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mercredi, décembre 06, 2006

Punta rocas


Regreso del mar. El ruido de las olas, la luminosidad del día pese a la grisalla, la inmensidad del desierto, ejercen un efecto lenitivo, como si hubiese hecho una larga caminata. Miraba desde la terraza de Bea, en Punta rocas, los autos recorrer la Panamericana sur. Siempre me ha fascinado el hecho de que esa ruta atraviese todo el continente. Ganas de ubicuidad. En el mar, varios tablistas aprovechaban las olas encrespadas que hoy se formaban en el mar. Según me dijeron, hay los verdaderos "surfers" y los "corchos", los de la Morey Boogie(?), que no hacen mayores esfuerzos. Los que entran hasta el fondo, sin miedo de las olas y los que se quedan fuera y se dejan llevar. Linda metáfora de la vida. Un corcho flota. Leído a Elba un fragmento del "Diario de un hombre humillado", de Felix de Azúa. pas mal, diría, si no es que siento algo de cerebral en él que no deja que me acerque demasiado a su texto, solo lo necesario, pero siempre sin intimidad, y a mí me gustan los tonos confesionales, íntimos, impúdicos... Cae la noche, o empieza la noche. Estoy en Lima.

1 commentaire:

IGGIX a dit…

Punta Rocas...Gran ola; pero la de la foto, sino me equivoco, es de la Meca del surf peruano: Cabo Blanco.
Pero para gozar realmente de nuestro mar, tendrias que recorrer el Capacñan hacia el Norte...