lundi, janvier 19, 2015
dejar caer la piel
Son varios días en que no he podido escribir mucho, no podía detenerme a pensar porque el "afuera" me tenía "tomada" con demandas concretas. He oído y leído muchas opiniones, sobres todo las de los diarios y las del Facebook en la que la gente se pronunciaba a favor o en contra de la masacre del semanario humorístico francés Charlie Hebdo. Algo en mí se resistía a formar parte de ese imperativo inmediato, categórico, tirano. Yo creo que el problema es mucho más complejo. Intuyo que se está razonando según una matriz mediática dominante y con los mismos instrumentos de la Modernidad, es decir una razón universal e uniforme que tiene que ver con un mapa histórico, antropológico y social de la dominación. No se puede razonar en forma aislada y absoluta. Me arriesgo a pensar que no es lo mejor para entender lo que está sucediendo en Francia ahora mismo. No se trata de no condenar el crimen, la violencia que significa este acto deplorable, sino de ver qué hay detrás de las reacciones, de las manifestaciones de adhesión a ciegas. Mucha gente, incluso yo hasta haber oído y leído algunas cosas, desconoce qué significaba en Francia pronunciarse como Ser Charlie, esa afirmación de "valores republicanos" que una gran parte de los franceses ha enarbolado como bandera nacional y que otra parte ha ignorado o no ha asumido como suya. Estamos hablando de los valores republicanos, dentro de los cuales la "laicidad" es una prioridad. Pero, olvidamos algo, ese curso de la historia de Francia se remonta a la época de la Ilustración y es una de las identidades de este país que ha recibido en la época contemporánea (6 millones de musulmanes viven aquí) un importante flujo de personas del Magreb que practica el Islam, que no se debe confundir con el Salafismo, de Arabia Saudita, la vertiente radical de esta religión. Los musulmanes no son radicales y Mahomed sería el profeta de la tolerancia y la serenidad y no de la violencia. Un punto importante es que el Islam radical pasó de la espiritualidad a la lucha política con el Ayatollah Khomeini en 1979 según precisaba un especialista. Por otra parte los fundamentalismos son el producto de esta época donde no educa la escuela sino en Internet, donde la autoridades no tienen el poder de persuadir ni de gobernar sino de observar muchas veces desde la impotencia cómo se radicalizan los más jóvenes y los más vulnerables. Es un nuevo orden el que se revela, y el que se rebela contra los valores universales que construyó Francia como república con la Revolución francesa. Estos "derechos del hombre" que en su momento recibieron la crítica de Marx (ver Sobre la cuestión judía) como una moral individualista y burguesa, además son "derechos del hombre" y no de la mujer (Olympia de Gouges redactó la declaración de los derechos de la mujer que no se tomaron en cuenta), proclamaron valores que son asumidos in abstracto por una gran mayoría que se siente incluida, respetada, visible. Hay que resaltar que la manifestación multitudinaria de apoyo a la libertad de expresión significaba también una adhesión a valores tales como la familia, nación, etc. La "cohesión nacional" quiere meter en el mismo saco a una población diversa. Aparentemente este derecho a opina, blasfemar, a ejercer la palabra en público, no ha sido reivindicado en los sectores marginales donde ese derecho no existe como algo concreto y donde la ciudadanía se puede vender por un poco de identidad o de espectáculo en las redes sociales o en Youtube, un minuto de gloria asesino y suicida como el caso de los hermanos Kouachi. Para los jóvenes de los sectores marginales los valores de laicidad son abstractos, un capricho de rico, frente a la miseria y la pobreza de sus vidas cotidianas, sin familia, sin futuro, sin ciudadanía en suma. La religión es muchas veces la una tabla de salvación, una manera de pertenecer a la comunidad y un vínculo social. De ahí al fanatismo no hay mucha distancia. Ahora la pregunta es ¿por qué figuran los trabajadores de Charlie Hebdo como figuras heroicas, recuperadas por una clase política en declive cuando siempre se dijeron luchadores libertarios, en contra de los símbolos nacionales? Eso suena a oxímoron, pero fue así y la gran mayoría se subió al carro para desfilar con los brazos en alto, salvo los más concernidos, la población "de color local" y musulmana que en su mayoría se ha sentido no convocada y ha reiterado en varias ocasiones sentirse ofendida por las caricaturas del semanario. Acabo de leer que han habido 110 atentados contra templos musulmanes. ¿Qué tipo de enfrentamiento está desatándose en Europa? No lo sé y da mucha inquietud, esto es una mezcla extraña de espectáculo, cólera, frustración, imposibilidad de entender valores interpretados como "burgueses" que estarían dando la espalda a la historia social y cultural de ciertas poblaciones que terminan viendo en ellos banderas imperialistas o neocoloniales. Pero también leo, como Virginie Despentes, una guerra donde una mayoría es masculina, una especie de exacerbación de la potencia masculina. Aunque no excluyo la posibilidad de que las mujeres, maltratadas por el patriarcado que domina todas las religiones, terminen convirtiéndose en fanáticas que acompañen en la lucha ciega y fanática a héroes con pies de barro. Hemos llegado a un momento en que el capitalismo ha producido monstruos, confusión, miedo, sobre todo, mucha frustración. Intuyo que se trata también de un problema epistemológico y de lucha por la representación del mundo: ¿quién tiene la razón? Aquel que ve que el humor es totalmente libre, o aquel que la ve como el escupitajo sobre la reja de su celda, la pobreza. Hay mucha cólera, de ahí que no tenga una salida inmediata que no sea a través del lenguaje, de la literatura y el cine. Hay que temerle a la arrogancia y la prepotencia que puedan tener ciertos sectores en Europa (el Frente nacional) cuando vea que esto no se termina aquí, pensar en las posibles reacciones de los sectors fanáticos del Islam, de una nueva arremetida como piensan algunos filósofos, entre ellos, Pierre Nora. La guerra erotiza a mucha gente y se perfila como un fenómeno más de hombres que de mujeres (no creo que las mujeres esperemos ponernos de igual a igual en lo que se refiere a la violencia), hay que huir de la trampa de la respuesta rápida. Creer que entendemos todo es la gran arrogancia de la Modernidad, hay un exceso de racionalidad en Occidente, y de falta de afecto, de ponerse a pensar como si fuésemos otras personas. Y eso, congela el pecho.
lundi, janvier 05, 2015
Paris a toute vitesse
He pasado una semana en París, veloz, un poco a trompicones. No sé por qué, o sí, esta ciudad ahora me pone "fuera de mí" (en francés, "hors de moi" es precisa), me aleja de mí misma porque ya no sé cómo pegar esos pedazos que se han quedado desperdigados por calles, puentes, cafés, casas, y, más que eso, la sensación constante de que se trata de un tiempo pasado, de un tiempo que no regresará. Toda una sociedad que marcha al ritmo de ese pasado es mi cielo, un cielo bajo, que me oprime. De todas formas siempre he dicho, desde el primer día en que llego a esa ciudad en un tren desde Luxemburgo, que soy, somos, seres de espacio (de ahí que me guste la novela) de extensión y que eso tiene que ver con la manera de escribir, de moverse, los espacios pequeños, confrontan, comprimen. El espacio abierto y el tiempo lento son los lujos más raros ahora. Pero esta sensación de "tiempo pasado" tiene que ver también con la manera como la sociedad se ha organizado, en función de una grilla de lectura que está ligada al dinero, al afuera, a la idea, el concepto y no con cosas sentidas. Hay más una supervivencia más que una vivencia en ese "regimen de la cantidad". Siempre me asombra cómo se puede vivir en función de ese "afuera" tan tirano. Resultado, se mantiene a una mayoría entre el deseo y la frustración de ese deseo recortado, vigilado de manera policíaca por mensajes que empujan al consumo. Hay en ese caso un sentimiento entre culpa y frustración, como un desconcierto y un gran vacío al ver que nuestras vidas se reducen a lo que poseemos. De alguna manera nos niegan una existencia más noble, más generosa y menos mezquina. Siempre estamos en la imagen que tenemos de nosotras mismos pero no en lo que realmente somos. El espejo deformado. Y me cuesta mucho aceptar ese juego, aceptar eso en medio de las moles de cemento de París, la poca luz, la humedad y el espacio reducido de sus casas...
hay algo que se violenta en mí, necesito que la realidad esté desnuda para recorrerla, necesito soledad, y cada vez más, silencio... curiosamente ese silencio está poblado y necesita encontrarse con sus voces...
Lo mío no es delirio, es una intuición que se apoya en la observación. Después de estar en varios espacios públicos, de caminar horas, de pasar una fiesta de año nuevo en casa de gente nueva, bajo la música más híbrida del mundo, me doy cuenta de que lo que me toma, me ocupa, son los espacios donde hay algo de particular que transpira, las realidades que no son lisas. Lo peor es que el mundo puede ser liso si lo miramos desde el mismo lugar, por eso, subir aunque no sepamos cómo bajar....
continuará cuando acabe mi mudanza...
La idea del "anartista", de Marcel Duchamp me seduce. Pienso en cómo debe haber estado harto del culto al artista, de los egos perversos y tan masculinos. Su idea de hacer del arte un gesto, un movimiento del deseo, de la idea y del deseo, un gesto simple, inscribir un nombre, transformar lo real. Así, cada persona se desplaza con su acaba de herramientas y traza formas, marcas. No son sus Obras con mayúscula lo que cuenta, es la trayectoria. Estoy casi convencida que la humildad, sin ese resabio cristiano que suena a sumisión, es una forma de entrar en el mundo, de estar en él de forma completa, absoluta,
foto: el hal de las Galéries Lafayette en París, uno de los templos del consumo.
lundi, décembre 15, 2014
discurso de Patrick Modiano en la recepción del Nobel 2014.
