Llegar a un lugar nuevo es también llegar no solo con el cuerpo si no con la cabeza. Al principio es como si viviese una parálisis. No llego a coordinar mi tiempo interno con el externo y de ahí que me haya caído, la caída tiene que ver con "caerse " en el sentido literal de desmoronarse, rendirse, caerse en la vida y caída de no saber caminar de nuevo, porque para mí todo es aprendizaje. Siempre es como una analfabeta que aprendo la vida y de ahí su encanto.
Así que ahora a caminar por Francia con paso seguro. Venezuela ha sido para mí una lección de vida, de arrojo, de coraje. He aprendido que muchas cosas se pueden hacer si creemos en ellas, que la pasión es fundamental, que la vida es fundamental y que ser feliz, feliz en el sentido de la armonía, depende de muy poco. La sobriedad es fundamental. Creo que nunca me he sentido más feliz que cuando miro a todo el mundo comprando y comprando y mis necesidades son cada vez menores, un buen libro, una conversación, una contemplación abandonada.
voilá, abandonarse a todo lo quepa vida nos ofrece, pensar que el drama, la tragedia, no lo es todo, que nada debería repetirse. Hace poco le decía a alguien, la revolución será impulsada por las mujeres, ¿Por qué? Porque creo somos una gran mayoría que ha dejado por mucho tiempo que los hombres impongan sus reglas, sus arbitrariedades, sus ambiciones. NO es que seamos superiores, no hay superior e inferior, es que por nuestra historia podemos comprender mejor la exclusión y la humillación. La historia gobernada por hombrees no ha hecho de nosotras personas humildes sino humillados. La lógica del humilladoa, es muchas veces la revancha, el cobro de la deuda moral. Y ese es el principio de la guerra.
hace un día espléndido y hay ganas de sonreírle, mirar el cielo, los techos rojos, dejarse invadir...
dimanche, août 03, 2014
mardi, juillet 22, 2014
caminatas
el regreso a París es también el regreso a ciertos espacios, colores, cielos... Lo primero, una ve superada la nostalgia de Caracas, es la cantidad de espacio habitado, la cantidad de tiendas, de cafés. El placer de tomarse un café en la barra oyendo las conversaciones de los clientes, los acentos, las inflexiones. Me gusta las calles que se extienden como gargantas, que devoran la vista, mejor si están surcadas de árboles, la mayor parte Platanes, a veces, son ficus. Lo que más me impacta es el cambio de perspectiva, al verdor inmenso de mi vista de Caracas, hay concreto. El paisaje es más mineral y claro, aunque la imaginación es fértil, se encuentra rodeada de edificios. Entiendo por qué Proust cerraba las cortinas. Hoy hace frío para julio, mejor! Le temo al calor excesivo y prefiero pensar que podría ir a un café a escribir si se me antoja.
Anoche me dormí, extenuada, entre gritos de niños jugando en un patio, era una bulla jocosa, alegre. Pero el fondo es silencio, un ritmo lento. Ganas de ir a un parque a perderme entre árboles, Bois de Bloulogne o Bois de Vincennes... ya se verá...
Tengo en la cabeza escenas de las novelas de Patrick Modiano, de las calles de Paris. Como yo, tiene las manía de escoger las calles según sus nombres o su estética. Hay calles feas, de hecho, pero otras que tienen una presencia humana fuerte.
Empieza el día.
Anoche me dormí, extenuada, entre gritos de niños jugando en un patio, era una bulla jocosa, alegre. Pero el fondo es silencio, un ritmo lento. Ganas de ir a un parque a perderme entre árboles, Bois de Bloulogne o Bois de Vincennes... ya se verá...
Tengo en la cabeza escenas de las novelas de Patrick Modiano, de las calles de Paris. Como yo, tiene las manía de escoger las calles según sus nombres o su estética. Hay calles feas, de hecho, pero otras que tienen una presencia humana fuerte.
Empieza el día.
mercredi, juillet 09, 2014
vendredi, juillet 04, 2014
Algunas críticas sobre mi última novela
UNA MUJER DE YEDRA
-VERGÜENZA, Cuadernos del
Sur, Diario de Córdoba, España (02/07/2014): de Patricia de Souza. Editorial Casa de Cartón.
Madrid, 2014.
No siempre son las
palabras como antorchas que iluminan el aire y lo llenan de sentido sembrando
armonía en medio de la oscuridad. Tampoco son siempre magia las novelas, y
mucho menos poesía, o resplandor; pero, en cambio, ésta, la que ahora tengo
entre mis manos, despide un fulgor verdadero, emocionante, porque en esta
historia se mezcla la tragedia con la delicadeza y la ternura, con el erotismo
y la infelicidad. Deja esa sensación que produce en torno nuestro la lentitud
infeliz de la belleza que nace postrada en medio del dolor. Y es verdad que hay
dolor en este relato deslumbrante, pero también hay amor y compasión, y una
belleza estética asombrosa que emparenta curiosamente, aun siendo trágica, con
la que destilan las páginas mejores de la obra del maestro Marcel Proust.
Es preciso decir,
antes de nada, para unir y simplificar todo lo dicho anteriormente que Patricia
de Souza, la autora de “Vergüenza”, es una escritora auténtica, de raza, que
sabe exprimir los frutos de la vida, tanto los dulces como los más ácidos,
destilando su jugo en un mágico licor que enamora al lector por su delicadeza y
por el lirismo enjundioso que contiene. Nacida en Ayacucho (Perú), tierras
vallejianas, en el año 1964, Patricia es una de las narradoras hispanoamericanas
más importantes del momento y ha dado a la luz libros imprescindibles como “El
último cuerpo de Úrsula”, “Stabat Mater” y “Electra en la ciudad”, alguno de
ellos publicado en España, como éste, y el también citado “El último cuerpo de
Úrsula”, Seix-Barral (2000).
Centrándonos en la
novela que comentamos, lo primero que halla el lector es el aliento de la
protagonista, una mujer valiente y seductora que, a través del amor que
mantiene entre dos hombres, Diego y Ernes, va tejiendo un tapiz de emociones muy dispares, un onírico mapa de
regiones desvastadas por una romántica y azul desolación. Este amor dual en una
etapa del relato (la más dura tal vez) se hace tripartito, cuando la
protagonista conoce en la cárcel -intenta salvar de ese infierno a su hermano
Sebastián- a Manuel. Con éste último mantiene una relación febril, salvaje,
densamente erótica; pero luego, al final del relato, vuelve a la calma paradójica
y proustiana de una vida muy densa que discurre, o transcurre, a caballo entre
varios países, Venezuela, México, Francia y Perú, paraíso natal de la
protagonista, donde se cimenta la historia en ruinas de su familia (dos
hermanas además de ella, un hermano y la madre) cuyo lento derrumbe económico y
social es descrito a través de una voz poética, tierna y dura, pero
inmensamente mágica, compasiva: “Crecemos en la ansiedad, en ese miedo del
mañana, oyendo hablar a nuestros padres de deudas enormes…” (Pág. 39). Y unas
páginas más adelante se nos dice: “Ese trayecto me obligaba a contemplar la
pobreza cada vez más creciente en Lima, una pobreza a la que no le encontraba
ninguna explicación metafísica…” (Pág. 54). La caída en desgracia -el hundimiento
económico y moral- en la voz de la autora alcanza expresiones muy sublimes. La
desolación de la protagonista expresada en un terso lenguaje sensorial va
tejiendo la historia hermosa y genuina de una mujer de yedra, ella misma, alguien
que ramifica sus pasiones, sus sueños y sus dudas sobre un fornido muro
tapizado por esa yedra ágil, luminosa, que va decorando los desconchones de una
vida, esa fuerza romántica que transforma en luz celeste las zonas en sombra de
su historia familiar.
Alejandro López Andrada Mayo, 2014
dimanche, juin 29, 2014
partir, fuir..
poco a poco voy trasladando mi caray afectiva hacia Francia y desde Venezuela. Me cuesta, es otra separación que, nunca, es fácil. Dejar espacios habitados, amistades, costumbres, vaciarse.
pienso que Venezuela me ha mantenido cerca de mi Perú, ahora, la distancia será otra. El tiempo también pas ay nos divide, nos damos cuenta de lo que hemos vivido, de las cosas que nos importan., de los vacíos. Es domingo y la ciudad luce desierta, pienso que está melancólica, como yo.
