DE MICHOACÁN, EL CANZONCI TANGÁXOAN TZINCICHA, POR EL CONQUISTADOR NUÑO DE GUZMÁN, ESTE LIBRO LLEVA LA HUELLA PROFUNDA DEL MUNDO INDÍGENA DEL CUAL SALIÓ, DE SU MAGIA Y SU TRAGEDIA TAMBIÉN. HISTORIA DE UN PUEBLO EN AGONÍA, LA RELACIÓN ES UN TESTAMENTO, DICTADO POR LOS TESTIGOS, LOS SACERDOTES PETAMUTI, SEGÚN EL RITMO DE LA LITERATURA ORAL. ES LA ÚLTIMA MEMORIA, PARA QUE NO PEREZCA COMPLETAMENTE LA GRANDEZA DE MICHOACÁN, NI LA ANTIGUA ALIANzA DE LOS PURÉPECHAS CON SUS DIOSES. ÚNICO LIBRO DEL PUEBLO PURÉ, CUMPLE PARA NOSOTROS UN DESTINO MISTERIOSO Y EMCIONANTE, ESCRITO PARA LA GLORIA DE LOS VENCIDOS Y NO PARA EL PROVECHO DE LOS VENCEDORES.
EL PRESENTE LIBRO, MÁS QUE UN CAPÍTULO HISTÓRICO SOBRE UNA DE LAS CULTURAS MAYORES DE LA AMÉRICA CENTRAL, QUIERE DEMOSTRAR MI AFÁN DE CONOCIMIENTO POR LA TIERRA Y LA HISTORIA DE MICHOACÁN, Y MI AGRADECIMIENTO AL DESCRUBRIR, GRACIAS A LA RELACIÓN, LA EPOPEYA MARAVILLOSA DEL ANTIGUO PUELBLO PURÉ.

JEAN-MARIE LE CLÉZIO, ALBUQUERQUE, NUEVO MÉXICO, 18 DE OCTUBRE DE 1984.

Primera pregunta que se me viene espontáneamente: por qué es un francés el que valoriza las epopeyas precolombinas?
Por qué nadie, ningún escritor, no en México, que ha vivido con más dignidad y nobleza su pasado sin maltratarlo demasiado, tratando de entrar en el mundo contemporáeno con la mirada en alto, sin sumisión, en el Perú se atreve a ecribir algo así?
Me atrevo a pensar que porque vivimos todavía una época post-colonial, feudalizada, incapaz de mirar el pasado, no con nostalgia del imperio y sin caer en el cliché, sino como una aventura humana valiosa que nos podría a recuperar los trozos desperdigados de nuestra historia.
Y una última cosa, a mucha gente le debe molestar el nomadismo y la falta de reivindicación de la nacionalidad francesa de LC, porque finalmente poco importa a qué país pertenecesmos (o el dioma en que escribimos sino sabemos hacerlo vivo, sensible, poroso) sino como nos relacionamos con todos los pueblos, cómo los valorizamos y los integramos mirándolos de igual a igual, sin tener en cuenta el género, el color de piel o la cultura.
Voilà pour moi, ce que j'ai a dire sur Le Clézio y ahora, a la librería y a trabajar...!!!