Discurso de Patrick Modiano
Quisiera empezar diciendo que simplemente estoy feliz de estar
con ustedes, conmovido por el honor que me han hecho al designarme el premio
Nobel de literatura.
Es la primera vez que debo pronunciar un discurso ante una asamblea
tan numerosa y siento una cierta aprensión. Siempre estamos tentados de creer
que para los escritores, es natural y fácil librarse a este ejercicio. Pero un
escritor, al menos un novelista, tiene muchas veces relaciones conflictivas con
el lenguaje oral. Y si recordamos la diferencia escolar entre lo escrito y lo
hablado, un novelista está más dotado para escribir que para hablar. Tiene la
costumbre de callarse y si desea impregnarse de una atmósfera, debe fundirse en
la muchedumbre. Escucha las conversaciones sin que parezca que lo hace, y si
interviene, es siempre para hacer preguntas discretas con el fin de comprender
mejor a los hombres y mujeres que lo rodean. Tiene una forma de hablar
dubitativa, debido a la costumbre de corregir sus escritos. Por supuesto,
después de muchas correcciones, su estilo puede parecer más límpido. Sin embargo cuando habla en público, no puede
corregir sus titubeos.
Además, pertenezco a una generación en la cual no se dejaba
hablar a los niños, salvo raras ocasiones y si se pedía permiso, aunque nunca
se les escuchaba y la mayoría de las veces se les interrumpía. He ahí la razón
de la dificultad en la alocución de algunos de nosotros, a veces indecisa,
otras, rápida, como si temiésemos ser interrumpidos en cualquier momento. Sin duda de ahí el deseo de escribir que
también sintieron otros a la salida de la infancia. Esperas que los adultos te
lean. Así estarán obligados de escucharte sin interrupción y conocer de una vez
por todas lo que tienes en el corazón.
El anuncio de este premio me ha parecido irreal y estaba
ansioso por saber por qué me habían elegido. Creo que nunca antes he sentido
como en ese día hasta qué punto un novelista es un ciego frente a sus propios
libros y cómo los lectores saben tanto sobre lo que ha escrito. Un novelista
jamás puede ser su lector, salvo cuando corrige su manuscrito, las faltas de
sintaxis, repeticiones o suprimir un párrafo que está demás. Solo tiene una
representación confusa y parcial de sus libros, como un pintor ocupado en hacer
un fresco en el techo y que, echado sobre el suelo o el andamio, trabaja en los
detalles, demasiado cerca, sin visión del conjunto.
Curiosa actividad solitaria aquella de escribir. Pasar por
momentos de falta de motivación cuando empiezas un libro. Cada día se tiene la
impresión de tomar un camino equivocado. Entonces la tentación de retroceder es
grande para empezar de nuevo. No hay que ceder, hay que seguir la misma ruta.
Es un poco como manejar de noche, en invierno y resbalar sobre el hielo, sin ninguna
visibilidad. No tienes elección, no puedes retroceder, tienes que seguir
avanzando mientras te dices que la ruta será más estable y que la bruma se
despejará.
A punto de terminar un libro, sientes que este empieza a
separarse de ti y que respira el aire de la libertad, como los niños, en la
clase, antes de las vacaciones. Están distraídos y hacen mucho ruido y ya ni
oyen a sus profesores. Incluso diría que cuando escribes los últimos párrafos,
el libro te demuestra una cierta hostilidad y tiene prisa en deshacerse de ti.
Te abandona apenas has escrito la última palabra. Se acabó, ya no te necesita,
ya te olvidó. Serán los lectores quienes lo revelarán a sí mismo. En ese
instante se siente un gran vacío y la sensación de haber sido abandonado.
También una especie de insatisfacción…
Continuará…
Traducción de Patricia de Souza
discurso de Patrick Modiano en la recepción del Nobel 2014.
Discurso de Patrick Modiano
Quisiera empezar diciendo que simplemente estoy feliz de estar
con ustedes, conmovido por el honor que me han hecho al designarme el premio
Nobel de literatura.
Es la primera vez que debo pronunciar un discurso ante una asamblea
tan numerosa y siento una cierta aprensión. Siempre estamos tentados de creer
que para los escritores, es natural y fácil librarse a este ejercicio. Pero un
escritor, al menos un novelista, tiene muchas veces relaciones conflictivas con
el lenguaje oral. Y si recordamos la diferencia escolar entre lo escrito y lo
hablado, un novelista está más dotado para escribir que para hablar. Tiene la
costumbre de callarse y si desea impregnarse de una atmósfera, debe fundirse en
la muchedumbre. Escucha las conversaciones sin que parezca que lo hace, y si
interviene, es siempre para hacer preguntas discretas con el fin de comprender
mejor a los hombres y mujeres que lo rodean. Tiene una forma de hablar
dubitativa, debido a la costumbre de corregir sus escritos. Por supuesto,
después de muchas correcciones, su estilo puede parecer más límpido. Sin embargo cuando habla en público, no puede
corregir sus titubeos.
Además, pertenezco a una generación en la cual no se dejaba
hablar a los niños, salvo raras ocasiones y si se pedía permiso, aunque nunca
se les escuchaba y la mayoría de las veces se les interrumpía. He ahí la razón
de la dificultad en la alocución de algunos de nosotros, a veces indecisa,
otras, rápida, como si temiésemos ser interrumpidos en cualquier momento. Sin duda de ahí el deseo de escribir que
también sintieron otros a la salida de la infancia. Esperas que los adultos te
lean. Así estarán obligados de escucharte sin interrupción y conocer de una vez
por todas lo que tienes en el corazón.
El anuncio de este premio me ha parecido irreal y estaba
ansioso por saber por qué me habían elegido. Creo que nunca antes he sentido
como en ese día hasta qué punto un novelista es un ciego frente a sus propios
libros y cómo los lectores saben tanto sobre lo que ha escrito. Un novelista
jamás puede ser su lector, salvo cuando corrige su manuscrito, las faltas de
sintaxis, repeticiones o suprimir un párrafo que está demás. Solo tiene una
representación confusa y parcial de sus libros, como un pintor ocupado en hacer
un fresco en el techo y que, echado sobre el suelo o el andamio, trabaja en los
detalles, demasiado cerca, sin visión del conjunto.
Curiosa actividad solitaria aquella de escribir. Pasar por
momentos de falta de motivación cuando empiezas un libro. Cada día se tiene la
impresión de tomar un camino equivocado. Entonces la tentación de retroceder es
grande para empezar de nuevo. No hay que ceder, hay que seguir la misma ruta.
Es un poco como manejar de noche, en invierno y resbalar sobre el hielo, sin ninguna
visibilidad. No tienes elección, no puedes retroceder, tienes que seguir
avanzando mientras te dices que la ruta será más estable y que la bruma se
despejará.
A punto de terminar un libro, sientes que este empieza a
separarse de ti y que respira el aire de la libertad, como los niños, en la
clase, antes de las vacaciones. Están distraídos y hacen mucho ruido y ya ni
oyen a sus profesores. Incluso diría que cuando escribes los últimos párrafos,
el libro te demuestra una cierta hostilidad y tiene prisa en deshacerse de ti.
Te abandona apenas has escrito la última palabra. Se acabó, ya no te necesita,
ya te olvidó. Serán los lectores quienes lo revelarán a sí mismo. En ese
instante se siente un gran vacío y la sensación de haber sido abandonado.
También una especie de insatisfacción…
Continuará…
Traducción de Patricia de Souza
mardi, décembre 02, 2014
No quiero ser una aculturada, notas para una novela diversa
Anoche vi un reportaje que me ha dejado pensando en muchas cosas. Muchas. Una de ellas es el análisis de mi propia situación, de mi trabajo de escritora y de qué puedo estar buscando. La relectura de algunos libros que he escrito, traducciones y revisiones obligadas, también me llevan a hacerme otras preguntas. Hay algunas intuiciones. Una de ellas es ese estar literalmente "atravesada" por varias culturas, la Occidental es una de ellas, la que llegó con los españoles y que fue un choque de "modos de civilización", por decirlo de otra manera, que solo con el tiempo estamos viendo desde otras perspectivas. Pero, hay otra, del "cómo" estas Marcas del pasado han atravesado el tiempo y han llegado hasta el presente, de cómo me han dividido (tengo que ir rápido para que no se me vaya la idea) y me han instalado en el desarraigo. Más allá de mi situación como mujer, que es vivida como una expulsión del paraíso, puede ser el de infancia, porque la entrada en el mundo adulto, significó tomar conciencia de mi cuerpo como mujer, es decir sexuado, está el cultural, mi herencia andina que nunca ha sabido dónde colocar. Me explico, creo que muchos de mis libros, si no son todos, salen de ese choque, de estar constantemente confrontando esas miradas para intentar instalar una coherencia, un nexo, para salir de ese encierro que no posee mirada que lo valore, de ahí que sin querer mi manera de mirar el mundo se acerque a esa cultura, la olvidada, la sometida.