Dejar esta casa, esta montaña, estos árboles y estos pájaros... otros espacios... yo, seré la misma?
pienso que Venezuela me ha mantenido cerca de mi Perú, ahora, la distancia será otra. El tiempo también pas ay nos divide, nos damos cuenta de lo que hemos vivido, de las cosas que nos importan., de los vacíos. Es domingo y la ciudad luce desierta, pienso que está melancólica, como yo.
Dejar esta casa, esta montaña, estos árboles y estos pájaros... otros espacios... yo, seré la misma?
mercredi, juin 25, 2014
Un autor que acompaña
Treinta
años de la muerte del filósofo Michel Foucault, razones por las cuales es imprescindible leerlo.
Michel
Foucault muere en el hospital parisino de la Salpetrière. Estamos en 1975 y los
primeros indicios sobre su muerte son dudosos, más tarde se confirmará que ha
muerto de una enfermedad hasta entonces poco conocida, el Sida. Militante,
agitador de masas, no basta con pensar, hay que pasar a la acción, y él, como
filósofo, lo
hace convertido en esa “caja de herramientas” de la que hablaba Deleuze,
dispuesto a apoyar los movimientos de rebelión contra la maquinaria estatal que
asfixia al individuo. Foucault se va a instalar en el centro de un debate
filosófico por la libertad, el cuerpo y la persona, el cuerpo y el deseo. Este
debate se desarrollará en medio de la sociedad “bien pensante” de su época
exponiendo a los sistemas políticos a un análisis sobre el abuso de poder y el
exceso de vigilancia. Con Vigilar y castigar, esta reflexión abarca los
sistemas penitenciarios y la prisión como un “dispositivo”, una tecnología
política del cuerpo que domina el cuerpo y el alma a la sombra de los
reglamentos. Con la Historia de la locura
en la edad clásica, el análisis toca la evolución de los sistemas de vigilancia
e instala la duda sobre la noción de lo que se considera como "normal"
y los escenarios donde ciertas nociones son tomadas como verdades duraderas.
Este libro es también una dura crítica al funcionamiento de las instituciones
médicas y el uso del saber medical como instrumento de poder. Con Las palabras y las cosas el análisis del
lenguaje lo lleva a hacer una epistemología de iconos y símbolos, el lenguaje
constituido en una problemática frente al deseo (el centro de la reflexión de
Jacques Lacan), la liberación y la valorización de la palabra de los oprimidos,
inversión de poderes para sacarlos de una especie de mudez irremediable.
“El
trabajo de un intelectual, nos dice Foucault, no es modelar la voluntad
política de los otros, es, a través de los análisis que hace en los campos que
son los suyos, interrogar las evidencias y los postulados, sacudir los hábitos,
las formas de hacer y de pensar, disipar las familiaridades adquiridas, retomar
la medida de las reglas y de las instituciones, y a partir de esa
re-problematización (donde se juega su oficio de intelectual) participar en la
formación de una voluntad política (donde debe jugar su rol de ciudadano).
Bio-poder, ética institucional, compartir, poner en duda la política y
sospechar de nuestras creencias, instalarse en la re-cuestionamiento de los
valores que se convierten con el tiempo en verdades inamovibles, he ahí una
parte importante del trabajo dejado por este filósofo.
Al poner el cuerpo biológico en el seno de
la práctica histórica, Foucault inaugura la vía de una forma de historia de la
resistencia y de la subjetivación, una forma fenomenológica que abarca el
momento histórico y las condiciones de vida del individuo. El debate sobre este
tema se hace urgente en nuestro tiempo, puesto que el discurso sobre la
seguridad y la vigilancia se agudiza debido a una explosión demográfica. De
otra parte, parece necesaria, en Francia, en toda Europa, una reflexión
humanista y filosófica de los sistemas penitenciarios. Con un discurso político
sobre la sexualidad en plena actualidad, el matrimonio homosexual es uno de ellos,
el pensamiento de Foucault vuelve a cobrar vigencia, pero no en el sentido
quizás que él esperaba, la sexualidad como una forma de utopía, proyecto
individual de libertad fuera de las normas, sino como un discurso conformista
donde ejercer el poder. Justamente, la pregunta que hay que hacerse es por qué
reclamar una legislación (matrimonio) en el terreno donde lo individual podría
gozar de un poder inalienable. Buena pregunta.
mardi, juin 17, 2014
El robo
hace unos días venía caminando por la calle Chivacoa, que baja de las Lomas hacia el sector comercial de la ciudad. Iba relajada, divagando cuando una moto se detuvo a mi lado. Vi que había un hombre montado, llevaba una bolsa plástica con unas salchichas empacadas, murmuró una petición. Entendí que necesitaba dinero para comprar un nebulizador para uno de sus hijos. Como olía alcohol, pensé;: seguro que desea dinero para seguir bebiendo, y saqué mi monedero y le di la plata. Pero enseguida vio que tenía un teléfono celular de esos que gusta a la mayoría de la gente y me dijo que se lo entregase amenazándome, enseguida se refirió a sí mismo y dijo que estaba como "enardecido" o algo así. Su acento hacía que no le entendiese (en realidad soy yo la que tiene el acento para él!). Quedé un poco desmoralizada, porque lo que más me ofende es no haber podido comunicar con él. Es decir, él en su rol de ladrón y yo de usurpada. Yo no quería ser la usurpada. Y hasta ahora me niego aunque ya no pienso pasearme con teléfonos inteligentes en la mano ni nada por el estilo. He tenido que reordenarme a partir de ese simple hecho, es como si no me reconociera en esa imagen. Es extraño,
días de días de movimiento, de visitas. Mi problema es que yo trabajo en casa, y toda la casa es mi interior. Cuando recibimos visitas, todo espera, acoge, y espera para volver a ser ese espacio privado en el que pienso y escribo. Sueño.
Voy separándome de Venezuela, noto que mi interés decae, cumplo un ciclo. Voy acercándome a otros espacios.
Tengo que distribuir tiempo para investigar, escribir y no perder el hilo. Detuve mi novela, he perdido la sensación. La idea: tener al menos unas sesenta páginas redactadas para poder seguir trabajando en Francia.
días de días de movimiento, de visitas. Mi problema es que yo trabajo en casa, y toda la casa es mi interior. Cuando recibimos visitas, todo espera, acoge, y espera para volver a ser ese espacio privado en el que pienso y escribo. Sueño.
Voy separándome de Venezuela, noto que mi interés decae, cumplo un ciclo. Voy acercándome a otros espacios.
Tengo que distribuir tiempo para investigar, escribir y no perder el hilo. Detuve mi novela, he perdido la sensación. La idea: tener al menos unas sesenta páginas redactadas para poder seguir trabajando en Francia.
jeudi, juin 05, 2014
El lenguaje disecado
No hay nada que me produzca más encierro que el lenguaje como algo puramente formal, repetitivo, autista y monologante. Muchas veces siento esta impresión; que cada vez más el lenguaje comunica, es decir, usa las formas reales y formales de expresión, no significa de verdad. O no busca significar. Estamos más en los significantes, los usos de las fórmulas del lenguaje, pero menos interesadoAs en buscar un significado propio. No sé si me explico bien, la expresividad, por llamarla de alguna manera, tiene que ver con una entrega, una escucha, hacerle un silencio en el interior para que otras personas signifiquen. Es el equivalente a ser una esponja, un espacio donde alguien resuene, se llene de notas y no sea monocorde. Escuchar la música de los demás. Creo que, eso, se está perdiendo. Declamamos, recitamos, no decimos.
El encierro se hace más pavoroso cuando está dominado por la ideología del dinero, lo castra y lo hace reptante, práctico, instrumental. Las personas no tenemos rostros, solo somos un medio, un instrumento más allá de nuestro valor ideal, el capital. No valemos (significamos nada) nada. Acuérdense de esa pregunta banal entre dos personas: ¿qué significo para ti?
