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jeudi, août 16, 2007

la naturaleza

Justamente, hablando del mar, ayer hubo un terremoto horrible. Estaba escribiendo en la sala de televisión cuando las lunas empezaron a sacudirse y el piso a ondular en un movimiento horizontal. Luego, esto se prolongó por 2 minutos mientras en el cielo se veían explosiones de luz. Durante la noche han seguido las réplicas que son desagradables, porque no se sabe qué hacer en esas circunstancias sino esperar a que cese ese ruido y ese movimiento violento. Es la naturaleza con toda su fuerza destructora y nosotros, aquí, mortales, con toda nuestra impotencia. Enseguida vienen las imágenes de las personas que más han sufrido, se habla de casi 500 muertos, de dos ciudades prácticamente destruidas al sur del Perú, Pisco e Ica. Y ese drama humano es terrible y doloroso al no poder hacer nada. Nada.

5 commentaires:

El Diablo a dit…

Un saludo y un abrazo solidario hasta Lima.

Eduardo a dit…

Algo se puede hacer: donar sangre.

caborca a dit…

Me alegra saber que estás bien. Pensé que no tendrías comunicación hoy porque escuché en la radio las dificultades de las redes...
Que se recupére el Perú.

Jacinta a dit…

He visto las imágenes del Perú en el noticiero y me recuerdan inevitablemente a nuestros terremotos en El Salvador en el 2001.
Un abrazo solidario y paciencia con las réplicas.

Tarántula a dit…

Vivir un terremoto es alargar el instante del crujir de la naturaleza, de sentir las profundidades de la tierra y confundirlas con el miedo, la incertidumbre y la resignación de no saber qué pasará en el próximo segundo.

Vivir un terremoto es aceptar con cada segundo que pasa que la muerte puede venir; es participar de un extrañamiento y un terror que no se puede comparar con nada.

Viví yo también un terremoto, en el año 1996, en Cumaná, Venezuela, escuché ese profundo ruido, ensordecedor, ese tronar de ollas, cuadros, libros, anaqueles que se caen. Ese tambalear terrible es terrorífico e inolvidable.

Un saludo. Estaré por aquí a menudo...