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samedi, juin 11, 2011

Me pierdo en la república mundial de los Egos...

Me pierdo en la estructura tumultuosa de esta ciudad, en todos los egos que circulan sin mirar por dónde pasan, en las conversaciones que hablan de Xo de P, en los mensajes que no están dirigidos a mí, en el "clientelismo" general de la literatura. De alguna forma estar al margen protege una cierta inocencia y es importante, es importante no traicionarse, no desfigurarse en una mirada interesada que no reconoce, no lee. Desde que estoy en Barcelona tengo la impresión que cada vez es más imposible imponer un canon respetable de la literatura para el público lector.  Quiero decir que la prensa muchas veces se equivoca ocupándose de Best-sellers (tienen su público, y este se moviliza solo) o de autores que apuestan al "clientelismo", porque las personas que leen, y leerán cada vez menos, los libros que reseñan,. Es decir hay dos opiniones, aquellas de los diarios, y las de los lectores de la calle,  que no toman en cuenta el canon oficial. Quizás sea una época en la que como decía Pierre Assouline, el crítico(a) se enfrentará al lector anónimo, más atento para reseñar o comentar un libro, alguien que sepa escuchar y leer.  Porque sí, la época genera mucho ruido y mucha confusión y es imposible hablar en esa turba. He tenido pocas conversaciones, porque la combustión interna, el nerviosismo de los  demás también me afecta, o porque nunca ha habido diálogo, ni intento de conversación, sino soliloquios. Cada persona que encuentro maneja sus propia estética, sus valores sus creencias, pero sin confrontarlos a los demás. Cada persona es un país, una república cerrada, una especie de territorio donde cada uno gobierna y se siente dueño o dueña del planeta. Qué delirio!!

Todas las puertas están cerradas, y sin embargo la gente habla, habla y habla, poco importa si es oída. Es una cosa que siempre me asombra, que mucha gente no se desarma con el silencio, sino que sigue, ciega, su guión.  Sino hay interlocutores con los cuales hablar, prefiero el silencio, y solo escribir, ya habrá un lugar donde encallar en el camino.

Entonces recorrer una ciudad, recibir por cuentagotas, observar, callarse, retirarse... saber mantener su centro, incluso en la exposición (creo que el autismo de esta época es el miedo a esa exposición, todos, huimos, pero hacia dónde?), y aunque nos desfigure, luego vendrá el acomodo, luego, luego. 

4 commentaires:

claudia apablaza a dit…

estos días sí que me has hecho pensar y detenerme y dar giros a lecturas, a ideas. se agradece el diálogo y tu viaje.

Patricia De Souza a dit…

Claro, Claudine, a veces la música suena, y suena de a dos!! Es raro, pero es un hallazgo, un acontecimiento, enorme.. sigo leyendo "el monólogo"... j aime beaucoup......

Ce a dit…

A veces depende de nuestros ojos, tenemos períodos de tiempo en los que nos sentimos lejos de los otros, nos asustan o amenazan, los imaginamos incapaces de recibir alguno de nuestros tesoros o valorarlos.Sin embargo la vida siempre nos sorprende y aparecen unos ojos ávidos, una mirada curiosa, un rostro inocente y nace en nosotros la certeza de la posibilidad real de la comunicación. Un gran saludo desde Lima, Ce

Patricia De Souza a dit…

Sí, esa atomización se rompe por momentos, hay que forzarla...gracias..