Es terrible porque es lo que siento en muchas relaciones, inclusos familiares. Siento, con mucha frustración, que este modo individual y no colectivo (donde el lenguaje se pretende autónomo), que además está lleno de ansiedad, puesto que nuestro valor social está en el poder de adquisición, ha pervertido la mayor parte de las relaciones. No tengo instrumentos para protegerme de eso si no es refugiarme en la escritura, ahí el lenguaje toca puertas, quiere salir crear sentido a lo que no lo tiene. Me pasa a veces con el lenguaje político y militante, lo siento en la prédica, algo de "cristología" hay en todo esto, en la lección repetida, y no en el análisis y el diálogo. Resulta muchas veces agotador, p y es constante en los diálogo en Venezuela. Son personas muy habladoras, es decir, hay una "oralidad" nata que se oye a sí misma, es como una oreja musical, entretenida a veces, otras, agotadora porque es vaga, ligera, no se hace responsable de lo que dice. O, si lo hace, es siempre en medio de ese torrente de palabras. Es muy curiosa esta manera de hablar sin concentración, como por inercia. Analizaré luego esa sensación.
Imagen: vacío y pleno, es decir, vacío porque siento que el lenguaje se vuelve tan abstracto, tan automatizado que no encarna una persona, una vida, pleno, cuando el lenguaje sí me permite establecer un contacto con ese otroA que habla...
Son temas para analizar, pero, ahora, debo salir.... Me llevo mi libro de Henri Lefebvre, La vida diaria en el mundo moderno.... O algo así en español.
El encierro se hace más pavoroso cuando está dominado por la ideología del dinero, lo castra y lo hace reptante, práctico, instrumental. Las personas no tenemos rostros, solo somos un medio, un instrumento más allá de nuestro valor ideal, el capital. No valemos (significamos nada) nada. Acuérdense de esa pregunta banal entre dos personas: ¿qué significo para ti?
Es terrible porque es lo que siento en muchas relaciones, inclusos familiares. Siento, con mucha frustración, que este modo individual y no colectivo (donde el lenguaje se pretende autónomo), que además está lleno de ansiedad, puesto que nuestro valor social está en el poder de adquisición, ha pervertido la mayor parte de las relaciones. No tengo instrumentos para protegerme de eso si no es refugiarme en la escritura, ahí el lenguaje toca puertas, quiere salir crear sentido a lo que no lo tiene. Me pasa a veces con el lenguaje político y militante, lo siento en la prédica, algo de "cristología" hay en todo esto, en la lección repetida, y no en el análisis y el diálogo. Resulta muchas veces agotador, p y es constante en los diálogo en Venezuela. Son personas muy habladoras, es decir, hay una "oralidad" nata que se oye a sí misma, es como una oreja musical, entretenida a veces, otras, agotadora porque es vaga, ligera, no se hace responsable de lo que dice. O, si lo hace, es siempre en medio de ese torrente de palabras. Es muy curiosa esta manera de hablar sin concentración, como por inercia. Analizaré luego esa sensación.
Imagen: vacío y pleno, es decir, vacío porque siento que el lenguaje se vuelve tan abstracto, tan automatizado que no encarna una persona, una vida, pleno, cuando el lenguaje sí me permite establecer un contacto con ese otroA que habla...
Son temas para analizar, pero, ahora, debo salir.... Me llevo mi libro de Henri Lefebvre, La vida diaria en el mundo moderno.... O algo así en español.
lundi, juin 02, 2014
A por el rey...
Pensar que España sigue teniendo una monarquía parece un oximorón, figura literaria que encarna significados contradictorios. ¿Se puede hablar realmente de democracia cuando se mantiene una fidelidad o tolerancia a la monarquía?. Casi nadie menciona que una monarquía es vitalicia, personal y hereditaria (sic), totalmente anacrónica e injustificable, por más méritos personales que tenga su gobierno. Es lo contrario de la democracia,, gobierno del pueblo y para el pueblo, y es la consolidación de una manera de tiranía, es la autocracia por excelencia. No me imagino cómo no van a reaccionar la mayoría de los españo@s en medio de esta coyuntura pos elecciones europeas donde la izquierda ha dado un salto histórico. No solo es que Podemos ha comprendido velozmente cuál es el momento histórico que vive España, Europa, y el mundo (latinoamérica como motor de búsqueda, como fuente), sino que hay un agotamiento de la capacidad para representarse un futuro que no sea sombrío a la luz de esta horrible doxa neoliberal. Ningún país puede existir solo, y sin que nos demos cuenta, surge una especie de fraternidad universal. Hay demasiado sufrimiento en el mundo como para ser indiferentes y practicar la indigencia del alma que plantean las derechas. Yo no entiendo cómo en Venezuela puede existir todavía esa disociación con la realidad que vive la oposición. Es casi insultante porque es un lenguaje cerrado, el fin del lenguaje y la dominación absoluta del lenguaje que ya no es lenguaje, que es slogan.
Pienso que si lo que esta pasando en España me hace pensar en mi propia situación que puede encarnar la de otras personas, es que estas revoluciones a nivel del pensamiento y de lo que significa la acción, tiene que ver con una puerta de salida al exilio eterno al que parecemos condenadas muchas poblaciones, sobre todo, las mujeres, y que el neoliberalismo ha consolidado bajo el más absoluto silencio e indiferencia, Nunca antes he sentido esto de manera tan violenta. El desarraigo tiene que ver con esta pesada sociedad patriarcal que nos regala minucias, crea servidumbres y nos convierte en un cuerpo, cómo pesa ese cuerpo!
Que en España o en Venezuela, Francia, por nombrar algunos países, exista esta capacidad de integrar esa realidad violenta en el lenguaje político, me parece un avance enorme porque se transformará en acción. No solo me concierne que sea en España, país con el tengo una relación muy próxima, sino porque es el origen del idioma que hablo, de sus lazos de dominación y de la liberación de la palabra, en el caso de las mujeres, urgente...
Ahora mismo acabo de par por la plaza Salabel, donde había un grupo de jóvenes entrenados en el cretinismo. Habían instalado unos parlantes enromes, de material hight tech para pedir la liberación de Leopoldo López. Lo más tonto del asunto es que tiene una audiencia en que se decide su libertad, al menos hasta dónde sé. Se insiste en hacer pasar como preso político a un violento, no a un demócrata. Y estos jóvenes, hiper reaccionarios, conocen los guiones y los intereses de algunos medios de prensa. Ni se enteran, porque no quieren, de lo que sucede fuera. La verdad que prefiero la mirada ilusionada de una persona que el cinismo que dibuja una mueca de desazón. La poesía a la tecnología, la literatura a la realidad. No quiere decir vivir de espaldas a ella y cruzarse de brazos, no es dimitir, ni huir, es obligarse a pensar con imaginación, dejar las puertas abiertas. Movimiento a la parálisis, el riesgo de lo que vine a a seguridad de lo fijo.
Pienso que si lo que esta pasando en España me hace pensar en mi propia situación que puede encarnar la de otras personas, es que estas revoluciones a nivel del pensamiento y de lo que significa la acción, tiene que ver con una puerta de salida al exilio eterno al que parecemos condenadas muchas poblaciones, sobre todo, las mujeres, y que el neoliberalismo ha consolidado bajo el más absoluto silencio e indiferencia, Nunca antes he sentido esto de manera tan violenta. El desarraigo tiene que ver con esta pesada sociedad patriarcal que nos regala minucias, crea servidumbres y nos convierte en un cuerpo, cómo pesa ese cuerpo!
Que en España o en Venezuela, Francia, por nombrar algunos países, exista esta capacidad de integrar esa realidad violenta en el lenguaje político, me parece un avance enorme porque se transformará en acción. No solo me concierne que sea en España, país con el tengo una relación muy próxima, sino porque es el origen del idioma que hablo, de sus lazos de dominación y de la liberación de la palabra, en el caso de las mujeres, urgente...
Ahora mismo acabo de par por la plaza Salabel, donde había un grupo de jóvenes entrenados en el cretinismo. Habían instalado unos parlantes enromes, de material hight tech para pedir la liberación de Leopoldo López. Lo más tonto del asunto es que tiene una audiencia en que se decide su libertad, al menos hasta dónde sé. Se insiste en hacer pasar como preso político a un violento, no a un demócrata. Y estos jóvenes, hiper reaccionarios, conocen los guiones y los intereses de algunos medios de prensa. Ni se enteran, porque no quieren, de lo que sucede fuera. La verdad que prefiero la mirada ilusionada de una persona que el cinismo que dibuja una mueca de desazón. La poesía a la tecnología, la literatura a la realidad. No quiere decir vivir de espaldas a ella y cruzarse de brazos, no es dimitir, ni huir, es obligarse a pensar con imaginación, dejar las puertas abiertas. Movimiento a la parálisis, el riesgo de lo que vine a a seguridad de lo fijo.
vendredi, mai 23, 2014
inscribir la vida
cierto que siempre tengo que inscribir lo que escribo, darle una realidad textual, no solo evocarla con la memoria. Pero es cierto también que dos blogs, los libros, me producen un estrés constante, tengo que vivir y no siempre escribir!
difícil elección. No se sane para quién ni por qué se escribe, esto se inscribe más en la lógica del don, pese a que algunas veces la necesidad de una reciprocidad, tan solo para sentir esas presencia, se hace imprescindible.
