me contaba una amiga que su hijo se niega a ir a la escuela porque no puede escribir. puede hablar, hacer exposiciones, pero no puede escribir. toda la mañana he pensado en por qué tengo menos tiempo para escribir en mi blog, para escribir mensajes a las personas que quiero, en poner por escrito, tan simple como eso, las cosas que voy pensando durante el día. algo tiene que ver el fb, el hecho de andar entregando, por fraseos, ideas, me quita tiempo y me impide extenderme. siento que la necesidad imperiosa de comunicar, o de entregar algo, ya está saturada con este dispositivo. además, en medio de esa maraña de mensajes, ¿por qué tendría que interesar más el mío, no está demostrado que la atención es cada vez más rara, casi como la prehistoria de nuestra manera de relacionarnos? todoas tenemos la atención puesta en cientos de cosas: noticias, mensajes, imágenes, mensajes que no cesan. para concentrarse es necesario el silencio, pero la vida nos llena de ruidos incesantes. he corrido toda la mañana de ayer antes de sentarme a pensar con calma. y esto, considerado como un privilegio que tiene que ver con un espacio físico, una casa en un lugar apartado de la ciudad, con un tiempo, que puedo, hasta ahora acomodar de tal forma que me deje pensar, imaginar!!
pensaba, ¿no será que este niño no puede, ya no sabe cómo prestar atención?
no lo sé, pero hay algo que está cambiando en la manera de comunicar y pensar. claro, sin escritura, la manera de pensar es distinta, no hay ese vacío que existe entre el pensamiento y la escritura, no hay esfuerzo para llegar a él y ponerlo en frases, no hay abstracción, y por lo tanto: no hay sujeto!! quizás asistamos a la desaparición de sujeto tal y como lo hemos conocido. si no existo como sujeto único, ¿por qué debo pensar individualmente, dejar una marca individual? eso se me he venido a la mente escribiendo... busco...
foucault ya había dicho que el sujeto no existe, somos una serie de procesos internalizados, como una red de contenidos significantes que actúan sin cesar. somos siempre los otroas, el inconsciente es la parte más visible: el inconsciente son los otroas que hablan en nosotroas...
presto atención a esta duda: desaparecerán los escritoreas, la escritura como medio de comunicación, nos quedaremos en la fase oral del proceso, en el presente indicativo, desaparecerán ciertos tiempos, comprimiremos nuestra manera de pensar, seremos solo seres prácticos, menos reflexivos, menos poesía, menos emoción, uniformizadoas? no sé. es una pregunta abierta,
por lo pronto, siento que dispongo de menos tiempo real, y eso, porque siempre hay algo que distrae. habito menos mi espacio, me impongo tardarme sobre las cosas, los objetos, sobre todo en las personas, siento que miramos nuestra cabeza repleta de mensajes, pero que no estamos donde estamos.
trato de mirar, y mirar bien... pero siento que me cuesta...
atrasarse en todo, caminar lento. no correr... la abstracción tendrá otras formas, quizás. no lo sé...
lo que sí es cierto es que el fb me quita las ganas de recorrerme, de hablar de lo cotidiano...
para pensar...
jeudi, mars 21, 2013
vendredi, mars 15, 2013
Marcel Schwob, en Babelia
A Marcel
Schwob (1867-1905) siempre lo leí por fragmentos, lecturas accidentales, nunca
terminadas, o a través de algunos textos críticos de Jorge Luis Borges (el
prefacio a La cruzada de los niños),
de autores como Enrique Vila-Matas o Roberto Bolaño, pero esta inmersión en a
obra de Schwob, gracias a la traducción de Christian Crusat y Rocío Rosa en
Páginas de espuma, me ha permitido conocer mejor a un autor francés que de
hecho es un referente importante para comprender mejor la genealogía de un tipo
de literatura que podría ser interpretada como simbolista, surrealista (también
podría emparentarse con Lautréamont y sus Cantos), fantástica, y realista en
sus Vidas imaginarias, biografías noveladas que tendrían una llave de acceso a
través de Vidas paralelas, de Plutarco y Jenofonte, autores de la época clásica. Schwob nos llega
impregnado de un perfume fresco, y por eso es un referente importante, su
enorme cultura clásica, francesa y anglosajona, su “cosmopolitismo” en una
época en que la mayoría de autores vivían limitados por las fronteras, nos
hacen ver en él un personaje de nuestro
tiempo. Su influencia está todavía muy cerca en algunos autores en francés,
Pierre Michon y su minúsculas biografías, en Jean Echenoz cuando escribe sobre
Ravel y el corredor Zatópek, Pascal Quignard, por supuesto, o el libro de Vila
Matas sobre los escritores del No.
En este libro, El deseo de lo único, se reúnen algunos
textos de Especiélago (publicado
anteriormente por Siruela), los estudios sobre el poeta Francois Villon, Louis
Stevenson, y Thomas de Quincey, el arte de la biografía, El terror y la
piedad, La perversidad, Meredith,
vidas ejemplares como las de Julián el hospitalario, Plangón y Báquide, y otros
textos heteróclitos e importantes
como La risa, El arte, o El amor. La pléyade es larga en un autor lleno de
referentes clásicos como populares (su estudio sobre las coincidencias entre el
Hamlet de Shakespeare y algunos cuentos populares en gascoña o la vigencia de este
arte popular del cuento en Cataluña, son algunas perlas). Un oído fino para el
lenguaje de la calle de Villon y una pasión por otros idiomas; Schwob tradujo a
Shakespeare y Daniel De foe. La elección de los textos supongo que responde a
la idea de mostrar un mosaico sobre de la obra de Schwob, aunque incluya pocas
ficciones como El rey de la máscara de
oro, Corazón doble o el Libro de Monnelle (libro en línea en
francés), compuesto de retratos espirituales y sensuales de mujeres en la
marginalidad, extraño texto entre clasicismo y surrealismo. En realidad toda la
obra de Schwob oscila entre
extremos, entre un lenguaje erudito y poético (muchos creen que su influencia
fue radical en André Gide y sus Alimentos
terrestres) y la reproducción
de un lenguaje pastiche del argot medioeval, una soltura plástica en su
simbolismo, y una racionalidad contenida, claro, y turbio, emblemático y
esotérico (a lo mejor, de ahí su relación con Borges y Alfonso Reyes), sensible
y a veces muy frío. Una amiga me decía que le costaba leer a Schwob sin un
diccionario refiriéndose a la erudición de sus textos, pues hay que olvidar el referente, porque Schwob
ha girado sobre su propia órbita con ese brillo lejano y extraño que poseen sus
textos. Su fascinación por el argot
francés de las bandas (coquillards),
sigue siendo una referencia, como su pasión por Villon (cuya vida fue
alucinante: entre bandido y poeta perseguido) y por los autores ingleses, sobre
todo, Stevenson y sus viajes, una
constante también en su vida, que se mantuvo hasta su muerte en Samoa, aquejado
de una enfermedad desconocida y con solo treinta y ocho años. La generación de
Schwob estuvo marcada por figuras relampagueantes, Colette (gran amiga de la
artista Marguerite Moreno, con quien se casó), Jules Renard, Valery, Paul
Claudel, entre otros nombres que iluminan nuestro cielo.
El deseo de lo único, Colección voces de ensayo, Páginas de
espuma 2012.
312 pag.
mercredi, mars 06, 2013
La desaparición de Chávez, la desesperación de los pobres
Ante este estallido de imágenes, de parlamentos, de sarcasmos, de frases sentidas, solo hay algo que me parece una evidencia: la desesperación de los pobres.
Hay una sensación de abandono, la certeza que nadie como Hugo Chávez asumirá la defensa de los más vulnerables. Ningún líder tuvo las agallas de imponer una voluntad política a la economía, de dibujar otro mapa en su país, de pensar que una revolución no es solo un reordenamiento social, redistribución de riquezas e inclusión social concreta, sino una mirada nueva hacia el más necesitado, al más miserable, una mirada de afecto, de reconocimiento pleno. Esa era su fuerza y por eso, más que por histeria, la población venezolana más pobre lo llora. Han perdido esa mirada que recompone, esa mirada que estructuraba su presente y los proyectaba hacia el futuro con dignidad.
No entiendo por eso las miradas mezquinas, estereotipadas, la anuencia de ciertos medios, el ensañamiento, la facilidad para etiquetar... No la entiendo y no la comparto. Por muchos años se ha hecho una caricatura del Presidente de Venezuela, su manera de hablar poco cuidada, incluso de sus rasgos físicos (un zambo en el poder, claro), su falta de retórica manida, su querer hacer de lo político un gesto afectivo, comprometido y auténtico. Pueden reprocharle a HC haber abusado de los medios de comunicación con un protagonismo excesivo, pero no falta de autenticidad. Su mayor fuerza es no haberse dejado enceguecer por el poder y haber sido fiel a su compromiso con los pobres, su recuperación como ciudadanos, moralmente, económicamente.
El anticapitalismo de HC siempre ha sido una búsqueda de un nuevo socialismo, más inspirado en Mariátegui que en Marx, más americanista que europeo. Su aversión a los monopolios, al capitalismo financiero también, como lo es para toda persona que considera que las personas no son un medio sino un fin, para cualquiera que todavía crea que una sociedad de iguales es todavía posible. Sus derrapes también son parte de su biografía, estuvo siempre desesperado por crear otro mapa geo-político desconfiando siempre de los poderes hegemónicos saltándose algunos peldaños. Su solidaridad con Cuba, sí, con la persona de Fidel Castro, pero no con su gobierno. Nunca dijo que Cuba era una democracia auténtica, la suya, sí, quería, y deseaba una sociedad de iguales.
Hay una cosa que sucedía con este líder venezolano, una empatía extraña, misteriosa que se ponía en juego apenas se le oía hablar. En él se podían proyectar muchos rostros, se las jugaba de manera autentica, sin mentira. Tal vez ese valor haya sido su fuerza, en un tiempo de cinismo y fariseísmo, HC siempre jugó la partida limpia. Luego aparece la enfermedad, de manera soterrada, en un cuerpo extenuado por la actividad frenética, desesperada por no abandonar a una población que se aferraba al líder( la enfermedad también son los Otros que hablaban en él, los que sufrían, una inconsciente aterrado por esa vulnerabilidad). Chávez ha tenido el rol de la madre, la madre que acompaña, orienta, da cobijo, calor humano. De ahí que su pérdida sea tan sentida. El desarraigo general viene del hecho de perder a alguien que con su presencia permitía soñar en un mundo mejor, que, con su afecto, hacía pensar en la política como un ejercicio limpio, afectivo, y de verdadera vocación de servicio, y no en una tecnocracia cínica, descreída y ambiciosa. Era un verdadero hombre político, pero también un excelente amigo y acompañante.