Salvo José María Arguedas, un novelista que también era etnólogo ( y siempre me veo como cerca de todas esas formas de acercarse a la historia), ningún otro escritor ha establecido, con la pasión que él lo hizo, el vinculo entre el Perú de la mal llamada Modernidad, y el Perú mal llamado Arcaico (para usar el título de Vargas Llosa, La utopía arcaica que quiero releer), es decir, cómo se produce ese paso, y por qué la violencia. O es que no ha habido paso, y esta comunidad andina en las altas montañas del Cusco es la reafirmación de que el Perú sigue siendo el país de Los ríos profundos. Me impresiono mucho ver "mi país" como otro país, estar viéndolo con Olivier y ver esa realidad como alejada, aunque conozca algunos elementos, la manera de dormir (sobre pieles de carnero y cuyes debajo de lo que es una cama de piedra, recuerdo haber visto eso a mi llegada a la chacra de Coracora y haber sido sacudida por la impresión), los platos que se preparan la austeridad, las marcas del sol y el frío del rostro. No quiero, y eso me da mucho miedo, caer en la mirada materialista (o esteticista) que ve las cosas desde fuera y que engríe su mundo puro, indígena, como refugio para huir de un presente, no, quiero comprender cómo vivimos tan fragmentadoAs, cómo podemos tener ese país, con una civilización tan rica, tan diversa y vivir encerradas en la ciudad de Lima, sin contacto con toda esa riqueza. No es tampoco pensar, lo que sería absurdo, que esas culturas puedan mantenerse en estado autárquico, sería muy reaccionario, es más bien que mi mirada ha cambiado desde que he vivido en Veneuzela. El valor que le doy a todo eso, el cambio de perspectiva (recomiendo leer el diario de Paul Gauguin, quizás ahí haya elementos comunes, y sobre todo a José Carlos Mariátegui, esto, a los europeos). No sé qué operación interior se ha producido que me ha llevado a comprender que busco otra manera de vida, una que me deje recorrer estados, movimientos, intuiciones, hasta ahora desconocidos. No soy clara, lo sé, porque no estoy clara para mí misma. Hay, en la cultura Occidental, en Francia, España, etc, un terremoto, hay crisis de representación, de paradigma de civilización, yo estoy en el centro de esa crisis con otro pasado, con otra carga simbólica. La crisis de civilización está ligada al goce (ya decía Espinoza que el valor supremo era el goce) a la alegría, a la joie. La cosa es qué lecciones podemos sacar de poblaciones que viven con lo mínimo, a las cuales el capitalismo y su noción egoísta de acumulación de riqueza no ha dañado (se vive del trueque), no ha destruído la relación con el tiempo y la naturaleza. En todo caso Bolivia ha entendido mejor algo que el Peru no ha asimilado, y que ha dejado en estado parasitario. en invernadero; su pluralidad cultural, su no pertenecer a la Modernidad completamente, su entrar en el mundo de ahora con un capital simbólico y cultural! Los universalismos, no lo sé.... siento que eso es cada vez más complicado porque tiene que ver con una clarísima historia de dominación, de colonialismo. Se entiende, el paradigma que hemos tenido de civilización es importado y ha sido, hasta cierto punto, impuesto a la fuerza.
Siempre pienso en el libro X de San Agustín, dónde se pregunta ¿qué es el tiempo?
Siempre volveremos a esas preguntas fundamentales, aunque las respuestas no sean las mismas. ¿qué es el tiempo para estos peruanos como yo? Pues es espacio, es naturaleza, es lentitud, es habla, compañía, tan simple, que claro, para alguien que quiere una vida contemplativa, hace fantasear...
Es extraño, ahora caigo que, una separación afectiva, me ha llevado a recorrer primero México, luego regresar a Lima interiormente para luego ir a Veneuzela, finalmente ese recorrido ha sido interior, por todas esos caminos cargados de sentido, de significados... es muy extraño, o es que simplemente somos ese manuscrito donde todo se inscribe. Mi Palincesto.
insisto, el nexo, tal como lo han creado algunos escritores en Francia, pienso en Rimbaud y su relación con la Comuna, en Víctor Hugo y la República, o en Chateaubriand (¿por qué su libro se llama Memorias de ultratumba, por qué se entierra en vida?), Madame de Stael y Flora Tristán, Marcel Proust y el Affaire Dreyfus, no han dejado de crear esos nexos, esos lugares de paso (vasos comunicantes) en la memoria, nosotros, con Mariátegui, Vallejo, y Arguedas, hemos tratado de pasar por ahí, es decir, reconocer ese mundo andino, intenso como nuestro, traducirlo. Todo es traducción. Pero ese mundo, como todavía hay otros (los ashaninkas en nuestra selva, los yanomamis, en el Orinoco) existen. Tienen rostro. Yo quisiera cambiar la mirada, que no sean Levi-Strauss o los neo-darwinistas, ser yo la que se recorre en ellos. Lanzarme a atravesar de nuevo esos ríos, qué ganas!
La literatura de ahora, y la novela, representa mejor ese mundo que pasó de forma acelerada del semifeudal al capitalismo acumulativo, especulativo y voraz que existe ahora en casi todas las ciudades del Perú. Es el mundo "chicha", mezcla de lo andino y de lo criollo (del mundo semifeudal , el gamonal, el cacique, y el mundo del capital ilimitado que alimenta la imaginación del nuevo empresario) que una elite diseca en bares de moda, "a lo andino", o comida, a lo andino, pero sin poner en ningún momento en duda las categorías de superior, inferior, blanco-mestizo, todo me parece tan estereotipado... Es decir, todo lo que tiene color local es visto por los propios peruanoAs como exótico, como extranjero. La mirada exótica no es la mirada de la proximidad ni del encuentro, es la mirada alejada o la ausencia de mirada. Es así como somos vistas también las Mujeres, y de ahí que podríamos entender mejor lo que sucede. Y no, no garantiza nada hay que estar en condiciones de ver... la atención es importante.
Aquí, en Francia. no me sorprendo cuando escucho hablar de crisis de paradigma, ojo, no es solo crisis de sistema (del capitalista como depredación y destrucción del planeta), la depresión de Europa es crisis de modelo de civilización. Se oye hablar todavía de Modernidad y la nueva izquierda, que parece de derechas, no pone en duda la idea de Modernidad como progreso ilimitado que no abandona la visión judeocristiana, neo hegeliana de realización en la historia, una forma de absoluto de hecho. La pregunta que mucha gente se hace, es cómo sostener ese modelo y de dónde sacar materia para satisfacer un modo de vida sin contornos, es el deseo en sus estado más absoluto, sin límites, el marqués de Sade y su exceso, su casi nihilismo. Me digo, si destruimos todo, no seremos nada, pero queremos esa nada, es decir, fundirnos, desaparecer en ella.... buena pregunta...
claro, que es obvio que toda mi cultura está occidentalizada, lo que me gusta es que la experiencia me haya puesto en duda y que me ayude a pensar en contra de lo adquirido. Este paso es importante. es como un nuevo viaje. Viaje interior. Hay algo que se está trazando pero todavía no sé lo que es. Lo que más me acosa es la pregunta de si sería capaz de escribir sobre mi propio país, sin una mirada alejada, de si, como cientos de peruanos y peruanas formadas en el extranjero, no he pasado a engrosar las filas de las elites alienadas hasta las orejas con la misma doxa de hace siglos, si vamos a tener que esperar que alguien recorra la experiencia por nosotroas Y no es arrogancia, es deseo de existir, deseo vital. Hay algo que tiene que ver con la muerte y es esa dejadez, esa abandono de la propia existencia en manos de los demás, que aparecía, ayer, en este reportaje banal del canal France 2, tan ausente en esta comunidad andina (de la que no se dio el nombre) porque no se sabía cómo nombrarla, existía y había que dejarla existir, abandonarla, pero no integrarla a la coherencia del pensamiento Occidental porque no la tiene, es su ruptura, su espacio en blanco.
¿habrá que escribir o quedarse callada? Esa es la pregunta. Lo que sí sé es que no quiero ser parasitaria, una aculturada, que mi estar desmontando y remontando un pasado cercano desde un ahora alejado, me ha llevado a reconocer esas marcas del pasado, que están en forma de cicatrices en el idioma, en el sentido mismo de mi castellano y que ahora pueden trasladarse al francés, y que poseen una sintaxis que probablemente venga del quechua. De las experiencias de infancia en ese mundo tan reprimido por la Modernidad llegada desde fuera como moneda de intercambio, el mundo que mi abuela paterna despreciaba por ser indígena, que yo también aprendí a ignorar o a despreciar, y que luego, con los años, surge, me habla, me interroga como mujer en la historia, como peruana y ausencia de historia. Es lo más importante.
Salvo José María Arguedas, un novelista que también era etnólogo ( y siempre me veo como cerca de todas esas formas de acercarse a la historia), ningún otro escritor ha establecido, con la pasión que él lo hizo, el vinculo entre el Perú de la mal llamada Modernidad, y el Perú mal llamado Arcaico (para usar el título de Vargas Llosa, La utopía arcaica que quiero releer), es decir, cómo se produce ese paso, y por qué la violencia. O es que no ha habido paso, y esta comunidad andina en las altas montañas del Cusco es la reafirmación de que el Perú sigue siendo el país de Los ríos profundos. Me impresiono mucho ver "mi país" como otro país, estar viéndolo con Olivier y ver esa realidad como alejada, aunque conozca algunos elementos, la manera de dormir (sobre pieles de carnero y cuyes debajo de lo que es una cama de piedra, recuerdo haber visto eso a mi llegada a la chacra de Coracora y haber sido sacudida por la impresión), los platos que se preparan la austeridad, las marcas del sol y el frío del rostro. No quiero, y eso me da mucho miedo, caer en la mirada materialista (o esteticista) que ve las cosas desde fuera y que engríe su mundo puro, indígena, como refugio para huir de un presente, no, quiero comprender cómo vivimos tan fragmentadoAs, cómo podemos tener ese país, con una civilización tan rica, tan diversa y vivir encerradas en la ciudad de Lima, sin contacto con toda esa riqueza. No es tampoco pensar, lo que sería absurdo, que esas culturas puedan mantenerse en estado autárquico, sería muy reaccionario, es más bien que mi mirada ha cambiado desde que he vivido en Veneuzela. El valor que le doy a todo eso, el cambio de perspectiva (recomiendo leer el diario de Paul Gauguin, quizás ahí haya elementos comunes, y sobre todo a José Carlos Mariátegui, esto, a los europeos). No sé qué operación interior se ha producido que me ha llevado a comprender que busco otra manera de vida, una que me deje recorrer estados, movimientos, intuiciones, hasta ahora desconocidos. No soy clara, lo sé, porque no estoy clara para mí misma. Hay, en la cultura Occidental, en Francia, España, etc, un terremoto, hay crisis de representación, de paradigma de civilización, yo estoy en el centro de esa crisis con otro pasado, con otra carga simbólica. La crisis de civilización está ligada al goce (ya decía Espinoza que el valor supremo era el goce) a la alegría, a la joie. La cosa es qué lecciones podemos sacar de poblaciones que viven con lo mínimo, a las cuales el capitalismo y su noción egoísta de acumulación de riqueza no ha dañado (se vive del trueque), no ha destruído la relación con el tiempo y la naturaleza. En todo caso Bolivia ha entendido mejor algo que el Peru no ha asimilado, y que ha dejado en estado parasitario. en invernadero; su pluralidad cultural, su no pertenecer a la Modernidad completamente, su entrar en el mundo de ahora con un capital simbólico y cultural! Los universalismos, no lo sé.... siento que eso es cada vez más complicado porque tiene que ver con una clarísima historia de dominación, de colonialismo. Se entiende, el paradigma que hemos tenido de civilización es importado y ha sido, hasta cierto punto, impuesto a la fuerza.