Noto que el lenguaje cada vez está más encerrado en la subjetividad, que nadie acepta al lenguaje como un gesto colectivo, que incluye a los demás, de ahí quizás el título de la última película de Godard, Adiós al lenguaje, ¿adiós a la utopía humana como vivir juntoAs, intentar compartir, pensar que podemos decir-nos, confiar en los demás? Algo de eso hay, y si un perro ocupa el lugar del ser humano, es porque hemos retrocedido hasta lo más básico, a una lógica de supervivencia desesperada, ciega.
Si los perros pueden comulgar, como dijo JLG, entonces las personas podemos seguir pensando que comulgamos todos los días pero solo hablamos en vano.
Es lo que ma parece más evidente, mientras más escribo y más exploro...
dormido mal por el calor y los zancudos que pican y producen unas irritaciones de piel realmente molestosas. las ideas flotan, bailan en la cabeza y corro tras ellas...
descanso.
difícil elección. No se sane para quién ni por qué se escribe, esto se inscribe más en la lógica del don, pese a que algunas veces la necesidad de una reciprocidad, tan solo para sentir esas presencia, se hace imprescindible.
Noto que el lenguaje cada vez está más encerrado en la subjetividad, que nadie acepta al lenguaje como un gesto colectivo, que incluye a los demás, de ahí quizás el título de la última película de Godard, Adiós al lenguaje, ¿adiós a la utopía humana como vivir juntoAs, intentar compartir, pensar que podemos decir-nos, confiar en los demás? Algo de eso hay, y si un perro ocupa el lugar del ser humano, es porque hemos retrocedido hasta lo más básico, a una lógica de supervivencia desesperada, ciega.
Si los perros pueden comulgar, como dijo JLG, entonces las personas podemos seguir pensando que comulgamos todos los días pero solo hablamos en vano.
Es lo que ma parece más evidente, mientras más escribo y más exploro...
dormido mal por el calor y los zancudos que pican y producen unas irritaciones de piel realmente molestosas. las ideas flotan, bailan en la cabeza y corro tras ellas...
descanso.
mercredi, mai 14, 2014
Por una contra historia de la literatura
Por una contra historia de la literatura
Creo que es tiempo de pensar la literatura de
otra manera, no como un hecho intransitivo, como se hizo en el siglo XIX, de
ahí la idea de que quien escribe está encerradoA en su torre de marfil, sino
como un gesto colectivo, en deuda con el afuera, puesto que el lenguaje no es
otra cosa que un instrumento social y la idea de creación es relativa. Esto no
anula su poder de transformación, yo sí creo que escribir es una trascendencia,
es levantar la vista por encima de las verdades adquiridas, es parar la oreja,
extenderse como un puente, ser traductorA de lo que estamos viendo. Es apoyarse
en los demás para que el lenguaje este vivo, latiendo.
No me puedo imaginar como escritora si no es
de esta manera. Escribir no es una imagen de prestigio para mí, no me coloca en
el ámbito social como una profesional, tan solo como persona, y persona con
todo lo que esto implica. Mi necesidad de escribir surge de una conciencia
viva, encarnada, crítica, nunca podré entenderlo de otra forma. Creo que si
pensamos en la literatura como en un "ascensor social", estamos perdidoAs,
ni siquiera tiene un verdadero porque esa frase de Madame de Genlis: cuando
satisfacemos una verdadera pasión, nos da igual el renombre, es cierta de
muchas formas. Lo único que me parece terrible es que no dejen sin aquelloAs
que son nuestroAs interlocureAs, las personas que, con su mirada, completan
este ejercicio solitario de escribir. El diálogo siempre,sobre todo si es
crítico, enriquece. Hay que pensar contra sí mismaO, escribir una contra
historia donde nuestra mirada deje de ser sumisa, neo-colonial, y sea
arriesgada (abandonar también las miradas clasistas, que son las que hacen que
muchas veces creamos que tenemos derechos absolutos y que hacemos un favor
cuando prestamos atención, cuando debemos "borrarnos" para que otra
persona emerja, exista) Somos más responsables quienes escribimos, porque al
final, quienes tienen conciencia de que escribir no es una diversión, salvo
para algunoAs, están más convocadoAs a decirlo-
En esta feria del libro en Bogotá, a las que
en general me cuesta asistir porque no me gustan las fotos, no me gustan los
protocolos, ni los grupos, me gustan las conversaciones francas, frente a
frente, las personas, con todas sus debilidades, los derrapes, porque no somos
superiores a nadie, a lo sumo creo que escribir nos hace más concientes y
quizás menos mediocres., me he sentido como una pieza suelta Yo creo, honestamente, que estamos estandarizando el
discurso en lo "políticamente correcto", que estamos pensando que no
podemos atrevernos a decir ciertas cosas para no "molestar" o no
aguar la fiesta, sobre todo, las que estamos tan acostumbradoAs a recibir
migajas (las mujeres), que no podemos
decir claramente cuáles son nuestros intereses, cuáles nuestras expectativas,
arriesgarnos a mayor presencia, es escribir nuestra historia. Esta experiencia
es rica en encuentros humanos, en miradas, incluso aquellas que no han sido porosas
(todo encuentro, por más pobre que sea, produce un saber cuando lo miramos a la
distancia), pero no perdamos de vista que escribir, inscribir y recorrer al
vida, es atravesarla en todos sus estados, no solo los que nos hacen que nos
sintamos mejor, si no aquellos que nos hunden en el desarraigo y la duda (tanto
mejor!).
Ayer me quedé sola (Olivier tenía que
regresar) esperando mi partida. El lugar me parecía un desierto. Bogotá es una
ciudad de pliegues, de páramos, de espacios vacíos donde la experiencia humana
no ha dejado huella. Pero también tiene
otros donde la mano humana ha trazado un recorrido, con la calidez de sus voces
y sus presencias que besan la vida. Traté de ir hacia el centro pero creo que
cogí la dirección equivocada, era una calle solitaria llena de edificios en
cemento, grises, desnudos. De existir la teletransportación me hubiese
trasladado hasta el centro que es un enclave cálido, hermoso, en medio de esta ciudad moderna que crece un
poco enloquecida. Problema de las ciudades en Latino américa. Hay muchas cosas
que me sorprendieron, el interés inspirado de la imagen mítica del Perú, de
loAs estudiantes, su candor y su vulnerabilidad. Es a ellas y a ellos que me
dedico esos instantes, pensando que las otras personas que escriben, hombres y
mujeres, se inscriban en este texto.
mardi, mai 06, 2014
Le bonheur
siempre he admirado los libros de Seneca, sus cartas a sus pupilo, Lucilius, etc... sus textos sobre la felicidad, que en francés es bonheur, es "buena hora", hora nueva, anuncio, epifanía.
acabo de ver una imagen en un CCChacaíto: una morena anciana, hermosa, tratando de subierse a la escalinata eléctrica, aterrada, que coge el brazo que un joven bellísimo, le exttiende. Se me encogía el corazón de ternura!
justamente, la ternura es un estado de plenitud, de conexión con el mundo.
tengo muchos estados de ternura, y eso me alivia-
no soy tan villana ni tan superficial.
escribir siempre me ha parecido la libertad más absoluta., la verdadera, y sin embargo, ahora siento que, para llegar a ciertas personas, tengo que exponer a otras. Dilema y es delicado, es como si para proteger tuvieses que tocar heridas, mostrarlas...
pensaba en mis momentos de felicidad, de plenitud, escribiendo, muchas veces, en compañía de otars personas, también muchas veces. soy, de hecho una persona muy afortunada. O es que este amor loco por la vida no se calla, es siempre una canción,
O una pandereta!!
acabo de ver una imagen en un CCChacaíto: una morena anciana, hermosa, tratando de subierse a la escalinata eléctrica, aterrada, que coge el brazo que un joven bellísimo, le exttiende. Se me encogía el corazón de ternura!
justamente, la ternura es un estado de plenitud, de conexión con el mundo.
tengo muchos estados de ternura, y eso me alivia-
no soy tan villana ni tan superficial.
escribir siempre me ha parecido la libertad más absoluta., la verdadera, y sin embargo, ahora siento que, para llegar a ciertas personas, tengo que exponer a otras. Dilema y es delicado, es como si para proteger tuvieses que tocar heridas, mostrarlas...
pensaba en mis momentos de felicidad, de plenitud, escribiendo, muchas veces, en compañía de otars personas, también muchas veces. soy, de hecho una persona muy afortunada. O es que este amor loco por la vida no se calla, es siempre una canción,
O una pandereta!!
lundi, avril 28, 2014
Estados inmateriales
Regreso a Caracas en un vuelo de madrugada desde el D.F... He ido pensando muchas cosas, pero el FB ha ido devorando por fragmentos las cosas que se me acumulaban en la cabeza. Ese es el problema, que un dispositivo recupere siempre el "detritus", lo que queda de las sensaciones, los pensamientos, impresiones...