Solos no somos nada

Lo interesante con esta crisis que ha hundido en la sicosis colectiva a los países ricos debería servir para repensar el mundo de otra manera. De forma menos virtual y más concreta, a lo mejor menos egoísta: La vulnerabilidad siempre es la única forma de sentirse como todo el mundo, de pisar la tierra y darse cuenta de que solos, nos somos nada. Esa fortaleza que parecían tener estos países ahora se derrumba y sienten el mismo miedo y la misma inseguridad que cualquier habitante del planeta, siempre con atenuantes, por supuesto. Pero si esto sirviera para cambiar de perspectiva, si el Nobel, no como un reconocimiento de popularidad, porque a Le Clézio lo han leído muy pocas personas en América, sino como la voz de alguien que ha criticado el colonialismo económico y mental de los países más pobres, se dejara oír, puede que se produzca un cambio de conciencia en el planeta, uno mínimo. No se pueden esperar milagros. Cuando Le Clézio habla de Una literatura de la generosidad, creo que es honesto, más allá de los comentarios un poco cínicos de Pierre Assouline que puede elogiar a Jean Echenoz, un autor interesante, a quien conozco bastante bien, pero que nunca se planteará los mismos problemas, porque es más local, menos poroso con el mundo, más sedentario (justamente el nomadismo de LC es un capítulo aparte y creo que eso lo ha hecho siempre mi compañero de ruta) y tiene una obra más exigua, pero no ser compelatamente entusiasta con JMLC. Aunque sea imposible resumir, LC ha pasado por todos los estados, como todos, plantéandose la contradiccón de creer que las cosas puedan cambiar y no creer, la confianza en el lenguaje (las novelas, más formateadas) y la incredulidad completa (Le livre des fuites o La experiencia material), entre la falsificación y la realidad, entre el idealismo y el excepticismo, entre la necedad y la sabiduría. ¿Que ha quedado? El hombre bondadoso y sabio, el escritor que habla con el candor de un niño sobre un libro, el hombre que parpadea y mira como un recien nacido a la cámara. LC ha ganado la batalla.

jeudi, octobre 09, 2008

Y antes

Y antes de irme a dormir, solo quería resaltar la frivolidad de los blogs en América latina sobre Jean-Marie Le Clézio, la falta de crédito que le dan al reconocimiento de un autor francés, no sé si porque están tan alienados con la producción norteamericana o simplemente porque cierto, con la pobreza de traducciones, imposible conocerlo. Esa insularidad que tenemos que se traduce en provinciana y en comentarios tipo guardiana de un edificio de París: oh, mira a quien le han dado el bobel, nunca he oído hablar de él... pero, viniendo del nobel tú sabes...
Más bien noto algo que siempre me sorprende, que el conservadurismo, el pensamiento homogéneo en nuestro continente es dominante, que nadie lo mueve porque la visión colonizadora de ciertos sectores en España (es decir, oír lo que queremos oír, aquellos que nos cepillan los zapatos), Francia o USA, no deja oír nada nuevo, nada que me mueva de un milímetro la lectura pobre que tenemos de nosotroas mismoas y del mundo entero... la prueba, lean a los bloggers de AL y verán...

Texto presentación

Cuelgo, para las personas que no han estado y que he extraado en la presentación la que hiz Eve Gil, escritora mexicana, que también a puesto en su blog: La trenza de Sor Juana. Dice cosas que yo no había visto hasta ahora en mis recientes libros: ese salto hacia el otro, y que de alguna manera también trato en el último texto publicado en Porta9.... por eso sirve la crítica, por eso es importante la opinión de los demás: completa el trabajo. Sigo celebrado por Le Clézio...

