Pages

vendredi, novembre 07, 2008

Lo adquirido

Cada vez que me pongo al sol, una partícula se activa en mí: aquella de la niña que creció en una zona del sol, al sol, entre cerros, como una cow-girl, o una salvaje, amazona, un poco... Esa fue mi Arcadia, mi paraíso, que duró hasta la adolescencia en que me instalé, para el colegio, en la grisalla limeña.
Cuando yo llego a París, con diesiocho años, el frío me aterra, no se cómo afrontarlo. Recuerdo muy bien esa sensación de desorden, de no descifrar la información.

Y continuando con un intercambio de ideas con un blogger, avanzando con el libro de Le Clézio, explica que la llegada de los españoles coincide con el cumplimiento de un tiempo mítico, la profecía que anunciaba la llegada del final. No es supersticioso, es simplemente otra lectura. Veamos lo que dice LC: Ese tiempo mítico es el que da inicio a la historia de la Nueva España. Y siempre debido a la misteriosa ley del equilibrio, al mito de la Isla del Amazonas y el mito de El dorado corresponde la espera mística de los pueblos indios, queen estos forasteros barbados y protegidos por corazas, reconocen a los enviados del destino y que traen un mensaje de destrucción a los hombres de Michoacán. (...) La sorpresa que experimentamos hoy ante este choque de leyendas no debe hacernos malinterpretar la realidad. Cuando los españoles pisan el continente americano, no son tan diferentes de los pueblos que tratan de someter. A pesar de los progresos técnicos del Renacimiento los hombres siguen viviendo en un universo donde lo fabuloso se mezcla con lo real, un universo donde las posibilidades y los límites parecen retroceder inerminablemente ante la mirada. El nuevo Mundo en el momento en que lo descubre Europa es el lugar privilegiado de los mitos. Los españoles al descubrir estos reinos de riqueza enceguecedora, inventan también otra dimensión del hombre, dimensión que recuerda la edad de oro del mito, a un tiempo que precede el pensamiento racional y sin embargo, lo justifica. Las fascinación que experimentaron los cronistas de los siglos XVI y XVII, es la fascinación de los sueños y los mitos. La fuerza de los mitos que también forma parte de la lógica y la arquitectura de los españoles. Estos pueblos extraños viven sus creencias no según el desorden que desearía achacarse a los salvajes sino con una lógica y una armonía que, a los testigos de sus últimos instantes, les parecen dignas de la antiguedad clásica. Todos aquellos que ecribirán sobre el pasado mítico de los indios, desde Sahagún hasta Acosta, y desde Boturini hasta Clavijero, harán la misma comparación y a veces establecerán el mismo paretesco: los aztecas, los mayas y los purépechas son los romanos y los griegos del Nuevo Mundo. (El sueño mexicano, p. 122-123)

2 commentaires:

Christian a dit…

que hubiese pasado si el contacto no se hubiera producido eso seria mas interesante de pensar .

declarado a dit…

Uno de los primeros grabados de un aborigen que circula en la Europa del Siglo XVI es simplemente una reproducción de un torso griego al que le han agregado flechas y taparrabo.

Los españoles traen consigo dos miradas: la mirada de lo maravilloso medieval y la mirada del hombre que ha luchado por su fé.

Saludos,

La Biblioteca del Manicomio
http://lacomunidad.elpais.com/demente