Tengo mis Paintings, como diría Rimbaud, solo que cada uno encierra múltiples significados.
De regreso siento que es más fácil recorrer la experiencia cuando no está tan llena de acontecimientos, que hay algo de experiencia desnuda necesaria par poder observar. Observar sin ruido, en el silencio. Cuando entro en mi casa, siento que es un privilegio, que nazco de nuevo, tengo Mis espacios, puedo hace rol que quiera con las palabras. Es todo un goce, una alegría. Y vuelvo a pensar lo mismo (quizás cerca de los Pirineos, en el suroeste de Francia, haya sentido algo semejante): que mi experiencia se completa con la presencia de los demás, en realidad es a través de otras personas que cada cosa se construye. La soledad es el espacio y el cuerpo son ellos y ellas.
No me suena abstracto es tan concreto como lo que siento ahora mismo, algo sólido, extenso.
Tenía mas ideas pero el calor no me deja pensar mucho. Pausa. Regreso a este espacio más tarde.
Tengo mis Paintings, como diría Rimbaud, solo que cada uno encierra múltiples significados.
De regreso siento que es más fácil recorrer la experiencia cuando no está tan llena de acontecimientos, que hay algo de experiencia desnuda necesaria par poder observar. Observar sin ruido, en el silencio. Cuando entro en mi casa, siento que es un privilegio, que nazco de nuevo, tengo Mis espacios, puedo hace rol que quiera con las palabras. Es todo un goce, una alegría. Y vuelvo a pensar lo mismo (quizás cerca de los Pirineos, en el suroeste de Francia, haya sentido algo semejante): que mi experiencia se completa con la presencia de los demás, en realidad es a través de otras personas que cada cosa se construye. La soledad es el espacio y el cuerpo son ellos y ellas.
No me suena abstracto es tan concreto como lo que siento ahora mismo, algo sólido, extenso.
Tenía mas ideas pero el calor no me deja pensar mucho. Pausa. Regreso a este espacio más tarde.
mercredi, avril 23, 2014
Bajo el volcán
En Cuernavaca, disfrutando del sol de México, del cielo azul añil, de las piedras prodigiosas del volcán. Son materias que me son familiares, como los olores que se elevas de las veredas transpiradas del sol intenso. Encontrar este estado de armonía me hace amar la vida aun más, tener un poco de miedo a ese abandono que un día llega. Siento que todo mi cuerpo respira con ganas, con pasión. No puedo evitar inscribir esto que vivo, aunque sé que más fuerte que las palabras es la vida misma. Ella se impone.
Quería analizar el tema de los novelistas que se van, de cómo se construyen mitos, leyendas, a través de anécdotas que han sido inscritas en una frase dicha por alguien, repetida hasta convertirse en memoria. Es curioso esto, le decía a Olivier, el hecho de que hubiese tanta gente en Bellas artes para rendirle homenaje a Gabriel García Márquez, y que las librerías estén tan desiertas, tan empolvadas, tan llenas de libros de autoayuda. El fenómeno mediático podría hacer pensar que la gente en América latina desea leer, sin embargo, no sé, no es una realidad literal al hecho de que asista tanta gente, es más el resultado de una cultura de la imagen, de la imagen de la persona políticamente correcta y asimilada. Tal vez a GGM no le hubiese gustado la idea de una ceremonia tan formal y de ser recuperado como un símbolo de la "latinoamericanidad"... o sí?
Quería analizar el tema de los novelistas que se van, de cómo se construyen mitos, leyendas, a través de anécdotas que han sido inscritas en una frase dicha por alguien, repetida hasta convertirse en memoria. Es curioso esto, le decía a Olivier, el hecho de que hubiese tanta gente en Bellas artes para rendirle homenaje a Gabriel García Márquez, y que las librerías estén tan desiertas, tan empolvadas, tan llenas de libros de autoayuda. El fenómeno mediático podría hacer pensar que la gente en América latina desea leer, sin embargo, no sé, no es una realidad literal al hecho de que asista tanta gente, es más el resultado de una cultura de la imagen, de la imagen de la persona políticamente correcta y asimilada. Tal vez a GGM no le hubiese gustado la idea de una ceremonia tan formal y de ser recuperado como un símbolo de la "latinoamericanidad"... o sí?
vendredi, avril 18, 2014
sigo siendo
he visto con mucha alegría el documental de Javier Corcuera sobre la música peruana, Sigo siendo. No solo me gusta por la mirada que tiene en el trabajo con la imagen y las personas, si no, porque nos acerca lo que deberíamos ser capaces de percibir sin que nadie nos lo explique: que el Perú tiene la riqueza de su diversidad cultural, que el país es un mosaico de culturas, idiomas, civilizaciones. Porque también se trata de reconocer la sabiduría de los pueblos precolombinos, de cómo, a pesar de que el mito de la modernidad se impone, existen estos pliegues de la realidad tan cargados de sentido. Se trata también de reconocer en esas poblaciones, amazónicas, andinas, un valor como civilización, quizás el más sabio, saber vivir con su entorno, la vida frugal, la espontaneidad y la riqueza de las relaciones. No quiero idealizar, conozco el mundo andino y no es todo idilio, posee su lado violento, y yo me pregunto, cómo es que analizamos esa violencia, si no es nuestra mirada la que es violenta. Lejos de relativizar, lo que más me impactó es su sensibilidad, la sensibilidad hacia las otras esferas vivas, y de hecho, el silencio. Tal vez podríamos mirar hacia allí para escribir nuestro futuro, no limar todo imponiendo un modelo que se centra en la mercantilización y la ausencia, no hundirnos en el desarraigo. A lo mejor ese saber detenerse a observar, a tocar la tierra, sentir olores, dejar la camisola de fuerza.
Siempre he sentido que debía inscribir en palabras la experiencia, a pesar de que he nacido en la sierra, mi tradición es escrita, empieza a ser escrita desde muy pronto, hablar poco, escribir. Eso no me ha hecho abandonar la relación con el espacio andino, con los olores, con la tierra en general. Entonces sí, la modernidad no se contradice con la frugalidad, la sobriedad o la austeridad, la Modernidad está en nuestras cabezas, en la manera cómo miramos el mundo, sin pensamiento único, sin estereotipos... dejemos hablar al tiempo, a todos nuestros ancestros, mirarlos con suavidad, eso es, en este documento hay suavidad...
Viaje a México, no he podido detenerme mucho en Caracas que está silenciosa, éxodo general a las playas por semana santa...Yo siempre he detestado estas fiestas, desde niña....
Siempre he sentido que debía inscribir en palabras la experiencia, a pesar de que he nacido en la sierra, mi tradición es escrita, empieza a ser escrita desde muy pronto, hablar poco, escribir. Eso no me ha hecho abandonar la relación con el espacio andino, con los olores, con la tierra en general. Entonces sí, la modernidad no se contradice con la frugalidad, la sobriedad o la austeridad, la Modernidad está en nuestras cabezas, en la manera cómo miramos el mundo, sin pensamiento único, sin estereotipos... dejemos hablar al tiempo, a todos nuestros ancestros, mirarlos con suavidad, eso es, en este documento hay suavidad...
lundi, avril 07, 2014
La distancia
Me pregunto ¿cómo es posible tanta distancia con mi país? He caminado esta mañana y sentía que no reconocía la mayoría de lugares, todo me parecía lejano, distante. En poco tiempo, Lima ha cambiado, se ha integrado a la "aldea global", es una ciudad que va dejando atrás su raigambre popular, fragmetándose, estandarizándose. He colgado algunas cosas en el Facebook, comentarios que han ido saliendo en ráfagas, pero necesitaba detenerme unos instantes en estas sensaciones.