EROTIKAO
EVE GIL

A veces basta el título de un libro para hacerte desear ardientemente leerlo, caso de El último cuerpo de Úrsula, de Patricia de Souza, que llegó a mis manos a través de una afortunada compra. Tras la lectura de la citada novela que nos hace descender a los íntimos infiernos de una mujer doblemente encarcelada –el propio cuerpo llega a ser una especie de prisión-, me avoqué a localizar más títulos de esta autora originaria de Lima, Perú y mi sorpresa fue en crescendo tras leer Stabat Mater, que de nuevo me hizo experimentar una gama de emociones y sensaciones que solo plumas muy notables consiguen transmitir a sus lectores. Me volví, pues, fan de Patricia de Souza, sobre la que he escrito abundantemente.
Nunca imaginé que terminaríamos siendo amigas. Pero no obstante una serie de características que me la hacían parecer inalcanzable –su nomadismo académico, su posición privilegiada en los recuentos de jóvenes talentos latinoamericanos y la admiración que su obra despertaba en la aristocracia del ámbito literario en lengua castellana- Patricia me brindó su amistad y confianza tras una serie de intercambios vía electrónica. Se tomó la molestia de leer mi propia obra y comentarla con generosidad conmovedora y hasta terminamos platicándonos nuestras respectivas biografías sentimentales. Gracias a una serie de circunstancias de tipo amoroso-diplomático, Patricia terminó creando una sub sede en la ciudad de México, convertida en lugar de tránsito obligado, lo mismo que París y Lima. Fue así como consolidamos nuestra amistad y fui testigo de la publicación del que sería su primer libro “mexicano”, Erótika, escenas de la vida sexual.
Vale la pena destacar que este libro no se parece a ninguno previamente publicado por Patricia, en primer lugar porque, dicho por ella misma, su género es la novela y no el relato. Sin embargo, apuntaría Patricia, los textos que comprenden Erótika, escenas de la vida sexual, no son propiamente relatos, sino, según lo indica el subtítulo: escenas. Aunque algunos pudieran pasar por “relatos”, en el más estricto sentido de las convenciones del género, en su mayoría son, efectivamente, escenas, esto es, no en términos teatrales sino cinematográficos, flash backs de experiencias sexuales. No confundir, por favor, con pornografía: en las escenas de Patricia, los actos y los impulsos van acompañados de una indagación de tipo filosófico-existencial, más que psicológico (es, por fortuna, más hija de la misteriosa pero sabia autora de Historia de O, que de Freud). Nada hay de insustancial ni de gratuitamente calenturiento en las escenas de Patricia, lo cual no significa que no pulsen el centro nervioso del Eros.
Justo aquí considero pertinente abrir un paréntesis: Patricia de Souza está, creo yo, más influida por la literatura francesa que por la latinoamericana. Las escritoras latinoamericanas, los escritores latinoamericanos también, tienden a rehuir el tono autobiográfico, más aún el confesional. Ocurre lo opuesto con los franceses y los ejemplos abundan. No se trata, hay que aclarar, de una tendencia exclusivamente masculina: las escritoras francesas se adelantaron en este terreno. El talante de Patricia de Souza es mucho más próximo al de Anäis Nin o al de su contemporánea, Annie Ernaux, que al de cualquier autora latinoamericana o española, por muy audaz que sea su propuesta ética y estética. Los dilemas planteados por la antes nombrada Anäis y Simone de Beauvoir, tan vigentes en nuestro entorno, son rebasados de sobra por Patricia de Souza, quien ya no plantea la posición de la mujer ante su derecho al goce sexual, sino la vulnerabilidad psíquica de los varones frente a la fortaleza que han alimentado las mujeres.
En las escenas de Patricia, en la mayoría por lo menos, son ellas quienes propician el acercamiento y después rehúyen un probable compromiso. No lo hacen por maldad ni por venganza, como pudiera pensarse, sino porque, a través de los siglos, han terminado por asimilar los temores masculinos y, en ciertos casos, volverlos suyos. Las narradoras de Erótika, escenas de la vida sexual, experimentan una atracción consciente y reflexionada hacia hombres psíquicamente vulnerables, ya sean los que pasan las de Caín para adaptarse a una sociedad cada vez más intolerante hacia las exhibiciones de machismo; ya los muy jóvenes que crecieron bajo el ala de una madre más bien remota y bajada del pedestal que les inculcó el sentido de la igualdad. Toda transición política y social entraña conflictos en la vida íntima, y en cierto modo estas magistrales escenas reflejan esa circunstancia tremendamente contemporánea. Estas frases tomadas del texto “Clelia” son muy representativas de la filosofía manejada a través del libro: “… desnuda, sentía que era vulnerable, que cualquier cosa podía herirme (…) Basta que deseemos realmente algo para que eso deje de pertenecernos.” (p. 93).
El punto de contacto entre Erótika, escenas de la vida sexual y las novelas de Patricia de Souza, es esa contemporaneidad, casi brutal, pornográfica en el más estricto sentido del término, tan propia de quienes salen del llamado “tercer mundo” para explorar las ventajas y veleidades del primero. Pero el viaje de esta autora extraordinaria no ha sido solo geográfico. Ha sido ante todo emotivo y literario. Créanme: leer a Patricia de Souza es una experiencia muy otra: fascinante.