Me quedo impactada con algunas frases burlonas, el oportunismo de algunos "opinadores" que aprovechan el momento para hacer de francotiradores. Por momentos mucha vergüenza, como dijo Jean Luc Mélenchon al oír frases pedantes, cargadas de necedad que alimentan la imagen retocada de repúblicas bananeras. Pese a todo, los periódicos de la oposición más recalcitrante en Venezuela, llaman a la unidad y a la reflexión, esperemos que este llamado alcance a toda América Latina.
Hay una sensación de abandono, la certeza que nadie como Hugo Chávez asumirá la defensa de los más vulnerables. Ningún líder tuvo las agallas de imponer una voluntad política a la economía, de dibujar otro mapa en su país, de pensar que una revolución no es solo un reordenamiento social, redistribución de riquezas e inclusión social concreta, sino una mirada nueva hacia el más necesitado, al más miserable, una mirada de afecto, de reconocimiento pleno. Esa era su fuerza y por eso, más que por histeria, la población venezolana más pobre lo llora. Han perdido esa mirada que recompone, esa mirada que estructuraba su presente y los proyectaba hacia el futuro con dignidad.
No entiendo por eso las miradas mezquinas, estereotipadas, la anuencia de ciertos medios, el ensañamiento, la facilidad para etiquetar... No la entiendo y no la comparto. Por muchos años se ha hecho una caricatura del Presidente de Venezuela, su manera de hablar poco cuidada, incluso de sus rasgos físicos (un zambo en el poder, claro), su falta de retórica manida, su querer hacer de lo político un gesto afectivo, comprometido y auténtico. Pueden reprocharle a HC haber abusado de los medios de comunicación con un protagonismo excesivo, pero no falta de autenticidad. Su mayor fuerza es no haberse dejado enceguecer por el poder y haber sido fiel a su compromiso con los pobres, su recuperación como ciudadanos, moralmente, económicamente.
El anticapitalismo de HC siempre ha sido una búsqueda de un nuevo socialismo, más inspirado en Mariátegui que en Marx, más americanista que europeo. Su aversión a los monopolios, al capitalismo financiero también, como lo es para toda persona que considera que las personas no son un medio sino un fin, para cualquiera que todavía crea que una sociedad de iguales es todavía posible. Sus derrapes también son parte de su biografía, estuvo siempre desesperado por crear otro mapa geo-político desconfiando siempre de los poderes hegemónicos saltándose algunos peldaños. Su solidaridad con Cuba, sí, con la persona de Fidel Castro, pero no con su gobierno. Nunca dijo que Cuba era una democracia auténtica, la suya, sí, quería, y deseaba una sociedad de iguales.
Hay una cosa que sucedía con este líder venezolano, una empatía extraña, misteriosa que se ponía en juego apenas se le oía hablar. En él se podían proyectar muchos rostros, se las jugaba de manera autentica, sin mentira. Tal vez ese valor haya sido su fuerza, en un tiempo de cinismo y fariseísmo, HC siempre jugó la partida limpia. Luego aparece la enfermedad, de manera soterrada, en un cuerpo extenuado por la actividad frenética, desesperada por no abandonar a una población que se aferraba al líder( la enfermedad también son los Otros que hablaban en él, los que sufrían, una inconsciente aterrado por esa vulnerabilidad). Chávez ha tenido el rol de la madre, la madre que acompaña, orienta, da cobijo, calor humano. De ahí que su pérdida sea tan sentida. El desarraigo general viene del hecho de perder a alguien que con su presencia permitía soñar en un mundo mejor, que, con su afecto, hacía pensar en la política como un ejercicio limpio, afectivo, y de verdadera vocación de servicio, y no en una tecnocracia cínica, descreída y ambiciosa. Era un verdadero hombre político, pero también un excelente amigo y acompañante.
Me quedo impactada con algunas frases burlonas, el oportunismo de algunos "opinadores" que aprovechan el momento para hacer de francotiradores. Por momentos mucha vergüenza, como dijo Jean Luc Mélenchon al oír frases pedantes, cargadas de necedad que alimentan la imagen retocada de repúblicas bananeras. Pese a todo, los periódicos de la oposición más recalcitrante en Venezuela, llaman a la unidad y a la reflexión, esperemos que este llamado alcance a toda América Latina.
vendredi, mars 01, 2013
¿El Perú va realmente bien?
No, no siento ese bienestar que toda la gente dice que se vive en el Perú. El bienestar no creo que se obtenga de una cultura del consumo y del desecho, del menudeo, de la simple regla de la oferta y la demanda, de una sociedad principalmente de consumo. El bienestar es mucho más complejo y si me dicen que antes una persona no tenía tarjeta de crédito y ahora la tiene a fuerza de pagar intereses colosales y endeudarse a vida, pues tal vez habría que hacerse la pregunta. El modelo de desarrollo peruano parece inspirado en la lógica de la inversión pura y del empleo precario, donde, por supuesto no entra el discurso de la igualdad. La teoría de la "selección natural" que todo el mundo acepta como paradigma de desarrollo sin chistar, o la meritocracia (nunca antes ha habido tanta angustia por poseer un diploma), no son por tanto, valores universales, son paradigmas que quizás quedarán cada vez más rezagados (espero que sí). La construcción civil florece a toda velocidad, las estructuras viales se mejoran, la gente compra en los supermercados, todo parece haber mejorado... Después de varias semanas, el esmalte se cae y detrás de eso aparece lo que está detrás del ruido y de la aparente bonanza: detrás de una sociedad solo de consumo se esconde una pobreza interior, una pobreza de imaginación, de valores vitales y humanos. Hay un "encanallamiento general", un deterioro moral colectivo. Una sociedad que hace del maltrato una divisa, es inquietante, y lo digo porque esas mejoras no han terminado con el maltrato habitual que se cultiva entre todos y todas las peruanas, cada persona se yergue aplastando la cabeza de alguien (aunque sea de forma simbólica), todo se consigue para "capitalizar", para ostentar, para pensar que una ascensión social es posible, que el status social termina con la segregación y la marginalidad, pero, la pregunta ¿es ese un crecimiento duradero y cuáles son los riesgos? Hay algo que para mí es revelador y es el lenguaje, y el uso que se hace de él. Escuchaba la conversación de un grupo de hombres en un café. Los tonos eran agudos, gritones. Las frases rudas, esquemáticas, de un desenfreno sin envoltura, una identidad histérica, al borde de las lágrimas. No es por nada que la mayoría de la población es sensible a los discursos radicales de una prensa que no dialoga, a una prensa policial, cerrada al diálogo. No es por nada que aparecen cada vez más iglesias evangelistas, mormonas, etc... El "vínculo social" lo mantienen ellas, no los partidos ni las asociaciones civiles, los peruanos en este momento dialogan poco, han pasado de una autoestima devaluada a una histeria nacionalista, solo se habla de temas locales, no importa qué pase en el mundo, de pronto hemos inventado todo, la cocina, por dar un ejemplo... Nadie confía en la política, los jóvenes no tienen conciencia de clase ni saben a qué país pertenecen, no se ven y no ven a nadie más que a su deseo convertido en deseo de consumo, el objeto lo posee todo. La educación es una cárcel. Aparecen universidades por todas partes, de todo tipo, academias, escuelas precarias, la educación es un negocio redondo, y el Estado peruano deja hacer, Nadie protesta, nadie dice nada. Si un periodista escribe sobre un tema político, es en forma de inquisidor, acusa, ofende, es tajante. NO acepta ser mediador(a) si no que desde la tribuna, es, a su turno, el dictador. La tentación absolutista en el Perú, donde hay un desgaste de los vínculos sociales laicos, asusta. Es casi un síntoma de fanatismo. La Iglesia, sí, el partido político, no. La peluquería sí, la biblioteca no. La derecha, sí, la izquierda, no.
¿Y los intelectuales? No sé a qué pertenece esta categoría, es un misterio, percibo una fijeza, una falta de diálogo que se parece al encierro. Repetimos lo mismo desde hace años, pero nada ha cambiado. Hay solipcismo, en plena época de globalización, el Perú es cada vez más peruanista, pero qué dice por ejemplo Mariátegui de esta forma de peruanismo tan cerrado, tan excluyente y autista: Los intelectuales en su mayor parte, componían una sumisa clientela de los herederos o los descendientes de la feudalidad colonial... Ahora los intelectuales están al margen de ese crecimiento aparente de la sociedad, tienen cada vez menos espacios y se encuentran de cara con la necesidad de ser también "comerciantes", mercaderes, un desclasamiento brutal, no hay espacio.
Si regreso al tema del lenguaje, el lenguaje no refleja lo que son las personas, si no lo que aparentan. Nadie desea una sociedad de iguales, sino de selecciones naturales, si hay esclavas de la casa, es porque es así, natural, si hay personas condenadas a la ignorancia es porque no lo merecieron o no hicieron lo suficiente para lograrlo, el neo-darwinismo es común, que sean intelectuales o no... ¿interesante, no? Nadie desea pensar en su situación real, concreta (decía Hernando de Soto, ultra liberal, que los créditos inmobiliarios no se podrán reembolsar) si no en lo que le permite creer la sociedad peruana tan llena de castas. Las universidades se encargan de reproducir el mismo modelo, las familias también, la ascensión social es único sentido, aunque el lenguaje no proponga, no analice, no intercambie. Creo que de ahí ese tono tan estridente, tan afectado.
El nacionalismo es un síntoma de este tiempo, a veces un paso forzado que podría llevar a pensar, como Mariátegui creo que adopto más la visión del que se dice "internacional": el "internacionalista" es quien siente mejor lo indígena y lo peruano, no lo vuelve exótico, no lo reduce a un símbolo ni una leyenda, lo mira como algo vivo (es esa sensación que dan las tiendas de tendencia popular o andina, disecan todo para presentarlo como un producto al consumidor desorientado, al final el consumo es siempre para llenar un vacío), lo indígena, lo peruano, no es el esprit del jirón de la unión, ni de las tertulias limeñas, sino una cosa mucho más honda, más trascendente, escribe JCM...
pues, como observadora, mediadora, lo que fuese, creo que en algún momento hay que tener el valor de aceptar que nada es fijo, que los paradigmas deben y pueden cambiar, que no podemos quedarnos paralizadoas por el brillo hipnótico de ese crecimiento de hojalata, en medio de un balbuceo constante. En todo caso, esa no es mi fiesta.
Fotos: loc contrastes brutales en Lima, sublime casa en Barranco y pobreza en el barrio del Agustino, en pleno centro de Lima.