Ayer, ida y vuelta a Chaclacayo, si no hubiese sido por mi familia, ese lugar sería también fantasmal. No reconozco nada o no me siento cerca de lo que está pasando aquí. Un país puede despersonalizarse, volverse un híbrido, vender su alma si es que no sabe mantenerse firme y coherente con su pasado, con lo que es, sin encerrarse, tendiendo puentes.
No sé si el Perú está en esa dirección. No tengo mucho tiempo para mirar lo que está pasando, la vida jala, empuja. El centro de Lima me ha parecido menos estereotipado, más auténtico, como si impusiera su propia identidad pese a este boom inmobiliario.
El día está espléndido pero me siento extraña, o seré yo la que ha cambiado demasiado y ahora la complicidad es casi imposible. No lo sé, veremos.
Ayer, ida y vuelta a Chaclacayo, si no hubiese sido por mi familia, ese lugar sería también fantasmal. No reconozco nada o no me siento cerca de lo que está pasando aquí. Un país puede despersonalizarse, volverse un híbrido, vender su alma si es que no sabe mantenerse firme y coherente con su pasado, con lo que es, sin encerrarse, tendiendo puentes.
No sé si el Perú está en esa dirección. No tengo mucho tiempo para mirar lo que está pasando, la vida jala, empuja. El centro de Lima me ha parecido menos estereotipado, más auténtico, como si impusiera su propia identidad pese a este boom inmobiliario.
El día está espléndido pero me siento extraña, o seré yo la que ha cambiado demasiado y ahora la complicidad es casi imposible. No lo sé, veremos.
lundi, mars 24, 2014
La austeridad
hablo de austeridad no en en sentido de algo decidido, la ascésis de vida, si no en el sentido figurado, una austeridad más cerca de la pobreza interior. Sigo sin entender cómo se toma como modelo una sociedad tan precaria, tan sometida a las reglas brutales del mercado. Una sensación que he sentido recurrente ha sido la de estar siempre en deuda, o sentir que todo, lo más mínimo (en términos de bienestar), es un privilegio. Como si no fuese una sociedad de derechos sino de entregas, de regalos, de compensaciones, de obligaciones humillantes y sometimientos. Nada está libre de ese intercambio mercantil, ni siquiera las amistades que se debaten por mantenerse a flote en medio de la necesidad de subsistir, de protegerse de una precariedad que amenaza siempre con caer sobre nosotroas.
Yo ya dije que el lenguaje se ve afectado por esta constante amenaza, ya no dialoga ni escucha, solo repite e inventa mantras para protegerse, el lenguaje, se vuelve supersticioso.
Eso solo lo veo una vez aquí, desde lejos idealizo, estetizo, me invento ficciones.
Es tan poco delicada la relación entre los unos y los otro.as, sobre todo la relación de los hombres con las mujeres, de lo que hablaré en mi otro blog, que te deja paralizada. Las mujeres están más solas que nunca, más sometidas, y más limitadas en sus acciones, es casi claustrofóbico.
Ayer paseaba por las calles de San Isidro, calles aseptisadas, vacías. donde nadie camina. Algunos edificios surgen de pronto con su fachada nueva, funcional, ignorando la vida. Siento que esta sociedad se concibe cada vez más, la vivienda, etc, como un centro de servicios, un punto neurálgico de capitales que ignoran a las personas, una ciudad deshumanizada, cada vez más fría. Y más ecléctica, no se ocupa el espacio (la vegetación es otro tema) sino el el hábitat como espacio funcional y no de vida.
Creo que si estuviese con mis amigos arquitectos, tengo varios, plantearían el problema de la piedra, el cemento (se dice que en sociedades miedosas, a punto de caer en la crisis, todo el mundo construye), que nadie crítica salvo excepciones.
de la crítica interpretada como ofensa
resulta que la crítica, para un país que tiene tantas fracturas en su identidad, que trata de salir a flote con todas estas amnesias históricas, que no se ve, que no se quiere, termina siendo una ofensa. El ego circula por todas partes, y se golpea con cualquier objeto. Tal vez sea objeto y no sujeto. se me ocurre solo ahora.
Hay una resistencia feroz a la crítica, un no querer verse. Había olvidado la brutalidad de las discusiones, el conflicto de las relaciones, que no son relaciones, son comunicaciones truncadas, que abortan antes de llegar a su receptor (a)...
Busco un espacio donde entrar en relación con los pliegues de la ciudad, con otro movimiento menos despersonalizado, más encarnado.
Pero, como existe el miedo, el discurso cada vez más reaccionario de la "inseguridad", se hace imposible encontrar fluidez en los movimientos. Me doy cuenta a qué punto la gente no habita su espacio exterior, vive encerrada con la sicosis del robo, el asalto, la violación. Hay un porcentaje alto que se muestra inclemente contra esa "dixit violencia", el mismo discurso de la violencia en Venezuela que termina criminalizando al mismo gobierno Si aquí no se ha llegado a ese extremo, es porque nadie lo ha dicho, pero temo que sea una nueva versión de las fobias y miedos colectivos que buscan "chivos expiatorios".
Intuyo que esta vez cierro una página con el Perú. Una del tiempo, del pasado-pasado.
Entrada a la verdadera adultez
Releer a Lou Andréa salomé... ir a comprar un libro suyo. Luego ir a ver el mar, ir a las artesanías, liberarse de la gripe que es una respuesta a las agresiones del lenguaje, de algunas miradas.
Una construye y construye.
Una imagen me viene a la mente, la de una película de los hermanos Taviani, unos jóvenes han construido un hermoso castillo de piedras preciosas en una playa, cuando la gente pasa, lo ve y siente mucha cólera porque sabe que no podrán construir uno así. De pronto, alguien avezado, pasa, lo mira, y le ordena a otro: quémalo.
tal vez esa austeridad impuesta no permite ver ningún castillo, menos los castillos interiores de los que hablaba Teresa de Ávila en esta tierra austera de mi país.
Yo ya dije que el lenguaje se ve afectado por esta constante amenaza, ya no dialoga ni escucha, solo repite e inventa mantras para protegerse, el lenguaje, se vuelve supersticioso.
Eso solo lo veo una vez aquí, desde lejos idealizo, estetizo, me invento ficciones.
Es tan poco delicada la relación entre los unos y los otro.as, sobre todo la relación de los hombres con las mujeres, de lo que hablaré en mi otro blog, que te deja paralizada. Las mujeres están más solas que nunca, más sometidas, y más limitadas en sus acciones, es casi claustrofóbico.
Ayer paseaba por las calles de San Isidro, calles aseptisadas, vacías. donde nadie camina. Algunos edificios surgen de pronto con su fachada nueva, funcional, ignorando la vida. Siento que esta sociedad se concibe cada vez más, la vivienda, etc, como un centro de servicios, un punto neurálgico de capitales que ignoran a las personas, una ciudad deshumanizada, cada vez más fría. Y más ecléctica, no se ocupa el espacio (la vegetación es otro tema) sino el el hábitat como espacio funcional y no de vida.
Creo que si estuviese con mis amigos arquitectos, tengo varios, plantearían el problema de la piedra, el cemento (se dice que en sociedades miedosas, a punto de caer en la crisis, todo el mundo construye), que nadie crítica salvo excepciones.
de la crítica interpretada como ofensa
resulta que la crítica, para un país que tiene tantas fracturas en su identidad, que trata de salir a flote con todas estas amnesias históricas, que no se ve, que no se quiere, termina siendo una ofensa. El ego circula por todas partes, y se golpea con cualquier objeto. Tal vez sea objeto y no sujeto. se me ocurre solo ahora.
Hay una resistencia feroz a la crítica, un no querer verse. Había olvidado la brutalidad de las discusiones, el conflicto de las relaciones, que no son relaciones, son comunicaciones truncadas, que abortan antes de llegar a su receptor (a)...