Erótika, escenas de la vida sexual
Patricia de Souza
Editorial JUS
México, 2008
100 pps

Sí, Le Clézio!!


Sí, hay una razón para estar contenta, además de los pequeños acontecimientos personales y haber presentado un libro ( ya hablaré de ello y trataré de poner imágenes), es que le hayan dado el noble a Jean-Marie Le Clézio que debe haber dejado fríos a todos los que anunciaban que la literatura francesa estaba muerta, a los fóbicos del humanismo, a los que creen que los valores dominantes son los mercantiles, a los que piensan que la literatura es una vitrina, a los que enmascaran rostros pobres, marginales. JLC en una entrevista de la radio hablaba de lo difícil que es ser el "aguafiestas", golpearse contra los muros, para oxigenar la vida, el pensamiento, el deseo. Junto con Edouart Glissant y otros autores, él es un autor del desarraigo y del mestizaje que inagura una crítica tenaz a la modernidad.... Justo en plena debacle capitalista, es importante que un autor como él reciba este reconocimiento, esta autorización a una protesta en su literatura que nunca ha dejado de ser inventiva, generosa, fuerte. La verdad, estoy feliz de que haya sido Le Clézio, con quien un día hablé por teléfono para una entrevista que nunca se hizo. Con una amabilidad finísima, me dijo que se iba a México, donde estoy yo ahora y a quien ha dedicado varios libros, incluso una tesis en historia....

Esto es lo que he escrito para los medios en España:




Jean-Marie Le Clézio

¿Por qué el Nobel de la ruptura?

Por Patricia De Souza

Es curioso que después de todo el reciente debate sobre el Premio Nobel 2008, sea un francés, Jean-Marie Le Clézio (Niza, 1940) quien lo reciba (el último escritor francés fue Claude Simon en 1985). Esa elección nos sitúa frente a un autor complejo, difícil de encasillar en pocas frases. Le Clézio es resultado de la imigración post-colonial de comienzos de siglo, a la que nunca dejó de criticar por su efectos devastadores como una puesta en duda de los paradigmas de la modernidad que inagura una mirada de extrañamiento y reconocimiento de la singularidad de los otros. La persona más cercana a esta nueva lectura es Lévi-Straus, en quien reconoce un compañero de ruta. Su primera experiencia de desarraigo se produce cuando su familia materna emigra a la isla Mauricio en el siglo XIX. Desde entonces JMLC, nómada, desarraigado e inquieto, se refugió en la literatura para poder seguir un recorrido vital que empieza con su primer libro publicado a los 23 años, El Proceso verbal, Premio Renaudot 1967. Lo que puede hacer la literatura por el mundo contemporáneo quedará inscrito en la obra de Le Clézio que nunca dejó de ser polémica al renunciar desde el principo a los valores más eurocentristas. Este autor utilizando personajes desclasados, vulnerables, mestizos, ha tratado de poner una luz poética en esos rostros estéticamente ocultados o maquillados. Le Clézio siempre ha sido considerado por la crítica francesa como un hombre de una modestidad casi jansenista, de una discresión sin límites y de un ensazañamiento con la única arma que él conoce y maneja a su antojo: escribir. Pero escribir de esa forma irrracional, ejercicio de los nervios más que del pensamiento, que es como él considera la escritura.
En los años setenta Le Clézio hace su servicio militar en Tailandia, después de denunciar un abuso de menores, lo envían a México, país al cual se liga afectivamente y que convertirá en el futuro en ficciones como Ourania, Michoacán, o la biografía sobre Diego y Frida Khalo. Dentro de sus cuarenta libros, podemos encontrar todos los componentes de una obra ambiciosa con toques magistrales como El éxtasis Material (1967), Desierto (1980), o Revoluciones (2003), y que giran en torno a la locura, el problema con el lenguaje y los géneros, las mitologías indígenas, el deseo, y siempre la errancia. Pero además, contra todas las ideas fijas y las fobias políticas para tratar de defender un pensamiento humanista que no renuncia al uso de la escritura y la ficción como instrumento de transformación o como una revolución. Durante un periodo, Le Clézio se deja seducir a veces por un cierto romanticismo ingenuo que para muchos críticos sonó moralista. Etapa de serenidad, tal vez, que le hace hacer un nuevo asalto a la memoria (la última novela, es Canción del hambre), e imponerle su fuerza creativa, de revuelta, y llenar esos espacios de vacío en nuestra historia: ...un instante de nuestras vidas, solo un momento, sin explicación, sin futuro, casi sin memoria (JMLC, El africano).
Y Marc Lavoie, que tiene ese ritmo acompasado, lento, de Francia, aunque no sé si le guste a Jean-Marie, que además, tiene un rostro muy hermoso, no creen?