¿Y los intelectuales? No sé a qué pertenece esta categoría, es un misterio, percibo una fijeza, una falta de diálogo que se parece al encierro. Repetimos lo mismo desde hace años, pero nada ha cambiado. Hay solipcismo, en plena época de globalización, el Perú es cada vez más peruanista, pero qué dice por ejemplo Mariátegui de esta forma de peruanismo tan cerrado, tan excluyente y autista: Los intelectuales en su mayor parte, componían una sumisa clientela de los herederos o los descendientes de la feudalidad colonial... Ahora los intelectuales están al margen de ese crecimiento aparente de la sociedad, tienen cada vez menos espacios y se encuentran de cara con la necesidad de ser también "comerciantes", mercaderes, un desclasamiento brutal, no hay espacio.
Si regreso al tema del lenguaje, el lenguaje no refleja lo que son las personas, si no lo que aparentan. Nadie desea una sociedad de iguales, sino de selecciones naturales, si hay esclavas de la casa, es porque es así, natural, si hay personas condenadas a la ignorancia es porque no lo merecieron o no hicieron lo suficiente para lograrlo, el neo-darwinismo es común, que sean intelectuales o no... ¿interesante, no? Nadie desea pensar en su situación real, concreta (decía Hernando de Soto, ultra liberal, que los créditos inmobiliarios no se podrán reembolsar) si no en lo que le permite creer la sociedad peruana tan llena de castas. Las universidades se encargan de reproducir el mismo modelo, las familias también, la ascensión social es único sentido, aunque el lenguaje no proponga, no analice, no intercambie. Creo que de ahí ese tono tan estridente, tan afectado.
El nacionalismo es un síntoma de este tiempo, a veces un paso forzado que podría llevar a pensar, como Mariátegui creo que adopto más la visión del que se dice "internacional": el "internacionalista" es quien siente mejor lo indígena y lo peruano, no lo vuelve exótico, no lo reduce a un símbolo ni una leyenda, lo mira como algo vivo (es esa sensación que dan las tiendas de tendencia popular o andina, disecan todo para presentarlo como un producto al consumidor desorientado, al final el consumo es siempre para llenar un vacío), lo indígena, lo peruano, no es el esprit del jirón de la unión, ni de las tertulias limeñas, sino una cosa mucho más honda, más trascendente, escribe JCM...
pues, como observadora, mediadora, lo que fuese, creo que en algún momento hay que tener el valor de aceptar que nada es fijo, que los paradigmas deben y pueden cambiar, que no podemos quedarnos paralizadoas por el brillo hipnótico de ese crecimiento de hojalata, en medio de un balbuceo constante. En todo caso, esa no es mi fiesta.
Fotos: loc contrastes brutales en Lima, sublime casa en Barranco y pobreza en el barrio del Agustino, en pleno centro de Lima.
mercredi, février 20, 2013
y si un día...
¿ Y si un día ya no entendemos lo que leemos, y si un día el lenguaje se vuelve a tal punto instrumental, que ya no revele otra cosa que una necesidad, que sucederá?
No sé, es una pregunta en voz alta...
No sé, es una pregunta en voz alta...
Lenguaje y verdad
Hay algo que me parece fundamental en todo ejercicio de escritura, pese a que a mucha gente le suene extraño, o que la mayoría vea eso con cierto escepticismo, como una pose, nada más alejado. El gran reto es mantener una relación de verdad con lo que se escribe, al menos en mi caso es así. Yo no puedo mentir cuando escribo. Me explico, puedo inventar, hacer una ficción, pero esa ficción, esa invención que no es del todo inventada, debe estar en relación con una verdad que parece absoluta: la que plantea el texto como una forma de coherencia, de transparencia absoluta. En esa grille de fiction, aparece la autora atravesada por esas líneas de riesgo. No se puede escapar de eso, al menos, yo no,
Tal vez Venezuela me ha entrenado en ese proceso, no puedo, nunca, estar en un intercambio de frases automático, siento que lo que me apasiona, lo que me mueve, es sentir que el lenguaje revela cosas, que pone en contacto con lo más íntimo de nosotras. No puedo con la actuación. Cada reunión social donde hay que representar un rol, un estereotipo, donde hay que alejarse de ese pacto interior, me cuesta, me pesa y solo pienso en regresar a mis espacios. No siempre sucede, hay personas, varias felizmente, que permiten un diálogo directo, una compañía atenta. Hay que buscarlas y cuidarlas. No perderse en el juego de representaciones. Imagino que con tanto mensaje que recibimos del exterior, nos cuesta saber quiénes somos.... el otro día oía en la radio (France Culture) que con el tiempo, la noción de sujeto que hemos tenido hasta ahora, ligado a un territorio y una cultura, cambiará. Estamos en plena mutación hacia... no sé, las, los que tenemos que elegir, somos nosotroas...
el deseo es una aguja que se mueve sobre una superficie, mientras más centrada esté, creo que puede orientarse mejor...
yo sigo mi brújula...
Tal vez Venezuela me ha entrenado en ese proceso, no puedo, nunca, estar en un intercambio de frases automático, siento que lo que me apasiona, lo que me mueve, es sentir que el lenguaje revela cosas, que pone en contacto con lo más íntimo de nosotras. No puedo con la actuación. Cada reunión social donde hay que representar un rol, un estereotipo, donde hay que alejarse de ese pacto interior, me cuesta, me pesa y solo pienso en regresar a mis espacios. No siempre sucede, hay personas, varias felizmente, que permiten un diálogo directo, una compañía atenta. Hay que buscarlas y cuidarlas. No perderse en el juego de representaciones. Imagino que con tanto mensaje que recibimos del exterior, nos cuesta saber quiénes somos.... el otro día oía en la radio (France Culture) que con el tiempo, la noción de sujeto que hemos tenido hasta ahora, ligado a un territorio y una cultura, cambiará. Estamos en plena mutación hacia... no sé, las, los que tenemos que elegir, somos nosotroas...
el deseo es una aguja que se mueve sobre una superficie, mientras más centrada esté, creo que puede orientarse mejor...
yo sigo mi brújula...
jeudi, février 14, 2013
Todo está en contra de escribir
Haez cambiado nuestro empleo del tiempo. De pronto, tenemos muy poco tiempo para escribir. Las cosas se multiplican ad infinitum, los pliegues de la realidad parecen multiplicarse, las voces nos llegan de todas partes. Estoy en Lima, pero sigo en Venezuela y no me desprendo de Francia, ni de España, menos de México. Mi lugar es "un no lugar", como dice Marc Augé. Trato de insistir en mantener mi ritmo, me aferro a una frase de Marc Augé: magistral. Pero sé que no es suficiente. No encuentro el tiempo que tenía antes. Demasiados dispositivos, de uno solo, la computadora, he pasado a tres!!
Cambiará nuestra manera de conocer, será más elíptica, más total, seremos seres nuevos con otras formas de hablar y pensar.
Nuestra manera de conocer ha cambiado. No hay totalidades, hay fragmentos.
Estamos constantemente fragmentadoas...
más soloas.
cada vez es más intensa la sensación de la soledad de los demás en mí, mi espejo interior refleja esas soledades con más intensidad...
Necesitaba escribir esto para liberarme. Tal vez estemos más seguroas de que la verdadera libertad no existe (ese infierno de la elección) y estamos más cerca a aceptar nuestras prisiones, con docilidad, con resignación...
Pienso: el gesto de escribir es un gesto de resistencia, es la vida...
intento no inquietarme...
pero siento golpes de tambor, golpes de guerra, el tiempo se acaba y se trata del "empleo del tiempo", del lenguaje cada vez más pragmático y efímero. La literatura no es una diversión, es una conversión...
Cambiará nuestra manera de conocer, será más elíptica, más total, seremos seres nuevos con otras formas de hablar y pensar.
Nuestra manera de conocer ha cambiado. No hay totalidades, hay fragmentos.
Estamos constantemente fragmentadoas...
más soloas.
cada vez es más intensa la sensación de la soledad de los demás en mí, mi espejo interior refleja esas soledades con más intensidad...
Necesitaba escribir esto para liberarme. Tal vez estemos más seguroas de que la verdadera libertad no existe (ese infierno de la elección) y estamos más cerca a aceptar nuestras prisiones, con docilidad, con resignación...
Pienso: el gesto de escribir es un gesto de resistencia, es la vida...
intento no inquietarme...
pero siento golpes de tambor, golpes de guerra, el tiempo se acaba y se trata del "empleo del tiempo", del lenguaje cada vez más pragmático y efímero. La literatura no es una diversión, es una conversión...
dimanche, février 03, 2013
el poder de las palabras
están las palabras y luego lo que ellas pueden cambiar dentro de nosotroas, y fuera, dentro de nosotroas, el valor que le damos a las cosas, todas nuestras interpretaciones y jerarquías. Pero, ¿qué sucede cuando las palabras escriben, al azar, y terminan produciendo un destino? Nadie tiene un destino, creo, este se escribe día a día, y nunca de forma total, sino siempre parcial, incompleta. La neurosis de escribir es tratar de completar esa parte de vida que siempre nos hace falta. Sin embargo, sucede que a veces escribimos cosas que luego vamos a vivir, como si hubiese una forma de visión de futuro, de intuición, o lo que diría, adelantarse a los hechos por una línea de causalidad, que da como resultado que varias posibilidades se unan y produzcan esa coincidencia, esa situación que antes hemos escrito, como "por azar". Tal vez, sí, quienes observamos andamos siempre con la mirada muy concentrada en los demás, cosa que a veces me produce un agotamiento extremo, pero que hace que leamos antes que nadie ciertas cosas...
más allá de tener virtudes de pitonisa, creo que es la Atención.
Tengo muchas ideas que vienen a mi cabeza, no logro ponerlas por escrito, el Facebook me fragmenta, me distrae inútilmente.
Leo las cartas de Van Gogh a su hermano Theo, sigo sus lecturas, sus análisis, su capacidad de síntesis, y de nuevo, su observación. A veces me digo, me libre de esta persona (una amistad, a veces un hombre) que solo veía generalidades, el grueso de la experiencia, nunca sus partes...
Pocos mails, algunos importantes, de amigos, de personas que también escriben, muchas veces, una obra mucho más importante que la mía. Dar nombres, no sé... a mí me gusta saber quiénes son las personas que rodean una vida, un recorrido, pero en ciertas ocasiones, puede estar fuera de lugar.
tengo varios libros por leer, el último de Yuri Herrera, que parece "sabroso" como se dice aquí, algunos ensayos, más novelas... ¿cómo hacer que las cosas no parezcan exhibicionistas, para que se mantengan en contacto con cierta verdad? No lo sé, creo que aceptar el fb es una debilidad, un haber pisado el palito que pone en peligro una parte de esa autenticidad...
a réfléchir...
más allá de tener virtudes de pitonisa, creo que es la Atención.