Siempre pienso en el libro X de San Agustín, dónde se pregunta ¿qué es el tiempo?
Siempre volveremos a esas preguntas fundamentales, aunque las respuestas no sean las mismas. ¿qué es el tiempo para estos peruanos como yo? Pues es espacio, es naturaleza, es lentitud, es habla, compañía, tan simple, que claro, para alguien que quiere una vida contemplativa, hace fantasear...
Es extraño, ahora caigo que, una separación afectiva, me ha llevado a recorrer primero México, luego regresar a Lima interiormente para luego ir a Veneuzela, finalmente ese recorrido ha sido interior, por todas esos caminos cargados de sentido, de significados... es muy extraño, o es que simplemente somos ese manuscrito donde todo se inscribe. Mi Palincesto.
insisto, el nexo, tal como lo han creado algunos escritores en Francia, pienso en Rimbaud y su relación con la Comuna, en Víctor Hugo y la República, o en Chateaubriand (¿por qué su libro se llama Memorias de ultratumba, por qué se entierra en vida?), Madame de Stael y Flora Tristán, Marcel Proust y el Affaire Dreyfus, no han dejado de crear esos nexos, esos lugares de paso (vasos comunicantes) en la memoria, nosotros, con Mariátegui, Vallejo, y Arguedas, hemos tratado de pasar por ahí, es decir, reconocer ese mundo andino, intenso como nuestro, traducirlo. Todo es traducción. Pero ese mundo, como todavía hay otros (los ashaninkas en nuestra selva, los yanomamis, en el Orinoco) existen. Tienen rostro. Yo quisiera cambiar la mirada, que no sean Levi-Strauss o los neo-darwinistas, ser yo la que se recorre en ellos. Lanzarme a atravesar de nuevo esos ríos, qué ganas!
La literatura de ahora, y la novela, representa mejor ese mundo que pasó de forma acelerada del semifeudal al capitalismo acumulativo, especulativo y voraz que existe ahora en casi todas las ciudades del Perú. Es el mundo "chicha", mezcla de lo andino y de lo criollo (del mundo semifeudal , el gamonal, el cacique, y el mundo del capital ilimitado que alimenta la imaginación del nuevo empresario) que una elite diseca en bares de moda, "a lo andino", o comida, a lo andino, pero sin poner en ningún momento en duda las categorías de superior, inferior, blanco-mestizo, todo me parece tan estereotipado... Es decir, todo lo que tiene color local es visto por los propios peruanoAs como exótico, como extranjero. La mirada exótica no es la mirada de la proximidad ni del encuentro, es la mirada alejada o la ausencia de mirada. Es así como somos vistas también las Mujeres, y de ahí que podríamos entender mejor lo que sucede. Y no, no garantiza nada hay que estar en condiciones de ver... la atención es importante.
Aquí, en Francia. no me sorprendo cuando escucho hablar de crisis de paradigma, ojo, no es solo crisis de sistema (del capitalista como depredación y destrucción del planeta), la depresión de Europa es crisis de modelo de civilización. Se oye hablar todavía de Modernidad y la nueva izquierda, que parece de derechas, no pone en duda la idea de Modernidad como progreso ilimitado que no abandona la visión judeocristiana, neo hegeliana de realización en la historia, una forma de absoluto de hecho. La pregunta que mucha gente se hace, es cómo sostener ese modelo y de dónde sacar materia para satisfacer un modo de vida sin contornos, es el deseo en sus estado más absoluto, sin límites, el marqués de Sade y su exceso, su casi nihilismo. Me digo, si destruimos todo, no seremos nada, pero queremos esa nada, es decir, fundirnos, desaparecer en ella.... buena pregunta...
claro, que es obvio que toda mi cultura está occidentalizada, lo que me gusta es que la experiencia me haya puesto en duda y que me ayude a pensar en contra de lo adquirido. Este paso es importante. es como un nuevo viaje. Viaje interior. Hay algo que se está trazando pero todavía no sé lo que es. Lo que más me acosa es la pregunta de si sería capaz de escribir sobre mi propio país, sin una mirada alejada, de si, como cientos de peruanos y peruanas formadas en el extranjero, no he pasado a engrosar las filas de las elites alienadas hasta las orejas con la misma doxa de hace siglos, si vamos a tener que esperar que alguien recorra la experiencia por nosotroas Y no es arrogancia, es deseo de existir, deseo vital. Hay algo que tiene que ver con la muerte y es esa dejadez, esa abandono de la propia existencia en manos de los demás, que aparecía, ayer, en este reportaje banal del canal France 2, tan ausente en esta comunidad andina (de la que no se dio el nombre) porque no se sabía cómo nombrarla, existía y había que dejarla existir, abandonarla, pero no integrarla a la coherencia del pensamiento Occidental porque no la tiene, es su ruptura, su espacio en blanco.
¿habrá que escribir o quedarse callada? Esa es la pregunta. Lo que sí sé es que no quiero ser parasitaria, una aculturada, que mi estar desmontando y remontando un pasado cercano desde un ahora alejado, me ha llevado a reconocer esas marcas del pasado, que están en forma de cicatrices en el idioma, en el sentido mismo de mi castellano y que ahora pueden trasladarse al francés, y que poseen una sintaxis que probablemente venga del quechua. De las experiencias de infancia en ese mundo tan reprimido por la Modernidad llegada desde fuera como moneda de intercambio, el mundo que mi abuela paterna despreciaba por ser indígena, que yo también aprendí a ignorar o a despreciar, y que luego, con los años, surge, me habla, me interroga como mujer en la historia, como peruana y ausencia de historia. Es lo más importante.
lundi, décembre 01, 2014
algo está cambiando
ha sido importante ir a Barcelona, es importante alejarse de donde estás para poder ver mejor. Veo de otra manera mi relación con Francia, más apaciguada, sin tanta revancha por haber dejado Venezuela, donde el sueño, la capacidad de proyección de mi deseo, estaba en su punto más álgido. Una se construye un espacio que es aquella arca de la que ha hablado Magris en la reciente feria de Guadalajara, ahí donde puedes proteger cosas importantes, pero también navegar, irse a altamar a recorrer el mundo. Pero, Francia también entrega, y da mucho, solo que como todo en la vida, hay que estar preparada para recibir. En la vida hay que saber recibir para poder estar en condiciones de dar.
Hay instantes en que eso se bloquea, mi sensibilidad al espacio y el Cómo está organizado es importante. Hay arquitecturas "masculinas", y hay mucho de eso en las ciudades de ahora, volcadas al consumo y a la oferta, que clasifica inmediatamente en géneros y clases sociales (las mujeres son las víctimas más fáciles, solas, desorientadas y sometidas). Es detestable. Me veo conversando en el café de la Rambla de Barcelona con el crítico peruano Julio Ortega, hablando del Perú, tan lejano, tan hermético. Veo la casa de Miquel, su calidez, la cena con Manuel y su familia, veo a mi amigo Rubén, que me hace pensar en un personaje de Dostoievski, veo tantas cosas. veo también esa noche de mi intervención en el Laboratorio, en Gracia. Escucho las voces de Jordi y Leonardo, la joven japonesa de una delicadeza poética, sus preguntas, su mirada. Una imagen me impactó: la de un hombre muy mayor vendiendo castañas asadas y camotes, tenía colgadas una sartén y un abanico de paja en su tienda de una tela oscura, medio roída. Me hizo pensar en esos espacios populares de mi continente, nada pretenciosos, tan entregados al contacto, solo que este hombre tenía la marca de la exclusión y de la humillación del mundo occidental y capitalista. Al mismo tiempo pensé, si no hubiésemos estigmatizado una sola forma de vida, la artificial y aseptisada de Occidente, si no viésemos como exclusión trabajar con las manos, la ausencia de lujo, volveríamos a formas de vida más simples. Yo sí encuentro una felicidad enorme en la austeridad, en esos objetos sin sofisticación. Justamente el gran engaño de ahora es que te hacen pasar por sofisticado cualquier cosa. En Barcelonas abundan las tiendas de quimeras, de objetos que son baratos pero imitan a grandes marcas, jugando con el deseo de las personas, perdiéndolo. Miento, no solo en Barcelona, en París, en Lima, en México, d.F. La belleza no es el lujo, es otra cosa muy distinta, es más un estado que una condición material. De eso estoy segura. Si las marcas de lujo practicasen el trueque todo sería distinto, pero también hay una jerarquía en esa noción de lujo, una quiere ser superior a la otra, y, a veces, la vida necesita estar desnuda, despojada para poder existir.