mercredi, octobre 08, 2008

Millet, presentación

Acabo de venir de caminar: sueños, ganas de escribir con más dedicación, escenas de la entrevista de ayer noche... recorridos... (http://www.889noticias.com.mx/interna.php?pagina=/contenidos/publish/88.9_podcast/Julieta_Lujambio_habla_de_sexualidad_con_la_escritora_Patricia_De_Souza.php

raro, este link! Y la sensación en esa casa antigua (donde estaba la radio), blanca, de piedra volcánica, en las lomas de Chapultepec, fue de estar como protegida por algo, alguien, los demás a mi mode de ver, porque me devuelven cosas agradables, es decir, siento que me acogen... Y repito, no hay desfase, hay encuentro. Que alivio!! Porque mis últimas relaciones afectivas me han hecho dudar de mi famosa teoría de la empatía y de la posibilidad de comunicar a pesar de los desfases. Hablo justamente de aquellas con los hombres, que son las que nos confrontan con un espacio afectivo distinto. Pienso en X y en su distancia, en su resistencia a tejer una amistad post relación sentimental, en cierta desconfianza, no sé: Siempre he confiado mucho en que las personas pueden siempre trascender y comprender en cualquier circunstancia, pero si fuese cierto no habría conflicto, ni guerras, ni sufrimiento...
Y bueno, como me encuentro en el mero, mero México y pronto me voy al centro, y este fin de semana voy a ver a Lila Downs y porque me encanta también como canta, y el tequila... va Lila Downshttp://es.youtube.com/watch?v=sF46YpRkINA

pero, tenía que hablar de Catherine Millet, quie acaba de sacar una novela después de varios años de La vida sexual de Catherine M, y que me acaba de mandar su novela dedicada!! Y me pone feliz, porque cuando abro leo: Si no creemos en la predistigitación, entonces, hay que admitir que las circunstancias de un encuentro, que por facilidad atribuimos al azar, son en realidad el resultado de un incalculable secuencia de decisiones, tomadas en cada encrucijada de nuestras vidas, las que nos han orientado secretamente hacia él.

Quiere decir que somos completamente responsables de lo que nos sucede. Y yo pienso igual. Esta novela habla de los celos, dos años de celos, me dijo CM cuando estuvo en México. Es autobiográfica, estupenda, posiblemente ganadora del Premio Goncourt de este año. Suerte a Jour de souffrance... Catherine!

mardi, octobre 07, 2008

Pierre Guyotat

Me fascina cómo empieza Mi libro de Pierre Guyotat, Formation, que me ha traído Olivier. Que lejos etsán las poses, la necesidad de adornarse. Guyotat es Guyotat. Empieza así: Este relato habla de la formación afectiva, intelectual y metafísica de un niño nacido en un pueblo del suroeste en Francia, de una familia atigua, católica, y sin fortuna. Lo he escrito como la mayoría de mis textos, en el indicativo del presente: o muy cerca de él. Los sentimientos, las interrogantes, el pensamiento corresponden a un niño, que no cesa de interpelar a sus mayores, luego a los de un adolescente que, a los catorce años, decide ecribir, las ideas, las convicciones, los tormentos que se manifiestan son de su entorno, de su tiempo, de esos lugares.