Busco un espacio donde entrar en relación con los pliegues de la ciudad, con otro movimiento menos despersonalizado, más encarnado.
Pero, como existe el miedo, el discurso cada vez más reaccionario de la "inseguridad", se hace imposible encontrar fluidez en los movimientos. Me doy cuenta a qué punto la gente no habita su espacio exterior, vive encerrada con la sicosis del robo, el asalto, la violación. Hay un porcentaje alto que se muestra inclemente contra esa "dixit violencia", el mismo discurso de la violencia en Venezuela que termina criminalizando al mismo gobierno Si aquí no se ha llegado a ese extremo, es porque nadie lo ha dicho, pero temo que sea una nueva versión de las fobias y miedos colectivos que buscan "chivos expiatorios".
Intuyo que esta vez cierro una página con el Perú. Una del tiempo, del pasado-pasado.
Entrada a la verdadera adultez
Releer a Lou Andréa salomé... ir a comprar un libro suyo. Luego ir a ver el mar, ir a las artesanías, liberarse de la gripe que es una respuesta a las agresiones del lenguaje, de algunas miradas.
Una construye y construye.
Una imagen me viene a la mente, la de una película de los hermanos Taviani, unos jóvenes han construido un hermoso castillo de piedras preciosas en una playa, cuando la gente pasa, lo ve y siente mucha cólera porque sabe que no podrán construir uno así. De pronto, alguien avezado, pasa, lo mira, y le ordena a otro: quémalo.
tal vez esa austeridad impuesta no permite ver ningún castillo, menos los castillos interiores de los que hablaba Teresa de Ávila en esta tierra austera de mi país.
mercredi, mars 12, 2014
la mentira Mundo
Estos últimos días se me hace imposible escribir sin cierto malestar. Hay algo en este momento una cosa que flota en el aire, un ambiente de calumnia, de complot. Siempre pienso en esa frase, "decir la verdad y nada más que la verdad" de Michel Leiris. Y que significa tratar de contornear la realidad, esperarla, atraparla en su movimiento instantáneo y efímero. Yo creo que no podemos pensar que podemos poseer la verdad si somos conscientes de nuestros límites y si pensamos que solo podemos abarcar una serie de acontecimientos. Pero cuando tenemos una realidad que nos salta a la cara y se hace una evidencia, la verdad de la vida, que es la muerte, no podemos nombrarla de otra manera. El complot del que hablo es contra la inteligencia y la confianza que tenemos en el lenguaje, en la idea de que en él se refleja un esfuerzo humano por ceñir la realidad, de no mentir de manera descarada. La realidad, en ciertos casos, exige que la nombren, que la enfrenten de manera franca. Y en estos instantes, siento todo lo contrario, y me hiero, me hiero porque sí confío en el lenguaje y en la inteligencia de las personas, sin embargo, la mentira, la brutalidad, es tan banal, y es tan estúpidamente banal.
Todos los días veo la prensa (a veces la evito, la verdad, porque tardo horas en recuperarme) decir las cosas de soslayo, hablar sin decir lo que realmente ocurre en estos instantes en Venezuela, que hay una población que está agotada de las "guarimbas" (las barricadas hechas de deshechos, de fuego, alambres), que no se atreve a condenar porque no sabe qué hacer, su confianza en la democracia es confusa, no sabe si defiende sus intereses, o los de un grupo de fanáticos que están sembrando el miedo, no sabe si son estudiantes, mercenarios, qué quieren, nadie comprende. Y, en este laberinto, lo único que parece evidente es que se pretende desalojar a un gobierno, que se teje con más prepotencia la idea de la "ingobernabilidad"para que así suceda lo mismo que en Paraguay con el presidente Lugo, como lo dijo ayer Dilma Roussef desde Chile. En otros artículos ya analicé los síntomas que iba leyendo en la población de Venezuela, aparentemente todo el Mundo conoce lo que sucede aquí y opina, opina desde la doxa instalada a nivel planetario: que aquí no hay democracia.
La democracia no es el gobierno del pueblo pare el pueblo, sino de un grupo con poder económico, nadie lo dice ni lo quiere decir, solo hay un rostro pintado en la fachada; él o la estudiante inocente que reclama su libertad, aquella imagen que conmueven porque se invoca la simbología de la juventud como figura de pureza y fuerza. Ya se crearon esos héroes con pies de barro que lanzan cocteles molotovs, incendian estaciones de metro o de bus, matan a quien intente retirar una barricada, sus llamadas "guarimbas". Todas las cifras son sumarias, dicen, tantos muertos, torturas, sin argüir razones y sin esperar que la fiscalía se pronuncie (hay 12 efectivos detenidos por abuso de poder), todo circula en el dominio de la generalización para que cualquier persona, en cualquier parte del planeta, pueda identificarse y completar la historia. Todo, todo, es turbio, tergiversado, es el idioma de Babel, el idioma del trabalenguas, para que nadie entienda lo que sucede de verdad y cualquier intervención suceda bajo ese velo de la confusión, y el "debe ser una dictadura, debe ser porque se lo merecían", se imponga. La turba está lanzada en las calles, no han cesado desde hace un mes, en medio de barrios de clase alta, y media, con la anuencia de las alcaldías y de algunos vecinos, los otros, los, y las, que tiene miedo, mantienen una actitud cautelosa, su temor hacia lo que se les ha dicho que es un peligro, les oscurece la mirada y, aunque deploren no poder salir de sus casa y andar en medio de la basura y el peligro, prefieren eso con tal de que el gobierno se venga abajo y así no ser "desclasado-as", gente que no tiene un "lugar en el mundo" del orden de "lo material". El mundo entero está coludido sobre la falta de confianza en la democracia en Venezuela. Es curioso que también arremetan contra Cristina Fernández, contra Correa, ahora, en la prensa local, contra Dilma Roussef... no es espontáneo todo esto, no lo creo, es una guerra no declarada entre dos propuestas de lectura, una que no quiere más "condenados" en el mundo, y la otra, que sacrifica generaciones enteras a la "selección natural".
Decididamente, no me resulta espontáneo sentir simpatía por los primeros, aunque la violencia, sea de donde sea y venga de quien venga, me parece terrible, devastadora. Tal vez sí se pueda cambiar las cosas, aferrándose al sosiego y a la idea de paz, al menos, es otra forma de acorralar a la violencia.
Y es ahí donde quiero llegar. En el fondo creo que la gente que abomina del gobierno bolivariano cree en sus fobias, las alimenta, no es capaz de ponerlas en duda. Es un pensamiento profundamente lógico contra un pensamiento analítico. Es decir, el silogismo de base: si hay tres chavistas agresivos, entonces todos son agresivos, y si dicen que apuestan a un Estado fuerte y que controla, es que son comunistas. Y esa simpleza de razonamiento se ha ido imponiendo hasta la ceguera, de ahí la violencia de los grupos violentos, que utilizan métodos sediciosos, no de protesta. El hecho de que empiecen a amedrentar a los vecinos, que amenacen en algunos estados a los comerciantes, que pidan que se paguen cupos (sic) para que una persona pueda transitar por su propia calle, para que alguien circule incluso a pie, es inquietante.
El problema es comprender por qué tanta gente dice lo contrario de lo que sucede aquí, me niego a pensar que son deshonestos y que están detrás de un golpe. No lo puedo creer.
Tengo tantas lagunas en la historia, sobre el golpe de Allende, sobre Velasco Alvarado, sobre Sendero, todo eso, no, no es gratuito... creo que toca hacerse la pregunta,
Lo que siento es que todo esto es un gran complot contra la inteligencia, la conciencia razonada, es terrible. La arremetida mediática continúa, no cesa, todos los días hay algún rumor nuevo, hoy es el de que venía gente del estado de Táchira (donde empezó todo) a "incendiar Caracas". Las palabras apelan al miedo y a la confusión. Una cosa está clara, pero la opinión pública sigue insistiendo en decir lo contrario: el supuesto quórum de pedido de diálogo, que ya lo hay, hace una semana que se reúnen los sectores democráticos de oposición, incluso el pleno de los empresarios, pero los estudiantes, que dicen "tener reivindicaciones", no aceptan sentarse a dialogar, abominan de la Unasur y es seguro que no lo harán porque sus líderes Capriles, Machado y López, les han dado la consigna de que representan "al castro-comunismo" en América Latina, y que si ellos quieren libertad, tienen que seguir presionando como sea hasta implantar el caos general y lograr una intervención. Esa parece la consigna.. Unos están con la lógica del libre mercado y el neoliberalismo, y los otros con el Estado social y la fuerza colectiva (lo he repetido hasta la saciedad) entonces, no sé cómo pueda calmarse este violencia, porque hay un gran movimiento continental para quien, en Venezuela, "ca merde" como se dice en francés y entonces sigan en la lista de "personas non gratas", Correa, Morales, Fernández, y por qué no Roussef, que pronto enfrenta elecciones... No sé, algo me dice que mi intuición va por ese lado...