En Francia siento que los espacios se ordenan de acuerdo a prioridades espirituales que ahora la población ignora ahogada en la propaganda de la sociedad consumista: las mediatecas, las librerías, los cafés. Cualquier lugar de Francia tiene una mediateca, una biblioteca, donde los jóvenes, los ancianos, las mujeres, y las que escribimos, podemos encontrar un refugio...
Luego he vuelto a mis lecturas con una gran alegría, con ganas de estar aquí, entera, trabajando para dar, para entregar, con ganas de ir a París y, pronto, a mis lugares queridos. Si el mundo fuese más pequeño, solo si fuese un poquito más pequeño... pero, igual, lo importante es lo que tenemos en el corazón y en la cabeza, los dos conectados...
Siento que algo está cambiando también en Europa, que es como esa historia del Maestro ignorante que confía en sus estudiantes porque no se siente superior. Toda persona a la que se le da la mano, piensa, y piensa bien.
Hay instantes en que eso se bloquea, mi sensibilidad al espacio y el Cómo está organizado es importante. Hay arquitecturas "masculinas", y hay mucho de eso en las ciudades de ahora, volcadas al consumo y a la oferta, que clasifica inmediatamente en géneros y clases sociales (las mujeres son las víctimas más fáciles, solas, desorientadas y sometidas). Es detestable. Me veo conversando en el café de la Rambla de Barcelona con el crítico peruano Julio Ortega, hablando del Perú, tan lejano, tan hermético. Veo la casa de Miquel, su calidez, la cena con Manuel y su familia, veo a mi amigo Rubén, que me hace pensar en un personaje de Dostoievski, veo tantas cosas. veo también esa noche de mi intervención en el Laboratorio, en Gracia. Escucho las voces de Jordi y Leonardo, la joven japonesa de una delicadeza poética, sus preguntas, su mirada. Una imagen me impactó: la de un hombre muy mayor vendiendo castañas asadas y camotes, tenía colgadas una sartén y un abanico de paja en su tienda de una tela oscura, medio roída. Me hizo pensar en esos espacios populares de mi continente, nada pretenciosos, tan entregados al contacto, solo que este hombre tenía la marca de la exclusión y de la humillación del mundo occidental y capitalista. Al mismo tiempo pensé, si no hubiésemos estigmatizado una sola forma de vida, la artificial y aseptisada de Occidente, si no viésemos como exclusión trabajar con las manos, la ausencia de lujo, volveríamos a formas de vida más simples. Yo sí encuentro una felicidad enorme en la austeridad, en esos objetos sin sofisticación. Justamente el gran engaño de ahora es que te hacen pasar por sofisticado cualquier cosa. En Barcelonas abundan las tiendas de quimeras, de objetos que son baratos pero imitan a grandes marcas, jugando con el deseo de las personas, perdiéndolo. Miento, no solo en Barcelona, en París, en Lima, en México, d.F. La belleza no es el lujo, es otra cosa muy distinta, es más un estado que una condición material. De eso estoy segura. Si las marcas de lujo practicasen el trueque todo sería distinto, pero también hay una jerarquía en esa noción de lujo, una quiere ser superior a la otra, y, a veces, la vida necesita estar desnuda, despojada para poder existir.
En Francia siento que los espacios se ordenan de acuerdo a prioridades espirituales que ahora la población ignora ahogada en la propaganda de la sociedad consumista: las mediatecas, las librerías, los cafés. Cualquier lugar de Francia tiene una mediateca, una biblioteca, donde los jóvenes, los ancianos, las mujeres, y las que escribimos, podemos encontrar un refugio...
Luego he vuelto a mis lecturas con una gran alegría, con ganas de estar aquí, entera, trabajando para dar, para entregar, con ganas de ir a París y, pronto, a mis lugares queridos. Si el mundo fuese más pequeño, solo si fuese un poquito más pequeño... pero, igual, lo importante es lo que tenemos en el corazón y en la cabeza, los dos conectados...
Siento que algo está cambiando también en Europa, que es como esa historia del Maestro ignorante que confía en sus estudiantes porque no se siente superior. Toda persona a la que se le da la mano, piensa, y piensa bien.
mercredi, novembre 26, 2014
Barcelona
Una cosa que produce el viaje, es una disperión del interior por saturación. A diferencia de otras personas que pueden circular sin problemas, todo me atraviesa y me diseca como a un insecto. La imagen es clara. Luego de varios días puedo encontrarme conmigo misma, pero ese proceso es lento. Mi atención siempre está en el afuera, siempre en contacto con los demás. Me gusta este ambiente de feria de España, algo que se extiende entre las regiones, incluyendo Cataluña. La gente es ligera, de fácil contacto. Una de las cosas que también tiene esta ciudad es que puede tener rincones completamente pueblerinos y provincianos, en planos superpuestos con espacios cosmopolitas. Es lo antiguo y lo nuevo, el pasado y el presente en diálogo y entrelazados. Ayer iba a anotando ideas en una libreta, sensaciones que ahora he olvidado... Recuerdo una chica en el metro, era muy hermosa, llevaba un bolso de Carolina Herrera por lo quuepensé que debía ser venezolana. Mis notas las tengas dispersas y no sé cómo regresar a ellas. Cierro los ojos, miro en el interior, veo, no quiero tanta dispersión, me doy cuenta de que los estados concentrados sacan piezas de metal, sólidas, relucientes de mí. A veces hay que saber a aceptar cierta soledad, quiero seguir mi hilo de oro, caminar colgada de él, no perderme. Cómo seguir siendo auténtica cuando se te expone en un espacio distinto al tuyo. Esa es la pregunta y el desafío.
Ganas de intentar siempre sacar lo mejor de mí, pero, si la istuación es hostil, me pongo huraña, como una gata dispuesta a saltar.
Se oyen bocinas, y si fuese Caracas? A veces pienso que todo esto es un sjeño y voy a regresar a mi casa de antes...
Ganas de intentar siempre sacar lo mejor de mí, pero, si la istuación es hostil, me pongo huraña, como una gata dispuesta a saltar.
Se oyen bocinas, y si fuese Caracas? A veces pienso que todo esto es un sjeño y voy a regresar a mi casa de antes...
lundi, novembre 17, 2014
En Barcelona el 27 de setiembre, allí estaré-
Las tardes del Gatopardo: Patricia de Souza en conversación con Jordi Corominas
El Laboratorio de Escritura en su espacio “Las tardes del Gatopardo” presenta a la escritora peruana Patricia de Souza, autora de Vergüenza, en conversación con Jordi Corominas.
Fecha: jueves 27 de noviembre de 2014
Hora: 19h30
Lugar: Laboratorio de Escritura
Se ha dicho sobre Vergüenza:
“Una voz con personalidad propia en la literatura latinoamericana del presente”, Julián Rodríguez.
“Las palabras se salvan de su ordinaria misión de mostrar para trascenderse en su más alta connotación de nombrar”, J.E Ayala Dip, El País.
Recomendamos que los asistentes hayan leído la novela de la autora, publicada por la Editorial Casa de Cartón.
La mentira de un fauno, su segunda novela, fue publicada en España y en el Perú. El último cuerpo de Úrsula salió en la mítica editorial Seix Barral, Barcelona, el año 2000; reeditada por la editorial alternativa Sic, Lima, 2000, Excodra 2013, Barcelona, traducida al alemán (Laniamérikaverlag, Solothurn) y pronto publicada en francés y en inglés (Orbis tertius éd. Excodra Barcelona). La revista literaria francesa NRF (Gallimard) publicó su texto corto Désert en el 2005.
Después de publicar tres nuevas novelas: Ellos dos (Ed. San Marcos, Lima, 2007), Erótika, escenas de la vida sexual (Jus, México 2008; Barataria, Barcelona, 2009) y Tristán (finalista del Premio Herralde 2009, Altazor 2010, Kiputeca, 2014, Perú), publicó su primer ensayo, “Eva no tiene paraíso” (Altazor, Lima, 2011). El 2014 su nueva novela, Vergüenza, ha sido editada por el sello venezolano El perro y la rana y por la editorial Casa de Cartón (Madrid). Escribe para el diario El país (España), La república (Lima), la revista La tempestad, México, y otros medios el Perú.
Las tardes del Gatopardo
Conversar con los narradores sobre sus cuentos y novelas. Recuperar la tertulia como un acercamiento a la escritura. Leer prosa en voz alta. Queremos recordar las tardes en las que el escritor italiano Tomasi di Lampedusa, el autor de El Gatopardo, se reunía en una terraza de Palermo con un pequeño grupo de lectores para conversar sobre literatura. Hemos creado este espacio de encuentro en el Laboratorio de Escritura para dialogar con los autores sobre el proceso creativo de sus libros.
Actividad gratuita
Fecha: jueves 27 de noviembre de 2014
Hora: 19h30
Lugar: Laboratorio de Escritura (c/Joan Blanques 12, 08012 Barcelona)
Cómo llegar: Metro joanic (L4) / Metro Fontana (L3), autobús: 39, 55, 15, bicing: pl. joanic
vendredi, novembre 14, 2014
Los espacios en blanco del capitalismo
Es curioso, y yo misma me sorprendo, de cómo esta época nos obliga a pensar algunas cosas, los modos de vida, los paradigmas políticos y económicos, en suma, las elecciones son cada vez más complicadas y saber hacerlo no es tema fácil. Imagino a un o una joven ahora y me aterro, debe ser horrible.