Uno de los elementos principales d elo que se puede llamar novela, espacio-tiempo, rememoración... Y qué más? No sé, que sabiendo que existen estos autores me siento menos sola, que cuando escribo lo hago también para ellos y para cualquier lector, sin importar la respuesta.

dimanche, octobre 05, 2008

Concierto, tempestad, Tlatelolco

Por estos días se ha hablado mucho de la masacre de Tlatelolco, durante una manifestación de estudiantes de izquierda que recalamaban mayor libertad como epígono al mayo 68 francés. Nada se sabe con claridad de esta fecha del 2 de octubre, salvo que un grupo de personas armadas, militares, civiles disfrazados de militares (?), abrieron fuego contra los jóvenes estudiantes y se dasató la carnicería. Nadie ha sido acusado ni juzgado. La impunidad completa. Y como se hablaba del tema pero no aparecía ninguna pista nueva, me cansó hablar de lo que parecía fijo en el tiempo. Pero ayer, durante el concierto de Manu Chao en el D.F, cuando tocó el tema, me di cuenta de que hay que recordar ciertas cosas y no hacer como sino sucediera nada. Manu Chao, después de una tempestad aluciante que nos hizo perdernos por rutas ocuras, donde no se veía nada, cantó para un público menos heterogéneo de lo que me esperaba: la mayoría se había desplazado en camionetas 4x4 y eso no corresponde a la mayoría mexicana, no al menos a los que defiende Chao. Invitó a una dirigenta sindical a reclamar por los presos políticos. Ninguna ovación. El público, joven en su mayoría, no parecía saber de qué hablaba y estaba allí más bien para pasarla bien que para enarbolar estandares políticos porque no sienten que se tienen que pelear por nada...

En todo caso sí había un ambiente sereno, de fiesta. Al final, uno de los integrandes cantó la canción Aidée en árabe. Pas mal...

Hablando con mi madre me dice que desea hacer un proyecto para familias más necesitadas que la nuestra en navidad. Mi madre se maneja con muy poco dinero, como mucha gente en el Perú, con lo justo, y ni siquiera, pero piensa en ls demás y eso me alegró mucho. Cuando pienso en la cifra colosal que piensan gastar para reflotar los bancos en quiebra en los Estados unidos, hay de qué protestar! Oía la entrevista a Fuguet en Porta9, no sé, es tan predecible, tan cerrado, tan conservador políticamente, pero cuándo, cuándo la lieratura ha estado en la izquierda?? Cuando Duras era militante del partido comunista, no le dieron el Goncourt... Es decir, los guardianes de la ley...

vaya, vaya..

vendredi, octobre 03, 2008

En francés


Creo que se puede vivir en bilingue, incluso en trilingue. Cuelgo, para que hagan un esfuerzo de traducción, una fragmento de la novela que corrijo en francés, de la cual ya puse algunos fragmentos en otras ocasiones. Es una forma de fabricarla por entregas. Aunque no me digan nada, sé que la leen, y algunos comprenden, sienten conmigo.


Un jour, Benjamin et moi sommes restés pendant quinze jours dans l’appartement d’une amie à moi, un pigeonnier, plutôt, en plein quartier du Marais, à Paris. Là nous avons consacré un tel soin à jouir de nos corps, que, à la fin, j’avais peur. Qu’est ce qui nous restait, le cannibalisme ? Jamais je n’ai éprouvé ainsi l’envie d’un corps d’homme sans me soucier du mien, de sa sueur, de son volume, lui, tellement ignorant de ce qu’il était, de toute sa beauté brune et lisse. Benjamin avait alors pour moi quelque chose d’un saint, je le croyais incapable d’offense, incapable de mal réagir. Nous étions pauvres mais nous étions heureux, ou plutôt glorieux. Je pouvais dire du bout des lèvres un texte que moi, j’adorais. Je rêvais de tous ces endroits que j’allais lui montrer, le désert de Lima, la puna, son silence, son éternité et sa puissance. Je lui lisais des poèmes de Whitman, Baudelaire, César Vallejo, ou Rimbaud en caressant sa tête, pour apaiser un peu l’inquiétude qui nous rongeait l’intérieur.