Tengo muchas ideas que vienen a mi cabeza, no logro ponerlas por escrito, el Facebook me fragmenta, me distrae inútilmente.
Leo las cartas de Van Gogh a su hermano Theo, sigo sus lecturas, sus análisis, su capacidad de síntesis, y de nuevo, su observación. A veces me digo, me libre de esta persona (una amistad, a veces un hombre) que solo veía generalidades, el grueso de la experiencia, nunca sus partes...
Pocos mails, algunos importantes, de amigos, de personas que también escriben, muchas veces, una obra mucho más importante que la mía. Dar nombres, no sé... a mí me gusta saber quiénes son las personas que rodean una vida, un recorrido, pero en ciertas ocasiones, puede estar fuera de lugar.
tengo varios libros por leer, el último de Yuri Herrera, que parece "sabroso" como se dice aquí, algunos ensayos, más novelas... ¿cómo hacer que las cosas no parezcan exhibicionistas, para que se mantengan en contacto con cierta verdad? No lo sé, creo que aceptar el fb es una debilidad, un haber pisado el palito que pone en peligro una parte de esa autenticidad...
a réfléchir...
jeudi, janvier 24, 2013
llegar hasta el centro
He estado sumergida en correcciones, lecturas, ideas que no lograba finalizar ni rodear completamente. La dispersión de este tiempo, pero también "ese tiempo que no pasa", como se llama el último libro de J:B Pontalis, que acabo de terminar y a quien conocí en París, lamentablemente, Pontalis, ya no está, y la repetición es la regla. La repetición de la soledad, de la falta de atención, de historias de personas siempre solas y condenadas a permanecer así. El tiempo pasa, y mis padres envejecen, solo ahora comprendo lo difícil que es envejecer en medio de una sociedad indiferente y acostumbrada a sobrevivir como sea- La repetición también de la falta de diálogo, de tener la impresión que todo el mundo ha aceptado ese nuevo contrato social, absurdo y estridente de parecer estar acompañadoa, pero estar siempre sola, distraidoa (el lenguaje sufre una especie de locura social, no transmite casi nada) de lo esencial, la época del pensamiento pret a porter, como lo llama un amigo francés, ni los más sabioas escapan. La mayoría de personas renuncia a estar en contacto con alguien si tiene que dejar de mirarse a sí misma, si tiene que recorrer espacios nuevos, en resumen, si acepta el riesgo de vivir. Tiene que ver también con ese encierro, la xenofobia de estos tiempos. Algunos claros, sí, en medio de un desierto. La vida no pierde sus colores, como escribía Simone de Beauvoir en La invitada, es que somos más exigentes y sabemos que no podemos esperar más, que debemos transformar ciertas pasiones en virtudes.
Seneca ayuda, aunque necesitemos del deseo como motor de acción y creación. Las aventuras, al final, siempre son interiores. Es lo que pensé cuando fui a Venecia con Olivier.
pues bien, dispuesta a emprender otra aventura interior en medio del desierto, regresaré a este espacio.
Seneca ayuda, aunque necesitemos del deseo como motor de acción y creación. Las aventuras, al final, siempre son interiores. Es lo que pensé cuando fui a Venecia con Olivier.
pues bien, dispuesta a emprender otra aventura interior en medio del desierto, regresaré a este espacio.
samedi, janvier 12, 2013
Escribir, ¿una necesidad?
Sé que ahora pasa mucho tiempo entre un post y otro, a lo mejor el FB tenga algo que ver, al final vamos escribiendo por pequeñas dosis, fragmentos, aunque me pregunto si la razón no estaría más en el hecho de tolerar un constante imperativo del presente, una especie de dictadura del presente que impide recorrer el pasado y pensar en el futuro. Tal vez...
Tal vez sea que la realidad venezolana no me permite demasiada evasión o que siento que las palabras tiene que estar más sopesadas, más cargadas, que no puedo decir Todo.
también intuyo que tiene que ver con una cierta frustración, con saber que las palabras no van a transformar realmente la realidad, como una falta de eco, un laberinto en el que nos resistimos a entrar por miedo a perdernos.
Es el ágora pública que está llena de voces, de gritos, de ruidos, a veces alguna música que reconocemos como familiar.
Sie pre me repito que hay que aprender a aceptar ciertas cosas, escribir me ha ayudado a recorrer ciertas experiencias, pero no las ha borrado, tampoco las he aceptado, son siempre una obsesión, ¿les sucede a otras personas?
de ahí esa sensación de futilidad, mientras escribo, pienso en algunas personas queridas, en la distancia, en su soledad, no sé cómo abarcarla, pensé siempre que escribir me acercaba de ellas, ahora, y ano sé...
Para escribir hay que sentir muchas veces que vamos a ser escuchadas, y escuchadas con atención, es posible que sea una de las razones por las que no recorro mucho este trayecto para llegar a mí, a lo mejor no sé muy bien dónde estoy; en mi casa, en mi casa de infancia, con mi madre, con mi padre, mis hermanos, las personas que me han acompañado... no sé, pero, de todas formas decido aventurarme...
si a veces me pareció pedante someter todo lo que se pasaba por la cabeza en un blog en línea, lo que me decidió a hacerlo fue pensar que exponerlas me obligaría a lidiar con mis límites, a ponerme en duda, no la exhibición, el análisis, la mirada que quizá no tengo, no, no tengo una mirada.
¿cuántas personas carecen de mirada, y cuantas veces he pensado que escribiendo yo era esa mirada ? Muchas veces, seguro...
por ahora, no deseo abandonar este blog, pero la necesidad debe imponerse, no puedo hacerlo automáticamente, fácilmente, no, no es mi registro, quizás si yo me conozco un poco más, pienso siempre, alguien podrá conocerse mejor en mí. Es lo que me ha pasado con lecturas de otros y otras autoras, me han ayudado a construirme, a recorrerme, aunque sea solo como un modelo que nunca podré alcanzar.
Tal vez sea que la realidad venezolana no me permite demasiada evasión o que siento que las palabras tiene que estar más sopesadas, más cargadas, que no puedo decir Todo.
también intuyo que tiene que ver con una cierta frustración, con saber que las palabras no van a transformar realmente la realidad, como una falta de eco, un laberinto en el que nos resistimos a entrar por miedo a perdernos.
Es el ágora pública que está llena de voces, de gritos, de ruidos, a veces alguna música que reconocemos como familiar.
Sie pre me repito que hay que aprender a aceptar ciertas cosas, escribir me ha ayudado a recorrer ciertas experiencias, pero no las ha borrado, tampoco las he aceptado, son siempre una obsesión, ¿les sucede a otras personas?
de ahí esa sensación de futilidad, mientras escribo, pienso en algunas personas queridas, en la distancia, en su soledad, no sé cómo abarcarla, pensé siempre que escribir me acercaba de ellas, ahora, y ano sé...
Para escribir hay que sentir muchas veces que vamos a ser escuchadas, y escuchadas con atención, es posible que sea una de las razones por las que no recorro mucho este trayecto para llegar a mí, a lo mejor no sé muy bien dónde estoy; en mi casa, en mi casa de infancia, con mi madre, con mi padre, mis hermanos, las personas que me han acompañado... no sé, pero, de todas formas decido aventurarme...
si a veces me pareció pedante someter todo lo que se pasaba por la cabeza en un blog en línea, lo que me decidió a hacerlo fue pensar que exponerlas me obligaría a lidiar con mis límites, a ponerme en duda, no la exhibición, el análisis, la mirada que quizá no tengo, no, no tengo una mirada.
¿cuántas personas carecen de mirada, y cuantas veces he pensado que escribiendo yo era esa mirada ? Muchas veces, seguro...
por ahora, no deseo abandonar este blog, pero la necesidad debe imponerse, no puedo hacerlo automáticamente, fácilmente, no, no es mi registro, quizás si yo me conozco un poco más, pienso siempre, alguien podrá conocerse mejor en mí. Es lo que me ha pasado con lecturas de otros y otras autoras, me han ayudado a construirme, a recorrerme, aunque sea solo como un modelo que nunca podré alcanzar.
jeudi, janvier 03, 2013
Retorno
Mon verre est petit, mais je bois dans mon verre, Alfred de Musset
Después de estos días cargados de presión, presión exterior para celebrar el final de año, la navidad, todos nuestros símbolos de civilización occidental (sic) que a veces me llevaban a pararme en una esquina y pensar: ¿realmente, qué es todo esto, esta locura consumista, el deseo de comprar y comprar cualquier cosa, pourvu que quelqu un nous face sentir que somos necesarios? el lapsus en francés quiere decir: con tal que alguien nos haga sentir necesarioas....
tengo una imagen muy clara, caminando con mi madre por la calles de Chosica atestadas de vendedores ambulantes que anunciaban a gritos sus productos made in china, había una estridencia, un hormigueo humano que no sé si era humano o automático, inconciente. Todo el mundo acepta entrar en el juego de parecer más que ser: Por ejemplo, parece que hemos crecido en la economía peruana, que la clase media aumenta, pero lo que aumenta es el endeudamiento de esa clase media para consumir productos que "dan la impresión" que su vida ha mejorado. Pero la calidad de los productos que se consume, si se come mejor, o si se consumen productos tóxicos, de mala calidad, no está en juego, nadie se hace la pregunta. Basta que la propaganda diga lo contrario: el deseo es mimético, no es el deseo de unoa mismoa, es el deseo del Otro!! Y en esa mímesis todo el mundo padece la alienación de convertirse en una marca, con un miedo casi infantil de desaparecer como individuo. Por instantes pensaba: la ciudadanía de la mayoría de la gente no está inspirada en el diálogo, en el intercambio de ideas y emociones si no en el consumo! Eso también se transmite a las relaciones, somos lo que consumimos, y una representación en un mercado, exagerando el trazo, si alguien accede a decodificar (o conoce la marca) estamos establecemos un vínculo!
....
esa forma me parece tan forzada, tan poco "natural" por decirlo de alguna manera. Es lo más antinatural que conozco, violentamente cierto.
Hay que atravesar un límite para ver de cerca esa locura capitalista, consumista, que destruye todo, y folclorisa coloreando todo de un brillo fatuo incluso a las personas. Nadie es lo que es sino una especie de "aculturado" al consumo. En ese instante, la frase de Arguedas: Yo no soy un aculturado, me parecí rotunda. Nunca se había asimilado a otra cultura por acomodamiento, temor, mimetismo, sino por deseo, deseo de ser... hay una gran diferencia, creo, entre dejarse invadir por el deseo del otro, y buscar su propio deseo. Aunque, sea difícil saber dónde está tu deseo. Es casi imposible, pero asimilarse, perderse en ese teatro de máscaras que impone el capitalismo... NO.