Este mundo nos ha convertido en una especie de monstruos, pienso en mí, ayer deambulando con las compras de navidad en las Galéries Lafayette completamente neurotizada porque no sé si lo hago por placer o por obligación. Incluso me enredé en una discusión torpe con una chica de la venta, era morena, de origen árabe, había algo de reto en la mirada, de ofendida, y la comprendía (seguro mal pagada, seguro con una situación familiar catastrófica), aunque me sentía injustamente marcada por ser "extranjera y comprar". Yo también tengo problemas familiares declinados, yo también vivo en ese marasmo contemporáneo y trato de estar a flote intentando la frugalidad. Pero había algo más, era como si fuese un formato que está tan balizado y que hace imposible todo diálogo. Me sentí ruin, y luego pensé que cada persona ha sido convertida en una pequeña empresa canalla por este oscuro capitalismo de las finanzas. Los gestos de compra (ya la palabra es fea) son gestos desprovistos de generosidad, sin placer, ateos afectivamente. Y mezquinos. El placer de compartir tiene algo de eros, de energía que fluye. Ayer oía en la radio France Culture a un filósofo africano hablar de cómo el baile es importante para pensar, pero pensar no en la forma lógica de los filósofos europeos, sino pensar como se puede hacer en otras latitudes, lanzarse con todo, con pasión. Esa era la intuición de Nietzsche, Bizet, y la ligereza de su música, frente a la estridencia militar de Wagner. La educación francesa ha formado también a estos seres tan administrativos, matemáticos, pasivos, es demente. Leyendo una entrevista a Alain Badiou en L humanité leo, "hay que cambiar las relaciones de producción que se basan en el sometimiento a la misma tiranía". Suscribo, no podemos seguir aceptando que la finalidad en la vida es someternos a esa ideología del dinero, no. Es la muerte en vida...
luego he tenido sueños de agua clara y fiestas en Venezuela, supongo que eso me ponía en contacto con el otro extremo de la realidad que apuesta a la utopía de la generosidad. es lo que más cuesta en la vida.
transformado la novela en francés en ficción. era la única forma que sea verdad.
Este mundo nos ha convertido en una especie de monstruos, pienso en mí, ayer deambulando con las compras de navidad en las Galéries Lafayette completamente neurotizada porque no sé si lo hago por placer o por obligación. Incluso me enredé en una discusión torpe con una chica de la venta, era morena, de origen árabe, había algo de reto en la mirada, de ofendida, y la comprendía (seguro mal pagada, seguro con una situación familiar catastrófica), aunque me sentía injustamente marcada por ser "extranjera y comprar". Yo también tengo problemas familiares declinados, yo también vivo en ese marasmo contemporáneo y trato de estar a flote intentando la frugalidad. Pero había algo más, era como si fuese un formato que está tan balizado y que hace imposible todo diálogo. Me sentí ruin, y luego pensé que cada persona ha sido convertida en una pequeña empresa canalla por este oscuro capitalismo de las finanzas. Los gestos de compra (ya la palabra es fea) son gestos desprovistos de generosidad, sin placer, ateos afectivamente. Y mezquinos. El placer de compartir tiene algo de eros, de energía que fluye. Ayer oía en la radio France Culture a un filósofo africano hablar de cómo el baile es importante para pensar, pero pensar no en la forma lógica de los filósofos europeos, sino pensar como se puede hacer en otras latitudes, lanzarse con todo, con pasión. Esa era la intuición de Nietzsche, Bizet, y la ligereza de su música, frente a la estridencia militar de Wagner. La educación francesa ha formado también a estos seres tan administrativos, matemáticos, pasivos, es demente. Leyendo una entrevista a Alain Badiou en L humanité leo, "hay que cambiar las relaciones de producción que se basan en el sometimiento a la misma tiranía". Suscribo, no podemos seguir aceptando que la finalidad en la vida es someternos a esa ideología del dinero, no. Es la muerte en vida...
luego he tenido sueños de agua clara y fiestas en Venezuela, supongo que eso me ponía en contacto con el otro extremo de la realidad que apuesta a la utopía de la generosidad. es lo que más cuesta en la vida.
transformado la novela en francés en ficción. era la única forma que sea verdad.
mardi, novembre 04, 2014
apagar los dispositivos adictivos, encender la vida
esta mañana decido apagar la radio, apagar el teléfono, apagar la computadora, ponerme a mirar las crestas blancas de los Pirineos. Ayer, durante la fisioterapia, miraba los techos de laja brillando bajo la lluvia, las nubes bajas, cargadas. Pau mantiene esa tradición francesa de chimeneas, torres de aguja y techos oscuros. Hay una austeridad en todo esto que de hecho tiene una belleza limpia y secreta al mismo tiempo.
¿Cuántas lineas podré escribir hoy y cuántas personas podrán leerlas? Cuando veo la cantidad de información que circula, no entiendo cómo hacemos para seguir viviendo en medio de ese marasmo que nos llega desde fuera, una guerra aquí, la crisis, el hambre, la indiferencia. ¿Cómo circular en medio de todo eso? Veo que mientras más cosas hay, más cuesta pensar, concentrarse en las sensaciones. Por eso, escribir como un recorrido interior, porque es interior está lleno de gritos, de voces, de rostros que nos llegan sin cesar, es cada vez más complicado, más delicado, es una orquídea en medio de una tempestad.
Para poder escribir con serenidad, tengo que tener las cosas un poco en orden, o más que eso, en armonía. No se puede escribir si estamos acosadas por miles de preguntas y con el miedo acechándonos, pero, ¿miedo de qué se preguntarán? Miedo de la indiferencia, de no poder hablar con gente, de no seguir su movimiento, apartarse de la vida.
Lo más importante es mantenerse en contacto con los demás, cueste lo que cuesto, incluso cuando el encuentro es frustrante, falta de diálogo monotonía.
voy a dejar este blog en tes momento. Sucede que tengo pocas ganas de analizar la realidad hoy, es demasiado pesada, demasiado alienada quizás, y no sé por dónde empezar a desmontarla.
ayer, cedí a la tentación de las compras, y luego me lamenté. En una sociedad donde eres flanco de cientos de mensajes que te incitan a consumir, no es fácil renunciar porque esa renuncia es también apartarse del grupo humano, firmar su exclusión, y de vez en cuando, sí, quiero estar cerca de los demás. Luego pensaba que ciertas prendas son imprescindibles para afrontar el afuera, el frío que empieza a llegar es un ejemplo. Hay una sensación que es horrible, sentir el cuerpo todo el tiempo y no poder pensar. Yo creo que el mejor clima es el que nos hace olvidar el cuerpo aunque el frío pueda tener su encanto, refugiarse en un café y contemplar...
tengo una vista espectacular y eso hay que agradecerlo.
¿Cuántas lineas podré escribir hoy y cuántas personas podrán leerlas? Cuando veo la cantidad de información que circula, no entiendo cómo hacemos para seguir viviendo en medio de ese marasmo que nos llega desde fuera, una guerra aquí, la crisis, el hambre, la indiferencia. ¿Cómo circular en medio de todo eso? Veo que mientras más cosas hay, más cuesta pensar, concentrarse en las sensaciones. Por eso, escribir como un recorrido interior, porque es interior está lleno de gritos, de voces, de rostros que nos llegan sin cesar, es cada vez más complicado, más delicado, es una orquídea en medio de una tempestad.
Para poder escribir con serenidad, tengo que tener las cosas un poco en orden, o más que eso, en armonía. No se puede escribir si estamos acosadas por miles de preguntas y con el miedo acechándonos, pero, ¿miedo de qué se preguntarán? Miedo de la indiferencia, de no poder hablar con gente, de no seguir su movimiento, apartarse de la vida.
Lo más importante es mantenerse en contacto con los demás, cueste lo que cuesto, incluso cuando el encuentro es frustrante, falta de diálogo monotonía.
voy a dejar este blog en tes momento. Sucede que tengo pocas ganas de analizar la realidad hoy, es demasiado pesada, demasiado alienada quizás, y no sé por dónde empezar a desmontarla.
ayer, cedí a la tentación de las compras, y luego me lamenté. En una sociedad donde eres flanco de cientos de mensajes que te incitan a consumir, no es fácil renunciar porque esa renuncia es también apartarse del grupo humano, firmar su exclusión, y de vez en cuando, sí, quiero estar cerca de los demás. Luego pensaba que ciertas prendas son imprescindibles para afrontar el afuera, el frío que empieza a llegar es un ejemplo. Hay una sensación que es horrible, sentir el cuerpo todo el tiempo y no poder pensar. Yo creo que el mejor clima es el que nos hace olvidar el cuerpo aunque el frío pueda tener su encanto, refugiarse en un café y contemplar...
tengo una vista espectacular y eso hay que agradecerlo.
jeudi, octobre 23, 2014
El nacimiento del día
Hoy me levanté decidida a escribir. No mirar correo, no abrir el Ipad, ver cómo se levanta el día en los Pirineos. El espectáculo es grandioso. Colores de fuego, rojos y amarillos iluminando la montaña. Antes de nacer al día, necesito nacer contemplar esa luz, salir lentamente para no agotarme tratando de recuperar tiempo para lo que me importa. Anoche me sentía inquieta, hay demasiadas cosas, demasiados objetos. No hay cuenta regresiva en esto, es decir, que no hay manera de hacer que esta realidad sea más austera y más salvaje. Ya está configurada, sistematizada, pasada por alcohol. Hay que buscar pliegues, momentos en los cuales estemos más cerca de nuestras sensaciones, arrancárselas a los juegos artificiales que dan la falsa impresión de poseerse. No nos poseemos en el alboroto, nos ocupan.
