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mardi, novembre 25, 2008

La fugitiva


Releyendo A la recherce du temps perdu, así, en francés. Me doy cuenta de que un título importante entre los varios tomos, es La fugitiva. Este texto de lo inacabado, de lo inasible y lo enigmático que puede ser el tiempo, es como una mujer en constante fuga. Ella representa el paso del tiempo, pero también es lo que no podemos conocer del todo. El infinito que está en cada uno de nosotroas, el infinito como significado.


Comprendo perfectamente su encierro (el de MP). A veces, sino que parte de mi neurosis proviene de un hecho muy simple: que algo exterior interrumpa, sin querer, ese estado de concentración extrema que se necesita ara escribir. No es tomarse en serio, es querer componer una música con su propios instrumentos. Jankélevich decía: El peor peligro es actuar su propio rol y tomarse por sí mismo. Porque para escribir se necesita un estado de inocencia, una de las razones por las cuales me gusta escribir temprano, cuando no he entrado en contacto con la realidad y me mantengo en un estado todavía intacto, impregnado de sueño. Esas huellas que nos hacen soñar, y que no son pruebas de nada, solo huellas, impresiones, sensaciones. Sobre ese tema de una casi completa inocencia para escribir, a veces siento que ese estado lo necesitamos on más intensidad quienes escribimos, pero, debo confesar que yo he sentido que yohe podido haber arrancado esa inocencia de las manos de otras personas al tratar de entrar en ellas afectivamente. Explico: una de mis grandes culpas es estropear, abîmer, ese depósito de inocencia. Lo sentí con X (no puedo decir su nombre) y eso me ha llevado a hacer un recorrido que me ha llevado hacia mí, sin quererlo. Que X no escriba, me hizo pensar que yo me había llevado su fuego (como Prometeo) y quizás sentí lo mismo que Proust cuando pensó que Albertine estaba desparecida para siempre por la fuerza de su imaginación... Un paraíso no existe más que porque a dejado de existir...


Y una frase de Proust: Ella lo dirigía hacia un lugar, luego a otro, con una sensación noble, inentelegible de felicidad.... (Mi traducción sobre lo que sería también la felicidad compartida) Ah, pero a Proust hay que leerlo en francés, c'est pourquoi je dis que el francés no es una lengua muerta (voyons!!). Pierre Boulez decía que él había compuesto varios tonos siguiendo la prosa de Proust. Y n se termina allí, dejando huellas y no pruebas de existir...
Foto: Marcel Proust, en Combray.


6 commentaires:

Nadir Chacín a dit…

Primera impresión.
La verdad es que nuestros sentidos nos engañan. Son capaces de "pintar sobre" nosotros la fugacidad, lo vaporoso de la vida misma y dejarlo plasmado durante años. Nuestra primera tarea: dejarnos encantar por el momento y disfrutar. La segunda: saber (diferente a creer) que lo visto, lo sentido, no es más que un detalle, un pedacito de lo que es. El encantamiento es sin duda poderoso, deja huellas. Pero la fortuna de una huella (o las huellas afortunadas) radica en descubrir que la subjetividad es más creativa que la apropiación objetiva de lo real (dudo pueda hacerse del todo).
Ejercer la memoria de una forma más consciente y crítica revela que se existe hoy y es desde el ahora cuando construyes los significados, el sentido no sólo de la realidad sino de las palabras que usamos para nombrarla. Más sincero sería responder "no sé y nunca lo sabré" a la pregunta ¿quién eres? Porque Nadir o Úrsula son tan sólo nombres, categorías, letras, que no nos definen. Anclarse en el pasado es una forma de ponerle nombres que no definen a algo que ya no es, no existe, a algo partido que sólo parece completo cuando lo recuerdas. Es una ilusión.
Segunda impresión.
Nadie puede quitarle la inocencia a otro (descansa entonces), perderla es una decisión individual, un autosabotaje. Un paraíso interior y genuino es indestructible, aunque el supuesto destructor de lo bello utilice todas sus armas.

Patricia De Souza a dit…

No hablaba de destrucción, Nadir. Nada se destruye al final, si no que se transforma (con palabras, con gestos)... Si las palabras no cambiasen el sentido y el sentido a las palabras... Y el pasado es también el presente cuando lo evocamos. Presente, indicativo de presente en estado puro, no sé si exista. Lo que acabo de escribir es también pasado y Proust lo que trató, con el aliento poético de su prosa, es dar dar vueltas en torno a ese Pasado-presente. Y no sé si es malo o bueno, pero es. Y tanto mejor! No?

Nadir Chacín a dit…

El peligro de creer que el pasado es presente cuando lo recuerdas es que nos quedemos sin espacio de vida para vivir el presente (que sí existe y es el único tiempo en que vivimos).
Podemos pasarnos recordando el pasado y haciéndolo presente las 24 horas del día de manera obsesa, hasta cuando soñamos. Así el pasado se convierte en un lente borroso a través del cual vemos un presente que suponemos existe, pero que es un reflejo de un tiempo que ya murió.
Leí algo ilustrador:
Un sabio le dice a un viejito mientras platican sobre el paso del tiempo.
-Sí, has sido niño, jovenazo, persona madura y anciano, si mueres en este mismo instante cuál de todas esas personas que has sido crees que morirá hoy?
Me encantó; que diría Proust de esto! jejeje
N.

Patricia De Souza a dit…

Nooooo! Que no desaparezca el francés, pitiéeeee!! Si desaparece el francés, desaparece una parte de la memoria del mundo. Y podemos, sí, negarnos a recordar, pero habría que hacer, a veces esfuerzos de memoria, sin dictaduras, pero hacerlo de vez en cuando. Y no, de veras, con toda la literatrua en francés (miren cuantos libros he comentado últimamente en francés... y el nobel???), con todos los filósofos, no creo que desaparezca, es un idioma poético y de pensamiento, no solo instrumental. Y somos criaturas que necesitan pensar, estar presentes, a no ser que nos lobotomicemos todos. El francés es nuestro resguardo espiritual. Sin Proust, sin Apollinaire, Pascal, o Rimbaud, O Duras, la vida sería muy, muy aburrida...créanmelo... salgo corriendo!

Patricia De Souza a dit…

Caborca, no sé qué pasó con tu mensaje, se borró. Podrías ponerlo de nuevo, algo ha pasado, serán los franceses???

caborca a dit…

(Esto decia, ¿o dice?)

Pero, apreciada Patricia, la cultura es una cosa y la lengua es otra, aunque la segunda sea parte de la primera, eso tu lo sabes. Lo que sí puede comprobarse estadísticamente es que el francés se extingue lentamente, -comparado con otros idiomas que crecen. Así ocurrió con el latín y es claro que la cultura latina no ha desaparecido. Mira las entradas de Wilkipedia en francés y compara con entradas en otros idiomas, y verás que es una aseveración tristemente cierta.