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dimanche, mars 11, 2012

la mañana con luz

cada mañana le dedico un mínimo de tiempo a pensar qué estás sucediendo, qué pasa con el tiempo, con mi tiempo, con la presencia de los demás, con la ausencia, qué sucede, en el fondo, con lo esencial, con la calidad de nuestras relaciones. a veces, la sensación de estar al borde de un abismo, donde la imagen anterior de mi misma, tiembla  a punto caer bien en el fondo. si antes pensaba que podemos acostumbrarnos a todo, ahora creo que esta época va demasiado rápido en su inmaterialidad, dejándonos a medio camino, en este movimiento constante, como un torbellino.

escribir bajo ese fuego cruzado de la información sintética, que trata de parecerse a la realidad y que casi siempre la reduce, la hace maniquea, exige una renuncia al afuera, casi un encierro para no terminar realmente desarraigada, queda, tolerar la soledad... otro tópico de este tiempo, la soledad de los objetos electrónicos (cuántas prótesis tenemos entre la computadora, el Ipod, o el teléfono?). por qué porqué, ahora siento que cualquier intento por tratar de comprender, y exponer un punto de vista puede terminar siendo vano? al principio pensaba que era esta multiplicación de discursos, que es como una multiplicación de lenguas, la que no permitía reconocerse en ese tumulto, ahora pienso que es porque necesitamos más tiempo para estar con nosotroas, para pensar, luego actuar. ¿podemos permitirnos eso, o es de verdad un lujo?
he pasado horas escribiendo y corrigiendo, pensando en si un texto, un libro arrancado al tiempo, podría captar todavía la atención, ¿quién se detendrá a recorrer sus páginas, quién se dejará poseer por otra persona en esta época de hiper-individualista (con una tecnología que nos ha aislado, convertido en plataformas ambulantes del estrépito planetario enloquecedor) atomizados, quién aceptará perderse, ahora que toda la ruta está señalada? No lo sé. Entra una mujer a un café muy chic, la veo jugando con su celular a toda prisa, envía mensajes, no está, está con su teléfono y quizás en su casa. somos cientos de personas que pasamos por las calles casi sin vernos, menos oírnos... estoy segura de que no sucede en todas partes, estas divisiones tienen que ver con la idea de sentirse invulnerable, con el hecho de olvidar lo esencial en nuestras vidas creyendo que poseer objetos, nos hace diferentes... otra noción estúpida, pero es que la gente se ha vuelto realmente tonta???

la era de la indiferencia, del frío, ha llegado... no sienten frío por dentro? no tienen ganas de apoyar la cabeza, sentir el latido de un cuerpo, descansar? yo sí...
por las mañana me despierto contenta, Venezuela me implica en sus movimientos sociales, siento una población viva, apasionada, poco desgastada... dan ganas de creer, de juntarse con elloas.,,, pero, no sé, no conocemos a mucha gente, vivimos casi de forma virtual pese a que estamos también en esta ciudad, la recorremos, yo y Olivier, a pie, respirándola...

nuestras estructuras más fundamentales, las amistades, la familia, están lejos, queda construir nuestro espacio, o los puentes para poder ir y venir sin quedarse completamente sin referentes. la lucha de la extranjería, de esa parte nuestra que se resiste a lo idéntico y trata de sentirse bien en cualquier sitio, con cualquier compañía, hay que ser un poco valientes, pero yo sé que todoas, la humanidad entera es valiente, solo hay que esperar el instante de gracia. que el silencio, la atención sean una elección...
será??

1 commentaire:

LuÇiernaga a dit…

Me equivoque y te deje el comentario en la otra entrada (psicoanalisis)
Estoy habituandome a un IPad......jajaja. Saludos