La ocupación es el sinfín de mensajes que recibo cada mañana para ser de una forma de otra, para ser una imitación de mí misma, existir a través de los objetos y de lo poco que poseo. Hay que atreverse a hacer ese recorrido solitario hacia sí misma. Esta luz ayuda y la agradezco por tener este espacio privilegiado en este lugar. tengo todavía sueño, pero tenía que adelantarme a los demás, a su prisa, a su movimiento.
La ocupación es el sinfín de mensajes que recibo cada mañana para ser de una forma de otra, para ser una imitación de mí misma, existir a través de los objetos y de lo poco que poseo. Hay que atreverse a hacer ese recorrido solitario hacia sí misma. Esta luz ayuda y la agradezco por tener este espacio privilegiado en este lugar. tengo todavía sueño, pero tenía que adelantarme a los demás, a su prisa, a su movimiento.
mardi, octobre 21, 2014
El paréntesis Gutemberg, el fin de la novela
Hace días que vengo buscando las palabras para describir un malestar que me persigue: la sensación de estar haciendo una trabajo inútil, o peor, de estar hablando sola. No es que se trate solamente de falta de lectores, es que lo que haces, escribir, imaginar, lo reconoce cada vez menos gente, parece una tara, un problema de adaptación al mundo. Y lo es. He venido constatando, desde mi llegada a Francia que la economía cultural, como la llaman algunos optimistas del mercado significa venderse por poco, convertirse en mercancía y aprender los gajes y el cinismo de una época que pone precio a todo, incluso al alma o a la vida interior. Entiendo perfectamente a Patrick Modiano cuando decía que "no entendía por qué le daban el Nobel", porque los premios no tienen nada que ver con el trabajo solitario, sobreviviente y absoluto que es escribir. Ahora, la contradicción surge y es normal que la gente piense: si es solitario e intransitivo, entonces por qué se quejan de lectores? Es intransitivo en el sentido de que nadie lo puede hacer en tu lugar, en que solo tú puedes encontrar el hilo conductor de ese laberinto del lenguaje, que solo una persona obsesiva puede pasarse horas escribiendo, tratando de dar sentido y porque escribir, es darle un sentido nuevo a las cosas. Lo que es esencial, se escribe para los demás, es casi un don, aunque suene absurdo. Pero, en una sociedad homogénea, con los mismos dogmas y paradigmas, qué puede significar trabajar justamente con eso: con las representaciones más chatas y aburridas de nuestra prole humana.
El paréntesis Gutemberg
Un día un amigo me anunció alegremente que alguien tenía una teoría de que lo del libro impreso, y lo de la lectura, había sido un paréntesis en la historia de la humanidad. Y puede que tenga sentido, primero, los libros nos viene a nosotroas, del continenete americano, de Occidente y de la cultura judeocristiana de la que somos herederoas. Nuestras culturas han sido orales ¿por qué tendría que dominar siempre la cultura escrita y leída? Lo otro es que la forma de aprender, conocer, está cambiando. La gente no dispone de tiempo y su manera de leer (y de pensar) es fragmentada. Además si somos honestas la literatura se ha ido alejando de los problemas sociales que aquejan a la mayoría de la gente, lo mismo que la política se convirtió en una tecnocracia ay que ahora se reclama "del pueblo" y para el pueblo, una democracia en suma. Sobre la literatura nunca dejó de ser una actividad de burgueses y dirigida a burgueses (Barthes dixit) pero que sin embargo es un arma importante, es un arma porque puede erosionar las formas de pensar e imaginar, que es ahí donde está el problema, el problema de cómo nos representamos, imaginamos a los demás en la cabeza y qué posibilidades tenemos todavía loAs marginales de la historia (mujeres, pobres, poblaciones desplazadas) de representarnos el mundo de otra manera. Y es política porque en el instante mismo en que decidimos un lenguaje (que no se identifique con ninguna clase social, en mi caso es todavía más delicado porque me rehuso a la dominación de los nombres masculinos) es una forma de asumir una posición en el mundo. Ahora, cada vez me digo que por qué tendría que interesar lo que yo pienso más que lo que piensa cualquier persona del planeta. ¿De dónde se saca tanta vanidad para atreverse a pensar que somos importantes? Esa idea me acosa, la única respuesta es la que le di en algún momento: porque si no escribo, me muero. Aunque no me muera, pero moriría de no escribir. Y por que el silencio me suena a mordaza. Sin embargo siento la mordaza, siento que la vida te obliga a hacer concesiones, a integrar este sistema, y siento el gusto amargo de la falta de libertad. Tengo que trabajar en otra cosa porque aunque las personas deseen no pueden leer. La otra tarde hablaba con mi fisioterapeuta, le dije que al final de la reeducación de la rodilla le regalaría un libro, me contestó: no tengo tiempo para leer, eso es para intelectuales. Es decir, me decía, usted pertenece a una casta. Y no soy parte de ella. Creo que tuve un black out y una gran desazón. La literatura es un fenómeno casi anacrónico en nuestros días si no una diversión, no una inmersión en el yo de nadie.
La desorientación que hay en Francia "La república de las letras", es la misma que se vive en otras partes del mundo, el paradigma moderno, romántico de la literatura como parte integral del mundo (esa idea hegeliana de la realización en la razón), como su épica, está quedando rezagada, la épica son los juegos de video, las películas de acción, los dispositivos de internet y toda la parafernalia de instrumentos de comunicación. El lenguaje es solo comunicación y ya no expresión... ojo, que hablo para mí misma. Esta revolución epistemológica, de que conocemos partes de todo, aunque no sea en profundidad, quizás sea un nuevo acomodamiento de la razón razonada a las perlas negras del capitalismo que hace de todo un objeto, y en el cual, el libro es el más frágil, el más ignorado. Es la Cossette de la historia, merde, Los miserables. Pues, como Co
ssette jalo mi trasto, me siento ante la computadora y escribo. Es lo único que me libera de este malestar.
El paréntesis Gutemberg
Un día un amigo me anunció alegremente que alguien tenía una teoría de que lo del libro impreso, y lo de la lectura, había sido un paréntesis en la historia de la humanidad. Y puede que tenga sentido, primero, los libros nos viene a nosotroas, del continenete americano, de Occidente y de la cultura judeocristiana de la que somos herederoas. Nuestras culturas han sido orales ¿por qué tendría que dominar siempre la cultura escrita y leída? Lo otro es que la forma de aprender, conocer, está cambiando. La gente no dispone de tiempo y su manera de leer (y de pensar) es fragmentada. Además si somos honestas la literatura se ha ido alejando de los problemas sociales que aquejan a la mayoría de la gente, lo mismo que la política se convirtió en una tecnocracia ay que ahora se reclama "del pueblo" y para el pueblo, una democracia en suma. Sobre la literatura nunca dejó de ser una actividad de burgueses y dirigida a burgueses (Barthes dixit) pero que sin embargo es un arma importante, es un arma porque puede erosionar las formas de pensar e imaginar, que es ahí donde está el problema, el problema de cómo nos representamos, imaginamos a los demás en la cabeza y qué posibilidades tenemos todavía loAs marginales de la historia (mujeres, pobres, poblaciones desplazadas) de representarnos el mundo de otra manera. Y es política porque en el instante mismo en que decidimos un lenguaje (que no se identifique con ninguna clase social, en mi caso es todavía más delicado porque me rehuso a la dominación de los nombres masculinos) es una forma de asumir una posición en el mundo. Ahora, cada vez me digo que por qué tendría que interesar lo que yo pienso más que lo que piensa cualquier persona del planeta. ¿De dónde se saca tanta vanidad para atreverse a pensar que somos importantes? Esa idea me acosa, la única respuesta es la que le di en algún momento: porque si no escribo, me muero. Aunque no me muera, pero moriría de no escribir. Y por que el silencio me suena a mordaza. Sin embargo siento la mordaza, siento que la vida te obliga a hacer concesiones, a integrar este sistema, y siento el gusto amargo de la falta de libertad. Tengo que trabajar en otra cosa porque aunque las personas deseen no pueden leer. La otra tarde hablaba con mi fisioterapeuta, le dije que al final de la reeducación de la rodilla le regalaría un libro, me contestó: no tengo tiempo para leer, eso es para intelectuales. Es decir, me decía, usted pertenece a una casta. Y no soy parte de ella. Creo que tuve un black out y una gran desazón. La literatura es un fenómeno casi anacrónico en nuestros días si no una diversión, no una inmersión en el yo de nadie.