Hoy

Adoro oír que los blogs y el Internet han cambiado el rostro del planeta. Esta mañana, Olivier Duhamel, editorialista de la emisión de Matins de France culture (http://www.franceculture.com/), que escucho vía Internet, decía una cosa cierta: si en los Estasos Unidos la cámara no votó por el rescate millonario que proponía Bush, es porque está mucho más conciente de los riesgos de preservar un sistena que protege a una minoría. Ejemplo: los bancos españoles que son mucho más transparentes no han sentido tanto la crisis. Su ética los ha ayudado a actuar con un sentido de la equidad que se transforma en serenidad. El otro día oí decir a Zapatero: Seguiremos con una política de apoyo a las clases más desfavorecidas, hemos ahorrado un poco y podemos hacerlo. Me pareció genial que lo diga en plena crisis....

Estoy soñando mucho, no sé si es porque escribo en estos instantes...

Y... pensaba en Erótika, título, que, de paso, no me encanta... y la resonancia que pueda tener entre las mujeres de mi país. Esta mañana, también en la radio francesa, se recordaba un aniversario de la V República en Francia, la constitución que contempla ciertos artículos que preveen la exclusión: la de árabes, africanos y... de las mujeres. Explicaba uno de los panelistas que la paridad política no se ha obtenido, que las mujeres siguen siendo minoría en presencia social y económica, etc... Esto no tiene que ver con el hecho de que muchas mujeres se complacen en ese rol neutro, el punto cero de la existencia, y que desean que nada cambie por miedo a lo desconocido. Pensaba, decía, en mi libro, en cómo podría ser percibido (si tengo en cuenta de que las personas que lo han leído han sido reservadas en sus opiniones). En México, he sentido eco, pero en el Perú, más alejado en el mapa del futuro, no sé si alguna vez se leerá... (estoy siendo honesta? Enfin, yo creo que sí). Son los hombres quienes me han dicho cosas, y han opinado....

Desfases en la comunicación: solo podemos comprender lo que somos capaces de reconocer, cuando hay carencia de instrumentos para interpretar, simplemente no sabemos qué decir. Esto tiene que ver con las relaciones, una siempre se relaciona con sus contenidos y recibe una especie de descarga eléctrica cuando no comprende la respuesta. Hay que reacomodarse, volver a retomar el hilo, para entonar una música armoniosa...

De paso: una compositora dice en la radio: un músico debe tener una vida espiritual. La muerte, pienso en ella todos los días, es como la música, no se puede comprender con palabras! Tal vez la música...

Pablo Casals: es mejor ser primero un ser humano que un buen músico...

pero, se puede ser una cosa sin la otra?

jeudi, octobre 02, 2008

Reseña

Esta reseña sobre mi libro me dice algo al oído: nada de prejuicios, todo el mundo es brillante...

http://taikarame.wordpress.com/
Frase de Marguerite Duras: hay mucha culpabilidad al publicar ciertos libros...

Pienso en mi sueño de anoche: mi padre me recriminaba cosas, yo sufría por ello. Nadie me protegía, y yo, yo, no decía nada. Oh, padre, autoridad, marca, ausencia... se me ocurren esas palabras...

Seguir su propio texto

Me he dado cuenta de que incluso en situaciones muy nuevas, de las que suelo impregnarme, llego a seguir un texto interior. Es en ese roce con los demás, con su presencia, que descubro cosas y comprendo más cosas. Poco importa si no hay una respuesta inmediata, esta se da en el interior. Es extraño, es lo que sentía ayer en una entrevista de radio aquí, en México. Posiblemente las palabras no revelaban eso, y sin embargo yo sentía alteridad, empatía.

Esta mañana me levanto con ganas de "caricia", de pliegue afectivo. No sé si porque hablo de este tema, cuerpo, eros, sensación, o porque es que cuando escribo (ficción) todos mis sentidos se agudizan, se encienden, hierven. Siempre he pensado en una utopía afectiva, en la que acercarse de los otros no sea asumido como un peligro, un riesgo sino como una aventura, un deslizarse.
Encuentro un video de Pablo Gallo, que son siempre poéticos y son esa caricia que quería en la mañana, poner la mejilla y dejar que se deslice... Ahí va:

video