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vendredi, juillet 23, 2010

El cuerpo, post-porno, la sexualidad

Una cosa siempre te lleva a otra: hacer un taller sobre el erotismo ha hecho que me interese por la actualidad en torno al cuerpo y a la sexualidad. Ayer los estudiantes me comentaron un libro sobre post-porno que circula actualmente en librerías. El tema está en el aire del tiempo, las mujeres y los hombres se cuestionan sus modelos sexuales, sus esquemas, sus conductas, sus contenidos, ¿quiénes somos y qué deseamos, cómo saber si actuamos y elegimos con libertad o somos víctimas de nuestras alienaciones, prisiones culturales, etc?

la libertad, puede ser una pesadilla ¿eh?  Y Nadie sabe lo que puede un cuerpo, decía Spinoza...

La interpelación es extensa y está llena de lugares comunes, de una vulgata sopbre el cuerpo que está circulando y que tiene una nomenclatura anglosajona porque sus ideólogas escriben ese idioma (caso Judith Butler) o consiguen una resonancia internacional por razones evidentes: el cuerpo está ahora en el centro del debate. El cuerpo biológico, pero tanbién como entidad política, normada, casi perseguida. En ese sentido las mujeres están mucho más activas y van creando respuestas, fenómenos de contracultura como el post-porno. Lo que suena un poco confuso es cuál es la distinción entre pornografía y sexualidad, porque ¿cuándo se puede decir que el cuerpo es pornográfico, cuando se exhibe sin pudor, cuando se hace público? Si hablamos del tema en público, estamos haciendo uso de un derecho político (de ciudadanoas), el derecho a la palabra y a representarnos con ella nuestra situación en el mundo. Pero hay un detalle, todoas sabemos que somos animales biológicos, la sexualidad es una de ellas, ¿pero el deseo es también biológico y tiene identidad? El deseo es infinito, abstracto y espiritual (nos lo representamos gracias al lenguaje) y nos distingue de otras especies, entonces la gran pregunta es ¿por qué queremos salir de la trampa encerrándonos en nuevos conceptos y normas? La sexualidad (que surge del deseo, es su función más básica) está siempre en movimiento, es crucial para nuestras vidas pero es imposible sistematizar un discurso sobre ella sin caer en lo normativo, es decir, para oponernos a una norma creamos otras. Si existe lo trans-lo vertical, lo bi, tri, no sé, pero la sexualidad no es un espectáculo, si no un tema complejo e individual (sí hay intimidad (hago alusión a la respuesta de María Llopis en el blog de Claudia que dice que no cre que existe "la intimidad"), aquel espacio en el que los otroas no penetran y que es infinito. Lo que parece sueceder es que la sexualidad se ha enredado en una serie de conceptos recuperados de Michel Foucault, Butler, etc, para poder responder a una serie de interrogantes que surgen y seguirán surgiendo sobre nuestro cuerpo (post-feminismo, post-ponro...), un movimiento de contra-cultura ligado al punk, o post punk. Pero si estos movimientos desaparecen para formar otros, quizás sea porque están más preocupados en vender que en pensar... es decir, no podemos crear toda una mercadotecnia sobre el valor del cuerpo, y peor, su valor de intercambio. Lo que podemos hacer es rescatar a esos cuerpos de sus prisiones, liberarlos, pero ¿por qué entonces en cada portada de un libro que se propone como contestario aparece una mujer andrógina, blanca, posando para una cámara que nos trata de sugerir que el "modelo" sexual es solitario, desesperado, solitario? Porque estamos creando un producto de mercado con nuestro cuerpo y la imagen de ese cuerpo. Para salir de una trampa, caemos en otra. Militar por la libertad y la autoderminanción es ser feminista (que ahora es una mescolanza de conceptos e ideas) que sea, pero será siempre un proceso de desalienación. Mnnnnn dudo francamente que todas estas respuestas vayan  a algún lado y si el cuerpo capta tanto la atención es porque sigue siendo tabú y no sabemos cómo distinguirnos de los primates, y entonces establecemos categorías, lo desmontamos lo etiquetamos, lo tatuamos y lo expedimos al exterior!! Pero el cuerpo, ees inteoridad, sin él, no pensamos, no existimos....

Habría que leer de nuevo el Segundo sexo para luego seguir con Virginie Despentes y Beatriz Preciado y etc... Todo lo que me huele a moda me inspira desconfianza porque son grupos que militan y, para pensar, hay que hacerlo sola. Me seduce más el  (la) libertino(a), que es alguien que piensa por su cuenta y no adhiere a modas ni fenómenos colectivos, es una persona, con un rostro que nos dice, que nos habla (ese rostro del que habla Levinas y que recuerdo que Judith Butler citó en una conferencia en La sorbona) que nos cuestiona, y ese rostro, cara.... es sobre todo una persona, ni mujer, ni hombre, ni blanco, ni negro, ni amarillo: es infinito y nos prohibe, desde ese discurso que puede ser su mirada, que lo alienemos...

Y... volviendo a lo cotidiano: volvió la luz y el orden, poder ponerse los lentes de contacto con tranquilidad, el Internet, la música... detalles. Hoy está gris y parace que lloverá, ojalá! La lluvia es como una cortina, un velo que silencia y recoge, y eso es necesario, el sol dilata, expande, ensordece... Pienso en ese clima de México D.F, medio tórrido, medio  melancólico, de una voluptuosidad sielnciosa...

2 commentaires:

tatiana a dit…

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