La desorientación que hay en Francia "La república de las letras", es la misma que se vive en otras partes del mundo, el paradigma moderno, romántico de la literatura como parte integral del mundo (esa idea hegeliana de la realización en la razón), como su épica, está quedando rezagada, la épica son los juegos de video, las películas de acción, los dispositivos de internet y toda la parafernalia de instrumentos de comunicación. El lenguaje es solo comunicación y ya no expresión... ojo, que hablo para mí misma. Esta revolución epistemológica, de que conocemos partes de todo, aunque no sea en profundidad, quizás sea un nuevo acomodamiento de la razón razonada a las perlas negras del capitalismo que hace de todo un objeto, y en el cual, el libro es el más frágil, el más ignorado. Es la Cossette de la historia, merde, Los miserables. Pues, como Co
ssette jalo mi trasto, me siento ante la computadora y escribo. Es lo único que me libera de este malestar.
jeudi, octobre 09, 2014
la literatura y las redes conservadoras, las mujeres-florero
analizando esta mañana los congresos, los festivales, los premios, me doy cuenta de que todo, todo, obedece a una preservación del sistema establecido: el sistema político y económico neoliberal, el orden cultural que distribuye lugares, espacios, del cual las mujeres están excluidas. Hay una "casta" (para usar un término de la agrupación española Podemos), que se identifica con la dominación occidental, que es ilustrada, conservadora, interesada en el poder, y está siempre alienada con él: no critica ni pone en duda nunca estos valores. Son una legión de hombres que actúan desde diversos fueros, político, económico, y el más importante (porque preserva esos valores de dominación y colonización mental) el Cultural. Estos militantes del neoliberalismo y del machismo disimulado bajo buenas intenciones, preserva siempre los intereses de los dominantes. Se convierten en oprimidoAs alienadoAs con el poder, son servidores y deudores morales porque reciben cosas de ellos, privilegios, anuencias. Veamos. Cada vez que hay alguno de estos festivales, parece que se celebrase la literatura, la independencia, pero solo hay expertos y expertas en "gestión personal", las misma caras de siempre que han convertido a la literatura en un mandarinato disociado de la realidad. Son raros y raras los escritoreAs que opinan en favor de las minorías, son raras y raros los que tienen una visión de su época, de su momento histórico, y sin embargo dicen siempre (piensen inmediatamente en cuantos y cuántas han dicho que les gusta contar historias, sic) que lo suyo es la Historia, es decir, la realidad concreta, social; luego no tocan ni se comprometen con ningún tema que tenga relación con la realidad (sis.sic). Es decir, la torre de marfil convertida en torre de vigía, de guardián(a) de un orden planetario. La dimisión completa de una conciencia crítica. Cuando el mundo creía que el capitalismo, o la social democracia, eran la clave del desarrollo de la humanidad, bien, podríamos pensar que esto era una actitud de confianza. Estábamos de lleno en ese momento, pero, ahora que el mundo está en una crisis que se origina sobre todo en la ambición de unos pocoAs y en la incapacidad de una mayoría en generar y poder dar respuestas, ¿es esto ingenuo, anodino? No lo sé, cuando tienes que poner el dedo en la llaga se toma un tono moralista, porque tal vez sea más una cuestión de falta de arrojo en la forma de pensar, y en la falta de ideas, en la chatura de esas ideas (y todo es humano, tan humano)... A saber que, en todos los congresos que se celebran las mujeres tienen una "ruta trazada", castrada y de hojalata, con algunas excepciones en las que podrán ser tratadas como personas enteras. Esas excepciones, se entiende, están reservadas a mujeres sobre todo occidentales, blancas, de preferencia de clase burguesa (nadie se mete con una mujer que tiene poder económico o de familia pudiente), las parias son todo el resto de la humanidad, mestizas, extranjeras, proletarias, entre las que se cuentan las amas de casa, y un gran etc... las letradas, si no son dóciles con esa casta, si no se esconden detrás de frases y proyectos fatuos, camuflados y repletos de lugares comunes sobre su propia situación en el mundo, son expelidas por esa casta.
Las novelas de nuestros autores "machos" en América latina (y en gran parte del mundo) están llenos de mujeres dóciles, mujeres-floreros, llenas de perlas, de encajes y de atavíos que las petrifican y las convierten en un remedo de personas. Esas novelas son las que leen y celebran las propias mujeres, las que transmiten a sus hijos e hijas, es decir, la preservación de la especie a través de la tiranía de la representación.
hace siglos que vivimos representándonos a las mujeres de la misma manera, pero, nadie, nadie, dice nada. Y los medios de representación más populares (que sí son populistas en el sentido de que hacen propaganda barata) reproducen los mismos estereotipos, la televisión, el cine. Y las novelas.
assez!! Basta, Manan, merde! ¿Hasta cuándo las mujeres se van dejar maltratar por obtener un miserable premio y posar con la pierna de lado en la foto que la va a inmortalizar? ¿Hasta cuándo debemos hablar correctamente elogiando primero las calidades de cualquier garabato humano que detenta el poder? Cada vez que he ido a un congreso, a un festival, salvo algunas excepciones mínimas, ha sido ese el escenario; las mujeres-florero a un lado y las verdaderas personas al podium!
Los zares, caciques, señores feudales de nuestras sociedades ultraliberales y semifeudales en los derechos ciudadanoAs, estaban ejerciendo su ciudadanía plena de espaldas a la exclusión de las mujeres. Entonces, si no hay una tribuna desde donde hablar en voz alta, solo podemos recurrir a estos medios para decir las cosas sin escondernos, sin petrificarnos, el lenguaje es vida, y la vida no es vida en extinción, sino vida en Movimiento.
Las novelas de nuestros autores "machos" en América latina (y en gran parte del mundo) están llenos de mujeres dóciles, mujeres-floreros, llenas de perlas, de encajes y de atavíos que las petrifican y las convierten en un remedo de personas. Esas novelas son las que leen y celebran las propias mujeres, las que transmiten a sus hijos e hijas, es decir, la preservación de la especie a través de la tiranía de la representación.
hace siglos que vivimos representándonos a las mujeres de la misma manera, pero, nadie, nadie, dice nada. Y los medios de representación más populares (que sí son populistas en el sentido de que hacen propaganda barata) reproducen los mismos estereotipos, la televisión, el cine. Y las novelas.
assez!! Basta, Manan, merde! ¿Hasta cuándo las mujeres se van dejar maltratar por obtener un miserable premio y posar con la pierna de lado en la foto que la va a inmortalizar? ¿Hasta cuándo debemos hablar correctamente elogiando primero las calidades de cualquier garabato humano que detenta el poder? Cada vez que he ido a un congreso, a un festival, salvo algunas excepciones mínimas, ha sido ese el escenario; las mujeres-florero a un lado y las verdaderas personas al podium!
Los zares, caciques, señores feudales de nuestras sociedades ultraliberales y semifeudales en los derechos ciudadanoAs, estaban ejerciendo su ciudadanía plena de espaldas a la exclusión de las mujeres. Entonces, si no hay una tribuna desde donde hablar en voz alta, solo podemos recurrir a estos medios para decir las cosas sin escondernos, sin petrificarnos, el lenguaje es vida, y la vida no es vida en extinción, sino vida en Movimiento.
mercredi, septembre 24, 2014
del otro lado del muro
se ha construido un muro de ideas, de lugares comunes que la mayoría de gente ha integrado como "naturales", la noción de bienestar acuñado con paradigmas de la Modernidad, la economía, los modos de producción (que legitiman la explotación), etc. Nadie piensa, de forma ingenua que se le miente y se le manipula. Es decir, las ficciones con las que vivimos el día a día no son nuestras, y solo ahora, que el mundo esta en plena crisis (económica por el acaparamiento de unos pocos, y climática, por la ambición) que se empieza a hablar. Es frustrante ver que solo ciertos sectores acceden a esta información, incluso yo, siempre he pensado que debía ser lo "correcto, lo adecuado, lo mejor, confiando en lo que iba leyendo. Pero, siempre he intuido que algo no encaja en todo esto. La idea de progreso ilimitado me pareció siempre absurda, desmedida, sobre todo porque en las sociedades post-industriales, no significa bienestar sino empobrecimiento de la experiencia humana, fijación e inercia. En el plano individual, encierro, chatura, o sea todo lo que va en contra de una imaginación inquieta y curiosa. Estamos dominadaos por una vulgata que no nos pertenece, que viene desde hace siglos implantándose como la única. Todo esto me interesa porque tiene que ver con nuestros modos de representación que nos han sido impuestos y en los que hemos puesto muy poco... hasta ahora...
tal vez es el momento de preguntarnos qué tipo de modelos estamos copiando y si responden a nuestras necesidades. Sucede lo mismo con las mujeres: la forma de representarnos está agotada y nos tiene prisioneras!
sigo con mis lecturas. tengo correcciones y no me da el tiempo, cuando quiero salir, ya es tarde, entonces me amargo porque la vida está afuera, aunque sea teatral y distante, esperando... Y necesito recorrerla. Este es un momento crucial en mi vida, mi modo de ver el mundo ya no es el mismo y mis necesidades son otras...
regresaré, de hecho... no puedo quedarme con tanta cosa dentro y lo poco que entiendo y veo desde Francia es necesario compartirlo... hay que luchar contra la tiranía de la dispersión.
visto la cumbre sobre el cambio climático en Nueva York, la intervención de Maduro y de Evo Morales, brillantes, audaces, importantes. Hay una confianza en que están comunicando con una buena parte del planeta, y creo que sí. Verlos o verlas (también por Dilma Roussef que me cae bien) es vital. Es vital porque es la promesa de otra manera de vida, y tal vez escribir no sea otra cosa que buscar sin cesar otras formas de representarse el mundo, formas más generosas, más poéticas...
viva la poesía y abajo la sociedad de consumo que nos embrutece!!
tal vez es el momento de preguntarnos qué tipo de modelos estamos copiando y si responden a nuestras necesidades. Sucede lo mismo con las mujeres: la forma de representarnos está agotada y nos tiene prisioneras!
sigo con mis lecturas. tengo correcciones y no me da el tiempo, cuando quiero salir, ya es tarde, entonces me amargo porque la vida está afuera, aunque sea teatral y distante, esperando... Y necesito recorrerla. Este es un momento crucial en mi vida, mi modo de ver el mundo ya no es el mismo y mis necesidades son otras...
regresaré, de hecho... no puedo quedarme con tanta cosa dentro y lo poco que entiendo y veo desde Francia es necesario compartirlo... hay que luchar contra la tiranía de la dispersión.
visto la cumbre sobre el cambio climático en Nueva York, la intervención de Maduro y de Evo Morales, brillantes, audaces, importantes. Hay una confianza en que están comunicando con una buena parte del planeta, y creo que sí. Verlos o verlas (también por Dilma Roussef que me cae bien) es vital. Es vital porque es la promesa de otra manera de vida, y tal vez escribir no sea otra cosa que buscar sin cesar otras formas de representarse el mundo, formas más generosas, más poéticas...
viva la poesía y abajo la sociedad de consumo que nos embrutece!!
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