Nunca me ha parecido más evidente cuántas ficciones nos contamos, cuántas creemos inocentemente y cuánto cuesta ponerlas en duda. Se nos enseña más a aceptar que a analizar...
Regreso a Caracas, y ahí, la sensación de que hay otra búsqueda, al menos, estoy al frente de una sociedad que se busca en el error y en la caída, pero se busca. Y eso es fortalecedor. Aquí no se puede actuar o parecer, solo ser.... Por supuesto, no en toda la sociedad venezolana, hay una gran parte que sigue el ritmo planetario y desea lo mismo que los demás, consumir. De lo contrario está dispuesta a matar. La fragmentación es enorme. Entonces moverse en esos pliegues de reposo...
Una imagen que mantengo de este primero de enero: la subida en el teleférico al cerro del Ávila, ahí el silencio es puro, un descanso de este mundo tan acelerado y extraño.
samedi, décembre 15, 2012
Todos los hombres son mortales, receso
Creo que hay instantes en que debemos pensar qué significa la vida frente a la muerte. Una de las cosas con las que nos confronta la situación que atraviesa Venezuela, con la enfermedad de su Presidente, es reveladora. Más allá de todas las caricaturas y simplificaciones de las cuales es víctima este proceso, la madurez de la población venezolana, me sorprende. Si hay tanto afecto, y a veces un poco de amor histérico, es porque en muchos años de una "supuesta democracia" nadie se ocupó de los más vulnerables (comparto con Jacques Rancière su idea de que las democracias representativas no cumplen realmente una función por la igualdad). Chávez, con una sensibilidad y una empatía siempre atenta, fina, se ha ocupado de todos aquellos y aquellas que no tenía rostro, que vivían sin vida- No solo convirtió a esta vocación de servicio en una convicción moral, sino en una decisión política. ¿Una Teresa de Calcula hombre? No sé, pero hay algo en la persona de Chávez que hace que entre en contacto con las aquellas que lo ven y lo escuchan y lo siguen, que hayan alcanzado un nivel de madurez moral y política. Nadie cierra los ojos frente a los errores, los temas que siempre surgen cuando una población (una parte de la población) decide hacerse cargo del destino de su país, pero hay una responsabilidad asumida. La biología no es un destino, decía Freud, tampoco la pobreza es una situación "natural" y aceptable como se pretende hacer pasar como lenitivo y sedante. La chatura de la idea de que es necesario de que existan pobres para que tengamos ricos es, desde todo punto de vista escandalosa. Para alguien que escribe, el lenguaje es importante. Cuando los responsables políticos, apoyados en la mirada de su líder se expresan, cuando los jóvenes y las mujeres (sobre todo las mujeres) con un lenguaje que organiza, piensa, reflexiona, no se puede pasar de frente. Es una dialéctica constante, y ahí donde un lenguaje busca soluciones, recuperar la confianza en el discurso y alejarlo de sus tenores retóricos, ahí donde el lenguaje asume la carga moral del otroa a quien se dirige, es cuando realmente cumple su función principal, la de hacer que seamos capaces de soñar, pensar, transformar...
En fin, quería terminar el año con esta reflexión un poco acelerada por falta de tiempo. Creo que para entender qué sucede en Venezuela, es necesario prestar atención, salir del "molde" tradicional de la labor política. Este proceso no se termina con su líder, aunque sea doloroso perder lo que se podría llamar una "compañía silenciosa". Si analizamos por qué tantas mujeres (70% de mujeres participan en este proceso) lloran a un líder, no creo que sea solo la religión, el culto a la figura masculina (además Chávez no es un líder que represente realmente los valores culturales masculinos, si dije Teresa de Calculta...) es que este proceso liderado por él les había garantizado una entrada digna en la historia de su país, un futuro, una vida completa, o como ese gerundio que usa HC, vivir viendo, y vivir muriendo, o morir de vivir para seguir el fraseo que también podría ser de Juan de La Cruz.
Cambio entonces de paradigmas, nunca he oído una sintaxis tan clara, discursos tan claros y maduros de parte de una población, y aunque mucha gente te repita la cantaleta de la la falta de derechos, producto de una propaganda muy bien orquestada por las corporaciones... espero que cuando regrese del Perú, este proceso siga en movimiento.
....
Creo que se me impone un receso, un descanso, un cierre de fin de año para pensar, observar, estar....
feliz año nuevo!
En fin, quería terminar el año con esta reflexión un poco acelerada por falta de tiempo. Creo que para entender qué sucede en Venezuela, es necesario prestar atención, salir del "molde" tradicional de la labor política. Este proceso no se termina con su líder, aunque sea doloroso perder lo que se podría llamar una "compañía silenciosa". Si analizamos por qué tantas mujeres (70% de mujeres participan en este proceso) lloran a un líder, no creo que sea solo la religión, el culto a la figura masculina (además Chávez no es un líder que represente realmente los valores culturales masculinos, si dije Teresa de Calculta...) es que este proceso liderado por él les había garantizado una entrada digna en la historia de su país, un futuro, una vida completa, o como ese gerundio que usa HC, vivir viendo, y vivir muriendo, o morir de vivir para seguir el fraseo que también podría ser de Juan de La Cruz.
Cambio entonces de paradigmas, nunca he oído una sintaxis tan clara, discursos tan claros y maduros de parte de una población, y aunque mucha gente te repita la cantaleta de la la falta de derechos, producto de una propaganda muy bien orquestada por las corporaciones... espero que cuando regrese del Perú, este proceso siga en movimiento.
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Creo que se me impone un receso, un descanso, un cierre de fin de año para pensar, observar, estar....
feliz año nuevo!
mercredi, décembre 05, 2012
Del mundo como un supermercado
Siempre pienso en esta frase: cuesta mucho saber dónde se encuentra su deseo. No desear siempre el deseo del otroa, según la regla mimética que describía René Girard, sino desear lo que nos es necesario, lo que nos produce placer a nosotras. Nosotras, significa escapar de toda esa panoplia de estereotipos que nos llueven día a día sobre lo que "debemos o no desear". Viendo una página de Internet, descubro que existen cada vez más editoriales virtuales (he descubierto sobre todo en francés) que editan de todo, como en un supermercado, como si el lector o la lectora entrase en un dédalo donde siempre hallará el hilo para salir. ¿Será? Intuyo que el abaratamiento de los costos de una edición por Internet, ha convencido, como me comentaba Olivier, que cualquier persona puede escribir correctamente sus memorias, contar anécdotas o conjugar historias, sin que por eso se plantee grandes problemas sobre el lenguaje, la forma, el sentido, etc.... esas personas pueden vender sus libros entre 40 o 50 personas conocidas y así, la editorial, puede llegar a vender cientos de cientos de ejemplares de esa psicología de la proximidad que plantea otra forma de "Vínculo social". Estas palabras están de moda, las he oído varias veces los últimos días, en Pierre de Rosanvallon, en Marc Augé...
Justamente, mi vínculo social es virtual en el extranjero, pero no solo lo es para mí, todas las personas viven y conversan a través de la web, compran, escriben, diseñan el mundo a su manera. El mundo parece un supermercado con el producto que necesitamos. Esto podría dar resultados inimaginables, peor también puede producir una parálisis social, es una intuición...
a medianoche desperté con dolor de cabeza. Tenía: El placer del texto (Barthes) en mi mesa de noche. Leía: ¿qué hace que muchas personas renuncien al placer noble de la lectura? Tal vez, pensé que es que no se sienten a la altura de esas experiencias que aparentemente son sofisticadas, porque, por más trabajo que le haya costado a quien lo escribió, ¿ no parece tan natural, tan real? Creo que la economía nos ha arrancado muchas cosas, la capacidad de confiar en nuestros deseos, en su autonomía, en nuestros sueños, en nuestra capacidad de soñar.
El otro día pensé: mientras soñemos, mientras el inconciente esté allí (el inconciente que son los otroas)
latiendo, imposible que no haya literatura. Nunca sé qué me empuja escribir, pero lo hago, es vital, es como soñar para después estar bien. Hablo de los sueños del sueño en sí.
He estado durante una semana recibiendo gente, hablando con gente, pero no me he recibido a mí misma, no me he hablado a mí misma.
Un día, sensación de agotamiento, de estar como distorsionada, fuera de mi eje. Resulta después de hacer muchos esfuerzos por comunicar, por dialogar. Hay algo en mí que se traiciona, no son miradas que me ven, sino que ven al personaje- Y es agotador.
para volver al supermercado, las identidades se venden y se reconstruyen a una velocidad sideral en las redes sociales, la mejor caricatura. Una persona que tiene 2000 amigoas pero cuando está enferma, o necesita a alguien, no encuentra a nadie. Estas identidades del ciber, son volátiles, no son realmente identidades porque se construyen para la mirada exterior, al menos, es lo que intuyo.
Tal vez estemos entrando a otra forma de construir nuestra psique, ¿ no será nuestro super-yo el FB? Y el Ello, el espacio sideral e inanimado de la imagen?
tendría que dar vueltas a esta idea que tengo la pretensión de exponer, sin afinar.
tal vez porque en este mundo virtual. todo se me hace alambicado.
Justamente, mi vínculo social es virtual en el extranjero, pero no solo lo es para mí, todas las personas viven y conversan a través de la web, compran, escriben, diseñan el mundo a su manera. El mundo parece un supermercado con el producto que necesitamos. Esto podría dar resultados inimaginables, peor también puede producir una parálisis social, es una intuición...
a medianoche desperté con dolor de cabeza. Tenía: El placer del texto (Barthes) en mi mesa de noche. Leía: ¿qué hace que muchas personas renuncien al placer noble de la lectura? Tal vez, pensé que es que no se sienten a la altura de esas experiencias que aparentemente son sofisticadas, porque, por más trabajo que le haya costado a quien lo escribió, ¿ no parece tan natural, tan real? Creo que la economía nos ha arrancado muchas cosas, la capacidad de confiar en nuestros deseos, en su autonomía, en nuestros sueños, en nuestra capacidad de soñar.
El otro día pensé: mientras soñemos, mientras el inconciente esté allí (el inconciente que son los otroas)
latiendo, imposible que no haya literatura. Nunca sé qué me empuja escribir, pero lo hago, es vital, es como soñar para después estar bien. Hablo de los sueños del sueño en sí.
He estado durante una semana recibiendo gente, hablando con gente, pero no me he recibido a mí misma, no me he hablado a mí misma.
Un día, sensación de agotamiento, de estar como distorsionada, fuera de mi eje. Resulta después de hacer muchos esfuerzos por comunicar, por dialogar. Hay algo en mí que se traiciona, no son miradas que me ven, sino que ven al personaje- Y es agotador.
para volver al supermercado, las identidades se venden y se reconstruyen a una velocidad sideral en las redes sociales, la mejor caricatura. Una persona que tiene 2000 amigoas pero cuando está enferma, o necesita a alguien, no encuentra a nadie. Estas identidades del ciber, son volátiles, no son realmente identidades porque se construyen para la mirada exterior, al menos, es lo que intuyo.
