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lundi, décembre 13, 2010

Malestar en la civilización

Desde que he llegado a Nueva York, siento que la crisis es una marca, un trauma, un estado de alerta constante, sobre todo para los más vulnerables. El suicido del hijo de Madoff (el de la estafa millonaria), ayer en esta misma ciudad, hace que tome ribetes de tragedia. ¿Hasta qué punto no refleja un malestar en la civilización, una crisis de sentido en una sociedad que se ha dejado invadir por valores económicos? La cultura, el arte, es un estado de excepción, ayer, en visita al Museo Noguchi, en Long Island, tenía la impresión de asistir a un cementerio: no había casi nadie en un día domingo. No sé si es la distancia, o el frío, que ya no es tan intenso, pero era un paisaje desolador, de cemento y hierro, calles vacías...

Entonces venir a casa de los amigos a calentarse, esperar que funcione la imaginación... Y las tarjetas de crédito francesas!! Con la paranoia de los fraudes, todo se bloquea, y eso me desorganiza, basta un elemento que ponga en evidencia mi sometimiento a esta sociedad consumista (se trataba de comprar una Mac) para que se ponga en marcha el conflicto, cuál es la relación concreta con la necesidad, saber lo que realmente queremos... Mnnnn...

Paseo por el Soho, que está lleno de tiendas y cafés americanos, en la noche una charla con amigos en un bar wine, reencuentros, vínculos que duran.... Es lo más importante... Leo que Paul Auster dice que el Tea Party no durará mucho...Mnnnn...

1 commentaire:

azuldeponiente a dit…

Y una porción de brownie, con ese café y conversación. Un abrazo.