Mientras tanto el lenguaje me parece aun más falso, más artificial y más fascista. Como decía Barthes, el lenguaje es muchas veces fascista, si es que no se le somete a la prueba de la escritura y de la duda. Las redes sociales han facilitado ese uso del lenguaje en su forma más básica, más autista y tirana. Hay que ver la cantidad de Ipods, Iphones, que circulan en estas manifestaciones que se han tornado tan temerarias. Hay un nuevo orden de vigilancia y persecución que es más fuerte que cualquier análisis reflexivo, que cualquier libro. Los libros son sus enemigos porque piden paciencia, reflexión. Es esta épica de época, con sus héroes de pies de barro.
Termino pensando que voy a confiar, sí, voy a confiar en que la inteligencia y la creatividad se impongan.
Todos los días veo la prensa (a veces la evito, la verdad, porque tardo horas en recuperarme) decir las cosas de soslayo, hablar sin decir lo que realmente ocurre en estos instantes en Venezuela, que hay una población que está agotada de las "guarimbas" (las barricadas hechas de deshechos, de fuego, alambres), que no se atreve a condenar porque no sabe qué hacer, su confianza en la democracia es confusa, no sabe si defiende sus intereses, o los de un grupo de fanáticos que están sembrando el miedo, no sabe si son estudiantes, mercenarios, qué quieren, nadie comprende. Y, en este laberinto, lo único que parece evidente es que se pretende desalojar a un gobierno, que se teje con más prepotencia la idea de la "ingobernabilidad"para que así suceda lo mismo que en Paraguay con el presidente Lugo, como lo dijo ayer Dilma Roussef desde Chile. En otros artículos ya analicé los síntomas que iba leyendo en la población de Venezuela, aparentemente todo el Mundo conoce lo que sucede aquí y opina, opina desde la doxa instalada a nivel planetario: que aquí no hay democracia.
La democracia no es el gobierno del pueblo pare el pueblo, sino de un grupo con poder económico, nadie lo dice ni lo quiere decir, solo hay un rostro pintado en la fachada; él o la estudiante inocente que reclama su libertad, aquella imagen que conmueven porque se invoca la simbología de la juventud como figura de pureza y fuerza. Ya se crearon esos héroes con pies de barro que lanzan cocteles molotovs, incendian estaciones de metro o de bus, matan a quien intente retirar una barricada, sus llamadas "guarimbas". Todas las cifras son sumarias, dicen, tantos muertos, torturas, sin argüir razones y sin esperar que la fiscalía se pronuncie (hay 12 efectivos detenidos por abuso de poder), todo circula en el dominio de la generalización para que cualquier persona, en cualquier parte del planeta, pueda identificarse y completar la historia. Todo, todo, es turbio, tergiversado, es el idioma de Babel, el idioma del trabalenguas, para que nadie entienda lo que sucede de verdad y cualquier intervención suceda bajo ese velo de la confusión, y el "debe ser una dictadura, debe ser porque se lo merecían", se imponga. La turba está lanzada en las calles, no han cesado desde hace un mes, en medio de barrios de clase alta, y media, con la anuencia de las alcaldías y de algunos vecinos, los otros, los, y las, que tiene miedo, mantienen una actitud cautelosa, su temor hacia lo que se les ha dicho que es un peligro, les oscurece la mirada y, aunque deploren no poder salir de sus casa y andar en medio de la basura y el peligro, prefieren eso con tal de que el gobierno se venga abajo y así no ser "desclasado-as", gente que no tiene un "lugar en el mundo" del orden de "lo material". El mundo entero está coludido sobre la falta de confianza en la democracia en Venezuela. Es curioso que también arremetan contra Cristina Fernández, contra Correa, ahora, en la prensa local, contra Dilma Roussef... no es espontáneo todo esto, no lo creo, es una guerra no declarada entre dos propuestas de lectura, una que no quiere más "condenados" en el mundo, y la otra, que sacrifica generaciones enteras a la "selección natural".
Decididamente, no me resulta espontáneo sentir simpatía por los primeros, aunque la violencia, sea de donde sea y venga de quien venga, me parece terrible, devastadora. Tal vez sí se pueda cambiar las cosas, aferrándose al sosiego y a la idea de paz, al menos, es otra forma de acorralar a la violencia.
Y es ahí donde quiero llegar. En el fondo creo que la gente que abomina del gobierno bolivariano cree en sus fobias, las alimenta, no es capaz de ponerlas en duda. Es un pensamiento profundamente lógico contra un pensamiento analítico. Es decir, el silogismo de base: si hay tres chavistas agresivos, entonces todos son agresivos, y si dicen que apuestan a un Estado fuerte y que controla, es que son comunistas. Y esa simpleza de razonamiento se ha ido imponiendo hasta la ceguera, de ahí la violencia de los grupos violentos, que utilizan métodos sediciosos, no de protesta. El hecho de que empiecen a amedrentar a los vecinos, que amenacen en algunos estados a los comerciantes, que pidan que se paguen cupos (sic) para que una persona pueda transitar por su propia calle, para que alguien circule incluso a pie, es inquietante.
El problema es comprender por qué tanta gente dice lo contrario de lo que sucede aquí, me niego a pensar que son deshonestos y que están detrás de un golpe. No lo puedo creer.
Tengo tantas lagunas en la historia, sobre el golpe de Allende, sobre Velasco Alvarado, sobre Sendero, todo eso, no, no es gratuito... creo que toca hacerse la pregunta,
Lo que siento es que todo esto es un gran complot contra la inteligencia, la conciencia razonada, es terrible. La arremetida mediática continúa, no cesa, todos los días hay algún rumor nuevo, hoy es el de que venía gente del estado de Táchira (donde empezó todo) a "incendiar Caracas". Las palabras apelan al miedo y a la confusión. Una cosa está clara, pero la opinión pública sigue insistiendo en decir lo contrario: el supuesto quórum de pedido de diálogo, que ya lo hay, hace una semana que se reúnen los sectores democráticos de oposición, incluso el pleno de los empresarios, pero los estudiantes, que dicen "tener reivindicaciones", no aceptan sentarse a dialogar, abominan de la Unasur y es seguro que no lo harán porque sus líderes Capriles, Machado y López, les han dado la consigna de que representan "al castro-comunismo" en América Latina, y que si ellos quieren libertad, tienen que seguir presionando como sea hasta implantar el caos general y lograr una intervención. Esa parece la consigna.. Unos están con la lógica del libre mercado y el neoliberalismo, y los otros con el Estado social y la fuerza colectiva (lo he repetido hasta la saciedad) entonces, no sé cómo pueda calmarse este violencia, porque hay un gran movimiento continental para quien, en Venezuela, "ca merde" como se dice en francés y entonces sigan en la lista de "personas non gratas", Correa, Morales, Fernández, y por qué no Roussef, que pronto enfrenta elecciones... No sé, algo me dice que mi intuición va por ese lado...
Mientras tanto el lenguaje me parece aun más falso, más artificial y más fascista. Como decía Barthes, el lenguaje es muchas veces fascista, si es que no se le somete a la prueba de la escritura y de la duda. Las redes sociales han facilitado ese uso del lenguaje en su forma más básica, más autista y tirana. Hay que ver la cantidad de Ipods, Iphones, que circulan en estas manifestaciones que se han tornado tan temerarias. Hay un nuevo orden de vigilancia y persecución que es más fuerte que cualquier análisis reflexivo, que cualquier libro. Los libros son sus enemigos porque piden paciencia, reflexión. Es esta épica de época, con sus héroes de pies de barro.
Termino pensando que voy a confiar, sí, voy a confiar en que la inteligencia y la creatividad se impongan.
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