Tal vez estemos entrando a otra forma de construir nuestra psique, ¿ no será nuestro super-yo el FB? Y el Ello, el espacio sideral e inanimado de la imagen?
tendría que dar vueltas a esta idea que tengo la pretensión de exponer, sin afinar.
tal vez porque en este mundo virtual. todo se me hace alambicado.
mardi, novembre 27, 2012
Con Marc Augé en Caracas
He esperado varios días antes de soltar los que tenía dando vueltas en la cabeza. Sucede que en estos momentos de autopromoción espero a que sea una necesidad, o ganas de compartir algo muy personal, lo que me empuje a escribir. Es como un recorrido lento, en medio del silencio. Hemos estado acompañando (con Olivier a Marc Augé) durante su estadía en Caracas, y me atrevo a decir que se sintió muy bien compartiendo con nosotros. El hecho de que haya estado en nuestra casa ha permitido esas conversaciones que se dan solo cuando estás frente a una persona en un lugar apartado. Era la sala y yo veía la mirada de MA recorrer el verdor de los árboles, detenerse en un espacio interior, antes de empezar a hablarme del tiempo, de la edad (tiene 74 años o más, por discreción, no le pregunté su edad), de las ganas de vivir, al menos yo, siempre leí en él al joven, incluso al niño, y no al hombre de edad avanzada. Su entusiasmo por caminar por Caracas, su flexibilidad para plegarse a la aventura, su confianza en la vida, han sido para mí una lección de saber vivir.
Creo que me puse a escucharlo, sin interrumpir (cosa que suelo hacer por impaciencia) en cómo se veía y cuál era su relación con la muerte. Me citó una carta de Seneca a Lucilius, creo que hablé del miedo que siento de que mis padres ya no estén un día. Y yo sé, como le dijo él que ese miedo tiene que ver con la propia muerte. Más allá de estos temas densos, era su entusiasmo, sus ganas de conocer, decir un sí profundo a la vida, lo que más impactaba (mentener esa ilusión casi infantil por hechos casi ínfimos). Ya había estado en Caracas, y su sensibilidad acerada, lo colocaba en el mismo lugar que nosotros: en Venezuela se vive una transformación fundamental. No es un acomodamiento, no, es una transformación de un sistema de pensamiento. Vio por toda la ciudad el plan vivienda que hace crecer edificios como hongos, pensaba como Olivier que el hecho de que estas construcciones no tuvieran parqueo, no era un error, sino un avance hacia otra forma de civilización para compartir la vida en la ciudad. Durante su conferencia en la Universidad Central de Venezuela, la sala reventaba de jóvenes (1000 estudiantes en dos días!), se le acercaban, le pedía autógrafos, yo percibía una cierta fragilidad en él, en una forma de titubear al caminar, en la mirada siempre unida a su eje interno, espacio de reflexión y combustión constantes, luego nos fuimos a almorzar a un restaurante de Las mercedes, estaba luminoso, feliz...
Tuve la arrogancia de regalarle dos libros míos, la verdad que sí, hubo algo de arrogancia en ese gesto mío, como si yo hubiese recorrido la misma cantidad de años, como si pudiera haber madurado tantas ideas. Leía su libro Formas del olvido, que me llevaba a pensar la antropología, en psicoanális desde otra perspectiva menos literaria. Estoy contenta y agradecida de estos encuentros que me llenan de energía, pero sobre todo me enseñan que quien sabe más, es siempre quien sabe callar. Nobleza de la sabiduría.
Creo que me puse a escucharlo, sin interrumpir (cosa que suelo hacer por impaciencia) en cómo se veía y cuál era su relación con la muerte. Me citó una carta de Seneca a Lucilius, creo que hablé del miedo que siento de que mis padres ya no estén un día. Y yo sé, como le dijo él que ese miedo tiene que ver con la propia muerte. Más allá de estos temas densos, era su entusiasmo, sus ganas de conocer, decir un sí profundo a la vida, lo que más impactaba (mentener esa ilusión casi infantil por hechos casi ínfimos). Ya había estado en Caracas, y su sensibilidad acerada, lo colocaba en el mismo lugar que nosotros: en Venezuela se vive una transformación fundamental. No es un acomodamiento, no, es una transformación de un sistema de pensamiento. Vio por toda la ciudad el plan vivienda que hace crecer edificios como hongos, pensaba como Olivier que el hecho de que estas construcciones no tuvieran parqueo, no era un error, sino un avance hacia otra forma de civilización para compartir la vida en la ciudad. Durante su conferencia en la Universidad Central de Venezuela, la sala reventaba de jóvenes (1000 estudiantes en dos días!), se le acercaban, le pedía autógrafos, yo percibía una cierta fragilidad en él, en una forma de titubear al caminar, en la mirada siempre unida a su eje interno, espacio de reflexión y combustión constantes, luego nos fuimos a almorzar a un restaurante de Las mercedes, estaba luminoso, feliz...
Tuve la arrogancia de regalarle dos libros míos, la verdad que sí, hubo algo de arrogancia en ese gesto mío, como si yo hubiese recorrido la misma cantidad de años, como si pudiera haber madurado tantas ideas. Leía su libro Formas del olvido, que me llevaba a pensar la antropología, en psicoanális desde otra perspectiva menos literaria. Estoy contenta y agradecida de estos encuentros que me llenan de energía, pero sobre todo me enseñan que quien sabe más, es siempre quien sabe callar. Nobleza de la sabiduría.
mardi, novembre 20, 2012
respiración
regreso de una larga tarde en medio del infierno de carros que saturan Caracas. No exagero, creo que en lugar de pulmones tengo dos motores. El tráfico es un infierno a escala completamente inhumana, imposible digerir, pero parece que no todo el mundo lo siente así. En este momento muchas personas son una entidad omnisciente, dentro de un auto (pensar que solo el 80% usa el transporte público, es pensar en qué calidad de vida tiene la mayoría si esto sigue así) con varios dispositivos al alcance, lo que hace que su relación con su entorno sea abstracta, irreal, virtual, por lo que, la contaminación y el tráfico de pesadilla no importa mientras llegue a todas partes en auto, a mi casa, al trabajo (que siempre tiene el aire acondicionado), al restaurante, donde sea. El venezolano con automóvil, clase media, y clase media alta, no vive su naturaleza, no vive su ciudad, vive atomizado.
No solo es que no siente que comparte el mismo país que no tiene carro y padece horas de horas para llegar a su casa o a su trabajo, sino que no acepta (y esta es una muralla) una relación horizontal, no pone los pies en el suelo, no camina!
creo que haber recorrido algunas calles me ha hecho pensar lo irrespirable de este momento, es decir, ¿cómo vamos a vivir así, tan encerrados, tan de espaldas al mundo que nos rodea, por qué hemos globalizado la indiferencia y, claro, la estupidez?
No lo sé y la respuesta da miedo. Es una sensación de desarraigo, nunca hemos estados tan desarraigadoas en medio del smob!! Me da mucho más miedo pensar en las políticas de gobiernos ultraliberales, tan alienados con los valores mercantiles de esta época, que han hecho del deseo una dependencia, una patología cultural: el consumismo (la identidad está en el objeto de deseo, decía Lacan) ... Estas formas de vida no son naturales, son una cosa totalmente monstruosa.
¿será que hay un tercer ojo que nos hace ver que esto es escandaloso? No lo sé, pero a veces siento que este mundo no es mi mundo, que yo no sé vivir en él...
El vínculo social no existe, todos y todas estamos cada vez más atomizadoas, ¿iremos a estallar?
No solo es que no siente que comparte el mismo país que no tiene carro y padece horas de horas para llegar a su casa o a su trabajo, sino que no acepta (y esta es una muralla) una relación horizontal, no pone los pies en el suelo, no camina!
creo que haber recorrido algunas calles me ha hecho pensar lo irrespirable de este momento, es decir, ¿cómo vamos a vivir así, tan encerrados, tan de espaldas al mundo que nos rodea, por qué hemos globalizado la indiferencia y, claro, la estupidez?
No lo sé y la respuesta da miedo. Es una sensación de desarraigo, nunca hemos estados tan desarraigadoas en medio del smob!! Me da mucho más miedo pensar en las políticas de gobiernos ultraliberales, tan alienados con los valores mercantiles de esta época, que han hecho del deseo una dependencia, una patología cultural: el consumismo (la identidad está en el objeto de deseo, decía Lacan) ... Estas formas de vida no son naturales, son una cosa totalmente monstruosa.
¿será que hay un tercer ojo que nos hace ver que esto es escandaloso? No lo sé, pero a veces siento que este mundo no es mi mundo, que yo no sé vivir en él...
El vínculo social no existe, todos y todas estamos cada vez más atomizadoas, ¿iremos a estallar?
vendredi, novembre 16, 2012
Ecuador
Ayer, cuando salía del aeropuerto de Quito, pensaba en la necesidad de concentrarme en las sensaciones que iba inscribiendo durante mi viaje. Ser la tabula rasa donde esa nueva experiencia se inscriba fácilmente. He caminado sola por las calles del centro, las plazas, las calles empinadas, disfruté mucho ese tiempo lento de Quito, "ese olor a sierra" que tanto me recuerda a Cora-Cora y que me mece en los recuerdos de la infancia, allá, en la hacienda de mi abuelo materno. De hecho, hay en Ecuador esa mezcla entre el mundo urbano y andino que para mí no es exótica, si no afectiva. Una mujer con sombrero y falda de lana tejida, vendiendo la lotería en una esquina, es una sensación tan, tan natural para mí. Es algo próximo por lo que no tengo tarjeta postal, no, tengo una sensación clara, de carne y hueso. A ver, entremos en en interior y salgamos de la mirada externa, digo esto porque en cada evento público siempre tengo miedo de perderme en esas miradas, siento, siempre, un temor por no reconocerme, dejarme llevar por el entusiasmo del momento, la necesidad de compañía, la manía de "gustar". Me veo inquieta sobre mi silla, en el salón de la Feria del libro, con una cierta a angustia, una sensación de no saber por qué estoy ahí, en principio lo sé, estoy ahí porque me han invitado y estoy feliz de conocer a todas esas personas nuevas, pero no sé si me merezco ese lugar, más que merecerlo, no sé si lo justifico, si lo estoy ocupando de verdad. Creo que escribir es una pasión loca, violenta, a veces sublime, pero muchas, muchas veces, tirana, exclusiva. Es un trabajo solitario, de atención, y cuando estás en público sientes que realmente estás sola, que estás sola con tus dudas y tus obsesiones, pero, stop, no quiero perder el hilo, lo que sentí es que ese instante frente a la mirada exterior me devolvía la justa medida de mi persona: alguien que está siempre en pelea constante con su interior, alguien que intentaba juntar ese exterior con el contenido interior y darle un movimiento, una armonía. Posiblemente mi angustia provenía también de una cierta lucidez y una cierta frustración de no saber si escribir puede seguir teniendo sentido en una época en la que no hay tiempo para concentrarse, en un tiempo en que el imperativo de la vida activa y bulliciosa no estaba plantando el pie sobre la cabeza para hundirla sin prestar atención, escuchar, lentamente, de si todo esto no es una nueva forma de conocer, de pensar, o simplemente que no hay nada qué pensar ni qué decir, es decir, al mismo tiempo que asistía feliz a este evento, se desmoronaba el paradigma de la literatura como un gesto significante, un gesto humano (casi desesperado) por comunicar. ¿Estoy siendo confusa? Espero que no. Creo que la contradicción enorme es la felicidad de entregar, de hablar, y de escuchar y la sensación, clara, limpia, de que es casi imposible. Imagino que es lo que sentía mientras jugaba con el papel sobre la mesa, que igualmente escribir (no quiero hablar de Literatura con mayúsculas, simplemente ese gesto de escribir) tampoco iba a evitar que no nos reconozcamos en el mundo actual: escribir es una forma de fijar, una obsesión por ir en contra del tiempo, y el mundo es movimiento, es cambio constante. Tal vez por eso algunas personas que escribimos preferimos el retiro, el silencio, la austeridad, pero también porque creo que cada vez es más intensa la sensación de que el trabajo, el verdadero, sucede en el silencio, en el anonimato, casi como una labor secreta. Solo ahí es completa, viva la neurosis!!
pasión simple.
De todas formas me es imposible renunciar a la compañía de los otroas, y sí, lo que me apasiona son elloas, no tanto yo, tal vez escriba pasa salir siempre de mí misma, ser la pasarela para acercarme hacia los demás, y no, no hay contradicción, me encanta llenarme de rostros, de voces, de gestos. Por ejemplo, X en tal posición, Y, mirando a H, la sonrisa de P, las manos de R, la vos alta de C, todas esas impresiones que son huellas en la pared de la memoria. No son opacas esas sensaciones, son claras.
Regreso a Caracas y me doy cuenta de que tengo un lugar privilegiado donde escribir, que este país me mece con generosidad entre sus brazos, que aunque muchas veces llore mi Perú, siempre está ahí, esperando a que vaya a plantarme frente a él. Que, cada país es una experiencia que recorro y que luego me recorre por dentro, tal vez una pasión simple, simple...
Pensaba todo esto, luego las imágenes claras, de nuevo el olor de Quito, las ganas de ver, de observar. Las cosas han cambiado y están en plena revolución en este lado del mundo, en cada encuentro, cada entrevista, he sentido que hay una enorme necesidad de comprender de forma independiente, que hay un desplazamiento importante en la interpretación, es una intuición todavía no organizada. Ya vendrá.
pasión simple.
De todas formas me es imposible renunciar a la compañía de los otroas, y sí, lo que me apasiona son elloas, no tanto yo, tal vez escriba pasa salir siempre de mí misma, ser la pasarela para acercarme hacia los demás, y no, no hay contradicción, me encanta llenarme de rostros, de voces, de gestos. Por ejemplo, X en tal posición, Y, mirando a H, la sonrisa de P, las manos de R, la vos alta de C, todas esas impresiones que son huellas en la pared de la memoria. No son opacas esas sensaciones, son claras.
Regreso a Caracas y me doy cuenta de que tengo un lugar privilegiado donde escribir, que este país me mece con generosidad entre sus brazos, que aunque muchas veces llore mi Perú, siempre está ahí, esperando a que vaya a plantarme frente a él. Que, cada país es una experiencia que recorro y que luego me recorre por dentro, tal vez una pasión simple, simple...
Pensaba todo esto, luego las imágenes claras, de nuevo el olor de Quito, las ganas de ver, de observar. Las cosas han cambiado y están en plena revolución en este lado del mundo, en cada encuentro, cada entrevista, he sentido que hay una enorme necesidad de comprender de forma independiente, que hay un desplazamiento importante en la interpretación, es una intuición todavía no organizada. Ya vendrá.
vendredi, novembre 09, 2012
Tiempos de silencio
Hoy escuché algo así: dejar pasar las cosas, poder concentrarse, entrar en el silencio. A lo mejor no era para nada así, pero creo que el silencio, y el silencio interior, es importante. Odio sonar grandilocuente, pero acabo de oír a una escritora ruandesa (tutsi) hablar de la historia de su país, y la mía, atravesada de anécdotas, me parece mucho menos importante. Qué importa, dirán, pero sí importa, importa que en esta época de estridencia, se pueda mantener silencio. Me conmueve pensar que escribir puede limpira, curar. Por ejemplo, cuando Scholastique Mukasonga (que acaba de obtener el premio Renaudot en Francia) dice: las palabras son importantes en Ruanda, imprescindibles, la palabra reconciliación es fundamental. Entonces es indispensable pesar sus palabras, saber qué dicen, si dicen... Hay que saber observar.
No he podido sentarme a escribir en este blog, no ha sido falta de ganas, demasiados temas, demasiadas historias, diálogos, noticias. Esta es una época saturada de información, si seguimos así, vamos a !explotar!
Ayer pensaba en escribir sobre las ciudades, este infierno de ciudades que se han convertido en pequeñas prisiones. Caracas y sus miles de autos, su contaminación, el calor de este año, y de nuevo, los automóviles, el padecimiento del tráfico, el embrutecimiento del tráfico, la desconfianza que a veces asoma como un filo, un espacio por donde toda la confianza se desliza. ¿funcionará todo esto, a dónde va todo esto? Más allá de la retórica están los gestos...
volveré sobre este tema de forma más clara, aunque, a veces me parece imposible ver claro si no es un acto de amor, de amor, de confianza en lo que intuimos... y confianza en los demás...
No he podido sentarme a escribir en este blog, no ha sido falta de ganas, demasiados temas, demasiadas historias, diálogos, noticias. Esta es una época saturada de información, si seguimos así, vamos a !explotar!
Ayer pensaba en escribir sobre las ciudades, este infierno de ciudades que se han convertido en pequeñas prisiones. Caracas y sus miles de autos, su contaminación, el calor de este año, y de nuevo, los automóviles, el padecimiento del tráfico, el embrutecimiento del tráfico, la desconfianza que a veces asoma como un filo, un espacio por donde toda la confianza se desliza. ¿funcionará todo esto, a dónde va todo esto? Más allá de la retórica están los gestos...
volveré sobre este tema de forma más clara, aunque, a veces me parece imposible ver claro si no es un acto de amor, de amor, de confianza en lo que intuimos... y confianza en los demás...
dimanche, octobre 28, 2012
Weyergans, un libro en el calor de octubre
"Royal Romance" (Julliard, 2012) es el título del último libro de Francois Weyergans (premio Goncourt y Renaudot), uno de los autores más importantes en idioma francés. "Royal Romance" se traduce en español por "Romance real", o un romance de "Realeza", que es lo que quiere decir directamente en francés pero que me gusta pensar que ha querido decir "real", una historia de amor "real", de carne y de huesos, de goce y padecimiento. No puedo evitar hablar de FW sin evocar a la persona también en carne y hueso. Una persona que debí conocer en los pasadillos de la editorial Grasset, tal vez en el año 1999, o tal vez en el 2000, no recuerdo muy bien, pero sí recuerdo los paseos con FW por las calles del Marais, las conversaciones en un café de Beaubourg, los encuentros en la librerías, las caminatas, las cenas, una noche en un local que llevaría su nombre: "Chez W" y donde bebimos un champagne excelente mientras me enseñaba las piezas donde otros escritores y escritoras se reunirían, y alguien me esperaba impaciente en una esquina. Se acababa de ganar premio Goncourt o el Goncourt recibía el premio W! Tal vez para escribir un libro con pasión, se tenga que estar en estado de hacerlo. FW es como una máquina vital en movimiento, la vida es él, y él la vida (suena rimbombante, poco importa), pero de veras que fluyen al mismo ritmo. Entramos en sus libros en un mundo donde todo lo que sucede es tan verdadero como la persona que escribe, una persona que escribe y se acerca a todas sus debilidades, a todas sus limitaciones como hombre y como persona, con una naturalidad que nos sorprende. Mucha gente podría ver en este gesto algo de arrogancia (algo de snob en sus referentes, que es un más bien un refinamiento interior), alguien que fascinado con su propia historia, considera que todo lo que le sucede es importante, pero no, creo que es mucho más complejo y más arriesgado: FW siente que toda su experiencia, grandiosa y miserable es la de todo hombre (y mujer) de la calle, de cualquiera que, aunque no tenga una cultura literaria, puede comprender y sentir lo que está escribiendo. De ahí que sus libros hagan que quienes leen se encariñen con el que escribe.
Justine, Laurence, Olga, Ingrid, mujeres que están de acompañantes de la vida de Daniel, el personaje central. Mujeres que son espejos, espejos de la propia vulnerabilidad, y, aunque haya un apasionamiento, la pasión siempre lleva a quien la siente, siempre regresa a quien la inventa. ¿Será que los demás siempre son el reflejo de lo que somos? Sí, y no, y ese reflejo, ese espesor de quienes nos rodean, depende de nuestra fascinación, de nuestra generosidad para conocerlos. Conócete en mí, decía Teresa de Ávila, pues, sí, hay una especie de beatitud en esto. La pasión por unoa mismoa es la pasión por los demás.
Ahora pienso en Francois, ese rostro fino, de manos delicadas, esa manera apresurada en hablar, esa manera de decirme "chiquilla"! entre exclamaciones, esa manera tumultuosa de existir, sí, FW, es todo eso y esta novela es real porque no se aleja de la vida, gira dentro de ella.
Ojalá escribas pronto otra novela Fr...
en espera, en el tórrido clima de Caracas!!
Justine, Laurence, Olga, Ingrid, mujeres que están de acompañantes de la vida de Daniel, el personaje central. Mujeres que son espejos, espejos de la propia vulnerabilidad, y, aunque haya un apasionamiento, la pasión siempre lleva a quien la siente, siempre regresa a quien la inventa. ¿Será que los demás siempre son el reflejo de lo que somos? Sí, y no, y ese reflejo, ese espesor de quienes nos rodean, depende de nuestra fascinación, de nuestra generosidad para conocerlos. Conócete en mí, decía Teresa de Ávila, pues, sí, hay una especie de beatitud en esto. La pasión por unoa mismoa es la pasión por los demás.
Ahora pienso en Francois, ese rostro fino, de manos delicadas, esa manera apresurada en hablar, esa manera de decirme "chiquilla"! entre exclamaciones, esa manera tumultuosa de existir, sí, FW, es todo eso y esta novela es real porque no se aleja de la vida, gira dentro de ella.
Ojalá escribas pronto otra novela Fr...
en espera, en el tórrido clima de Caracas!!
lundi, octobre 22, 2012
¿Que hacer con la literatura?
Creo que esta pregunta se impone en estos momentos. ¿Qué puede hacer la literatura, qué le queda como espacio frente a la avalancha de imágenes, de microrelatos, de los twitter, el FB, y otras formas de narración de la "realidad"? Siempre hemos pensado nos reservaba un espacio, un espacio de imaginación, de reflexión, incluso de recogimiento y de diversión o de distracción. Este espacio, ahora, está saturado de mensajes, de textos hablantes, de voces, la literatura, como formas de representación y de evocación de la realidad, como algo paralelo, terreno intransitivo donde ella mantiene sus propias leyes, se ha transformado. Las leyes que la regían han sido, desde un punto de vista Occidental, la Academia, la universidad, las instituciones literarias. Resulta que ahora esas instancias, como podríamos llamarlas han perdido prestigio al ser identificadas como una forma de hegemonía y de imposición vertical, han perdido su contacto con las masas, o las mayorías populares que además, ya no desean entrar a ese espacio. Todo el mundo tiene cosas qué decir, todo el mundo posee el derecho de dar su propia versión de las cosas. ¿Hasta cuándo podrá la literatura servir de barrera a este embalse semántico de la época, y hasta dónde podrán los y las que escriben, con la idea de modernizar sus dispositivos, seguir este movimiento?
No lo sé, lo que se me ha ocurrido es que las personas que escriben han sido siempre las "mediadoras" de un contenido, de algo que flotaba en el aire pero que no estaba escrito, ¿qué hay ahora que todo el mundo escribe, quién autoriza, quién dice quién está en condiciones de producir un efecto de realidad con el lenguaje, no estamos todoas en lo mismo, día a día?
Honestamente, no me parede desesperante, simplemente honesto asumir la literatura, no como un hecho profesional, creo que la sistematización ha sido otra idea "mercantil" de la literatura, fabricar textos como si se fabricase cualquier otro producto, sino como un gesto de sobrevivencia, un gesto urgente que impone un problema de representación con el lenguaje. Tenemos que pensar que si la literatura no está a la altura de su época, no deja de considerarse como un producto más de mercado, no puede responsabilizar a nadie de su devaluación. No sé si escribir sea un proceso tan frío, ni calculado, creo que es una necesidad que no se reprime, pero su valor en tanto que objeto estético, solo la pueden determinar los demás. Por eso escribir es siempre un gesto de generosidad, dar sin pensar en qué vamos a obtener a cambio, es una moral de vida, una vocación que nos plantea el hecho de organizar nuestra vida en función de ella aunque esto implique una situación nada cómoda: no sabemos realmente para qué estamos trabajando. Estamos, diría alguien, para llenar un vacío en la representación que tenemos de nosotroas en las la historia del mundo, de nuestro propio país, de nosotroas como geografía humana hablante. Pero, de nuevo, ¿para qué si tenemos tantos, tantos testimonios? Vamos a tener que aprender de nuevo la humildad, olvidar los flashes y la idea de que quienes escriben son guías o personas extraordinarias, esa idea de autoría absoluta, también está en entredicho. Nadie escribe sin apoyarse en un idioma que ya existe, que es comparitido. Existe un "derecho moral" de los autores, pero no existe un derecho absoluto. Me cuesta tener una opinión clara, y quisiera decir que, solo puedo imaginarme que seguiré siendo una mediadora, que las maquinarias de propaganda, la difusión, son cosas que no podemos manejar ni prescribir, son consecuencias inmediatas de esta época. El otro día pensaba, a propósito de una editorial de poco prestigio, o nulo, literario que me proponía editar un libro digital en francés, que entraría en contacto con gente que no era lo que se dice "escritore(a)s", sino gente que necesitaba decir algo, que quizás no habían hecho de la literatura el eje de su vida, y si lo hubiesen hecho tal vez serían excelente escritores, sino una afición, un hobby. Ahora ¿qué hace que una persona sea más talentosa con las palabras que otra, lo que podría ser su autoría? No lo sé, intuición, disposición, atención, talento, el problema es ¿cuántas personas que tienen aptitudes literarias pueden dedicarse a escribir? En suma, sí, es necesario que tengamos gentes que imaginen nuestro mundo con los mismos códigos, que mantengan la oreja parada y sepan escuchar a su época, es necesario que se trabaje con el lenguaje, la memoria, pero es necesario también que se olviden de ser consideradoas como personas "especiales", de lo contrario esa "especificidad" terminará por aislarlos tanto que no se quedarán soloas. Tiendo a pensar que toda persona está en capacidad de inventar, imaginar, soñar, la posibilidad, que algunas de entre ellas, destaquen, es un azar. No podemos explicarnos el "genio" inventivo, sino no tendríamos a Mozart, a Dostoievski, ni a Emily Bronte, pero podemos tratar de pensar que la manera, el modo como pueden seguir existiendo, tendrá que adaptarse a la época. De lo contraria, tendremos que aceptar fosilizarnos y plantearnos otras formas de representación, que son también espacios en blanco. Sería terrible, pero, ¿cómo resistirse a esa contradicción de desear también desaparecer? Lo que dura, lo que se prolonga, no parece un valor de esta época, que, con sus combustión, consume todo. Nuevo desafío, imaginación, vocación. No se me ocurre otras ideas.
No lo sé, lo que se me ha ocurrido es que las personas que escriben han sido siempre las "mediadoras" de un contenido, de algo que flotaba en el aire pero que no estaba escrito, ¿qué hay ahora que todo el mundo escribe, quién autoriza, quién dice quién está en condiciones de producir un efecto de realidad con el lenguaje, no estamos todoas en lo mismo, día a día?
Honestamente, no me parede desesperante, simplemente honesto asumir la literatura, no como un hecho profesional, creo que la sistematización ha sido otra idea "mercantil" de la literatura, fabricar textos como si se fabricase cualquier otro producto, sino como un gesto de sobrevivencia, un gesto urgente que impone un problema de representación con el lenguaje. Tenemos que pensar que si la literatura no está a la altura de su época, no deja de considerarse como un producto más de mercado, no puede responsabilizar a nadie de su devaluación. No sé si escribir sea un proceso tan frío, ni calculado, creo que es una necesidad que no se reprime, pero su valor en tanto que objeto estético, solo la pueden determinar los demás. Por eso escribir es siempre un gesto de generosidad, dar sin pensar en qué vamos a obtener a cambio, es una moral de vida, una vocación que nos plantea el hecho de organizar nuestra vida en función de ella aunque esto implique una situación nada cómoda: no sabemos realmente para qué estamos trabajando. Estamos, diría alguien, para llenar un vacío en la representación que tenemos de nosotroas en las la historia del mundo, de nuestro propio país, de nosotroas como geografía humana hablante. Pero, de nuevo, ¿para qué si tenemos tantos, tantos testimonios? Vamos a tener que aprender de nuevo la humildad, olvidar los flashes y la idea de que quienes escriben son guías o personas extraordinarias, esa idea de autoría absoluta, también está en entredicho. Nadie escribe sin apoyarse en un idioma que ya existe, que es comparitido. Existe un "derecho moral" de los autores, pero no existe un derecho absoluto. Me cuesta tener una opinión clara, y quisiera decir que, solo puedo imaginarme que seguiré siendo una mediadora, que las maquinarias de propaganda, la difusión, son cosas que no podemos manejar ni prescribir, son consecuencias inmediatas de esta época. El otro día pensaba, a propósito de una editorial de poco prestigio, o nulo, literario que me proponía editar un libro digital en francés, que entraría en contacto con gente que no era lo que se dice "escritore(a)s", sino gente que necesitaba decir algo, que quizás no habían hecho de la literatura el eje de su vida, y si lo hubiesen hecho tal vez serían excelente escritores, sino una afición, un hobby. Ahora ¿qué hace que una persona sea más talentosa con las palabras que otra, lo que podría ser su autoría? No lo sé, intuición, disposición, atención, talento, el problema es ¿cuántas personas que tienen aptitudes literarias pueden dedicarse a escribir? En suma, sí, es necesario que tengamos gentes que imaginen nuestro mundo con los mismos códigos, que mantengan la oreja parada y sepan escuchar a su época, es necesario que se trabaje con el lenguaje, la memoria, pero es necesario también que se olviden de ser consideradoas como personas "especiales", de lo contrario esa "especificidad" terminará por aislarlos tanto que no se quedarán soloas. Tiendo a pensar que toda persona está en capacidad de inventar, imaginar, soñar, la posibilidad, que algunas de entre ellas, destaquen, es un azar. No podemos explicarnos el "genio" inventivo, sino no tendríamos a Mozart, a Dostoievski, ni a Emily Bronte, pero podemos tratar de pensar que la manera, el modo como pueden seguir existiendo, tendrá que adaptarse a la época. De lo contraria, tendremos que aceptar fosilizarnos y plantearnos otras formas de representación, que son también espacios en blanco. Sería terrible, pero, ¿cómo resistirse a esa contradicción de desear también desaparecer? Lo que dura, lo que se prolonga, no parece un valor de esta época, que, con sus combustión, consume todo. Nuevo desafío, imaginación, vocación. No se me ocurre otras ideas.
mardi, octobre 16, 2012
Si existe tal lugar
he encontrado un lugar, dentro de un centro comercial donde apartarse del ruido infernal de ciudad. Parece que después de las elecciones una parte de la población anda exaltada, colérica y toca sin parar la bocina, arremete en las pistas, nadie puede devolverle la serenidad, al menos no por ahora. Entonces, en medio del centro comercial Tolon, en el último piso, hay un espacio que es un acremente tiene vista sob la montaña y es silencioso, no hay nadie!! Resulta increíble lo difícil que es encontrar un poco de silencio, no es que los libros son menos leídos, es que nadie se puede concentrar en nada, además, se añade el calor, que es intenso y se hace pesado con la combustión y el ruido de los autos. En este pequeño espacio, leeré unas cuantas página de diario, antes de recuperar fuerzas y seguir con mi camino, me espera n traducciones, ganas de empezar otro texto en francés... Qui Saigón... Creo que hemos creado ciudades que son al mismo tiempo un infierno en la tierra... No me acostumbro a escribir en un aparato con teclado virtual... Sentó qué... Dejare hasta más tarde....
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